Porque nunca es tarde para volver a creer
ALEX GARCÍA OROZCO (12 AÑOS) Edad mental: 18 años
Impresión dominante: Escéptico Nivel laboral
Su vida laboral comenzó desde los 8 años, tiempo en el que empezó a trabajar en una plaza de mercado de Bogotá cerca a su casa, ubicada en un barrio estrato 2. La motivación de éste trabajo era ganar dinero para poder llevarse a su mamá a un pueblo cercano, lejos del maltrato físico y psicológico que su padrastro ejercía sobre ellos.
Su principal obligación en la plaza de mercado era cargar bultos y hacer los mandados de cualquiera que estuviera dispuesto a darle una buena propina por hacerlo, y, aunque ésta ocupación no le agradaba del todo y tampoco satisfacía sus necesidades económicas ni las de su mamá, la veía como algo indispensable para el futuro cumplimiento de su objetivo.
Alex asistía a una escuela pública a la que faltaba constantemente, pues necesitaba conseguir dinero rápidamente y prefería trabajar en vez de estudiar. Su mamá sabía que él trabajaba, pero siempre tuvo entendido que lo hacía en la tarde, al salir de la escuela.
Académicamente siempre fue el niño al que los profesores consideraban como revoltoso, ya que además de indisciplinado siempre resultaba metido en peleas: no soportaba que nadie se metiera con él o con sus amigos, mucho menos que hablaran mal de su mamá.
En la plaza se destacaba por ser un niño difícil de manejar, no se la dejaba montar de nadie e intentaba trabajar todos los turnos extras. En ese ambiente vivía rodeado de personas mucho mayores que él, por lo que su visión de la vida rápidamente empezó a ser bastante madura para su corta edad.
Al cumplir 12 años su madre falleció debido a un paro respiratorio causado por una pelea con su padrastro, quien a partir de ese momento lo abandonó. Que su padrastro lo hubiera dejado solo no le afectó, pero la muerte de su mamá lo marcó de tal forma que, lleno de dolor, tomó sus ahorros de toda la vida y los usó para irse a vivir al pueblo donde tenía pensado huir con su mamá, esperando que, de pronto, ella llegue algún día.
En el pueblo alquiló un pequeño cuarto y buscó rápidamente trabajo en la plaza de mercado local, que era similar a la de la ciudad. Ahora su labor se centra en cargar el mercado de los clientes, mientras ellos hacen sus compras. La paga no es buena y sus gastos son mayores, por lo que Alex ha empezado a pasar hambre.
Alex se siente constantemente traicionado por la vida, pues el duro trabajo que tuvo que hacer para llevarse a su mamá fue en vano.
Nivel familiar
Su familia la conformaban su padrastro, su mamá y él. Una familia entre autoritaria y ausente, pues su padrastro ponía reglas que variaban para su propio beneficio, pero en realidad no le importaba en lo absoluto lo que Alex hiciera o dejara de hacer.
Su mamá se llamaba Leonor García Orozco, una mujer de origen rural que duró gran parte de su vida trabajando en un cultivo de flores, en donde conoció a Rogelio Carmelo, quien la enamoró, la embarazó y posteriormente se escapó, sin darle su apellido al futuro hijo de Leonor. Ella tuvo a Alex a sus 26 años y, aunque lo amaba, no lo pudo atender como ella deseaba, pues tenía que trabajar turnos extras para darle de comer. Bajo ese ritmo de trabajo duró dos fuertes años, hasta que empezó a sufrir del síndrome de Guillian-Barré, una enfermedad característica del trabajo con flores, que afecta el sistema nervioso principalmente en pies y manos, al punto de paralizar las extremidades. Este padecimiento la hizo partir hacia Bogotá en busca de un trabajo donde no tuviera que usar tanto sus manos y pudiera hacer menos esfuerzo físico, pues la enfermedad comenzaba a afectar su sistema respiratorio.
Alex nunca conoció a su papá. Creció en un barrio estrato 2 de Bogotá donde una de las primeras cosas que aprendió fue a desconfiar de los demás. Recuerda que su relación con su mamá era perfecta hasta cuando él tenía 8 años: entonces ella se enamoró de Alirio Camargo y lo llevó a vivir a la casa.
Alirio Camargo conoció a Leonor cuando trabajaban en la misma empresa de vigilancia. Él, 15 años mayor que ella, estaba en busca de compañía ya que su matrimonio anterior había sido un fracaso. Aunque detestaba a Alex los primeros meses fueron buenos, pero la enfermedad de Leonor empeoró: el movimiento que podía hacer con sus dedos era mínimo y le costaba trabajo respirar, por lo que tuvo que dejar de trabajar; Alirio quedó como único responsable económico y desde ese momento empezó a maltratar física y psicológicamente a Leonor y a Alex, pues aunque a ella la amaba, la rabia causada por tener que mantener a un hijo de otro hombre era más fuerte que el amor.
