5. DISEÑO METODOLÓGICO
5.2. ANÁLISIS CLIMÁTICO DE LA ZONA
5.2.1. Calsificación climática
Para abordar en análisis climatico se parte de la clasificación climática de Caldas-Lang, la cual se basa principalmente en una tipificación de temperatura desarrollada para la región Andina, en donde se muestra la existencia de un gradiente de temperatura con relación a la altitud para luego establecer en cada lugar la clasificación climática al dividir la precipitación total anual en milímetros, por la temperatura media anual en grados centígrados
(Atlas de Cundinamarca,
2007).
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Para establecer la caracterización climatológica del departamento se deben tener en cuenta los parámetros más relevantes y que influyen en las condiciones climáticas, como precipitación, temperatura, humedad relativa, brillo solar y evaporación.
De acuerdo con esta clasificación, el departamento de Cundinamarca goza de una amplia variedad de climas, entre los cuales se encuentran: cálido árido, cálido semihúmedo, cálido húmedo, templado semiárido, templado semihúmedo, frío semiárido, muy frío semiárido, muy frío semihúmedo y muy frío húmedo.
(Atlas de Cundinamarca, 2007).
5.2.2. El clima en el departamento de Cundinamarca
Según lo relaciona el Plan Frutícola Nacional (2006), el departamento presenta una variedad de climas que oscilan desde los extremadamente fríos hasta los cálidos. Su localización en la zona tropical hace que tomen importancia las variaciones que se dan en el sentido altitudinal, la cercanía a los cuerpos de aguas y su posición relativa en la cordillera Oriental. Para el análisis climático, el departamento se divide en cuatro grandes regiones:
La primera región corresponde al valle del río Magdalena, que acompaña el curso de este río desde los municipios de Nilo, Ricaurte, Girardot hasta el sector de Puerto Salgar. Presenta como características climáticas generales una tendencia a climas semisecos y secos con temperaturas mayores de 24°C y un déficit de humedad marcado localizado entre los municipios de Nilo y Girardot; las precipitaciones mayores de 2.000 mm anuales se localizan hacia el norte y, entre 1.000 y 2.000 mm en el sur; las altas temperaturas hacen que la evapotranspiración en esta región supere los 1.200 mm, lo cual hace necesario el riego suplementario.
La segunda región se encuentra localizada en una zona intramontaña entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar – msnm, e involucra el altiplano cundinamarqués; tiene como características climáticas principales temperaturas promedio de 12°C y precipitaciones inferiores a 1.000 mm; en algunos sectores se registra déficit ligero de humedad en los municipios de Facatativá, Madrid y Nemocón.
La tercera región comprende dos sectores; uno localizado en el flanco oriental de la cordillera Oriental, con variaciones altitudinales muy bruscas que generan diversidad de climas que van del muy frío al cálido, con distribución media de lluvias que permiten soportar períodos cortos de sequía y cobertura vegetal permanente durante todo el año, el cual se encuentra localizado a modo de una amplia faja que va desde Villapinzón hasta Cabrera.
La última región se encuentra distribuida hacia el sur del departamento, entre los pisos altitudinales que comprenden las cotas de 3.000 a 3.800 metros de altura, representadas por los páramos de Sumapaz, Chingaza y Guerrero, entre otros; se caracteriza por sus bajas temperaturas, precipitaciones moderadas entre 500 y 1.000 mm, con bajos índices de evapotranspiración que las convierte en importantes ecosistemas reguladores de agua.
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5.2.3. Temperatura
Según datos del IDEAM, registrados en el Atlas de Cundinamarca (2007), el Valle del Río Magdalena y el piedemonte llanero son las áreas en las que se registran las más altas temperaturas, las cuales superan los 24°C, en contraste con la zona del páramo de Sumapáz que por su altura superior a los 3.700 msnm registra valores mínimos que alcanzan los 3°C.
