SINOPSIS 1-401 Operaciones en Hispania.
M. ANNAEI LVCANI BELLI CIVILIS LIBER QVINTVS LIBRO
10 y la curia escuchó los secretos de Estado hospedada bajo techos ajenos Pues ¿quién
podría llamar campamento a tantas segures empuñadas conforme a derecho, a tantas fasces?367. La insigne cámara enseñó a los pueblos que ella no era el partido del Magno,
365 Las Atlántides o Pléyades, hijas de Atlas y de Pleíone, las cuales, perseguidas por Orión, fueron transformadas en palomas y, luego, en estrellas de la constelación de Tauro.
366 Gayo Cornelio Léntulo (que va a pronunciar seguidamente un discurso) y Marco Claudio Marcelo, cónsules del 49 a. C. Van a cesar muy pronto en su cargo, pues, como dice el poeta, estaba ya próximo el comienzo del nuevo año, el 48, en que los nombres de dos nuevos cónsules se iban a inscribir en los Fastos. El Epiro, donde tiene lugar esta convo- catoria del senado, era una región del oeste de Grecia, ribereña del mar Jónico, que coincidía, en su mayor parte, con la actual Albania.
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Con tantos magistrados y senadores, con los atributos de su poder, aquello no era, dice el poeta, un simple campamento de uno de los dos bandos en lucha: era la curia romana.
ut primum maestum tenuere silentia coetum, 15 Lentulus e celsa sublimis sede profatur.
'indole si dignum Latia, si sanguine prisco robur inest animis, non qua tellure coacti
quamque procul tectis captae sedeamus ab urbis cernite, sed uestrae faciem cognoscite turbae, 20 cunctaque iussuri primum hoc decernite, patres, quod regnis populisque liquet, nos esse senatum. nam uel Hyperboreae plaustrum glaciale sub Vrsae uel plaga qua torrens claususque uaporibus axis nec patitur noctes nec iniquos crescere soles, 25 si fortuna ferat, rerum nos summa sequetur imperiumque comes. Tarpeia sede perusta Gallorum facibus Veiosque habitante Camillo illic Roma fuit. non umquam perdidit ordo mutato sua iura solo. maerentia tecta 30
Caesar habet uacuasque domos legesque silentis clausaque iustitio tristi fora; curia solos
illa uidet patres plena quos urbe fugauit: ordine de tanto quisquis non exulat hic est. ignaros scelerum longaque in pace quietos 35 bellorum primus sparsit furor: omnia rursus membra loco redeunt. en, totis uiribus orbis Hesperiam pensant superi: iacet hostis in undis obrutus Illyricis, Libyae squalentibus aruis Curio Caesarei cecidit pars magna senatus. 40 tollite signa, duces, fatorum inpellite cursum, spem uestram praestate deis, fortunaque tantos det uobis animos quantos fugientibus hostem
sino que el Magno estaba en su partido.
Tan pronto como el silencio se enseñoreó de la entristecida asamblea, Léntulo, desde arriba, desde su alto sitial, pronuncia estas palabras: «Si hay en el fondo de vuestros pechos una energía digna del carácter latino y de nuestra sangre antigua, no os paréis a pensar en qué tierra reunidos ni cuán lejos de los techos de nuestra Ciudad cautiva celebramos esta sesión, antes reconoced el aspecto que ofrece vuestra nutrida corporación y, 20 dispuestos como estáis a impartir todo tipo de órdenes, decretad antes de nada, senadores, lo que está claro para reinos y pueblos: que nosotros somos el Se- nado. Pues aunque bajo el carro helado de la hiperbórea Osa, o donde la zona tórrida y el eje cercado por los calores no permiten a las noches ni a los días crecer desiguales368, aunque allí nos llevara la Fortuna, el Estado irá con nosotros y el mando supremo en nuestra compañía. Cuando la sede de Tarpeya369 fue abrasada por las antorchas de los galos, y Camilo residía en Veyos, allí estuvo Roma. Jamás perdió esta cámara sus derechos por cambiar de lugar. César ocupa unos techos entristecidos, 30 unas casas vacías, unas leyes silenciosas y unos foros cerrados por la funesta suspensión de la justicia; aquella curia ve sólo a los senadores a quienes expulsó cuando la ciudad estaba aún llena: de tan alta corporación, todo el que no está en el destierro está aquí370. A los no implicados en crímenes y que vivían tranquilos en una larga paz, los dispersó el comienzo del frenesí de la guerra: todos los miembros vuelven de nuevo a su lugar. Mirad cómo los dioses nos compensan con todas las fuerzas del orbe la pérdida de Italia: yace el enemigo aplastado en las ondas ilíricas371, en los estériles campos de Libia ha caído Curión, una baza importante del senado cesariano. 40 Enarbolad las enseñas, generales, empujad el curso de los destinos, presentad a los dioses vuestra esperanza y que la Fortuna os dé tan grandes arrestos como os
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La zona ecuatorial, donde noches y días son siempre de la misma duración; hay equinoccio continuo.
369 Es decir, el templo del Capitolio. La ciudad de Veyos, aludida a continuación, estaba en Etruria y fue, largo tiempo, rival de Roma, hasta ser conquistada por Camilo en el 395 a. C.
