II. LA DOCUMENTACIÓN ARQUEOLÓGICA
1. ANDALUCÍA OCCIDENTAL
setenta a efectuar trabajos sistemáticos en la necrópolis en un área de unos cuatro mil metros cuadrados que se habían salvado de los fuertes procesos erosivos que afectan al Cabezo de La Joya. Los resultados de estas campañas se plasman en dos memoria de excavación, que recogen el trabajo de las cinco primeras campañas (Garrido 1970; Garrido y Orta 1978), y algunos otros trabajos de menor extensión (Orta y Garrido 1963; Garrido 1983; Garrido y Orta 1989).
Estructuras:
Sector A.
Cremaciones en hoyo.
• Tumba 1. Hoyo de planta aproximadamente rectangu- lar, con unas dimensiones conservadas de 0.90 m en su 1. LANECRÓPOLIS DE LA JOYA (HUELVA)
Localización: La necrópolis se ubica en uno de los cabezos
sobre los que se emplaza la actual ciudad de Huelva, a unos quinientos metros al norte del Cabezo de la Esperanza y unos cuatrocientos cincuenta al este del Cabezo de San Pedro, donde se localizan los primeros núcleos del hábitat proto- histórico de Huelva. La necrópolis se encuentra separada del Cabezo de la Esperanza por una vaguada por la que discu- rre la actual calle de San Sebastián, antigua vía de entrada a la población de Huelva, y del de San Pedro por el Cabe- zo del Pino (Garrido 1970: 9, fig. 3).
Excavación: El hallazgo casual en 1945 de una tumba
de cremación llevó a J. P. Garrido en los años sesenta y
60 MARIANO TORRES ORTIZ eje norte-sur, 0.70 en el este-oeste, y 1 m de profundi-
dad. Había sido afectado por una construcción moder- na (Orta y Garrido 1963: 9-11 fig. 3).
• Tumba 3. Hoyo de planta aproximadamente cuadrangular enmarcada por lajas de pizarra silúrica y unas dimen- siones de 0.60 m de longitud, 0.60 de ancho y 0.32 de profundidad (Garrido 1970: 18, 20 fig. 9, láms. VII-VIII). • Tumba 6. Hoyo de planta aproximadamente oval, con unas dimensiones de 0.60 m en su eje mayor y una profundi- dad de 0.25 m. Su orientación es nordeste-sudoeste. Ha- llada prácticamente a nivel superficial, su parte superior había sido destruida (ibidem: 33-34 fig. 20, lám. XXI). • Tumba 7. Hoyo de planta con tendencia oval, un diá-
metro de 0.30 m y una profundidad de 0.25. La urna se había depositado en su interior entibada con guija- rros. Al igual que la tumba anterior, su parte superior no se conservaba (ibidem: 33, 36-37 fig. 23, lám. XXII). • Tumba 15. En superficie. La urna estaba entibada con pizarras silúricas y guijarros de cuarzo (Garrido y Orta 1978: 45, 47 fig. 21,1; lám. XXVII, 1).
• Tumba 19. Hoyo de planta oval, con unas dimensio- nes de 1.10 m en su eje mayor y 0.80 en el menor, teniendo el primero de los mismos una orientación aproximada este-oeste (ibidem: 154-155 fig. 97, lám. XCVIII-C, 1).
Fosas de cremación.
• Tumba 2. Fosa de planta aproximadamente rectangu- lar, orientación norte-sur y unas dimensiones de 2.25 m de longitud y 2 de anchura, encontrándose los ajua- res entre 0.03 y 0.05 m de profundidad. En la esquina sudoeste de la misma se abría un hoyo en que se de- positó la urna cineraria entibada en un lecho de cal y piedras. La tumba apareció muy alterada casi en super- ficie (Garrido 1970: 13-14 fig. 5, láms. V, 1-VI). • Tumba 5. Fosa de planta aproximadamente rectangu-
lar, aunque su contorno es difícil de seguir, orientación este-oeste y unas dimensiones aproximadas de 2.10 m de longitud, 1.20 de anchura y una profundidad máxi- ma de 0.70 m. La tumba se encuentra muy destruida por las remociones de tierra (ibidem: 21-23 fig. 11, láms. X-XII).
