“En búsqueda del Proyecto personal de Vida”, emerge de una serie de procesos de codificación, los cuáles permitieron extraer la información que conforman las categorías a partir de los datos. La primera de estas codificaciones fue la abierta, que consistía en dividir los datos por criterios de clasificación en semejanza de temáticas, surgieron 9 categorías que responden a los datos analizados y son: Sexualidad, Ciudadanía, Proyecto de Vida, Agresividad, Comportamiento, Planes a Corto Plazo, Animismo, Fantasía, Motricidad; seguidamente se realizó la codificación axial, en la cual se hizo un proceso de saturación de categorías a partir de la unión sistemática de los datos, estos debían tener una relación tanto teórica como vivencial, llegando así a la construcción de 8 categorías abarcadoras: Desarrollo Humano, Proyección, Personalidad, Desarrollo Emocional, Influencia de los medios de Comunicación, Agresividad, Autoestima, Vínculos; una vez clasificados los datos se continua con una reflexión teórica que permite relacionar las evidencias encontradas llegando a la categoría “En
búsqueda del Proyecto Personal de Vida”, que se esquematiza en la figura 1, el
cual se desarrolla a continuación:
La categoría muestra como al inicio se encuentra la Agresividad como factor influyente en las conductas primarias evidencias en los niños y niñas frente a la construcción de sus Proyectos de Vida, a partir de esas vivencias se da un proceso pedagógico a través de un Proyecto de Aula denominado “Mi Cuerpo un Universo de Sueños”, centrado en el desarrollo del Autoconcepto como referente por el cual las actitudes, aptitudes, esquema corporal y valoraciones externas, el niño inició un proceso de proyección personal, visionando a su vez sus propósitos a futuro.
Para hacer mas claro el proceso anteriormente citado se explicarán cada una de sus fases las cuales pasan de un estado agresivo, a una proyección personal a través del autoconcepto. Según el autor Martín Zamora23 La agresividad es un estado emocional que consiste en sentimientos de odio y deseos de dañar a otra persona, animal u objeto. Del mismo modo la agresividad es un factor del comportamiento normal puesto en acción ante determinados estados para responder a necesidades vitales, que protegen la supervivencia de la persona y de la especie, sin que sea necesaria la destrucción del adversario.
La agresión es cualquier forma de conducta que pretende herir física y psicológicamente a alguien; de igual forma como lo expresa (Huntington y Turner,
23ZAMORA, Martín. Centro del Desarrollo Infanto Juvenil (CERIL). http://ceril.cl/agresividad.htm - visitada el día 09/04/08
1987), (Mos y Oliver, 1988)24 El término agresividad hace referencia a un conjunto de patrones de actividad que pueden manifestarse con intensidad variable, incluyendo desde la pelea física hasta los gestos o expansiones verbales que aparecen en el curso de cualquier negociación. Se presenta como una mezcla secuenciada de movimientos con diferentes patrones, orientados a conseguir distintos propósitos; es aquí donde se evidencia como los autores tienen relación frente al término en la medida en que caracterizan la agresividad como un comportamiento humano natural, como el niño 1 expresa a su compañero: “A la
salida nos vemos, esperé y verás que lo voy a matar”, después de haber sido
separados por las profesoras ya que fueron encontrados dándose puños y patadas. Así se pone en manifiesto la agresividad como el conjunto de patrones de actividad que pueden observarse con intensidad variable, esta incluye, la pelea física, los gestos y mensajes verbales, que aparecen en los procesos de confrontación de los niños. Estos enfrentamientos equivalen a lo que Zamora denomina estado emocional agresivo, el cual es la respuesta a estímulos externos y se manifiesta de diversas formas, las cuales son evidenciadas desde los niveles social, físico, psicológico y cognitivo.
El nivel social es el marco en el cual, de una manera o de otra, toma forma concreta la agresividad.
De hecho la agresividad física es la expresión de ira que se convierte en movimiento o impulso del agresor, logrando así un daño o lesión de algo o alguien25 , caso en que niño 2 expresa de sus padres que: “Me pegan con el cable
de la plancha”, en el dato expuesto se muestra como existen condiciones y
factores negativos dentro de un contexto que desencadenan ambientes en los cuales los niños de enfrentan a situaciones de conflictos y peleas entre ellos, siendo perjudicados físicamente, trayendo con esto más que la agresión física el deterioro emocional, incrementando con esto los niveles de agresividad consigo mismo y con los que los rodean; en muchas ocasiones se evidencia cómo la agresividad es respuesta al estímulo de una agresividad recibida en situaciones anteriores, generando así un círculo caótico de altibajos emocionales. La agresividad se puede presentar en el nivel físico, como lucha con manifestaciones corporales explícitas en el caso del niño 3 que dice: “me pega en el estomago mi
hermana”. A partir de la relación que hay entre el dato y la anterior teoría se dice
que la agresividad tiene su origen en multitud de factores, tanto internos como externos, tanto individuales como familiares y sociales en este último caso, ya que
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HUNTINGTON y TURNER, 1987, MOS y OLIVER, 1988
http://www.uam.es/departamentos/medicina/psiquiatria/psicomed/psicologia/nuevoprog/agresividad.htm ! Visitada el día 15/06/08
25 ZAMORA, Martín. Centro del Desarrollo Infanto Juvenil (CERIL). http://ceril.cl/agresividad.htm - visitada el día 09/04/08
la persona agresora se encuentra vinculada no solo afectiva sino consanguíneamente.