Leonor sufría en silencio y decidió aguantar los maltratos de su nueva pareja, pues era la única fuente económica para su hijo; sin embargo, Alex no soporto esa situación y empezó a trabajar para darle una mejor vida a su mamá, lejos del tirano al que odiaba.
La relación de Alex con su mamá no era mala, ambos se querían mucho pero peleaban constantemente, pues Alex siempre le reclamaba por tener que vivir con ese patán. Fue un día, cuando él tenía 12 años, que logró reunir la plata suficiente para sacar a su mamá de esa casa, pero cuando estaban planeando escapar Alirio se enteró y le pegó a Alex, lo que exaltó terriblemente a Leonor y finalmente terminó causándole un paro respiratorio que acabó con su vida. Después de enterrar a Leonor, Alirio se despidió de Alex y lo abandonó, pues sin lazo afectivo alguno que los uniera no había nada que le impidiera irse de la casa y dejar a Alex completamente solo.
Genograma
Leonor
38 años
Alirio
53 años
Alex
12 años
Nivel intimo
Alex posee un gran dolor en su alma a causa de la muerte de su madre. No cree en nada ni en nadie y se ha convertido en un completo desesperanzado por la vida.
Antes era un niño luchador al que le encantaba aceptar retos y que nunca se quedaba cruzado de brazos esperando a que los demás le resolvieran sus problemas. Tenía iniciativa y nunca dejaba que las injusticias lo hicieran una víctima, rasgos que todavía tiene pero que se han visto opacados por la desconfianza y el rencor. No confía en nadie y piensa que tampoco necesita hacerlo, pues para él las relaciones de amistad sólo generan problemas e inconvenientes.
A pesar de haber sido siempre una persona autónoma, no estaba preparado para quedar solo en el mundo a sus 12 años. Sin embargo, sacó fuerzas de su mismo dolor para mantenerse a flote y no morir de hambre, por lo que está trabajando en la plaza de mercado de un pueblo; allí no gana lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas pero le alcanza para comer.
Alex es una persona carente de grandes objetivos y de muy pocos miedos, su miedo más primario es dejarse dominar por los demás, pues si hay algo que odia es sentirse vulnerable. Al verse tan flaco, su otro miedo es morir de hambre, miedo que combate con trabajo, cosa que hace sin descanso en la plaza, y su único objetivo es conseguir dinero. Alex ha perdido el gusto por la vida.
Desde la muerte de su madre son pocas las veces que Alex ha sonreído. Siente que el mundo está lleno de injusticias y no puede convivir con esa idea. Alex perdió la fe, dejó de creer en Dios, pues no entiende como un ser en teoría tan bondadoso le arrebato a su mamá, negándoles la posibilidad de ser felices.
El duelo por la muerte de su mamá apenas comienza: aunque presenció el momento en que ella dejó de respirar y vio el cuerpo sin vida, no logra aceptar su ausencia y no quiere asimilar lo que pasó. Alex fantasea con que algún día su mamá va a llegar al pueblo para rehacer su vida.
Detesta que la gente se meta en su vida y por ello está todo el tiempo evitando tener relaciones muy cercanas con las otras personas, para mantener su vulnerabilidad emocional escondida en su interior y que nadie pueda tener conocimiento de lo que verdaderamente siente. Todo esto lo hace porque cree que los otros se pueden aprovechar de él y prefiere evitarlo. Mientras no le tengan lastima no le importa mucho lo que piensen de él, tampoco piensa demasiado en el futuro, pues sólo vive pensando en sobrevivir día a día y cree profundamente que la vida no tiene nada reservado para él.
Sin embargo, Alex sigue siendo una persona autónoma que no se la deja montar de nadie y que siempre está buscando la forma de sacar provecho de los demás.
Características de la personalidad
Alex es un niño dominante, decidido, seguro y retador. Siempre ha sido un luchador al que le encanta aceptar retos, una persona que nunca se queda cruzada de brazos esperando a que los demás le resuelvan sus problemas, sino que siempre busca la forma de encontrar soluciones. Tiene iniciativa y nunca deja que los problemas o dificultades que se le presentan se apoderen de él y lo dominen; sin embargo, la muerte de su madre hizo que todas estas cualidades se distorsionaran.
Usa su espíritu luchador sólo para proteger sus sentimientos y mantener a las demás personas emocionalmente distanciadas de su vida, pues detesta que le tengan lástima: cree que así sale a la luz parte de su vulnerabilidad.