• Tumba 9. Fosa de planta aproximadamente rectangular, orientación este-oeste y unas dimensiones de 2.60 m de longitud, 2 de anchura y entre 0.42 y 0.82 de profundi- dad. En sus flancos este y sur, se documenta un pozo cerrado por un muro o relleno de tierras arcillosas, cal, cantos rodados y fragmentos de pizarra. Albergaba dos enterramientos: una inhumación y una cremación in situ (ibidem: 39-40 fig. 25; láms. XXIV-XXVIII).
• Tumba 11. Fosa de planta aproximadamente rectangu- lar y unas dimensiones de 2.10 m de longitud, 1.20 de anchura y 0.25 de profundidad. Su orientación era norte- sur. La urna se depositó en un hoyo de 0.72 m. de pro- fundidad en el ángulo sudeste de la misma (Garrido y Orta 1978: 21-22 fig. 6, láms. III-V).
• Tumba 12. Fosa de planta rectangular y unas dimen- siones de 2.50 m de longitud, 1.35 de anchura y una profundidad entre 0.70 y 1.20 m. Orientación noroes- te-sudeste. En el centro de la misma se abría un hoyo circular de 0.60 m. de diámetro y 0.35 de profundidad en el que se depositó la urna cineraria. En los lados oriental y occidental, al nivel de la superficie del te- rreno, se encontraron vasos cerámicos, lo que hace su- poner la existencia de nichos laterales que ya habrían desaparecido en el momento de efectuarse la excava- ción (ibidem: 24-25, fig. 8, láms. VI-XIV).
• Tumba 16. Fosa de planta rectangular con unas dimen- siones de 1.70 m de longitud, 1.30 de anchura y una profundidad entre 1.45 y 2.20 m. Su orientación era no- roeste-sudeste. La urna cineraria se encontraba deposi- tada sobre el suelo en el ángulo este de la tumba. En los cuatro lados de la misma se localizaron a una altu- ra de 1 m sobre el fondo nichos conteniendo platos y cuencos cerámicos (ibidem: 48-51 figs. 23-24, láms. XXVIII-XXXI,1).
• Tumba 17. Fosa de planta aproximadamente rectangu- lar y unas dimensiones de 4.30 de longitud, 2.45 de an- chura y entre 1 y 1.35 m de profundidad. Orientación norte-sur (ibidem: 63-66 figs. 33-34, láms. XXXIV-XL, L-LIII, LVII-LVIII, LXII, LXIV).
• Tumba 18, sector A. Fosa de planta aproximadamente rectangular y unas dimensiones de 1.70 m de longitud y 1.40 de anchura. Orientación norte-sur (ibidem: 124- 126, figs. 76-77, láms. XXV-XXVI,1).
• Tumba 18, sector B. Fosa de planta aproximadamente cuadrangular y unas dimensiones de 1.40 m de longi- tud, 1.20 de ancho y escasa profundidad. Estaba em- plazada 0.45 m al oeste de la fosa anterior, situándose en la misma línea los lados nortes de ambas estructu- ras. Muy posiblemente pertenecía a la misma estructu- ra funeraria que la tumba 18, sector 1, habiéndose do- cumentado por separado a causa de la fuerte erosión sufrida por la necrópolis (ibidem: 124-127 figs. 76-78, láms. XXV-XXVI,1).
Fosas de inhumación.
• Tumba 13. Fosa de planta oval de 1.50 m de longitud en su eje mayor y 1 en menor. Orientación noroeste- sudeste. Se halló prácticamente en superficie y pudo estar incluída dentro de un complejo funerario hoy desapa- recido, ya que la tumba se localizó prácticamente en el talud del cabezo (Garrido y Orta 1978: 39-40, lám. XVII).
