riencias de su vida. Hay individuos que presentan dificultades para resolver sus conflictos,
tomar decisiones y valorarse a sí mismos, e incluso dependen de los otros para autoafir- marse. Su incapacidad para construir una identidad propia durante la infancia provoca que necesiten la aceptación y el afecto de los demás para sostenerse a lo largo de la vida.
Individuos en grupo
Freud también estudió las relaciones de los individuos en un entorno masivo; ése es un tema que siempre le interesó, así que investigó las relaciones interpersonales en los grupos, las masas y la sociedad en su conjunto.
Respecto de los grupos y el comportamiento de los individuos en masa, Freud cita al psicólogo social francés Gustave Le Bon: “…el mero hecho de hallarse transformados en una masa los dota [a los individuos] de una especie de alma colectiva en virtud de la cual sienten, piensan y actúan de manera enteramente distinta de cómo sentiría, pensaría y ac- tuaría cada uno de ellos en forma aislada. Hay ideas y sentimientos que sólo emergen o se convierten en actos en los individuos ligados en masas…”.12
Freud sostiene que al estar inmerso en una masa, el individuo se siente obligado a obedecer y seguir al resto de los integrantes, dejando de lado sus opiniones propias, pues lo vence la necesidad de estar de acuerdo con los demás para sentirse incluido.
MODELO COGNITIVO
El modelo cognitivo surge a mediados del siglo XX como reacción al conductismo. La principal discrepancia entre ambas corrientes psicológicas consiste en que, según los con- ductistas, la mente no puede ser estudiada a través del método científico; en cambio, la psicología cognitiva emplea los procesos mentales para explicar la conducta; no se vale sólo de asociaciones entre estímulos y respuestas, sino que plantea la existencia de estados mentales internos (tales como creencias, deseos y motivaciones).
Podría decirse que el cognitivismo estudia los fenómenos basándose en modelos (re- presentación fragmentada de la realidad) y no en grandes teorías; es decir, no se centra en una explicación global, sino detallada.
El modelo terapéutico cognitivo postula que el ser humano puede entenderse por medio de un modelo triádico: conducta, cognición y afecto. La cognición permite entender la re- lación entre el afecto y la conducta. De acuerdo con esta idea, según como se interprete la realidad surgirán afectos positivos (alegría, sensación de bienestar, etc.) o negativos (tristeza, malestar, etc.), generándose conductas relacionadas directamente con ellos.
Señalan Feixas y Miro: “El término cognición se utiliza aquí en un sentido amplio que incluye ideas, constructos personales, imágenes, creencias, expectativas, atribuciones, etc. Este término no hace referencia sólo a un proceso intelectual sino a patrones complejos de significado en los que participan emociones, pensamientos y conductas”.13 En suma, la cognición constituye el conjunto de ideas e imágenes que la persona tiene de sí misma, de los otros, del mundo y del futuro.
Como afirma Berkowitz, los pensamientos influyen en el comportamiento de las per- sonas: ”Las personas creen y actúan, por supuesto, y sus pensamientos pueden influir sobre lo que hacen y sobre la forma en que se sienten después de encontrarse emocionalmente activados. Las valoraciones y atribuciones pueden no ser tan importantes, pero pueden tener un efecto sustancial. Como mínimo, las interpretaciones pueden determinar si el su- ceso emocional es agradable o desagradable, la intensidad de los sentimientos resultantes y si se restringen o no”.14
12 Freud, S., Psicología de las masas y análisis del yo, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2000,
Tomo XVIII, pp. 69-70. La cita corresponde a la obra Psicología de las masas, de Gustave Le Bon, publicada en 1895.
13 Feixas, G. y Miró, M. T., Aproximaciones a la psicoterapia, op cit., p. 208.
138 CAPÍTULO 6 • TEORÍAS DE LA PERSONALIDAD
Cada persona interpreta la realidad a su modo, otorgándole significaciones personales, actuando muchas veces en respuesta a su propia interpretación de los hechos y no sólo a la conducta de los otros, ni a un punto de vista objetivo.
Los procesos cognitivos están integrados por: a) Conclusiones.
b) Premisas, en las cuales la persona se apoya para arribar a las conclusiones. Ejemplo: los jefes inseguros suelen basar sus conclusiones en premisas erróneas supo- niendo, digamos, que son los únicos que hacen bien su trabajo. En consecuencia, llegan a cogniciones deterioradas y errores en el procesamiento de la información, quizá conside- rando que sus empleados no saben trabajar pues revisan todos los informes que éstos les entregan con exagerada minuciosidad. Perciben e interpretan la realidad como amenazante y peligrosa, tendiendo a conductas agresivas como forma de defenderse frente a aquello que viven como ataque.
Los modelos cognitivos permiten analizar la conducta del ser humano en relación con los errores de cognición y la dificultad para interpretar de manera correcta la realidad. Por ejemplo, Chertok señala así las creencias equivocadas que se encuentran en la base de los comportamientos irracionales:
Conclusión arbitraria:
• se llega a una conclusión sin evidencia suficiente, o los he- chos contradicen la conclusión. Se asume simplemente que las cosas son así. Por ejemplo, si el empleado pide permiso para retirarse más temprano de la oficina, es porque está buscando otro trabajo y es probable que tenga una entrevista laboral.
Generalización excesiva:
• consiste en establecer reglas generales a partir de inciden- tes aislados. Por ejemplo, el jefe cree que si el empleado lo contradice es porque no respeta su autoridad.
Visión de túnel:
• ocurre cuando el sujeto se enfoca en uno o más hechos que confir- man sus supuestos básicos, e ignorar otros que los contradicen. Por ejemplo, el jefe puede decir que le grita a la secretaria porque ella lo miró de mala manera.
Personalización:
• el sujeto relaciona todo lo que ocurre a su alrededor consigo mismo. Por ejemplo, un empleado que siente que todo lo que hablan los demás cuando él no está cerca y no puede escuchar se refiere a él, y que el único propósito es criticarlo y perjudicarlo.
Magnificación:
• exagerar la importancia o la magnitud de un suceso ciertamente desfavorable, pero que no tiene las consecuencias trágicas que se le asignan. Por ejemplo, un empleado que cometió un error en su trabajo y piensa que por eso lo despedirán.
Pensamiento polarizado:
• emitir juicios drásticos sobre uno mismo, sobre otras personas y sobre las cosas en general. Refleja intolerancia a la ambigüedad. Por ejemplo, un jefe que culpa a un empleado por todo lo que sale mal en la oficina, y sostiene que él es el único que trabaja bien.
“Debe...”:
• implica una necesidad perturbadora; denota obligación. Sucede cuando se afirma que algo debe ocurrir necesariamente. El error, en este caso, consiste en considerar necesarias cosas que no lo son. Por ejemplo, un jefe que piensa que los empleados tienen que trabajar horas extra para ser eficientes.
Juicios de valor:
• opiniones subjetivas a las que, aun cuando no deben entenderse como verdades absolutas ni pueden considerarse ciertas o falsas, se les otorga el peso de la certeza. Por ejemplo: “este trabajo sólo pueden realizarlo los hombres”. Resumiendo, las personas construyen su realidad a partir de las diferentes interpretaciones que realizan de los sucesos; si se basan en estas creencias erróneas para entender las situa- ciones que les toca vivir, utilizan la agresión, el malhumor y otras respuestas negativas a manera de mecanismo defensivo frente a una realidad que se les impone como muy agre- siva y hostil, lo cual da lugar a climas de trabajo tensos y agresivos.