La escuela a la que aspiraba el general Juan Vicente Gómez se suponía destinada a la formación de ingenieros agrónomos, zootecnistas y veterinarios y estaría ubicada según el proyecto inicial en las cercanías de la ciudad de Maracay, en la hacienda La Trinidad.
Ya en 1.910 actuando como congresante de la República Gil Fortoul en el seno de la comisión de Instrucción Pública que discutía una comunicación que había dirigido al seno del Congreso don Egidio Montesinos Canelón donde pedía autorización para que en el colegio La Concordia que él regentaba en El Tocuyo, estado Lara, se expidiera el título de bachiller. Montesinos Canelón era amigo y fue profesor en El Tocuyo de Gil Fortoul. Había nacido en esa ciudad en 1.831 y murió en la misma en 1.913. El 15 de noviembre de 1.863 fundó el colegio La Concordia y en 1.870 recibió la autorización para impartir enseñanza secundaria. Gil Fortoul en discusión suscitada en la comisión no solamente quería complacer a su maestro en la petición, sino que añadía que se le permitiera la enseñanza de la agricultura y la cría, porque no se concebía- como argumentaba - que un país de tan inmenso territorio, con sus extensas praderas destinadas a la cría, no tenga aun escuelas de veterinaria; no se ve todavía una escuela de agricultura en nuestros fértiles campos que están esperando toda clase de cultivos. Supongo, señores, que no olvidaremos a su tiempo llenar esos vacios y atender estas apremiantes necesidades (Gil Fortoul, 1.956, ob.cit.). Este fue uno de los acicates de Gil Fortoul para proponer en 1.912, la creación de la escuela.
El gobierno decide buscar la asesoría del sabio Henry Pittier, a quien se invitó a venir después de haberlo contactado en Washington donde trabajaba en el Departamento de Agricultura. El mismo Gil Fortoul lo había contactado y fue tan buena la impresión que le causó el sabio Pittier que pidió la autorización para hacer efectiva la invitación.
Al llegar al país le fue explicado el proyecto y se le comisionó para levantar el informe correspondiente acerca de las condiciones del sitio que se había escogido. Después de una exhaustiva inspección Pittier es contrario a la idea de los propulsores de la zona y remite al gobierno un informe explicando las razones de su opinión técnica.
El documento explica en forma pormenorizada sus críticas a la referida escuela y a su establecimiento en la ciudad de Maracay y, en particular, de la hacienda La Trinidad como sitio donde seria fundada; así mismo detalla los elementos que deben tomarse en cuenta para establecer las estaciones experimentales propuestas (Texera, Yolanda Compiladora,1.998,p.20)
En carta que
precedió al informe definitivo, Pittier le expresa al doctor Felipe Guevara Rojas (1.878- 1.916) quien sucedió a Gil Fortoul en la cartera de educación (enero 1.913), “que el gobierno le había engañado al asegurarle que la escuela no había sido creada aun”. En efecto, desde el año anterior (1.912) el gobierno había dispuesto su creación según decreto de 15 de abril de 1.912 y procedido a expropiar la hacienda La Trinidad; Era comprobable por el documento de la Corte Federal y de Casación que se refería a la “solicitud de expropiación de los terrenos y edificios de la hacienda La Trinidad, para el establecimiento de la Escuela Federal de Agricultura, Cría y Veterinaria”, (Gaceta Oficial N°11664, 15 de julio de 1.912, pp.35.821- 35.822).
El científico Pittier escribió dos comunicaciones, dirigidas al Ministro de Instrucción Publica donde le hace conocer su opinión con respecto a la creación de la escuela precisamente en la hacienda La Trinidad.
En la última carta escrita en Caracas el 25 de febrero de 1.913, expresaba que en esos momentos Aragua pasaba por un periodo de decadencia en cuanto a condiciones optimas para los fines de una escuela de ese tipo “puesto que sus tierras fatigadas y empobrecidas van reduciéndose a la condición de potreros, en cambio Caracas representa el nivel
medio con el consiguiente clima de 19 grados, mucho menos que el de Maracay, con sus 25 grados y mas y sus copiosas lluvias de invierno.
En la carta formulaba cuatro preguntas:
1. Si la hacienda La Trinidad tenia agua suficiente para atender a todas sus necesidades y si existe en ello agua potable y de buena calidad.
2. Si el clima de dicha hacienda es de buenas condiciones
3. Si sus terrenos tienen buena capa vegetal y con los elementos necesarios para toda clase de cultivos. 4. Si por sus condiciones higiénicas es apropiada
para establecer en ella la Escuela Federal de Agricultura, Cría y Veterinaria
Ante las cuatro preguntas él mismo contesta enfáticamente que ¡NO!
El clima es lo que se llama semiárido, esto es, dos estaciones caracterizadas por exceso de humedad y lluvia y la otra por el exceso de sequia y de viento.
Las aguas de verano que son con las que cuenta, son deficientes e insalubres. Lo de aprovechar las aguas del Lago de Valencia es un ensueño de tardía realización.
La feracidad de los terrenos nos deja ver que son más bien cansados que desdicen de la famosa tradición. No los considera esencialmente malos, pero a lo sumo son de mediana capacidad productiva.
Cree que el clima de Maracay no es sano. En cuanto a ciénagas existen aún en esta fecha a corta distancia de la casa de La Trinidad y ésta no está exenta de mosquitos (Texera, 1.998, ob.cit., p. 81).
En un informe escrito anota entre los incon- venientes, como el clima, carencia de agua de riego, aguas insalubres para el uso de las personas ligadas con las labores de la escuela y preveía las dificultades para el reclutamiento del personal docente y menciona como lugar ideal para situar la institución, la ciudad de Caracas o sus cercanías. Las vías de comunicación de notable importancia, según lo que había apreciado, son pocas y malas.
Termina expresando que Caracas era ideal para crear una Estación Central Experimental y sus laboratorios. La Trinidad, si bien presenta ventajas no es lugar propio para dicha estación, ni mucho menos para una escuela. Caracas es sitio obligado para una y otra (…) si se insistiera en ubicar una escuela profesional en Maracay, la prudencia más elemental aconseja de no hacerlo sino después de que hayan transcurrido un año o dos, dando así el tiempo necesario para estudiar detenidamente las condiciones higiénicas y climáticas, así como también de los suelos y del abastecimiento de las aguas” (Ibídem, pp.75-80).
Una vez que se resolvió no crear la escuela, Pittier volvió a Washington, pero regresó al país en 1.917 y a partir de 1.920, en su tercer viaje instala su hogar hasta 1.950 cuando ocurre su muerte.
Juan Vicente Gómez hace crear entonces una Estación de Inmigración y Colonización en la finca San Jacinto, ubicada en el municipio Girardot del estado Aragua. Iniciada la estación, para su desarrollo debieron ubicar unas doce familias con experiencia en actividades agropecuarias (Decreto Ejecutivo del 13 de diciembre de 1.930. en: León A., 1.996, ob. cit., p. 50).
Era difícil también aumentar el presupuesto en cuanto a las cuestiones del campo, el mismo durante el año fiscal 1.930-1.931 alcanzaba a la suma de ocho millones setecientos mil bolívares, que lejos de aumentar disminuyó en los años siguientes, hasta llegar a alcanzar tan solo cinco millones doscientos mil bolívares para el año fiscal 1.935-1.936, o sea, millón y medio menos que cinco años antes.