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ANNAEI LVCANI BELLI CIVILIS LIBER PRIMVS SINOPSIS

1-66 Proemio. Elogio de Nerón. 67-182 Causas de la guerra civil. 183-227 Paso del Rubicón. 228-261 Toma de Rímini.

262-295 Llegada de los tribunos y discurso de Curión. 296-391 Discursos de César y de Lelio.

392-465 Descripción de la Galia. 466-522 Terror en Roma. 523-695 Los prodigios.

Bella per Emathios plus quam ciuilia campos

iusque datum sceleri canimus, populumque potentem in sua uictrici conuersum uiscera dextra

cognatasque acies, et rupto foedere regni certatum totis concussi uiribus orbis 5 in commune nefas, infestisque obuia signis signa, pares aquilas et pila minantia pilis. quis furor, o ciues, quae tanta licentia ferri? gentibus inuisis Latium praebere cruorem

cumque superba foret Babylon spolianda tropaeis 10 Ausoniis umbraque erraret Crassus inulta

bella geri placuit nullos habitura triumphos? heu, quantum terrae potuit pelagique parari hoc quem ciuiles hauserunt sanguine dextrae,

Guerras más que civiles1 cantamos, libradas en las llanuras de Ematia2, y el crimen investido de legalidad, y un pueblo poderoso que, con su diestra vencedora, se revolvió contra sus propias entrañas; la lucha entre formaciones de la misma sangre y, rota la alianza para la tiranía3, el enfrentamiento, con intervención de todos los efectivos del universo trastornado, para abocar a un delito que afectó por igual a ambos bandos; enseñas alineadas frente a enseñas iguales y hostiles, idénticas águilas frente a frente y picas amenazando a idénticas picas.

¿Qué locura, ciudadanos, qué desenfrenado abuso de las armas es ése de ofrecer la sangre latina a pueblos odiados? 10 Y, cuando debía despojarse a la orgullosa Babilonia de los trofeos ausonios y la sombra de Craso andaba errante sin haber sido aún vengada4, ¿os plugo emprender unas guerras que no iban a proporcionaros ningún triunfo5? ¡Ay, qué de tierras y mares hubieran podido conquistarse,

1 Otros entienden plus quam ciuilia como «no solamente civiles», por haber intervenido en ellas ejércitos extranjeros. Pero nuestra traducción nos parece más acorde con el retoricismo de Lucano ya desde el primer verso, aparte de su fundamentación real: son guerras «más que civiles» porque no se riñen sólo entre conciudadanos, sino entre parientes. Recuérdese que César y Pompeyo habían sido suegro y yerno.

2 Ematia es una región de Macedonia con cuyo nombre designa Lucano el reino entero y también a la vecina región de Tesalia, en cuyas llanuras se riñó la batalla de Farsalia.

3 La alianza que acordaron, en el año 60 a. C., César, Pompeyo y Craso y que se conoce como primer triunvirato. 4 Craso fue vencido y muerto por los partos (cuya capital era Babilonia) en el año 53 a. C. en la batalla de Carras. En poder del enemigo quedaron las enseñas del ejército romano («ausonios», por Ausonia, nombre antiguo de Italia), que no fueron recobradas hasta el año 20 a. C., bajo Augusto.

unde uenit Titan et nox ubi sidera condit 15 quaque dies medius flagrantibus aestuat horis et qua bruma rigens ac nescia uere remitti astringit Scythico glacialem frigore pontum! sub iuga iam Seres, iam barbarus isset Araxes et gens siqua iacet nascenti conscia Nilo. 20 tum, si tantus amor belli tibi, Roma, nefandi, totum sub Latias leges cum miseris orbem, in te uerte manus: nondum tibi defuit hostis. at nunc semirutis pendent quod moenia tectis urbibus Italiae lapsisque ingentia muris 25 saxa iacent nulloque domus custode tenentur rarus et antiquis habitator in urbibus errat, horrida quod dumis multosque inarata per annos Hesperia est desuntque manus poscentibus aruis, non tu, Pyrrhe ferox, nec tantis cladibus auctor 30 Poenus erit: nulli penitus descendere ferro