A lo largo de la vertiente occidental de la cordillera Oriental se encuentra una amplia franja, en alturas comprendidas entre 1.000 y 2.000 msnm, donde las temperaturas medias anuales oscilan entre 18 y 24°C; mientras que en el flanco oriental de la cordillera la franja es más estrecha y presenta estos mismos valores en áreas próximas a los valles de los ríos Guavio y Blanco. El altiplano, por su parte, se caracteriza por presentar temperaturas medias anuales que fluctúan entre los 6 y los 18°C (Atlas de Cundinamarca, 2007).
5.2.4. Precipitación
De acuerdo con el Atlas de Cundinamarca (2007), en el departamento se presentan dos periodos de lluvia en el año, el primero de abril a finales de junio y, el siguiente de septiembre a finales de noviembre; entre estos dos periodos húmedos se intercalan dos periodos relativamente secos. Sin embargo, la vertiente oriental de la cordillera se caracteriza por presentar un régimen de precipitaciones monomodal debido al paso de la Zona de Convergencia Intertropical – ZCIT sobre la región, tanto en el primer semestre del año, como en el segundo, adicionando a mediados del
año una carga apreciable de humedad
proveniente del Amazonas, presentando un periodo húmedo entre los meses de abril y noviembre, siendo junio el mes más húmedo.
A partir de los valores totales anuales de precipitación, registrada en las diferentes estaciones climatológicas, se observa que los valores fluctúan ostensiblemente entre los 500 mm y los 9.000 mm. Los valores mínimos de
Figura 3. Mapa de precipitación actual para Cundinamarca Fuente: Elaboración propia
Figura 2. Mapa de temperatura actual para Cundinamarca Fuente: Elaboración propia
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precipitación se localizan a lo largo del altiplano Cundiboyacense y la vertiente occidental de la cordillera Oriental en las provincias de Tequendama, Alto, Centro y Bajo Magdalena, con registros que oscilan entre 500 mm y 2.000 mm; sin embargo, en la medida en que se desplaza hacia el norte sobre la provincia de Rionegro, los valores presentan un incremento importante entre los 2.000 mm y los 4.000 mm. Estos mismos registros se presentan en el piedemonte Llanero y en la cuenca media y alta de los ríos Guavio y Blanco. Entretanto, los valores máximos de precipitación se encuentran ubicados en inmediaciones del páramo de Sumapáz, variando entre 4.000 mm y 9.000 mm (Atlas de Cundinamarca, 2007).
La información climática del departamento permite concluir que el 29,9% de su superficie registra una precipitación mayor de 2.000 mm/año, el 34,4% entre 1.000 y 2.000 mm y el 35,7% tiene precipitaciones inferiores a 1.000 mm/año (Atlas de Cundinamarca, 2007).
Respecto a la distribución temporal de la lluvia, en Cundinamarca se presentan dos regímenes, el bimodal y el monomodal. El primero se caracteriza por la ocurrencia de dos épocas de mayores lluvias (marzo-abril y octubre-noviembre), intercaladas con dos de menores lluvias (enero-febrero y julio-agosto); se presenta en la mayor parte del departamento. En cuanto a la época de menores lluvias, la más pronunciada es la de mediados del año, centrada en el mes de agosto. El régimen monomodal es aquel en el cual se presenta una época de mayores lluvias (abril-septiembre), enmarcada por una de menores precipitaciones (a comienzos y finales del año). Este régimen es típico del oriente del departamento (Estadísticas de Cundinamarca, 2002).
Según el PDD (2012), cerca de una tercera parte de los municipios están en zona de amenaza sísmica alta y las dos terceras partes en zona de amenaza sísmica media. Los 116 municipios del departamento, en los últimos tres años se han visto expuestos a escenarios de riesgo asociados al cambio climático y a la variabilidad climática (fenómeno Niña y Niño), con situaciones de inundaciones, deslizamientos y eventos climáticos extremos como granizadas, heladas, vendavales, incendios forestales, entre otras, prolongación de los periodos secos y ocurrencia de lluvias intensas en meses inusitados, que tienen incidencia directa en el desarrollo de la región. Frente a esta situación y sus consecuencias no se cuenta con una política y con unos instrumentos para la reducción del riesgo, la intervención anticipada frente al mismo y de adaptabilidad al cambio climático.
