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4 GESTIÓN FINANCIERA DEL RIESGO

4.3 TRANSFERENCIA DEL RIESGO

4.3.2 El seguro agrícola

A través de la Ley 69 de 1993 se estableció el seguro agropecuario en Colombia y se defi- nieron sus objetivos, participantes y condiciones. El objetivo de este Seguro es la protec- ción de las inversiones agropecuarias financiadas con recursos de crédito provenientes del Sistema Nacional de Crédito Agropecuario o con recursos propios del productor, previendo las necesidades de producción y comercialización nacional e internacional y el desarrollo integral del sector económico primario.

Respecto a la cobertura del seguro agropecuario, este ampara los perjuicios causados por siniestros naturales, climáticos, ajenos al control del tomador que afecten las actividades agropecuarias. El desarrollo de este seguro señala que el proceso de implementación se pre- senta en cumplimiento de las siguientes condiciones:

1. El establecimiento del seguro se hará en forma gradual por regiones, por cultivos y mi- croclimas para proteger las inversiones agropecuarias financiadas con recursos de crédi- to provenientes del Sistema Nacional de Crédito Agropecuario o con recursos propios del productor contra uno o varios riesgos.

2. Se exigirá como condición para la expedición del seguro, la contratación de la presta- ción del servicio de asistencia técnica.

3. El seguro cubrirá el total de las inversiones directas financiadas con recursos de crédito o con recursos propios del productor en actividades agropecuarias.

4. El seguro contemplará deducibles en función del tipo de cultivos y de la naturaleza del riesgo asumido.

5. Se adoptarán especiales medidas, incluyendo la obligatoriedad en la forma de las póli- zas vinculadas al crédito.

6. No podrán ampararse con el Seguro Agropecuario las inversiones que amenacen o per- judiquen el medio ambiente.

Adicionalmente se creó el Fondo Nacional de Riesgos Agropecuarios como una cuenta de manejo especial administrada por la unidad de seguros de la Caja de Crédito Agrario, In- dustrial Minero, cuyo objetivo es otorgar a las entidades que ofrezcan el Seguro Agrope- cuario la cobertura de reaseguro en las condiciones que señala el Gobierno Nacional. Los Recursos del Fondo Nacional de Riesgos Agropecuarios están conformados por Aportes del Presupuesto Nacional, un porcentaje de los recursos provenientes de las primas pagadas en seguros agropecuarios determinado periódicamente por el Gobierno Nacional, y sin exceder el 20% del valor neto de las mismas, un porcentaje de las utilidades del Gobierno Nacional en las sociedades de economía mixta y las empresas industriales y comerciales del Estado, de acuerdo con la reglamentación del Gobierno Nacional y las utilidades del Fondo Nacio- nal de Riesgos Agropecuarios. En adición a estas fuentes de financiación y transferencia del riesgo, en la Ley 306 de 1996 se creó el fondo de solidaridad agropecuario, el cual en situa- ciones de crisis derivadas por eventos climatológicos extremos o catástrofes naturales que den lugar a pérdidas masivas de la producción y de acuerdo con su disponibilidad de recur- sos adquiriría total o parcialmente a los intermediarios financieros la cartera de los peque-

ños productores agropecuarios o pesqueros. Con fines de evaluación del riesgo, en Ley 306 de 1993 se encarga al Ministerio de Agricultura y a las instituciones adscritas a este, con la colaboración del IGAC, el DNP, la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero la realiza- ción de un mapa de riesgos agropecuarios por regiones, altitudes, cultivos y microclimas. Finalmente, se elaboraron mapas regionales de exposición de diversos cultivos, tales como banano, papa, algodón y caña de azúcar a los riesgos hidroclimáticos de sequía, granizo, vientos fuertes e inundación. En los mapas también se incluyó el impacto del Fenómeno del Niño en cada una de las regiones geográficas.

