No es nuestro propósito hacer un estudio exhaustivo de la percepción, sino hacernos cargo de ella de manera concisa, mediante un riguroso análisis, por la importancia que tiene en la comunicación del hombre con el mundo en su diversidad en cuanto raíz del pluralismo existencial de este mundo, y de esta sociedad plural de la que él forma parte como individuo constitutivo de la misma.
Empecemos, primeramente, explicando el significado del término mundo. Mundo, filosóficamente, y en contraposición a Dios, es el conjunto de la realidad extradivina; desde una visión científico- natural es la totalidad de lo visible: el universo, el cosmos; otras veces el concepto mundo lo referimos a una parte del universo, significando el planeta que habitamos, la totalidad de los hombres que vivimos en dicho planeta, la sociedad humana; otras veces dicho término adquiere un sentido relativo a un sujeto como pude ser el hombre, en ese caso se refiere a cuanto constituye el contenido de su experiencia en el seno de su espacio vital concreto. “Integran su “mundo” los objetos y seres que lo pueblan, con los cuales entra en comunicación y hacia los que su vivir se haya proyectado”450.
La unidad del Mundo, fundamentada la misma en sus relaciones esenciales a Dios en cuanto causa primera y fin último no es incompatible con el pluralismo de los seres y la
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189 pluralidad de los mundos. El Mundo es uno, a la vez que múltiple; en este Mundo hay multiplicidad de mundos. Y en uno de los mundos de este mundo vive cada hombre percibiéndolo y aprehendiéndolo sensorial e intelectivamente a su manera, desde la perspectiva de su propia peculiaridad personal y contextual, comunicándose con su múltiple lenguaje perceptivo de que siempre dispone.
Así tiene la percepción de la posición del cuerpo en el espacio y de cada miembro en relación con el tronco; percepción de movimientos visual de tipo espacial relacionada con la dirección y velocidad; percepción del sonido del que está alerta mediante oído; percepción en profundidad, mediante visión espacial; percepción extrasensorial, encargada de las comunicaciones telepáticas, clarividencias, telestesia y otros fenómenos mentales, percepción interior, que mediante introspección sabe como está su interior; percepción visual de movimientos, cuyos rayos luminosos originados del objeto en movimiento se proyectan sucesivamente en diferentes puntos. Sin embargo, cuando es el sujeto perceptor el que se mueve no tiene la sensación de percibir objetos en movimiento, pese a que también varia el lugar de incidencia de los rayos visuales en la retina; percepción visual del espacio, determinada para explicar la percepción visual de las cosas en tres dimensiones; percepciones extensivas, que son las sensaciones sensoriales extendidas en el espacio y el tiempo, a diferencia de la intensivas; perceptibles, que son las que pude captarse por la vista, el oído, el tacto, el olfato, etc en oposición a lo que no se puede451.
2.2. ¿Qué es la percepción?
Percepción es esa experiencia que constituye el espacio vital de cada hombre en particular que integra su mundo, a modo de su propia circunstancia, constituido por ese cielo, por esa tierra con sus campos y cultivos, praderas, bosques y árboles, por esos animales y cuantas cosas ha hecho el hombre como instrumentos para su uso, por ese mobiliario, por esas ciudades, aldeas, islas, moradas, seres culturales, por esas creaciones artísticas y científicas que ineludiblemente se presenta sensorialmente, a través de su sistema nervioso, a su conciencia demandando una respuesta cognitiva que sea lo más objetiva posible al ser real de las cosas de este mundo en el que vive el hombre siempre como sujeto perceptivo frente al objeto percibido.
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190 La percepción es esa función psíquica que le permite al hombre, mediante los sentidos y a través del sistema nervioso, captar, elaborar e interpretar cuanto le viene de su entorno en forma de objeto.
Allpor, después de explicitar que la percepción tiene cierta relación con la conciencia que tenemos de los objetos y de las circunstancias que nos rodean, la define como la “manera de presentarse las cosas a nuestra vista o el modo que tienen de impresionar el oído, el tacto, el gusto o el olfato. Pero la percepción implica también, hasta cierto punto, una aprehensión inteligente, un significado o un reconocimiento”452.
Es la “conducta psicológica compleja, mediante la cual el individuo organiza sus sensaciones y toma conocimiento de lo real”453.
Ferrater Mora (Diccionario de Filosofía abreviado) dice que el término percepción hace referencia primariamente a una aprehensión, y que cuando esta alude a realidades mentales se habla de aprehensión de nociones. La percepción es, pues, algo equidistante entre sensación e intuición. De ahí que se hay definido la percepción como la “aprehensión directa de una situación objetiva”.
El hombre, en tanto unidad psicosomática, es un verdadero complejo de potencialidades o facultades físico-psíquicas, y por lo mismo el hombre en sus operaciones, sean las que sean, no actúa aisladamente con un sólo factor, potencia o facultad, sino con la multiplicidad de de todas sus potencialidades o facultades. Tampoco dichas operaciones son exclusivamente sensibles, sino intelectuales y voluntarias, y en la misma sensación está comprometida la conciencia intelectiva454. Cuando hablamos, pues, de percepción, tenemos que tener claro que “no es posible considerar las sensaciones aisladas y tampoco su “suma” constituye la percepción; llamamos percepción al conocimiento de un objeto sensible; se aprende intuitivamente un todo (este libro, esa mesa) y tal objeto está presente inmediatamente en medio de las sensaciones (materia de la percepción), y la percepción como tal es, pues, el acto del espíritu por el cual toma conciencia de la presencia directa de un objeto sensible. Siempre se trata de un todo percibido intuitivamente como realidad exterior y objetiva y percibida en cuanto realidad, como han demostrado los creadores de la psicología de la “forma” o Gestalt (Ehrensfels, Meinong, Koffka, Gguillaume)”455.