contigit; alta sedent ciuilis uolnera dextrae. quod si non aliam uenturo fata Neroni inuenere uiam magnoque aeterna parantur regna deis caelumque suo seruire Tonanti 35 non nisi saeuorum potuit post bella gigantum, iam nihil, o superi, querimur; scelera ipsa nefasque hac mercede placent. diros Pharsalia campos inpleat et Poeni saturentur sanguine manes,

con esta sangre que empapó las diestras de unos conciudadanos, en las regiones de donde viene Titán y en donde la noche esconde las estrellas6, o bien por donde el mediodía se abrasa en horas ardientes o por la parte en que el rigor invernal, incapaz de suavizarse ni con la primavera, agarrota con los fríos de Escitia un mar helado!7 Ya hubieran sido subyugados los seres, el Araxes bárbaro y hasta las po- blaciones, si las hay allí afincadas, que conocen el nacimiento del Nilo8. 20 Después, si tamañas ansias tienes, Roma, de una guerra impía, una vez sometido el orbe entero a las leyes latinas, vuelve tus manos contra ti; pero hasta el momento no te han faltado enemigos en el exterior. Ahora, en cambio, el hecho es que en las ciudades de Italia amenazan ruina los edificios, con sus techumbres a medio caer; grandes bloques de piedra yacen al pie de las murallas derrumbadas, las casas se encuentran abandonadas, sin que nadie las guarde, y en las antiguas ciudades sólo vaga algún que otro habitante; el hecho es, igualmente, que Italia está erizada de malezas, no se la ha arado en muchos años y faltan manos para los campos que las reclaman; 30 no serás tú, Pirro feroz, ni será el Cartaginés9 el responsable de tamañas calamidades: a ningún arma extraña le es posi- ble llegar tan hondo: las profundas de verdad son las heridas de brazos de conciudadanos. Pero si los destinos no encontraron otra vía para la llegada de Nerón y a un precio tan caro conceden los dioses los reinados perdurables; si el cielo no pudo someterse al imperio de su Tonante sino tras las guerras de los Gigantes sanguinarios10, entonces no nos quejamos más, oh dioses del cielo: incluso los crímenes y la impiedad los damos por buenos a cambio de esta compensación. Ya puede colmar de

6 Expresión para indicar el Occidente, dentro de la concepción antigua de que las estrellas hacen de noche el mismo recorrido que el sol durante el día y se esconden por el Oeste cuando va a salir el sol por el lado opuesto.

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Alude Lucano poéticamente a los cuatro puntos cardinales: la región de Titán (= el Sol, hijo del titán Hiperión = el Este), el Oeste (nota anterior), el Sur y, finalmente, el Norte, designado por la Escitia, territorio extendido al norte del Mar Negro.

8 Los seres son los chinos; el Araxes, río de Armenia, personifica a esta región; y en cuanto al nacimiento del Nilo, adonde Nerón había enviado una expedición de reconocimiento, basta para demostrar el interés de Lucano por la cuestión el largo excurso que le dedica en el canto X 172-331.

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El cartaginés por antonomasia es Aníbal, que infligió grandes derrotas a los romanos en la segunda guerra púnica. Antes, también Pirro había llegado como enemigo al sur de Italia, en ayuda de la colonia griega de Tarento.

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Hijos terroríficos de Urano y de la Tierra que se rebelaron contra Júpiter y a los que éste venció en terrible lucha (la Gigantomaquia), con ayuda de otros dioses y de Hércules.

ultima funesta concurrant proelia Munda, 40 his, Caesar, Perusina fames Mutinaeque labores accedant fatis et quas premit aspera classes Leucas et ardenti seruilia bella sub Aetna, multum Roma tamen debet ciuilibus armis

quod tibi res acta est. te, cum statione peracta 45 astra petes serus, praelati regia caeli

excipiet gaudente polo: seu sceptra tenere seu te flammigeros Phoebi conscendere currus telluremque nihil mutato sole timentem

igne uago lustrare iuuet, tibi numine ab omni 50 cedetur, iurisque tui natura relinquet

quis deus esse uelis, ubi regnum ponere mundi. sed neque in Arctoo sedem tibi legeris orbe nec polus auersi calidus qua uergitur Austri, unde tuam uideas obliquo sidere Romam. 55 aetheris inmensi partem si presseris unam, sentiet axis onus. librati pondera caeli orbe tene medio; pars aetheris illa sereni tota uacet nullaeque obstent a Caesare nubes. tum genus humanum positis sibi consulat armis 60 inque uicem gens omnis amet; pax missa per orbem ferrea belligeri conpescat limina Iani.

