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En el monismo cósmico hilozista hay una realidad plural

In document Educación en una sociedad pluralista (página 61-64)

3. Posiciones metafísicas sobre qué es la realidad

3.1. Posición realista: naturalismo substancialista

3.1.1. En el monismo cósmico hilozista hay una realidad plural

En la exploración retrospectiva metafísica que vamos a realizar, lo hacemos con la expectativa de hallar, en las diferentes concepciones acerca de la realidad, los fundamentos avalísticos de nuestra hipótesis: “la realidad es plural, como plural es la realidad”; es decir en la diversidad de los seres que constituyen el Universo o Mundo no hay una sustancia común o universal, sino múltiples, como múltiples son las concepciones que se han ido haciendo de la realidad, cuantos pensadores angulares de la filosofía metafísica se han preocupado de ella.

Desde los primeros pensadores griegos, filósofos presocráticos cosmológicos, hasta nuestro días, con independencia de cual haya sido o sea su principio único universal (arjé), objeto de nuestro análisis, se da, como denominador común, una realidad plural, a la vez que en esa línea sucesoria de pensadores han ido surgiendo determinadas figuras angulares de la metafísica , que se han singularizado por la particularidad en que han concebido esa realidad en la que queremos adentrarnos para examinarla rigurosa y exhaustivamente. De ahí, que podamos aseverar hoy y ahora, que en la trayectoria del diseño configurativo de la realidad, estructuralmente plural, también es plural la visión en la que se ha ido concibiendo a lo largo del tiempo.

Ha habido pensadores, como los primeros filósofos griegos, que movidos por la admiración que les produce e infunde ese “no–yo”, ese mundo exterior o cosmos que se extiende desde los siglos VII al V a. C. en lo que respecta al cambio, modificación y transformación que se da en las cosas que configuran ese mundo, tratan de resolver qué es lo mudable, lo que cambia, y qué es lo estable, lo que permanece invariable en medio de esos cambios. Su ocupación es, pues, estudiar lo estable, siendo lo estable para ellos la realidad que buscan. Es el caso de la escuela de los antiguos jonios (Tales, Anaximandro y Anaxímenes).

Todos ellos, intuyen que el principio único y universal (arjé) de todas las cosas ha de ser un algo material como el agua, en el caso de Tales de Mileto (ca 624-546 a.C): “El agua es fuente de todos los seres: otros dicen que la Tierra descansa sobre el Agua. Esta es la versión más antigua que se nos ha transmitido, dada, según dicen , por Tales de Mileto, a saber la de que la Tierra se mantienen en reposo porque flota, como si fuera un madero o algo semejante” (ARIST., Decaelo, 294 a 28)42 ; en el caso de Anaximandro (610-547 a.C), lo ilimitado, indefinido o indeterminado: “La substancia originaria ( Tö ápeiron= Lo Indefinido): De entre

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RODRÍGUEZ NAVARRO, E. (1970) Textos Fundamentales de Filosofía. Madrid, Gráficas Menendez Valdés, Tomo I. p.34

61 los que dicen que es uno, moviente e indefinido. Anaximandro dijo que el principio y elementos de las cosas existentes es el áperiron (indefinido o infinito), habiendo sido el primero de introducir este nombre de principio material. Dice que éste no es ni Agua, ni ninguno de los llamados Elementos, sino alguna otra naturaleza áperiron, de la que nacen los cielos todos y los mundos dentro de ellos” (SIMPLICIO, Física, 24, 13) 43, el Aire para Anaxímenes (585-524 a.C.): “ El Aire como sustancia originaria: Anaxímenes y Diógenes hacen del Aire más que del Agua el principio material por encima de los otros cuerpos simples (ARIST., Met., I,3, 984 a 5) Anaxímenes de Mileto, hijo de Eurístrato, compañero de Anaximandro, dice, como este que la naturaleza sustante es una e infinita, mas no indefinida, como él, sino definida, y la llama Aire; se distingue en su naturaleza por rarefacción y condensación. Al hacerse más sutil se convierte en fuego y en viento, y si densifica más, a continuación en nube; si se condensa más se convierte en agua, luego en tierra, después, en piedras, y el resto de los seres surgen de estas sustancias. Hace también eterno el movimiento, por cuyo medio nace también el cambio (SIMPLICIO, Física 24, 26)44”.

El legado de estos primeros filósofos, entre otras cosas, es una visión de la realidad asentada en un “monismo cósmico hilozaísta”45.

Esto significa, que en la naturaleza que se nos presenta múltiple y variada no hay, salvo el principio único universal (el arjé) que está en todas las cosas siendo ser en sí, lo Uno en Todo, la Unidad en la Diversidad “seres absolutamente independientes, sino, todo lo contrario, están ligados entre sí…existe un nexo, una ley universal que lo une y enlaza armónicamente en una vida común (una simbiosis cósmica)”46.

