Los treinta y cuatro temas de talento del Perfil
ANALÍTICO
Su talento Analítico lo(a) lleva a desafiar constantemente a los demás: "Demuéstralo, dime por qué lo que argumentas es cierto". Frente a este tipo de cuestionamiento, a alguno(a)s les pasará que sus brillantes teorías se caerán y desmoronarán. Para usted, éste es precisamente el reto. No desea necesariamente destruir las ideas de otras personas, sino que exige que sus teorías sean sólidas. Se ve a sí mismo(a) como una persona objetiva e imparcial. Le gustan los datos porque representan información objetiva, no tienen un plan oculto, son sólo eso, datos. Armado(a) con esos datos, usted busca modelos y conexiones. Desea comprender cómo ciertos patrones o modelos interactúan. ¿Cómo se combinan? ¿Cuál es el resultado? ¿Encaja ese resultado con la teoría, o con la situación a la cual se enfrenta? Éstas son algunas de sus preguntas. Usted desglosa todos los componentes hasta revelar la causa o causas que son la raíz del problema. Algunos le consideran lógico(a) y riguroso(a). Con el tiempo, algunas personas se acercarán a usted por su agilidad mental para exponerle "ideas en gestación" o "fantasías" de otras personas. Ojalá no transmita el resultado de su análisis con rudeza; de lo contrario, es posible que estas personas eviten compartir sus propias "fantasías" con usted.
El talento Analítico se puede expresar así:
José G., administrador escolar: "Tengo la capacidad innata de ver las
estructuras, los patrones y los formatos aun antes de que existan. Por ejemplo, mientras oigo hablar a la gente sobre redactar una propuesta para solicitar ayuda económica para un proyecto, mi cerebro instintivamente procesa el tipo de ayudas disponibles y la manera como la discusión se ajusta a la elegibilidad, hasta visualizar el formato en el cual la información se debe presentar en el formulario de solicitud para que sea clara y convincente".
Joaquín T., ejecutivo de recursos humanos: "Cuando afirmo algo, necesito
saber que puedo respaldarlo con hechos y con un argumento lógico. Por ejemplo, si alguien dice que nuestra compañía no paga tanto como otras, siempre pregunto: '¿Por qué dice eso?' Si me responden: 'Bueno, vi un aviso en la prensa que ofrece a los ingenieros mecánicos cinco mil más de lo que se paga aquí", mi pregunta siguiente es: '¿Pero dónde van a trabajar esos profesionales? ¿Depende el salario
del sitio geográfico? ¿Qué clase de compañías son las que buscan? ¿Son compañías productoras como la nuestra? ¿Y cuántas personas hay en su muestra? ¿Son tres personas y una de ellas hizo un trato realmente bueno con lo cual subió todo el promedio?' Necesito hacer mucha preguntas para asegurarme de que lo que otros afirman es la verdad y no se basa en un solo elemento de juicio que pueda ser engañoso".
Laura J., rectora escolar: "Muchas veces hay diferencias en el desempeño
de un grupo de alumnos entre un año y otro. Son los mismos estudiantes pero sus calificaciones son diferentes de un año al otro. ¿Cómo es que sucede esto? ¿En cuál edificio estudian? ¿Cuántos alumnos se han matriculado para todo el año académico? ¿Cuáles profesores se les asignaron y cuáles fueron los estilos de enseñanza utilizados? Me encanta hacer esa clase de preguntas para comprender lo que sucede realmente".
ARMONÍA
Su objetivo es lograr un común acuerdo. Según su parecer, poco puede obtenerse del conflicto y del enfrentamiento, y por eso los minimiza. Cuando sabe que la gente que lo(a) rodea tiene opiniones diferentes, usted trata de encontrar un terreno común. Intenta disuadirlos para evitar la confrontación y buscar la armonía. De hecho, la armonía es uno de sus valores fundamentales. No puede entender cómo la gente desperdicia su tiempo tratando de imponer sus opiniones a los demás. ¿No seríamos más productivos si mantuviéramos al margen nuestras opiniones y buscáramos consenso y apoyo? Para usted esto es lo mejor, y vive de acuerdo con esa convicción. Usted guarda silencio cuando otros pretenden dictar sus objetivos, argumentos y convicciones. Cuando otros deciden tomar otra dirección, usted, para que haya armonía, está dispuesto(a) a modificar sus propios objetivos para unírseles, siempre y cuando sus valores intrínsecos no choquen. Cuando otros comienzan a discutir, defendiendo sus teorías o conceptos preferidos, usted se aparta de la discusión y prefiere hablar sobre cosas prácticas, realistas, en las que todos podrían coincidir. Para usted, todos estamos en el mismo barco y necesitamos de ese barco para llegar a donde queremos ir. Es un buen barco y no es necesario zarandearlo sólo con el fin de probar que puede hacerlo.
El talento Armonía se puede expresar así:
Margarita C., monja benedictina: "Me agrada la gente. Me relaciono
fácilmente porque soy buena para adaptarme. Asumo la forma del recipiente en el cual me vierten, de manera que no me irrito con facilidad".
Carlos M., profesor: "No me gusta el conflicto en la clase, pero he aprendido
a dejar que las cosas sigan su curso en lugar de tratar de ponerles freno inmediatamente. Cuando comencé a enseñar, si alguien decía algo negativo me preguntaba: '¿Por qué tuvo que decir eso?' y de inmediato trataba de desechar el comentario. Ahora sencillamente trato de oír la opinión de otra persona en la clase para poder tener distintos puntos de vista sobre un mismo tema".
Enrique Q., técnico: "Recuerdo como si fuera hoy las peleas entre los niños
de la escuela cuando yo tenía diez u once años. Por alguna razón, sentía la urgencia de intervenir y tratar de encontrar un común acuerdo. Yo era el pacifista".