Tampoco se cuenta con el conocimiento de causas, especialmente en lo que se refiere a los factores de vulnerabilidad. Se mantiene una intervención reactiva frente al desastre y no se ha desarrollado una intervención preventiva frente al riesgo. La intervención del departamento está limitada por la debilidad de las estructuras responsables de la atención, la ausencia de orientaciones para la reducción de riesgos, la ausencia de definiciones de responsabilidades institucionales y las propias debilidades en términos de recursos humanos, materiales y financieros por parte de la dirección encargada del tema.
5.2.5. Balance hídrico
En lo que hace referencia al balance hídrico, el sector del departamento que registra exceso de agua de aproximadamente 3.000 mm/año, se encuentra localizado en los municipios de Paratebueno y Medina, extendiéndose en dirección suroeste–norte hasta los Farallones de Medina y al sur incluyendo parte del municipio de Guayabetal (Plan Frutícola Nacional, 2006).
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Las regiones con excesos de agua van decreciendo en amplias franjas en dirección noroeste hasta la región central, desde el páramo de Sumapaz hasta los alrededores de la laguna de Fúquene; en esta zona los excesos van hasta los 500 mm/año, existiendo además unos microclimas especiales en el sector Facatativá – Zipacón, en Madrid y Nemocón, donde existe un déficit de humedad ligero; el municipio de Madrid presenta un faltante de 69 mm/año. La zona súper húmeda se localiza al sureste del departamento y hace parte de los municipios de Ubalá, Junín, Gama, Medina, Paratebueno, Guayabetal, Quetame y Fómeque. Representa un área con buena disponibilidad hídrica; en la región noroeste se encuentra el cinturón cafetero, caracterizado por presentar una evapotranspiración potencial promedio de 900 mm/año y lluvias promedio de 2.360 mm/año.
Los climas húmedo y muy húmedo se localizan en la parte centro occidental y norte del departamento en los municipios de Nocaima, Quebradanegra, Susa y Fúquene, con valores de evapotranspiración entre 630 y 670 mm/año y precipitaciones entre 1.100 y 1.700 mm/año. Los secos y semisecos representan las zona más áridas del departamento cuya área se localiza básicamente en las proximidades de los municipios de Nariño y Agua de Dios; se caracterizan por presentar una evapotranspiración potencial en promedio de 1.600 mm/año y una precipitación promedio de 1.100 mm/ año.
5.2.6. Disponibilidad de agua para riego
El departamento de Cundinamarca cuenta con una red hidrográfica compleja que tiene sus orígenes en la cordillera Oriental y direcciona sus aguas en dos sentidos: una en el flanco occidental donde las aguas superficiales fluyen a través de paisajes de montaña y de altiplanicie y son evacuadas a la hoya hidrográfica del río Magdalena y otra en el flanco oriental cuyas fuentes superficiales son recargadas por abundantes lluvias, llevadas a través de los paisajes montañosos y de piedemonte hacia la cuenca del río Meta (Plan Frutícola Nacional, 2006).
5.2.7. Humedad relativa, brillo solar y heladas
La humedad relativa de Cundinamarca varía de 66 a 85% de acuerdo con la elevación y la precipitación en un determinado lugar; por otro lado el brillo solar varía entre 4,3 y 5,8 horas por día, dependiendo principalmente de las lluvias en cada región.
En la denominada sabana de Bogotá son frecuentes y cíclicas las heladas, especialmente en las noches despejadas de los meses de diciembre, enero, febrero, julio y agosto. La ocurrencia de heladas se presenta en las provincias de Sabana Centro, Sabana Occidente y Soacha en los meses de diciembre, enero y febrero, afectando grandes zonas de cultivos de frutales y hortalizas (Plan Frutícola Nacional, 2006).
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5.3. VARIABLES DEL CLIMA CONSIDERADAS