En el nivel de la agresividad psicológica se muestra como la expresión de ira bien sea directa o indirecta, con agresión o castigo verbal, negación o retiro de algún beneficio26, se presenta la expresión de niño 4: “Abrace Manuel, nadie se
quiere hacerse con usted ”, aquí se demuestra como los niños tienen la
potencialidad de crearse hechos que determinan estados críticos individuales, generando impacto negativo en la persona agredida, en muchos de estos casos los niños tienen la capacidad de perfilarse comportamientos futuros en el momento en que se enfrenten a situaciones adversas, que puedan truncar con esto un libre y completo desarrollo del proyecto de vida. En este nivel emocional la agresividad se puede presentar como rabia o cólera, manifestándose a través de la expresión facial y los gestos o el cambio del tono y volumen en el lenguaje, tal como lo expresa el niño 5 al estimulo que le genera su profesor, cuando ella dice: por favor
préstame la tarea – a lo que el niño responde – No quiero! – acompañando esta
frase con manejo de objetos bruscamente. El impacto que logra alcanzar la agresividad psicológica, se muestra a partir de comportamientos que incluyen determinaciones negativas, conductas bruscas que pueden afectar a las personas que se encuentran en el contexto del agresor.
Desde un nivel cognitivo la agresividad puede estar presente como fantasías destructivas, elaboración de planes agresivos o ideas de persecución propia o ajena27, evidenciándose en la expresión del niño 6 cuando dice: ”¿Profe donde
esta niño x, que lo quiero matar?”, situación que refleja un grado de agresividad en
su nivel cognitivo, ya que construye hechos futuros que involucran el daño a otra persona, sin importar las consecuencias que puede traer esta agresión en el momento y en tiempo futuro pues se verá expuesto a situaciones que incluyen patrones más agresivos a los cuales debe aprender a responder asertivamente. Del mismo modo la agresividad se entiende en general como dirigida hacia afuera, hacia el otro. Sin embargo, la persona al agredir puede, directa o indirectamente, hacerse daño a sí misma. Puede también inhibir la agresión o dirigirla a sí misma a través de la conducta suicida o masoquista. El primer tipo mayoritario cuantitativamente representaría formas "heteroagresivas"; el segundo lo constituirían las formas "autoagresivas” como en el caso del niño 7, quien ”Se
lastima el antebrazo con la punta de un lápiz, haciendo movimientos consistentes acompañados de gestos que dejaban ver la ira, la falta de amor propio” este dato
hace referencia a una representación autoagresiva la cual compromete aspectos
26 Ibíd 27
HUNTINGTON y TURNER, 1987, MOS y OLIVER, 1988
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personales desde los ideales, la autonomía, el autoconcepto; estos se ven influenciados negativamente causando daños y tropiezos en el proceso de construcción de la personalidad.
Para Wilson28, la agresión constituye una mezcla de muy diferentes patrones de conducta que están al servicio de distintas funciones, por ello establece una clasificación, de la cuál se retoman como medio de relación con lo encontrado en el proceso las siguientes: la agresión territorial suele iniciarse mostrando señales frente al intruso. De no tener éxito las mismas se puede producir una escalada física. El atacante o el que ha perdido la lucha puede presentar conductas de sumisión que le permitan abandonar el lugar sin daño ulterior, como se expresa el niño 8 ante su compañero: ¿donde esta mi silla?- al ver sentado a un compañero se acerca a él, lo empuja y le dice: quítese que esa es mi silla!”, la actitud que toma el niño A al ver invadido su espacio cotidiano, es de defensa y agresión frente al invasor, pues se genera en su interior un desequilibrio que modifica los patrones de conducta convirtiéndolo en una situación de conflicto.