muertos Farsalia sus llanuras siniestras y saturarse de sangre los manes cartagineses11; los últimos combates pueden ya entablarse en la funesta Munda12; 40 a estas fatalidades pue- den añadirse, César, el hambre de Perusa y las fatigas de Módena13, así como las naves que guarda sumergidas la escarpada Léucade14 y los combates contra armadas de esclavos al pie del Etna llameante15: mucho es, con todo, lo que Roma debe a las guerras civiles, pues estos sucesos tuvieron como objetivo tu llegada. A ti, cuando, cumplida tu estancia en la tierra, te encamines, tarde, hacia los astros16, el palacio de la región celeste que tú hayas preferido te acogerá en medio de la alegría del universo; tanto si te agrada empuñar el cetro como si prefieres subir al carro inflamado de Febo e iluminar con el fuego errante la tierra, que no tiene miedo ante este cambio de sol, toda divinidad te cederá su puesto, 50 y la naturaleza te brindará el derecho, que te pertenece, de elegir qué dios quieres ser y dónde deseas establecer tu reinado sobre el mundo. Pero no deberás elegir tu asiento en el Círculo Ártico ni tampoco por donde se inclina la zona tórrida del austro, frente por frente: desde allí verías a tu querida Roma con sesgada trayectoria astral17. Si haces sentir tu peso sobre una parte del éter inmenso, el eje del cielo acusará la carga. En el centro de la bóveda celeste mantén en equilibrio el peso del cielo; que esa parte del éter se encuentre totalmente límpida y vacía, y que por la zona del César no se interponga ni una nube. Entonces el género humano, depuestas las armas, mire por su propia felicidad y todos los pueblos se amen entre sí; 60 que la paz,

11 Los cartagineses caídos en las Guerras Púnicas se ven ahora vengados con la sangre de los romanos muertos en Farsalia. Según otros, aludiría el poeta a la batalla de Tapso, en África, el año 46 a. C., donde los partidarios de Pompeyo fueron derrotados por César. De este modo, la venganza de los cartagineses se cumpliría en su propia tierra. 12 En la batalla de Munda, en Hispania, cerca de Córdoba, César derrotó a los hijos de Pompeyo, poniendo así fin a la guerra civil.

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En Perusa, el año 40 a. C., sitió Octavio a Lucio Antonio, hermano de Marco Antonio, hasta conseguir su rendición por hambre. En Módena, en el 43, sitió Marco Antonio a Décimo Bruto, el cesaricida, que murió en el asedio, así como los cónsules Hircio y Pansa venidos en su ayuda.

14 En el golfo de Léucade tuvo lugar la batalla naval de Accio, el 31 a. C., en la que Octavio derrotó a Marco Antonio y a Cleopatra.

15 Sexto Pompeyo reclutó esclavos para su ejército y su flota; fue vencido en Sicilia por lugartenientes de Octavio el 36 a. C.

16 Se refiere a la «apoteosis» de Nerón. 17

Sobre la posible alusión irónica, defendida por algunos escoliastas, al estrabismo de Nerón, así como, en el verso siguiente, a su obesidad, y, en general, sobre los problemas que plantea este elogio de Nerón, véase la Introducción.

sed mihi iam numen; nec, si te pectore uates accipio, Cirrhaea uelim secreta mouentem sollicitare deum Bacchumque auertere Nysa: 65 tu satis ad uires Romana in carmina dandas. fert animus causas tantarum expromere rerum, inmensumque aperitur opus, quid in arma furentem inpulerit populum, quid pacem excusserit orbi. inuida fatorum series summisque negatum 70 stare diu nimioque graues sub pondere lapsus nec se Roma ferens. sic, cum conpage soluta saecula tot mundi suprema coegerit hora antiquum repetens iterum chaos, [omnia mixtis sidera sideribus concurrent,] ignea pontum 75 astra petent, tellus extendere litora nolet

excutietque fretum, fratri contraria Phoebe ibit et obliquum bigas agitare per orbem indignata diem poscet sibi, totaque discors machina diuolsi turbabit foedera mundi. 80 in se magna ruunt: laetis hunc numina rebus crescendi posuere modum. nec gentibus ullis commodat in populum terrae pelagique potentem inuidiam Fortuna suam. tu causa malorum

facta tribus dominis communis, Roma, nec umquam 85 in turbam missi feralia foedera regni.

