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2 ANÁLISIS DE INFORMACIÓN SOBRE RIESGOS

2.6 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN EXISTENTE

Las siguientes son las conclusiones del grupo consultor acerca de lo que se ha realizado en el país en relación con la evaluación de amenazas, vulnerabilidades y riesgos:

1. En Colombia existen pocos estudios de riesgo y los que existen son muy recientes. En general existen estudios de amenaza, muchos a los cuales se les ha denominado estudios

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Chardon, A.C 2002. Un enfoque geográfico de la vulnerabilidad en zonas urbanas expuestas a amenazas naturales. IDEA, Manizales

de riesgo en forma equivocada, pues sólo hacen referencia al fenómeno y no tienen en cuenta la vulnerabilidad y su respectiva convolución con la amenaza para obtener riesgo.

2. La mayoría de los estudios de amenaza no tienen involucrada la variable tiempo. Es decir no describen la probabilidad o posibilidad de la ocurrencia de los eventos peligrosos en un lapso determinado. Una excepción es el Estudio General de Amenaza Sísmica de Colombia realizado por la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica.

3. La mayoría de los mapas o estudios de amenaza han sido realizados sin tener en cuenta el nivel de resolución y alcance compatible con la fase de estimación y cuantificación de la vulnerabilidad, lo que hace inconsistente la convolución requerida entre estas dos variables para obtener riesgo. De hecho no existen prácticamente estudios de riesgo en el país y pocas veces se han realizado estimaciones de vulnerabilidad. Uno de los primeros estudios completos existentes fue el estudio de riesgo sísmico de Bogotá (estudio de microzonificación y evaluaciones complementarias) dado a conocer en 1997, el cual diferencia cada una de las etapas y sus metodologías, logrado coherencia en sus resultados debido al cuidado que se tuvo en la resolución aplicada y los factores de incertidumbre inherentes de evaluación en cada etapa.

4. A nivel nacional el único riesgo aceptable definido es el definido de manera indirecta pro las Normas de Diseño y Construcción Sismo Resistentes, NSR 98 (AIS, 1998), para el cual se desarrolló un estudio de amenaza adecuado que determinó técnicamente como sismo de diseño para cada zona del país como aquel cuya probabilidad de excedencia es del 10% en 50 años, es decir un evento cuyo período de retorno es de aproximadamente 475 años; respaldado debidamente por un decreto-ley. A nivel municipal, solamente las ciudades de Manizales y Bogotá cuentan con códigos o reglamentos de construcción en los cuales se ha incluido implícitamente el riesgo aceptable al haber sido aprobadas dichas normativas mediante acuerdo distrital y municipal.

5. Pocos municipios del país han llevado a cabo inventarios cuidadosos de las zonas de alto riesgo o han realizado estudios apropiados y compatibles para incorporar el riesgo en los planes de ordenamiento territorial (POT), como lo establece la Ley 388 de 1997. Las ciudades con mayor tradición en el tema han sido: Manizales, que incluyó la prevención de desastres como una de sus políticas dentro de su plan de desarrollo y en su POT. Bogotá que incorporó la información sobre amenazas y riesgos de manera ejemplar en el POT y algunas ciudades capitales donde al tema se hace referencia. Tumaco, igualmente desde tiempo atrás, por un acuerdo municipal, definió las zonas de riesgo por la posible acción de tsunami o maremotos, aunque no definió zonas de potencial de licuación del suelo en caso de sismo. Desafortunadamente, el caso de Tumaco como el de otras ciudades en las que en el pasado el tema ha sido de preocupación, han dejado atrás los estudios y en muchos casos prácticamente el tema ha sido olvidado. Al respecto el MAVDT hace esfuerzos para dar asistencia técnica a los municipios y ha desarrollado una cartilla para orientar la incorporación del riesgo en el ordenamiento territorial.

Por lo tanto pocos trabajos han terminado en estimaciones de riesgo, que es el objetivo de los análisis con fines de gestión. Manizales y Bogotá, aparte de detallados estudios de vulnerabilidad sísmica de edificaciones, son de las pocas ciudades en las cuales se han hecho estudios que valoren la vulnerabilidad social. Medellín y Cali, a tres ciudades del Valle del Cauca han realizado una primera aproximación de la vulnerabilidad sísmica de la zona urbana. Bogotá cuenta con los estudios sísmicos más detallados para sus edificaciones y sus líneas vitales de infraestructura de servicios.

7. Las zonas de riesgo en las diferentes ciudades del país en general no han obedecido a estudios suficientemente sustentados desde el punto de vista técnico. En algunos casos se les ha definido como base en evidencias de problemas de erosión o degradación o debido a la subnormalidad de los asentamientos humanos allí localizados. Este enfoque, si bien es aceptable en algunos casos, no es suficiente como para tomar decisiones en ocasiones que pueden ser muy costosas, como la relocalización de un asentamiento humano o la realización de obras de reducción de riesgos.

8. A nivel nacional y para efectos de categorización municipal en términos de riesgos en el pasado se han hecho estudios preliminares orientados por el antiguo Ministerio de Desarrollo y hoy DPAD. Estos estudios adolecen de deficiencias de carácter metodológico en relación con la evaluación de las amenazas. No obstante, se espera que el MAVDT, con su reciente proyecto de programa de gestión integral de riesgos de pasos adelante en la formulación de indicadores y en la promoción de estudios apropiados e idóneos que superen las deficiencias del pasado en cuanto a la valoración de amenazas y afronten de manera apropiada la evaluación de vulnerabilidades y riesgos, aspectos que no hasta ahora tratados debidamente.

A manera de conclusión y recomendación se puede decir que aunque hay estudios ejempla- res y completos de riesgo, estos no son la regla sino la excepción. En general existe una de- ficiencia notable en el país en relación con la evaluación de riesgos, debido a la falta de un marco instrumental metodológico adecuado para cada nivel; nacional, regional y local. El país cuenta con pocos mapas de amenaza nacionales apropiados, como el sísmico. No cuen- ta con mapas de riesgo modernos y existe una dispersión significativa de estudios y trabajos realizados sin unos términos de referencia adecuados que permitan controlar la calidad y hacer de los mismos verdaderos insumos para la planificación. Por lo tanto, es necesario coordinar la elaboración de términos de referencia adecuados para cada nivel teniendo en cuenta el tipo de decisiones que se esperan tomar, la información disponible y factible de obtener, la importancia de los elementos expuestos, la escala geográfica y el nivel de reso- lución que permita la compatibilidad entre las etapas de evaluación previstas: amenaza, vulnerabilidad y riesgo. Adicionalmente, es necesario impulsar de manera inmediata el Sis- tema Integrado de Información del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de De- sastres, con el fin de contar con información coherente para la categorización y la defini- ción de políticas acorde con los niveles de riesgo real y relativo. Estas conclusiones no son muy diferentes a las señaladas por Cardona (1997) al antiguo Ministerio del Medio Am- biente cuando se desarrolló una evaluación de la información existente con el fin de definir criterios para una política de prevención de desastres.

3 ORGANIZACIÓN PARA LA GESTIÓN DEL RIESGO