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El existencialismo ateo

In document Educación en una sociedad pluralista (página 170-173)

1. Investigando los multisentidos de la naturaleza

2.8. Según el pensamientoíslamico el pensamiento empirista

2.10.1. Escuelas existencialistas

2.10.1.1. El existencialismo ateo

El existencialismo ateo, existencialismo que el mismo Sastre lo entiende “como una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acción implica un medio y una subjetividad humana”397.

“El existencialismo ateo - sigue diciendo- que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre o, como dice Heidegger, la realidad humana”398.

Y tras preguntarse qué significa que la existencia precede a la esencia: “Significa, responde, que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre tal y como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal y como se haya hecho. Así pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla”399.

El primer principio del existencialismo- dice Sartre- es que “el hombre no es otra cosa que lo que él se hace”400. Y esto quiere decir que el hombre empieza por existir, que conscientemente se proyecta hacia el porvenir. “El hombre es ante todo un proyecto que vive subjetivamente…y si verdaderamente la existencia precede a la esencia el hombre es responsable de lo que es. Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en

396 Ib. p.1 397

SARTRE, JEAN- PAUL. Op. Cit. p. 33 398

QUILES, I. Op. Cit. p. 24 399

Ib. p.24 400

170 posesión de lo que es, y hacer recaer sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de si mismo- continúa explicando- no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres”401. Digamos, a la luz de lo dicho, que el hombre es responsable de sí y de los demás. La solidaridad es, pues, un rasgo de compromiso humano. Otros rasgos, como por ejemplo el ateísmo, no se pude aplicar a todas las esuelas existencialistas, como la negación del valor de las esencias, del conocimiento abstracto, de las ideas universales, de las normas permanentes de la moral, sino a las que son estrictamente ateas402.

Sartre, sostiene, y la prueba de ello es el propio titulo de una de sus obras, que el existencialismo es un humanismo, humanismo que, según él, tiene dos sentidos. En un primer sentido: “Por humanismo se puede entender una teoría que toma al hombre como fin y como valor superior, sentido con el que Sartre no está de acuerdo, y por ello sostiene que “el existencialista no tomará jamás al hombre como fin, porque siempre estás por realizarse”403; en un segundo sentido, el humanismo significa en el fondo esto: el hombre está continuamente fuera de sí mismo; es proyectándose y perdiéndose fuera de sí mismo como hace existir al hombre y, por otra parte, es persiguiendo fines trascendentales como puede existir”404.

¿Qué piensa Sastre del hombre?

Partiendo de su concepto de la realidad, y especialmente de la realidad humana, reiteramos, piensa que el hombre es primero existencia y después esencia. Piensa, que es lo que él decide, lo que él elige. Es decir, el hombre no tiene esencia, no tiene naturaleza, en la realidad humana es todo es elección. Pero esto, a juicio de Julián Marías, requiere una aclaración y un distingo. “Si se dice que el hombre no tiene naturaleza en el sentido de las cosas, esto me parece enormemente verdadero, y por otra parte nada nuevo. Mucho antes que Sastre lo había dicho Ortega, en 1935, en Historia como sistema, había dicho: “El hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia” Por otra parte, y por las mismas fechas, había dicho en otros lugares: “El ser del hombre es al mismo tiempo natural y extranatural, una especie de

401 Ib. p. 28 402 Ib. p. 29 403

SARTRE, JEAN- PAUL. Op Cit. p. 84 404

171 centauro ontológico”. Y había agregado: “La realidad humana tiene una inexorable estructura, ni más ni menos que la materia cósmica”405.

¿Y que nos quiere decir, Ortega, con todas estas tesis citadas por Julián Marías, el mejor de sus discípulo?

Pues, siguiendo y suscribiendo lo que dice al respecto Julián Marías, cuando Ortega afirma que “el hombre no tiene naturaleza” quería decir con esto que el hombre no tiene naturaleza en el sentido de las cosas; si tiene naturaleza, ésta consiste en no tenerla precisamente en aquel sentido; o dicho con otras palabras, el hombre no es una cosa”406.