o male concordes nimiaque cupidine caeci, quid miscere iuuat uires orbemque tenere in medio? dum terra fretum terramque leuabit

extendida por el universo, mantenga cerradas las puertas de hierro del belicoso Jano18. Pero tú eres ya para mí una divinidad; y, si te acojo en mi pecho como poeta inspirado, ya no quiero invocar al dios que revela los secretos de Cirra ni hacer venir a Baco desde Nisa19: tú bastas a darme alientos para cantos romanos. Mi ánimo se ve impulsado a revelar las causas de tamaños sucesos, y se abre ante mí una inmensa tarea20: ¿qué fue lo que empujó a las armas a un pueblo enfurecido? ¿Qué sacudida arrancó la paz al universo? 70 El celoso eslabonamiento de los destinos, la imposibilidad, para lo muy elevado, de seguir en pie mucho tiempo, los graves derrumbes bajo un peso excesivo y Roma incapaz de sostenerse a sí misma. De igual modo, cuando, disuelto el ensamblaje del universo, la hora suprema haya cerrado la marcha de tantos siglos, retornando por segunda vez al antiguo caos, todas las estrellas chocarán con las estrellas en confusión, astros encendidos caerán al ponto, la tierra se negará a tender la línea de los litorales y se sacudirá al mar, Febe marchará en sentido contrario al de su hermano y, juzgando indigno de ella conducir su carro por una trayectoria oblicua, reclamará para sí el curso del día21; y la discordancia total del mecanismo celeste trastornará las leyes del universo en descomposición. 80 Lo encumbrado se derrumba sobre sí mismo: éste es el límite de crecimiento que a la prosperidad han fijado los dioses. Pero en ninguna nación delega la Fortuna su ojeriza contra un pueblo con poder sobre la tierra y el mar. Tú eres la causa de tus desgracias, Roma, convertida en propiedad común de tres dueños22, y el pacto, funesto de una tiranía que nunca, hasta ahora, había sido adjudicada a varias personas. ¡Oh vosotros, en funesta concordia y ciegos por el exceso de ambición! ¿De qué os vale unir vuestras fuerzas y copar el mundo en medio? Mientras la tierra sostenga al mar y el aire a

18 El templo de Jano, en Roma, sólo se cerraba en época de paz.

19 Con Cirra, localidad cercana a Delfos, se alude a Apolo, dios que emitía sus oráculos, en esta última ciudad. Nisa es una ciudad de la India, donde se creía que nació y se crió Baco.

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La exposición de las causas de la guerra civil es para el poeta una «inmensa tarea». Hay en los dos primeros versos una clara imitación de OVIDIO, Met. I 1, y de VIRGILIO, En. VII 45. La primera de estas causas es de tipo filosófico; las demás son las mismas que defienden los historiadores.

21 Febe es la Luna, hermana del Sol, y normalmente sigue el mismo curso que éste. La «trayectoria oblicua» es la «eclíptica».

aer et longi uoluent Titana labores 90 noxque diem caelo totidem per signa sequetur, nulla fides regni sociis, omnisque potestas inpatiens consortis erit. nec gentibus ullis credite nec longe fatorum exempla petantur: fraterno primi maduerunt sanguine muri. 95 nec pretium tanti tellus pontusque furoris tunc erat: exiguum dominos commisit asylum. temporis angusti mansit concordia discors paxque fuit non sponte ducum; nam sola futuri Crassus erat belli medius mora. qualiter undas 100 qui secat et geminum gracilis mare separat Isthmos nec patitur conferre fretum, si terra recedat,

