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APLICACIONES DE LA TEORIA DE LA INFORMACION EN COMUNICACION

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TEMA 4° EL CONCEPTO DE INFORMACION EN TEORIA DE LA COMUNICACION

3. APLICACIONES DE LA TEORIA DE LA INFORMACION EN COMUNICACION

En este campo es necesario distinguir, por una parte, la aplicación del

modelo de la Teoría de la Información a la Comunicación en los seres vivos y

en el hombre y, por otro lado, la aplicación de la métrica (o método de cálculo) a las soluciones de problemas planteados en comunicación.

La aplicación del modelo de la Teoría de la Información a la comunicación se examinará en otro tema, por lo que no se tratará ahora (cfr. Tema 8).

La aplicación del método de cálculo de la Teoría de la Información, sin embargo, ha sido muy útil en el campo de la comunicación mediante máquinas. Por ejemplo, gracias al estudio de optimización en la transmisión comunicativa realizado por la Teoría de la Información, ha sido posible propagar los intercambios de mensajes entre hombres y máquinas, de modo que estas últimas —cuya capacidad se limita exclusivamente al tratamiento de las señales o modulaciones energéticas— pueden responder «inteligente- mente» a mensajes humanos, cuando el programador emplea códigos bien elaborados. Este empleo de la Teoría de la Información en el campo de las máquinas es adecuado porque cabe la posibilidad de operar con el «cerra- miento» en el sistema de comunicación (ver la lección siguiente); y porque la atomización de las expresiones que usa la Teoría de la Información facilita la elaboración de lenguajes–máquina muy precisos.

Como se ha dicho antes, la métrica de la Teoría de la Información reposa en el cálculo de probabilidades. La razón es muy sencilla. La información es un orden del que dependen secuencias de señales distinguibles; para lograr esta distinción es necesario eliminar la ambigüedad que se deriva de la diversidad de secuencias. La eliminación de esta ambigiiedad dependerá: a) del conocimiento del repertorio de secuencias distintas posibles; b) de la frecuencia con que cada secuencia aparece. La relación que cabe establecer entre ambos datos no es otra cosa que la probabilidad de

aparición de una determinada secuencia89. Luego la medida de la información atañe a

la organización del sistema del cual las señales forman parte.

Para un mensaje cualquiera cada señal empleada poseerá una probabilidad (Pi) dependiendo de cuál sea el repertorio de señales: cuantas más señales emplee un mensaje y mayor sea su longitud, será mayor la probabilidad de mensajes distintos para la misma longitud90. La probabilidad de que existan mensajes distintos de una

misma longitud vendrá expresada por la función exponencial a que se aplica el número total de señales del repertorio, como se ha visto en el ejemplo de la nota 18. Pues bien, cabe expresar el número total de mensajes posibles, como el resultado de efectuar la operación de elevar a una potencia concreta el número de señales del repertorio. Un modo cómodo de realizar este cálculo consiste en servirse de una medida logarítmica o logaritmo91.

Siempre y cuando se conozca la base (que no es otra cosa que el número total de señales posibles diferentes) se podrá conocer también, además de la probabilidad de las señales, la probabilidad del mensaje; para ello se multiplicarán las probabilidades de cada una de las señales, y si se opera con logaritmos, bastará con sumar cada una de esas probabilidades.

n

H = - Σ Pi log Pi

1

(Fórmula que calcula la cantidad de información, H, de un mensaje en función de la suma de las probabilidades de cada una de las señales empleadas, multiplicada cada una por el logaritmo de su probabilidad)92.

Los teóricos de la Información, con el objeto de simplificar este cálculo y considerando que el mecanismo más sencillo para la transmisión de señales en un aparato electrónico es aquel mediante el cual la diversidad de señales se reduce a sólo

89 El concepto de probabilidad y su medida se basa en la relación n/N, donde n es el número de secuencias

reales y N el número de las secuencias posibles. Si n se acerca en número a N, el resultado se aproxima a 1; mientras que si n es un número muy inferior a N, el resultado se acerca a 0.

90 Por ejemplo, para un repertorio de 10 señales (el 0, el 1, el 2, el 3... hasta el 9) existen 102 (= 10) mensajes

distintos de dos cifras (del 00 al 99), y 103 (= 1.000) mensajes distintos de tres cifras, y así sucesivamente.

91 Así, log. decimal (sobre la base 10) de 100 es igual a 2; log10 de 1.000 es igual a 3; log10 10.000 = 4, etc. 92 Se le antepone el signo menos (–) y de esa forma el resultado dará una cifra positiva pues, de lo contrario,

al calcular logaritmos de una probabilidad (que es una relación cociente – n/n –) el resultado sería un número negativo.

dos (paso de corriente/interrupción de corriente), toman como base del logaritmo la base 2 (log2), o logaritmo binario; de ahí que la fórmula anterior se estandarice:

n

H = - Σ Pi log2 Pi

1

cuyo resultado será la cantidad de información para un código binario de señales, o cantidad de información calculada en bits (contracción de «binary digits»).

Obviamente este cálculo sólo es útil cuando el resultado (o número de

bits) resuelve un problema concreto, como es el caso de los muchos que se

plantean para la codificación y transporte de mensajes a través de circuitos eléctricos o electrónicos. Pero resulta inútil en la mayoría de los casos que se estudian en comunicación humana y animal, donde los repertorios de señales no son necesariamente binarios (ni siquiera es fácil determinarlos) y donde tampoco es conocida suficientemente la longitud de los mensajes atendiendo al número de señales, etc.

La ineficacia de la aplicación estricta de la Teoría de la Información a la comunicación humana y entre los seres vivos, radica en que los intercambios expresivos entre Actores no se basan únicamente en la estricta probabilidad de las señales, sino más bien en múltiples órdenes de probabilidad (dialéctica entre información y redundancia). Esa probabilidad es relativa a cuáles sean las características de las estructuras biológicas, perceptivas y cognitivas de los Actores. De dichas características dependen las reacciones del ser vivo frente a las energías moduladas y no solamente de la organización informativa de las señales. El funcionamiento de las estructuras biológicas lo analizan los biólogos; el de las perceptivas, los psicólogos, y el de las cognitivas, los teóricos del conocimiento. El teórico de la comunicación, por su parte, integra el estudio de cada uno de estos sistemas generales de probabilidad en el marco de otro sistema que también determina los intercambios de expresiones, referido a los usos comunicativos de las señales. Se comprende que este nivel de análisis es incompatible con el cerramiento del sistema de señales practicado por la métrica de la Teoría de la Información; incompatibilidad que se analizará con más detalle en el tema ocho.

Ahora bien, si el modelo y la métrica de la Teoría de la Información no aparecen como instrumentos realmente útiles para explicar, predecir y verificar los fenómenos de la comunicación, cuando ésta la llevan a cabo

Actores en vez de máquinas, el concepto de «información» resulta imprescindible. Este concepto permite comprender que existe en la naturaleza un proceso de complejidad creciente de las interacciones, y que la información aporta la regulación necesaria para que el aumento de la libertad de los Actores no acarree la desorganización de la vida. En otros términos, la regulación de la interacción entre los seres vivos es posible porque los Actores de la comunicación son capaces de introducir orden en sus interacciones recurriendo al orden de las señales; o, si se prefiere, porque son capaces de manejar la información.

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