Inicialmente el proyecto de aseguramiento del sector agropecuario no tuvo mayor eco, a pe- sar que hacía parte de una batería de acciones del gobierno para conjurar la grave crisis por la que atravesaba el sector. De hecho, en un estudio sobre la crisis y transformación de la agricultura colombiana sólo se le menciona como un proyecto menor sin extenderse mucho en las bondades del mecanismo y los resultados obtenidos. Del mismo modo, una interesan- te investigación sobre la industria aseguradora en Colombia tampoco hace ninguna referen- cia al sistema de seguro agrícola ni muestra datos sobre el desarrollo del instrumento. En 1998, Seguros Caja Agraria, tomando como base el estudio de riesgos hidroclimáticos ini- ció la expedición de programas de seguros a la inversión agrícola para el cultivo de banano, con cobertura para los riesgos de vientos fuertes, inundación y exceso de humedad. A lo largo del primer año de actividad se aseguraron 7,350 hectáreas equivalentes a un 17% del área total cultivado; también durante este periodo, el Gobierno colombiano subsidió, a tra- vés del Fondo Nacional de Riesgos Agropecuarios, aproximadamente un 40% de la prima de riesgo. A raíz del impacto del fenómeno del Niño en el periodo 1997-1998 en el estudio dirigido por la CAF “El Fenómeno el Niño 1997- 1998 memoria, retos y soluciones” Se de- finen para el sector agropecuario líneas de política para la reducción de las vulnerabilidades de los productores y consumidores, entre las cuales se encuentra la extensión del seguro de cosecha a nuevos cultivos que en ese entonces sólo existía para el banano. A partir del año 1998 y a hasta la fecha, el seguro agrícola se ha enfrentado a diversos obstáculos par su normal desarrollo y continuidad que obedecen principalmente a factores de índole política y reglamentaria. De hecho, sólo se permitió la reactivación de este seguro durante aproxima- damente tres meses, entre 2000 y 2001, periodo en el cual La Previsora, Compañía de Se- guros estatal, aseguró 1,500 hectáreas de cultivo de banano correspondientes a un 5% del área cultivada. Sumado a estas condiciones, parte de la problemática en el desarrollo del seguro agropecuario se ha debido a la inseguridad de las zonas rurales, la alta siniestralidad de la producción rural y el riesgo moral

A pesar de los reveses iniciales, el sector asegurador ha continuado desarrollando a lo largo de estos últimos años diversos estudios técnicos y de asegurabilidad para otros productos agrícolas tales como el seguro para cultivos de algodón, caña de azúcar y papa, bajo el lide- razgo de la Previsora Compañía de Seguros y Mapfre Colombia. A comienzos de 2002, el gobierno nacional restableció el subsidio para el seguro agrícola y amplió la cobertura a los cultivos de algodón (amparado contra sequía, exceso de humedad, inundación y vientos fuertes en los departamentos de la costa Atlántica, Tolima, Huila, Meta, Casanare y Valle del Cauca hasta un área de 35,000 hectáreas), caña de azúcar (amparado contra sequía, inundación y exceso de humedad en los Departamentos del Cauca y Valle del Cauca) y pa-

pa (amparado contra heladas, granizo, exceso de humedad, inundación y vientos en los De- partamentos de Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Antioquia hasta un área de 5,000 hectá- reas). Estos productos, junto con el banano (amparado contra vientos fuertes, inundación y exceso de humedad en las regiones de Urabá y Magdalena hasta 10,000 hectáreas), tienen una gran importancia económica y social como fuente de divisas (banano y caña de azúcar) y generan empleo rural de forma directa (algodón y papa principalmente) e indirecta, a tra- vés de las actividades vinculadas con su producción y comercialización. A partir de esta iniciativa se determinó con mayor precisión el alcance de la cobertura para cada uno de los productos, tanto en lo que atañe a los riesgos hidroclimáticos que se deben asegurar, como en lo concerniente al total de áreas aseguradas, zonas geográficas y porcentaje de subsidio. En el mismo año, el subsidio a las primas de riesgos de seguros de productores tubo un sub- sidio base diferenciado según cultivo determinado de la siguiente manera: 25% para el ba- nano, 10% para la caña de azúcar, 35% para el algodón y 35% para la papa. Además se agregó un subsidio del 5% para pequeños productores. El monto disponible de la Previsora Compañía de seguros como administradora del Fondo Nacional de Riesgos fue de 5,500 millones de pesos para el subsidio de las primas.

Para lograr que el esquema de seguro agropecuario respondiera más adecuadamente al con- junto de necesidades de protección, el Gobierno Nacional mediante la Ley 812 del 2003, implantó un modelo de seguros surgido del consenso entre los diversos sectores interesados con el fin de alcanzar algún grado de desarrollo mediante la coparticipación del Estado, los gremios de la producción nacional y las entidades aseguradoras privadas. Adicionalmente se modificó el Fondo Nacional de Riesgos Agropecuarios en un fondo-cuenta sin persone- ría jurídica administrado por FINAGRO cuyo objeto es destinar recursos para atender el pago del subsidio a la prima de seguro del productor agropecuario, complementar la cober- tura del reaseguro por concepto del seguro cuando las circunstancias lo ameriten, el pago de los costos administrativos del fondo y las campañas de divulgación del seguro agropecua- rio. Los dos principales rasgos característicos de este modelo son:

• Está sujeto a las condiciones de estabilidad financiera y valoración técnica de cualquier esquema de aseguramiento.