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ALLPORT, F.H. (1965) El problema de la percepción. Buenos Aires, nv, p. 7 453
DORSCH. F. (1976) Diccionario de psicología . Barcelona, Plaza Janés 454
CATURELLI, A. Op. Cit. p. 83 455
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2.3. La percepción es lo que es, y el hombre responde según es
Después de todo lo dicho, me surge un interrogante, que no estro que este: ¿Vemos las cosas que se nos presentan como son o las vemos distintas a como son realmente? Nuestra respuesta, de acuerdo con lo que piensa al respecto Allport (Problemas de la percepción) es que las cosas pueden verse, y se ve de manera distinta a como son. ¿Y por qué? Pues, sencillamente, porque los factores implicados en la misma percepción no son idénticos en cada uno de los sujetos perceptores. Así, pues, cada perceptor tiene generalmente los mismos sentidos que el resto de los humanos, pero en diferente estado, cada perceptor tiene su propia singularidad psicológica: intelectiva, afectiva, emocional y volitiva; cada perceptor tiene dentro del mundo en que vive su propio contexto personal; cada perceptor, pues, vive a través del tempo en sus propias circunstancias y experiencias, y desde ellas y con ellas se proyecta con perspectivas diferentes, y desde posiciones diferentes.
Cada perceptor, se proyecta al objeto con su subjetividad, su manera de ser y de pensar, sus experiencias, sus intereses, su cultura. Así, pues, “la percepción es una relación de sujeto a objeto: este tiene sus características propias. Pero yo lo percibo con mi subjetividad; en mi manera de aprehenderlo, se proyecta mi manera de ser, mi manera de pensar, modelada por mis experiencias anteriores y por el medio socio-cultural al que pertenezco, y mis intereses inmediatos”456.
“Toda percepción es, pues, una interpretación que implica toda la personalidad. Más que un simple fenómeno sensorial, es una conducta psicológica compleja que corresponde (importancia de la memoria y de los aprendizajes) a un cuadro de referencia particular, elaborado a base de nuestra experiencia personal y social”457.
La percepción, metafísicamente hablando, es la que es, pero el hombre responde a las cosas que ella le presenta según cree que es. Esto quiere decir que “no percibimos los “objetos” (es decir, las cosas, los acontecimientos, los otros y nosotros mismos) como son, sino como creemos que son; el presente, referido a nuestra presencia personal, es percibido a través del pasado. Esto explica que un objeto determinado no tenga nunca la misma significación exacta para dos individuos, cada uno de los cuales tiene su sistema de referencia particular…Nuestros criterios no son inmutables, sino que se modifican con el tiempo y con la experiencia; pero nuestra mente se muestra a veces rebelde a admitir ciertas realidades que no son aceptadas por la mayoría de los otros hombres… La mayoría de nuestros
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DORSCH, F. (1976) Diccionario de psicología. . Barcelona, Plaza Janés 457
192 malentendidos provienen del hecho de que nuestras percepciones son diferentes, pues, los sistemas de referencia de los hombres no son idénticos”458.
Finalmente, queremos terminar con la percepción como raíz del pluralismo interhumano, citando una narración oriental que no parece eminentemente relevante e ilustrativa: “un rey mostró un elefante a varios ciegos, pero a ninguno permitió palparlo por entero. Les dijo sólo que se trataba de un elefante. A continuación lo los reunió a todos y les preguntó: “¿Qué es un elefante?” Un elefante es como un caldero, como un abanico, como una reja de arado, como un poste, como una escoba… Tales fueron sus contestaciones, según hubieran examinado la cabeza, la oreja, el colmillo, la pata o el rabo con su extremo peludo. Cada uno, además de exponer, se empeñaban en imponer su impresión en medio del griterío ¡un elefante no es así, así es un elefante¡ y acabaron a golpes. La narración concluye: “Muchos pierden el tiempo en disputas entre sí, incurriendo en la contradicción de las personas que sólo ven una parte, no toda la realidad no toda la verdad”459.
¿Por qué no hay convergencia acerca de qué es un elefante?
Es verdad que todos coinciden en ser ciegos, su sentido a usar predominantemente fue el tacto, además del resto de los sentidos, así como su singular psiquismo influenciado por el contexto en que cada uno vivía que también se encargó de repercutir en su percepción particular de cada uno de ellos. Pero, hay algo evidente, y es que ninguno palpó por entero al elefante, cada uno palpó una parte, un aspecto, sin la debida perspectiva y sin la necesaria profundización.
La percepción es compleja en cuanto a los muchos factores que intervienen, y ninguno de ellos son idénticos en cada uno de los perceptores, y eso es ya raíz suficiente de