• Tumba 14. Fosa de planta rectangular de 2.50 m de longitud, 1 de anchura y una profundidad entre 0.67 y 0.80 m. Orientación norte-sur (ibidem: 40-41, fig. 18, láms XIX-XXI).
Sector B. En esta zona de la necrópolis se ha documen- tado la existencia de ocho inhumaciones en posición violenta superpuestas en dos niveles que en un principio se conside- raron sepulturas individuales, pero que posteriormente el excavador interpretó como deposiciones pertenecientes a una única tumba, aunque en ningún momento se explicita en las publicaciones en qué tipo de estructura o estructuras fueron documentadas las mismas. También se señala la existencia en este área de una sepultura de cremación en urna super- puesta a algunas de las inhumaciones allí donde los efectos de la erosión han sido menores (Garrido 1983: 540-541, 545 fotografía inferior; Garrido y Orta 1989: 32 fig. 17, 35).
Rituales:
Tratamiento del cadáver:
• Cremación. Este ritual se documenta en catorce de las diecinueve tumbas excavadas en el Cabezo de La Joya. Esta parece haberse realizado in situ, como en las tumbas 2, 5, 11, 12, 16 y, con más dudas en las tumbas 17 y 18, recogiéndose los restos cremados en una urna de- positada en la fosa. También se han documentado crema-
61 ANDALUCÍA OCCIDENTAL
ciones secundarias, habiéndose recogido los restos cre- mados en una urna que era depositada en un hoyo: este parece ser el caso las tumbas 1, 3, 6, 7 y 15. No obs- tante, el grado de arrasamiento que presenta esta ne- crópolis impide precisar si estas urnas en hoyo estaban depositadas en el interior de una fosa de cremación que ha desaparecido a causa de la erosión o de las remo- ciones de tierras.
• Inhumación. Esta forma de tratar el cadáver se ha do- cumentado en dos de las tumbas del sector A: la 13 y la 14; y en las ocho deposiciones del sector B de esta necrópolis. Las inhumaciones de la tumba 13 del sec- tor A y las excavadas en el sector B son especialmente peculiares por el hecho de tratarse de inhumaciones colectivas en posición forzada o violenta que llevaron a su excavador a plantear la posibilidad de que se tra- tara de sacrificios humanos en la línea de los sugeri- dos por Bonsor tanto en el Acebuchal como en la Cruz del Negro (Garrido y Orta 1978: 39-40; 1989: 32, 35; Garrido 1983: 540-542). En la inhumación de la tum- ba 14 el cadáver se localizó enterrado en una fosa en posición decúbito lateral izquierdo con la cabeza orien- tada hacia el sur y el rostro hacia el oeste (Garrido y Orta 1978: 40-41 fig. 18, lám. XXI). También se han recogido indicios de la posible existencia de enterra- mientos de inhumación en las tumbas 17 y 18, pero Garrido opta por clasificarlas como sepulturas de cre- mación (Garrido y Orta 1978: 19, 63-64, 124, 127). • Cremación e inhumación. El uso simultáneo tanto de
la cremación in situ como de la inhumación se ha do- cumentado únicamente en la tumba 9, que presenta un doble enterramiento. Ambos cadáveres presentan una diferente orientación, el cremado tiene la cabeza orientada hacia el noroeste y el inhumado hacia el sur, no especifi- cándose en la publicación cuál de ellos se superponía al otro. Las características tan peculiares de esta tum- ba han llevado a algunos investigadores a plantearse si realmente no se trataría de dos enterramientos super- puestos (Ruiz Mata y Pérez 1995a: 184).
Ritos fúnebres.