Similar a la anterior, se presentó la agresión por dominancia, la que tiene que ver con el establecimiento de niveles de poder, su meta es establecer una jerarquía de prioridades y beneficios, se trata de una actividad "vertical" en un territorio compartido, por ejemplo las situaciones vividas en las salidas de campo, en donde los diferentes líderes del salón, pretendían ganarse posiciones y adquirir roles de dominancia o protagonismo, dentro de las actividades que se llevaban a cabo, como en el caso del comportamiento de dos grupos: “Grupo 1:Profe! nosotros
primero ah!! Grupo 2: No!!! Nosotros habíamos llegado primero a la cancha”
La agresión sexual presenta una amplia gama de conductas, unas más complejas, sofisticadas o ritualizadas, sus formas de expresión y regulación reflejan profundamente el grado de respeto personal que se dan entre sí los miembros de una cultura, comprometiendo de esta manera los comportamientos culturales de género, con referentes como: “Las niñas empujan y golpean a los
niños” - “Las niñas no soportan que los niños se metan en alguna conversación de ellas, les dicen algo y ellas les contestan con groserías como: abracé tonto que es grupo de niñas”.
La agresión utilizada por los progenitores para enseñar conductas y establecer límites a los menores es la que se denomina agresión parental disciplinaria, vista así, el niño 9 expresa: “Mi papá me pega en la espalda y en las piernas con la
correa cuando riego la comida!”, el niño asume la agresión de su padre como la
forma de aconductar sus comportamientos de modo que se adapten a las reglas o normas mínimas establecidas. Cabe anotar que la conducta entre los seres
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WILSON (1980)
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humanos resulta de difícil objetivación y estudio, ya que depende de cada persona la forma en que lo asume o no.
Por último la agresividad encontrada en los niños también es producto de determinadas circunstancias, como la escasez de alimentos o situaciones periódicas de altas densidades de población, las que conllevan a un alto volumen en los tonos de voz a media jornada escolar, agitación, desconcentración, entre otros factores influidos por los aspectos anteriormente nombrados, y se lleva a la realidad en relatos como: “Profe! Yo no quiero hacer nada quiero salir a descanso,
déme el refrigerio”.
A través de la revisión teórica realizada en diversas fuentes, se opto por tomar al autoconcepto como la herramienta por medio de la cual la agresividad, se empieza a disminuir para que de pie a proyecciones de vida.
Uno de los factores que permite empezar a pensar en un proyecto personal de vida es el autoconcepto, pues a través de la claridad que cada persona tiene de sus potencialidades y debilidades es que encuentra la forma de visionarse hacia un futuro real; de hecho el autoconcepto es visto por diferentes autores como el puente que permite disminuir los niveles de agresividad. Además según Raquel Resines Ortiz29, lo define como la representación que la persona tiene de sí misma y de igual forma hace referencia a las creencias que cada uno tiene sobre sus características: a nivel físico, psicológico, intelectual, social, afectivo, niveles relacionados con el caso de la niña 10 donde dice: “Soy inteligente, me gano
buenas notas en el colegio”, esta expresión demuestra dos posibles opciones de
autoconcepto, una que tenga plena conciencia de sus potencialidades intelectuales y sea capaz de expresarlo y la otra que este sobrevalorando sus capacidades, demostrando que en la individualidad es dónde se construye el verdadero autoconcepto.
Con relación a esto, el autor E. Piers (1967)30 define el autoconcepto, como un set relativamente estable de actitudes descriptivas y también valorativas hacia el sí mismo; estas autopercepciones dan origen a autovaloraciones (cogniciones) y sentimientos (afectos) que tienen efectos motivacionales sobre la conducta, encontrando de esta forma una correlación entre ambos autores.
Piers y su aporte teórico, se sustentan en el ejemplo que referencia a la niña 11, ella expresa: “Me siento bien me siento linda y conozco mis cualidades”, proporcionando así una autovaloración positiva y relevante frente a su crecimiento
29
RESINES, Ortiz Raquel. Psicóloga Clínica. “Qué es la Autoestima”. COL Nº: M – 12998. http://www.acropolix.com/Educacion/edu_autoestima.htm. - visitada el día 29/04708 30
E. Piers (1967) -
http://209.85.165.104/search?q=cache:NIRUn0rMJ6AJ:www.cybertesis.cl/tesis/uchile/2004/goroste gui_m/sources/gorostegui_m.pdf+valoracion+externa%2Bautoconcepto&hl=es&ct=clnk&cd=10&gl= co
personal e individual, es correcto tener en cuenta que los niños y niñas a esta edad pueden ser dependientes del contexto, pero su autovaloración se va formando y estabilizando de manera progresiva a través del tiempo. A medida que esta se vaya clarificando, sus conductas y su forma de pensar se vuelven más concientes, lo cual permite al niño tener nuevas experiencias conductuales que comprometen el conocimiento de si mismo a nivel intelectual, físico, social, psicológico y afectivo. Como una función del desarrollo, la autovaloración se va tornando cada vez más autónoma y los juicios valorativos comienzan a ser menos dependientes de los otros.