Su niñez fue mentalmente muy corta, pues por los golpes emocionales que recibió le tocó crecer muy rápido: cuando tenía 9 años ya estaba trabajando para sacar a su mamá del martirio al que era sometida por su padrastro; no le importaba perderse los momentos de juego infantil y las demás vivencias de un niño normal, pues en su cabeza tenía clara la idea de que eso sólo le hacía perder el tiempo y distanciarlo de su objetivo: llevarse a su mamá lejos de la ciudad.
En su familia, además, existía una figura de violencia encarnada en su padrastro, que lo maltrataba psicológicamente, haciéndolo sentir como un parásito al cual había que alimentar, razón que lo hacía querer trabajar con más dedicación. Alex siempre confrontaba a su padrastro, pues la docilidad le daba asco, pero finalmente decidió no prestarle atención y dejarlo hablar de más, pues las peleas entre él y su padrastro afectaban terriblemente la deteriorada salud de su mamá.
Socialmente parece una roca: se ve como una persona fuerte a la que es difícil entrarle y esto le genera seguridad, pues cree que de este modo le será más fácil protegerse y defender su intimidad.
Los que lo conocen le tienen respeto y no se atreven a meterse con él, pues saben que pueden salir mal librados. Sin embargo, también es admirado por su carácter, que sin duda más de uno quisiera tener.
La muerte de su mamá fue un episodio que lo volvió más reacio, Alex se sentía traicionado por el mundo, sobre todo por Dios. No podía concebir que un ser tan bondadoso le hubiera quitado a su mamá, justo en el momento en el que los dos iban a ser felices.
Su duelo se encuentra en una etapa de negación: aunque presenció la muerte de su madre, no lo puede aceptar y no lo quiere asimilar. Fantasea pensando en el día en el que su mamá llegue al pueblo en donde él vive y puedan rehacer su vida solos, los dos, siendo esta una posibilidad que no descarta.
Perfil General
Alex es un niño bajito y flaco, de piel morena, cabello negro, rizado y frecuentemente despeinado. Tiene los ojos pequeños de color negro, las cejas gruesas y pobladas, sonrisa enorme y nariz respingada.
No cree en nada más que en sí mismo. En su alma lleva un gran dolor causado por la muerte de su madre, quien murió ante sus ojos cuando él tenía apenas 12 años. Ella falleció en el momento más feliz de la vida de este niño, justo cuando él había reunido el dinero suficiente para llevarla a un pueblo cercano y así sacarla del infierno en que vivía inmersa.
Es un luchador, su niñez culminó prematuramente cuando tomó la decisión de dejar la escuela y empezar a trabajar para lograr llevarse a su mamá lejos de los maltratos de su padrastro. En ese momento se convirtió, de pensamiento, en un adulto.
Su mamá lo tuvo a los 26 años, cuando conoció a un hombre en el cultivo de flores donde trabajaba: él la embarazó y posteriormente se escapó. Lidió sola con Alex hasta que por una enfermedad que destrozó su sistema nervioso (al punto de no poder mover las manos) tuvo que partir con su hijo a Bogotá en busca de un trabajo más fácil. En la ciudad conoció a Alirio, quien se fue a vivir con ellos, haciendo infeliz la vida de Alex y posteriormente la de ella, cuando la avanzada enfermedad la imposibilitó para trabajar, lo que creo un resentimiento en Alirio por tener que mantener a un niño que no era de él. Fue en este momento donde empezaron los maltratos severos.
Apenas murió su mamá, destrozado, usó sus ahorros para ir al pueblo donde tenía pensado irse a vivir con ella, alquiló un cuarto y consiguió trabajo en la plaza de mercado.
A pesar de haber sido siempre una persona autónoma, no estaba preparado para quedar solo a sus 12 años, su vida se desbarató por completo, dejándolo carente de grandes objetivos.
Sólo ve pasar la linealidad de su vida, su gran miedo es dejarse dominar por los demás pues odia sentirse vulnerable, siente que debe mostrarse duro, pues por la experiencia que tuvo con su padrastro, está seguro que en el momento en el que muestre docilidad, se van a aprovechar de él. En adelante, su único objetivo es conseguir dinero para su supervivencia.
Desde la muerte de su madre son pocas las veces que ha sonreído, siente que el mundo cometió una injusticia con él, de la que no ha podido salir. Dejó de creer en Dios, pues no entiende como un ser que supuestamente es tan bondadoso le arrebató a su mamá justo en el momento en que iban a empezar una vida lejos del maltrato.
En su duelo se encuentra en una etapa de negación: aunque presenció la muerte de su madre, no lo logra aceptar y no lo quiere asimilar: ella era lo único que tenía en su vida y ahora ha quedado solo en el mundo. Alex todavía fantasea creyendo que algún día llegará su mamá al pueblo para rehacer sus vidas.
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