• Fauna malacológica. Esta ha sido documentada en las sepulturas 2, 4, 5, 9, 13 y 16; habiéndose recogido restos de concha de Pectunculus, Pecten Jacobeus, Pecten maxi-
mus, Tapes decusatus, Murex, Cardium norvegicum y Gryphaea angulata. No se puede asegurar que la pre-
sencia de estas conchas en las tumbas sea intenciona- da y responda a un ritual determinado, pero el hecho de que el mismo fenómeno se haya documentado en la necrópolis de Mesas de Asta (vid. infra p. 66) per- miten plantearlo, al menos, a nivel hipotético. • Fuegos de ofrenda. Como tales podrían interpretarse
tal vez las cenizas y maderas carbonizadas aparecidas en la tumba 17, aunque no puede descartarse que se trate de los vestigios de la cremación del cadáver (Ga- rrido y Orta 1978: 63-64). También en el sector B de la necrópolis se ha señalado la existencia de grandes manchas de ceniza y madera carbonizada entre las inhu- maciones, lo que sugiere un posible ritual en torno al fuego (Garrido 1983: 541; Garrido y Orta 1989: 35). • Ofrendas animales. En la tumba 14 se ha documenta-
do la presencia de dos perros, aunque no es segura su asociación a la misma (Garrido y Orta 1978: 40, láms. XIX,2 y XX,1).
Ajuares:
Sector A.
• Tumba 1. Urna cineraria en bronce de tipo Cruz del Negro, platos de cerámica de engobe rojo con una an- chura de borde entre 37 y 47 mm, fondo de un reci- piente de engobe rojo con superficie exterior moldurada, cuenco carenado de barniz rojo, vaso de tipo «chardón» fabricado a torno y cubierto de barniz rojo, cuatro soportes a torno cubiertos de barniz rojo (dos con baquetón central y uno con doble baquetón central), diversos fragmentos de cuencos a mano de cerámica fina que presentan decoración pintada, un soporte a mano y un cuenco a mano de factura tosca y perfil de cas- quete esférico (Orta y Garrido 1963: 13-30, figs. 4- 17, láms. IV-VII; Garrido 1970: lám. L; Schubart 1976: 183 fig. 1).
• Tumba 2. Urna cineraria a mano de perfil globular, plato a torno con carena alta y borde estrecho (25 mm) de forma paralelizable a los de barniz rojo, recipiente o tapadera a torno con umbo en el centro, fragmento de plato de cerámica gris con carena alta y borde estre- cho (14 mm), diversos fragmentos de platos a torno, cuenco a mano de paredes finas con carena suave, cuenco a mano de perfil hemisférico, fragmentos de un gran vaso a mano de tipo «chardón», cuenco a mano de carena alta marcada y pie remarcado y fragmentos de un ob- jeto circular de bronce (Garrido 1970: 15-18, figs. 6-8, láms. V-VI).
• Tumba 3. Plato de cerámica gris usado como recipiente cinerario, pulsera de bronce de sección circular con los extremos rematados por esferas y un pequeño fragmento de alambre de plata (ibidem: 18-21, fig. 10, lám. IX). • Tumba 4. Diversos fragmentos cerámicos realizados a
mano (ibidem: 21).
• Tumba 5. Jarro de bronce de tipo rodio, recipiente ri- tual de asas de manos, fragmentos de chapa de plata que debieron pertenecer a un recipiente, anillo de oro con sello rectangular en el que se representa un grifo, un fragmento de hierro de función indeterminada (qui- zá un broche de cinturón), un fragmento de marfil de- corado con una flor de loto, dos cuentas de collar de ámbar de sección cilíndrica, una cuenta de collar de sección cilíndrica posiblemente fabricada de la concha de un caracol marino, fragmentos de un vaso de cerá- mica hecho a mano y diversos fragmentos cerámicos atípicos a mano y a torno (ibidem: 23-32, figs. 12-19, láms. XIII-XV, XVII-XX).