Dichos niveles son organizados jerárquicamente por el niño según el lo considere necesario dentro de su proceso de crecimiento y construcción de su autovaloración para la construcción de su autoconcepto.
Por otro lado el autoconcepto31 realiza la función de organizar y motivar las experiencias, además nos da una imagen consistente de quiénes somos y cómo reaccionamos en diferentes circunstancias. Resaltando para este caso la opinión del niño 12 afrocolombiano donde expresa: “a mi me gusta tener amigos pero
ellos no les gusta jugar conmigo”, a lo cual responde el niño 13 “no profe, yo juego con el; a partir de estos datos, se evidencia como un niño asume diferentes
posiciones dependiendo del grado de autovaloración que tiene, influye también la aceptación que tengan los demás sobre el dentro de un contexto determinado (casa, escuela y calle), por el contrario existen otros niños que toman decisiones que responden a sus propios juicios, en los cuales ponen en juego sus valores , normas y nociones.
De igual manera durante el proceso se evidencia como el autoconcepto32 es fuente de valoración que está constituida por la forma en que el niño se compara con su grupo de pares: hermanos y compañeros de curso, etc. El autoconcepto describe y evalúa los juicios que el niño ha acumulado sobre sí mismo a su vez pone a prueba los esquemas mentales que se han construido a partir de las conductas aceptadas por las sociedad en la que el niño se esta desarrollando y que han sido puestas en manifiesto por sus amigos, cuidadores, padres y profesores.
El autoconcepto es experimentado y expresado por los niños de manera diferente en las distintas etapas de su desarrollo, ya que en la medida que se alcanza ciertos logros el autoconcepto se va definiendo de manera mas clara, pues esta basado en hechos reales que ponen en juego las características de cada persona.
Como la propuesta pedagógica fue llevada a cabo en un contexto escolar se evidencio como el autoconcepto se define primariamente por la experiencia con
31 ibid 32
pares y por las conductas y actitudes parentales. Como nos presenta el dato extraído de la observación en que una conducta individual (cambio de peinado) se convierte en una conducta adoptada por el colectivo demostrando a su vez el grado de influencia que tienen ciertas personalidades lideres para motivar conductas en sus compañeros y del mismo modo generar transformaciones en la percepción individual.
Durante los años escolares el autoconcepto se expande para contener un gran campo de intereses, en especial los relativos al rendimiento escolar y las relaciones con pares, que ahora cobran mayor importancia en el momento de definirse como persona, como ser humano, como amigo, como hermano, como hijo, además de los diversos roles que se ejercen en una sociedad. Con el incremento de la experiencia y la edad, las autopercepciones infantiles se incrementan diferencialmente y el niño debe lograr integrar todas las experiencias dentro de un marco único experiencial y conceptual.
El autoconcepto se define a partir de sus características, unas de ellas son las aptitudes que se refieren a las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.) como lo expresa la niña 14: “Yo no soy capaz profe…profe explique, eso no me parece
fácil”, en esta situación especifica, la niña duda de sus capacidades y
potencialidades, no se propone metas, ya que su postura es la de ser inútil a la resolución de situaciones conflicto, se evidencia de igual forma la autoprogramación que ella realiza verbalmente, en el hecho que expresa su incapacidad, esta condición ya compromete niveles psicológicos, los cuales se pondrán en juego en las diferentes etapas de su vida.
La aptitud33 tiene que ver con la facilidad, ocurrencia, autonomía, intuición, confianza, imaginación para un determinado tipo de tareas o actividades, referidas en: están en una actividad de plegado, a la que un subgrupo comparte a su profesora: “eso es muy fácil profe, yo ya termine”, “explíquele al niño w, porque el
no lo ha hecho”, aquí se muestra como las aptitudes de los niños implican en sus
actitudes y en las conductas que guían las situaciones, pues en la medida que se es apto para realizar determinada actividad, la actitud será favorable frente a próximas situaciones similares, en las que la aptitud innata ya fue identificada y se pone en uso específicamente en la etapa de la niñez-adolescencia. Al ser estimulada, a nuestros ojos, podría ser reconocida antes, pero ésta se desarrollará donde ya existe y asomará cuando sea el momento (funcionando igual que la estimulación del aparato motriz), y donde no existe, en el mejor de los casos se desarrollará una capacidad (habilidad desarrollada), pero no una aptitud, el siguiente dato demuestra una aptitud innata: se encontraban en una actividad de socialización de anécdotas en la que la niña 15 dice: “ profe, yo creía que le había
dañado el radio a mi papa, y mentiras que me puse a armarlo y sonó”, se
manifiesta aquí una aptitud, la intuición y la confianza que tiene la niña al realizar 33Reconocimiento de Aptitudes y Habilidades-http://www.mi-carrera.com/habilidades.html -visitada 14/06/08