Ionium Aegaeo frangat mare, sic, ubi saeua arma ducum dirimens miserando funere Crassus Assyrias Latio maculauit sanguine Carrhas, 105 Parthica Romanos soluerunt damna furores. plus illa uobis acie, quam creditis, actum est, Arsacidae: bellum uictis ciuile dedistis. diuiditur ferro regnum, populique potentis,

quae mare, quae terras, quae totum possidet orbem, 110 non cepit fortuna duos. nam pignora iuncti

sanguinis et diro ferales omine taedas abstulit ad manes Parcarum Iulia saeua intercepta manu. quod si tibi fata dedissent maiores in luce moras, tu sola furentem 115 inde uirum poteras atque hinc retinere parentem

tierra, y unos esfuerzos prolongados acompañen la órbita de Titán, 90 y la noche siga al día en el cielo a través del mismo número de constelaciones23, no habrá lealtad entre los asociados para un gobierno tiránico; ningún poder consentirá ser compartido. No hace falta dar crédito a ninguna nación ni buscar lejos ejemplos de esta ley fatal: nuestras primeras murallas se empaparon con la sangre de un hermano. Y en aquella ocasión el precio de tamaña locura no era la tierra ni el mar: un pequeño refugio enfrentó a los que aspiraban a su dominio24.

Poco tiempo duró esta concordia discordante y la paz se mantuvo no por la voluntad de los caudillos, pues el único obstáculo de la guerra inminente era la mediación de Craso. 100 De igual modo que el exiguo Istmo25 que corta las olas y separa dos mares, sin permitir que mezclen sus aguas, si la tierra retrocediera, haría chocar el mar Jónico contra el Egeo, así, cuando Craso, que mantenía separadas las armas crueles de los caudillos, manchó de sangre latina, con una muerte lamentable, la asiria Carras, las pérdidas sufridas con los partos desataron las furias romanas26. Con aquella batalla lograsteis, Arsácidas, más de lo que imagináis: procurasteis a los vencidos una guerra civil. Se reparte el poder espada en mano y la fortuna de un pueblo poderoso en posesión del mar, de las tierras, del orbe entero

110 no fue suficiente para dos. Pues las prendas de una unión por la sangre y las antorchas nupciales cambiadas en fúnebres con siniestro presagio se las llevó a los manes Julia, prematuramente arrebatada por la mano cruel de las Parcas27; en efecto, si los hados te hubieran concedido una más larga estancia en la vida, tú te hubieras bastado para detener la furia de tu marido, de un lado, y de tu padre, del otro, y para arrancar las armas y unir las manos antes armadas, como las sabinas,

23 Los doce signos del zodíaco.

24 La muerte de Remo por obra de su hermano Rómulo, en los mismos comienzos de Roma, es una buena premonición de que ni siquiera los hermanos se avienen a compartir el poder. El «refugio» (asylum) lo estableció Rómulo para acoger a los fugitivos de los pueblos cercanos e incrementar así la escasa población de Roma.

25 El istmo de Corinto.

26 No contra los partos, autores de la derrota y muerte de Craso (véase n. 4), sino que, con la desaparición de éste, que hacía de elemento moderador, Pompeyo y César se enfrentaron en guerra civil.

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Julia, hija de César y esposa de Pompeyo, era otro elemento de concordia entre ambos. Su muerte prematura, en el 54 a. C., aceleró la guerra.

armatasque manus excusso iungere ferro, ut generos soceris mediae iunxere Sabinae. morte tua discussa fides bellumque mouere

permissum ducibus. stimulos dedit aemula uirtus.120 tu, noua ne ueteres obscurent acta triumphos

et uictis cedat piratica laurea Gallis,

Magne, times; te iam series ususque laborum erigit inpatiensque loci fortuna secundi;

nec quemquam iam ferre potest Caesarue priorem 125 Pompeiusue parem. quis iustius induit arma

scire nefas: magno se iudice quisque tuetur; uictrix causa deis placuit sed uicta Catoni. nec coiere pares. alter uergentibus annis in senium longoque togae tranquillior usu 130 dedidicit iam pace ducem, famaeque petitor multa dare in uolgus, totus popularibus auris inpelli plausuque sui gaudere theatri,

nec reparare nouas uires, multumque priori credere fortunae. stat magni nominis umbra, 135 qualis frugifero quercus sublimis in agro