• Tumba 6. Urna cineraria a torno posiblemente de tipo Cruz del Negro, vaso a torno de perfil piriforme, pe- queño fragmento a mano de cerámica de paredes finas y una piedra que parece trabajada intencionadamente (¿una piedra de afilar?) (ibidem: 33-36, figs. 21-22). • Tumba 7. Urna cineraria a torno, posiblemente de tipo
Cruz del Negro, que no conserva el tercio superior y un cuchillo de hierro de hoja curva (ibidem: 36, 38, fig. 24). • Tumba 9. Una pieza circular de bronce20, las piezas
macho y hembra de un broche de cinturón de cuatro
20El profesor Garrido sugiere que se trata de un escudo de bronce (Garrido
1970: 41). Por otra parte, F.J. Jiménez Avila, al que agradezco la in- formación, interpreta esta pieza como un recipiente ritual de asa de manos, opinión con la que estoy más de acuerdo.
62 MARIANO TORRES ORTIZ garfios del tipo 3 de Cerdeño, torques de sección ci-
líndrica rematado en sus extremos por bolas, objetos de bronce de función indeterminada, un cuchillo de hie- rro de hoja curva, nueve cuentas bitroncocónicas de oro, dos colgantes de oro en forma de esfera con un cilin- dro horizontal para su engarce, tres cuentas de oro si- milares a las anteriores pero con forma de bellota, dos cuentas de ámbar, cuatro placas de marfil sin decora- ción y dos piezas en forma de clavo, un fragmento de varilla de marfil de sección oval con un pomo en uno de sus extremos, cuatro alabastra (dos completos y dos de los que sólo se conserva la boca), un escarabeo de piedra caliza, dos cuentas de collar de sección cilíndrica realizadas en concha de caracol marino, dos cuentas de piedra caliza, una pequeña roseta de piedra tallada, frag- mentos de tres ejemplares de ánfora de tipo fenicio arcaico, seis platos de barniz rojo con una anchura de borde entre 20 y 30 mm, dos copas a mano de paredes finas con decoración de retícula bruñida, tres grandes vasos a mano de tipo «chardón» y dieciséis cuencos fabricados a mano con forma de casquete esférico (Ga- rrido 1970: 41-60, figs. 26-44, láms. XXV-XLIV; Schu- bart 1976: 183 fig. 1).
• Tumba 10. Pieza macho de cinturón de tipo céltico con escotaduras laterales y un sólo garfio, dos piezas hem- bras de cinturón realizadas en alambre, fragmentos de bronce correspondientes al refuerzo de una correa de cinturón, una varilla de bronce (tal vez un garfio de un broche de cinturón de uno o varios garfios), dos aran- delitas de bronce, la posible aguja de una fíbula, un fragmento de hierro de función indeterminada, una cuenta de collar de caliza blanca y una cuenta de ámbar de forma cónica (Garrido 1970: 61-62, fig. 45, lám. XLV). • Tumba 11. Urna cineraria a mano de perfil globular, base rehundida y borde ligeramente exvasado; fragmento a mano de un cuerpo carenado, fragmentos de tres cuen- cos hemiesféricos y pequeños fragmentos de bronce for- jado tal vez pertenecientes a un broche de cinturón (Ga- rrido y Orta 1978: 21-23, fig. 7).
• Tumba 12. Urna cineraria a torno de tipo Cruz del Ne- gro, seis platos de barniz rojo con una anchura de bor- de entre los 30 y los 50 mm, un plato gris de perfil similar a los de barniz rojo, fragmentos de cuatro co- pas de paredes finas a mano de diversos perfiles (una de ellas presentaba restos de decoración de retícula bruñida y una segunda de pintura roja), gran vaso a mano de cuerpo ovoide y cuello corto acampanado, gran vaso a mano de tipo «chardon», cuenco de casquete esféri- co con pie fabricado a mano, cuenco a mano con per- fil de casquete esférico, soporte de carrete a mano, un broche de cinturón del tipo 3 de Cerdeño y un peque- ño cilindro de marfil que presenta un motivo de roseta en una de sus bases (ibidem: 26-38, figs. 9-17, láms. XV-XVII).