• Opera como instrumento de política agraria y social, el cual permite desarrollar actua- ciones orientadas a la ordenación de actividades productivas y a la vez contribuye a es- tabilizar la renta de los agricultores ante las consecuencias de riesgos no controlables, favoreciendo la continuidad de los mismos en el ciclo productivo y evitando el perma- nente recurso al endeudamiento.

Los elementos básicos que definen el funcionamiento de este nuevo modelo de seguro agropecuario se concentran en los siguientes puntos:

1. Se le asigna a la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario la tarea de velar por el di- seño, implantación, desarrollo y fomento del seguro agropecuario.

2. El seguro será puesto en práctica de forma progresiva hasta cubrir todas las produccio- nes, regiones y riesgos.

3. Se definen como asegurables los riesgos climáticos. El valor asegurable por unidad de producción agropecuaria, estará en función del costo total de la inversión.

4. La Comisión Nacional de Crédito Agropecuario aprueba anualmente el Plan de Seguros Agropecuarios, en el cual se establecen las producciones asegurables, los riesgos, las regiones y los aportes para la ejecución del mismo.

5. En la aplicación del seguro se buscará la colaboración de las entidades aseguradoras, fomentando la agrupación de las mismas para la operación del seguro agropecuario. 6. Se conceden subsidios a los asegurados sobre el costo de la prima, a través del Fondo

Nacional de Riesgos Agropecuarios, administrado por FINAGRO.

7. Las pólizas podrán ser suscritas por los agricultores de forma individual o de manera colectiva.

El plan anual del seguro agropecuario del año 2003 incluyó al banano de exportación (Va- lor asegurable de hasta 6 millones por unidad de producción) y al algodón (valor asegurable de hasta 2.4 millones por unidad de producción), continuando con el amparo contra los mismos riesgos. Autorizó la realización de los estudios necesarios para establecer la viabi- lidad técnica y las condiciones de cobertura con carácter experimental de los seguros de al- godón en la Costa Atlántica y Región Centro, maíz tecnificado departamento de Córdoba y plátano en el departamento del Quindío y la zona de Urabá. El subsidio sobre la prima neta a cada asegurado fue del 20% para pólizas individuales y 30% para pólizas colectivas para el cual el Gobierno Nacional daría un aporte de 4,412 millones de pesos. En el año 2004, El valor del capital a asegurar fue de 328,000 millones de pesos. El costo de los seguros a con- tratar se estimó en un total de 20,800 millones de pesos, de los cuales el Gobierno Nacional a través del Fondo Nacional de Riesgos Agropecuarios aportó subsidios hasta del 50% del valor de la póliza. Los agricultores pagan a la entidad aseguradora la parte de la prima a su cargo y el resto (aporte de la Nación) es abonado directamente por FINAGRO a la compa- ñía aseguradora. Las compañías que participaron en el plan de seguro para el banano son La Previsora, Mapfre y Suramericana con el respaldo de los reaseguradores internacionales: Swiss Re. Mapfre Re, Munchener Re y Hannover Re.

Actualmente, el gobierno aprobó un plan para asegurar 16,000 hectáreas de plátano en el Quindío, 30,000 de algodón en la costa y 5,000 de maíz amarillo tecnificado en los depar- tamentos de Córdoba, Tolima y Valle y destinó 16,125 millones de pesos para subsidiar el 45% del valor de las pólizas. Adicionalmente, tal como está contemplado en la Ley 101 de 1993, el Gobierno Nacional dispone de un fondo de 35,000 millones de pesos para ser des- tinados como incentivo para subsidiar el costo de primas. En este avance del gobierno, la póliza ampara contra riesgos climáticos como vientos, lluvias intensas, sequías, heladas y granizadas, excesos de humedad e inundaciones por desbordamientos de ríos, que afectan los cultivos y excluye los de tipo biológico. Los cultivadores pueden obtenerla de forma personal por medio de grupos asociativos de trabajo o a través de los gremios locales de la producción. De esta forma, las compañías que venden el producto tienen una mejor disper- sión del riesgo y los campesinos, menores costos de producción. En la adquisición de la pó- liza hay una subvención base del 20% de la prima, adicionalmente se ofrece un 20% para quienes se aseguren siendo pequeños productores y otro 5% para los pequeños productores que tengan como máximo 10 hectáreas de cultivo.