El pensamiento existencialista, renueva esta tesis. Que el hombre no es una cosa, ninguna cosa, ni material ni biológica; ni es cuerpo ni psique. Esto se opone rotunda y contundentemente a la concepción tan conocida de Boecio, en la que afirma que el hombre es “una sustancia individual de naturaleza racional”. Y se opone, porque esta concepción supone que el hombre es una cosa, debido a que la sustancia se entiende primariamente de las cosas.

“El hombre aparece como una realidad que se elige así misma, que no tiene naturaleza ni esencia, que es íntegramente objeto de elección y que se aniquila al morir y por tanto no tiene más vida que la temporal y terrenal. Y aquí es donde surge una interpretación filosófica del ateísmo”407. La interpretación filosófica no es otra, según Sastre, que el hombre no tiene naturaleza por que no hay Dios que la pueda concebir. Interpretación con la cual Julián Marías está en total desacuerdo argumentando que dicha tesis lleva intrínsicamente la misma incoherencia, pues, “si no hay Dios, no puede concebir ninguna naturaleza y, por tanto, no hay naturaleza, con lo cual el hombre pierde sus privilegio ontológico de ser el ente sin naturaleza, nos quedamos en la abolición general de la naturaleza del hombre y el hombre se reintegra al universo de las cosas no “naturales…si no hay Dios, entonces, ¿Cómo hay naturaleza de la coliflor, de la encina, del cocodrilo”408.

Más el ateísmo no es exclusivo del ya analizado marxismo y existencialismo, hay otras formas de ateísmo como es que se halla en las “filosofías fundadas en el análisis lingüístico y la epistemología definidas por un positivismo extremo y casi reducidas, sobre todo en Inglaterra, al análisis del lenguaje. Estas filosofías no son ateas en el sentido de que afirmen que “Dios no existe”. Dicen algo previo y quizá más grave: dicen que la proposición “Dios

405 Ib. p. 3 406 Ib. p. 3 407 Ib. p. 3 408 Ib. p.3

172 existe” no tiene sentido. Es decir, que hablar de Dios no es decir nada. No se puede decir ni siquiera que no existe; porque decir que Dios existe o que no existe son dos tesis opuestas, pero que se perecen en que ninguna de las dos tienen sentido - y aquí vuelve a aparecer el "sentido"- porque Dios no es un objeto de experiencia y ni la tesis de que Dios existe ni la de que no existe son científicamente controlables; y sólo tiene "sentido" lo que es empíricamente controlable. Y esta es la forma delateísmo actual”409.

Dios, pues, para los analistas, antimetafísicos y agnósticos, no es objeto de experiencia, ni externa ni interna. Dios no tiene sentido. No obstante, no todos los analistas se mueven dentro de estas ondas ateístas, hay analistas “que han dado origen al notable desarrollo de la actual filosofía analítica de la religión, muy floreciente en el mundo cultural de habla inglesa”410. Y esto se debe “al influjo del pensamiento de Wittgenstein en sus época más madura (en su época de Cambridge, donde ejerció su tarea intelectual desde los 41 años)”411. Ludwiig Wittgenstein (1889-1951) vincula los núcleos de pensamiento analítico continental y británico, que pese ha que fue bautizado católico no fue educado ni practicó la religión cristiana, pero su honda inteligencia y el sentimiento profundo hacia su madre católica mantuvo en él la preocupación religiosa412.

Así, pues, Wittgenstein, además de experimentar una peculiar atracción por lo religioso, desarrolló una filosofía singularizada por el fundamental respeto ante la religiosidad. Y en esta onda de filosofía analítica religiosa hay que contar con la alumna de Wittgenstein, Elsabeth Ascombe, católica., y J.F. Ross, entre otros.

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