• Tumba 13. Fragmento de cerámica a torno, del que no es segura su adscripción a la tumba (ibidem: 40). • Tumba 14. Vaso de bronce de fondo curvo y pared es-
calonada con boca abierta y borde formando un ángulo de 90º con la pared, placa de plata con decoración ca- lada que pudo pertenecer a un broche de cinturón del tipo 6 de Cerdeño, clavos de oro o electrón pertenecientes a dicho cinturón, una placa cosmética de marfil que no presenta decoración, diversos fragmentos decorados de marfil, una cuenca bicónica de ámbar y un anillo de azabache (ibidem: 42-45, figs. 19-20, láms. XXV-XXVI). • Tumba 15. Tercio inferior de una urna cineraria a tor- no (tal vez de tipo Cruz del Negro), fíbula de bronce
de tipo Alcores y fragmento de la empuñadura de un cuchillo de hierro de hoja curva (ibidem: 46-48, figs. 21-22, lám. XXVII,2).
• Tumba 16. Urna cineraria a torno de tipo Cruz de Ne- gro, cuatro platos de barniz rojo con una anchura de borde entre los 7 y los 45 mm, plato hondo de labio vuelto, tres cuencos a mano de perfil de casquete esfé- rico, tres grandes vasos a mano de tipo «chardón», una fuente de bronce decorada con motivos orientales en las asas, una punta de lanza de hierro con su correspon- diente regatón y una espada o alabarda de hierro (ibidem: 49-63, figs. 26-32, láms. XXXI,2-XXXIII).
• Tumba 17. Dos ánforas de saco fenicias, dos platos de cerámica gris, dos platos de barniz rojo (uno de ellos presenta un borde de 27 mm), quince cuencos a mano de perfil de casquete esférico, fragmento a mano de un soporte de carrete, diversos elementos de un carro (cu- bos de las ruedas, refuerzo de bronce de la caja, vari- llas de sujeción, la lanza, placas caladas, pasarriendas, pasadores, la contera, etc), una aljaba de bronce, boca- dos de caballo en bronce, un jarro de bronce de perfil piriforme, un recipiente ritual de asa de manos, un thy-
miaterion, un espejo de bronce, un broche de cinturón
del tipo 3 de Cerdeño, dos soportes de carrete de bronce, un objeto de hierro de función desconocida, dos cuchillos de hierro de hoja curva, una arqueta de marfil y dos
alabastra (ibidem: 66-124, figs. 35-75, láms. XLI-XLVI,
XLVIII, LIV-LVI, LIX-LXIII, LXV-LXXIII).
• Tumba 18. Gran vaso a mano quizá usado como urna cineraria, dos platos de barniz rojo con una anchura de borde entre los 21 y los 33 mm, dos ánforas arcaicas fenicias, fragmento de un soporte de carrete de cerá- mica gris, cuatro cuencos a mano de paredes finas y perfil ligeramente carenado con decoración de bullones, un cuenco a mano de perfil de casquete esférico, pla- cas de bronce caladas con decoración de palmetas de cuenco, palmeta del mismo tipo como las presentadas por los vasos piriformes de bronce, diversos elementos de bronce, un jarro de bronce piriforme con boca zoo- morfa, un recipiente ritual con soporte de asa de ma- nos, un aro de bronce circular, un conjunto de cinco placas de bronce, un huevo de avestruz con el borde dentado, un colgante de oro de forma troncocónica, diversos fragmentos de plata, un cuchillo de hierro de hoja curva, diversos fragmentos de marfil, un prisma de cuarcita negra (¿piedra para afilar el cuchillo?) y un cilindro de piedra arenisca (ibidem: 128-154, figs. 79-