370 Afirma Lucano que los senadores sometidos a César son los verdaderos exiliados. 371
Se refiere a la rendición de Gayo Antonio, en Curicta, ante el jefe de la flota pompeyana Marco Octavio, a la que ha aludido Lucano en el canto anterior, al narrar el episodio de Vulteyo, jefe de una de las naves cesarianas de Antonio.
causa dabat. nostrum exhausto ius clauditur anno: uos, quorum finem non est sensura potestas, 45 consulite in medium, patres, Magnumque iubete esse ducem.' laeto nomen clamore senatus excipit et Magno fatum patriaeque suumque inposuit. tunc in reges populosque merentis
sparsus honor, pelagique potens Phoebeia donis 50 exornata Rhodos gelidique inculta iuuentus
Taygeti, fama ueteres laudantur Athenae, Massiliaeque suae donatur libera Phocis;
tum Sadalam fortemque Cotyn fidumque per arma Deiotarum et gelidae dominum Rhascypolin orae 55 conlaudant, Libyamque iubent auctore senatu
sceptrifero parere Iubae. pro tristia fata! et tibi, non fidae gentis dignissime regno, fortunae, Ptolemaee, pudor crimenque deorum, cingere Pellaeo pressos diademate crinis 60 permissum. saeuum in populos puer accipis ensem, atque utinam in populos! donata est regia Lagi, accessit Magni iugulus, regnumque sorori ereptum est soceroque nefas. iam turba soluto arma petit coetu; quae cum populique ducesque 65 casibus incertis et caeca sorte pararent,
solus in ancipites metuit descendere Martis
daba vuestra causa cuando escapabais del enemigo. Nuestro mandato se clausura con el final del año: vosotros, cuya autoridad no va a finalizar, deliberad en común, senadores, y ordenad que el Magno sea nuestro caudillo.» Con alborozado clamoreo acoge este nombre el Senado y puso en manos del Magno el destino de la patria y el suyo propio. Seguidamente, se repartieron honores a los reyes y a los pueblos que los merecían: 50 fue agraciada con dones Rodas, la de Febo372, poderosa en el mar, y también la tosca juventud del helado Taigeto373; se elogia a Atenas, antigua en nombradía, y, en atención a su colonia Marsella, se otorga la libertad a la Fócide374; además, emparejan en sus alabanzas a Sádala y al bravo Cotis, a Deyótaro, fiel en las armas, y a Rascípolis375, señor de las heladas riberas; y ordenan que Libia obedezca, por la autoridad del Senado, a Juba como a su rey. ¡Ay, funestos destinos! También a ti, Ptolomeo, el más adecuado ocupante del trono de un pueblo sin lealtad, deshonra de la Fortuna y oprobio de los dioses, se te hizo el don de ceñir tus cabellos con el peso de la diadema de Pela. 60 Una cruel espada recibes, niño aún, contra tus pueblos, ¡y ojalá fuera só- lo contra tus pueblos! Se le regaló el palacio de Lago, se le dio por añadidura la garganta del Magno, se privó del trono a su hermana, y al suegro de aquél, de un crimen376. Ya disuelta la asamblea, la multitud pide las armas; mientras los pueblos y sus caudillos las disponían ante vicisitudes inciertas y un ciego azar. Apio377 fue el único que temió abismarse en los inseguros resultados de Marte; pide a los dioses que le revelen el resultado de los sucesos y, para ello, hace reabrir el santuario
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Decía la leyenda que Rodo, ninfa epónima de la isla, había sido esposa del Sol.
373 Cadena montañosa de Lacedemonia o Laconia, cuyos habitantes tenían fama de incultos por ser poco habladores. 374 Véase n. 287.
375 Sádala vino en ayuda de Pompeyo al frente de unas tropas de caballería, mandado por su padre Cotis, rey de Tracia. Deyótaro, tetrarca de Galacia en Asia Menor, recibió de los romanos el título de rey y se alió con Pompeyo en la guerra civil. Acusado en el año 45 de haber atentado contra la vida de César, fue defendido por Cicerón en su discurso Pro
rege Deiotaro. Jefe macedonio parece ser Rascípolis, al mando de un contingente de caballería en el bando de
Pompeyo. 376
Ptolomeo XIV, rey de Egipto, hermano de Cleopatra, es descendiente de Lago, fundador de la dinastía y procedente de Macedonia, cuya capital era Pela. Sus esbirros dieron muerte a Pompeyo, como se narrará ampliamente en el canto VIII. Lucano opina que, de este modo, se libró César, suegro de Pompeyo, de cometer ese crimen, dando por supuesto que habría matado a su yerno, de no adelantársele Ptolomeo.
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Apio Claudio Censorino, que gobernaba Grecia y estaba bajo las órdenes de Pompeyo. Según los Commenta
Appius euentus, finemque expromere rerum sollicitat superos multosque obducta per annos Delphica fatidici reserat penetralia Phoebi. 70 Hesperio tantum quantum summotus Eoo cardine Parnasos gemino petit aethera colle, mons Phoebo Bromioque sacer, cui numine mixto Delphica Thebanae referunt trieterica Bacchae. hoc solum fluctu terras mergente cacumen 75 eminuit pontoque fuit discrimen et astris.
tu quoque uix summam, seductus ab aequore, rupem extuleras, unoque iugo, Parnase, latebas.
ultor ibi expulsae, premeret cum uiscera partus, matris adhuc rudibus Paean Pythona sagittis 80 explicuit, cum regna Themis tripodasque teneret. ut uidit Paean uastos telluris hiatus
diuinam spirare fidem uentosque loquaces exhalare solum, sacris se condidit antris, incubuitque adyto uates ibi factus Apollo. 85
quis latet hic superum? quod numen ab aethere pressum
dignatur caecas inclusum habitare cauernas? quis terram caeli patitur deus, omnia cursus aeterni secreta tenens mundoque futuri
conscius, ac populis sese proferre paratus 90
contactumque ferens hominis, magnusque potensque, siue canit fatum seu, quod iubet ille canendo,
fit fatum? forsan, terris inserta regendis
del oracular Febo en Delfos, que estaba ce- rrado desde muchos años atrás.
70 A la misma distancia de la extremidad