Lo igual entre las cosas, es el principio único universal (el arjé), la sustancia íntima que anida como esencia en todas las cosas. Lo distinto en ellas es el modo de presentarse, de constituirse.

“La naturaleza, por tanto, es, íntimamente, un grandísimo ser unitario, una materia única, en relaciones y combinaciones diversas, pero siempre una misma sustancia (monismo)”47.

Todo para ellos, desde su empirismo, es materia viva. Pero “la vida no puede derivar de la materia. Porque la materia por sí misma es inerte. Por eso los antiguos imaginaron la 43 Ib. p. 35 44 Ib. p. 37 45

AGAZZI, A. Op. Cit. p. 20 46

Ib. p.15 47

62 materia como originariamente viva, e incluso animada por su eterna naturaleza. Así la sustancia única se convierte en un principio universal viviente (hilozoísmo)”48.

Pese al esfuerzo que hacen para conseguir una realidad única en su ser, recurriendo a un determinado elemento como único y universal, sustancia común de todas las cosas diferentes en su aspecto exterior, no consiguen, pues, una realidad única en su ser en sí, ya que el elemento al que recurre no es de por sí simple, sino compuesto. El agua, es materialmente plural en cuanto es una combinación de oxígeno e hidrógeno; el ápeiron (ápeiron= Lo ilimitado, lo indefinido, lo indeterminado), materia informe e indeterminada en cuanto mezcla confusa de elementos, es en sí misma un compuesto generadora de todos los seres que constituyen la naturaleza; el Aire, aunque “no se trata del aire atmosférico, sino de un protoelemento eterno, “divino”, viviente, casi incorpóreo, que es el principio del movimiento y de la vida (respiración) de todas las cosas”49 La realidad “ monista cósmica hilozaísta” es una realidad pluralista en su principio único universal (arjé) y en su Todo, en el que además de la diversidad de seres que configuran su “no-yo” que contemplaban y admiraban, estaba también el Uno, transmitiéndoles su propia identidad.

De lo dicho inferimos, que estos filósofos cosmólogo sostienen que el Cosmos contiene pluralidad de seres individuales, distintos entre sí en la medida que aportan propiedades, aparentemente distintas, y a veces, contradictorias entre sí. Pero defiende, que existe una única sustancia común en todos ellos. No se percatan, pues, en que dicha sustancia que suponen es común, y como tal se manifiesta en la multiplicidad de seres individuales que configuran el Cosmos es de por sí, como ya hemos explicado, múltiple. La realidad que conciben, se llama “arjé”, y arjé significa principio universal que anida como esencia en todas las cosas que configuran el Cosmos. Su realidad, es una única sustancia natural que constituye la esencia de las cosas.

Siguiendo nuestro sendero exploratorio sobre ¿qué es la realidad?, nos hallamos con Pitágoras (585- 497) y su escuela, que buscando el principio único universal (arjé) encuentran que dicho principio, no es otro que el número, respecto a lo cual dice Aristóteles:” Se dedicaron a las matemáticas y fueron los primeros en hacerlas progresar; absortos en su estudio creyeron que sus principios eran los principios de todas las cosas: Puesto que lo números son por naturaleza los primeros de estos principios y en los números creían contemplar muchas semejanzas con los seres existentes y con lo que están en formación – más que en el fuego, la tierra o el agua…; puesto que veían que los atributos y las relaciones

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Ib. p.16 49

63 de las escalas musicales eran expresables en números y que parecía que todas las demás cosas se asemejaban en toda su naturaleza a los números y que éstos parecían ser los primeros de toda la naturaleza, supusieron que los elementos de los números eran los elementos de todos los seres existentes y que los cielos todos eran armonía y número…(ARIST.Metafísica, I. 985. b 23)”50.

Pitágoras, sigue la trayectoria del monismo como los jonios. Pero, a diferencia de éstos, el número “no es ninguna cosa; o mejor dicho, es una cosa, pero que no se ve, ni se oye, ni se toca, que no es accesible a los sentidos”51. Las cosas son distintas – continúa diciendo García Morente- unas de otras por la diferencia cuantitativa y numérica.

Los números, son la esencia de las cosas, los principio de los entes. “Los pitagóricos conciben las cosas como números, porque conciben los números como cosas”52.

Su idea es, por lo tanto,”que todo cuanto vemos y tocamos, las cosas tal y como se presentan, no existen de verdad, sino que son otros tantos velos que ocultan la verdadera y auténtica realidad, la existencia real que está de tras de ella y que es el número”53. Su monismo no es algo material, sino espiritual, de ahí que lo novedoso de Pitágoras es que lo realmente existente es inmaterial, inextenso, invisible e intangible. La verdadera y auténtica realidad de Pitágoras y su escuela es una idealidad plural. La materia es la apariencia, Pero esa idealidad inmaterial, inextensa, invisible e intangible es, cuantitativamente una realidad plural, heterogénea y diversa.

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