TEMA DE ESTUDIO # 2: ORACIÓN.
APLIQUEMOS A LA VIDA ( 10 MINUTOS ) LLUVIA DE IDEAS
Pida que los juveniles les digan los requisitos que descubrieron en los grupos y pregunte: -- ¿Por qué crees que es importante tener en cuenta estos requisitos a la hora de orar? EVALUANDO MIS ORACIONES
Pida que todos de manera individual hagan una pequeña evaluación de sus oraciones y rételos a que en adelante tengan en cuenta estos aspectos a la hora de orar.
CARTA AL MAESTRO
Introducción
En esta clase estaremos estudiando los requisitos que debemos de tener en cuenta en nuestras oraciones, aspectos por los cuáles nuestras oraciones no son escuchadas.
Exégesis del Texto
Condiciones para que la oración sea contestada.
En un sentido, no existe lo que pudiera llamarse una oración no contestada.
Tomando la oración en el sentido de comunión con Dios, no es posible tener comunión con Dios y no recibir una respuesta de Dios. La misma idea de comunión lleva consigo una actividad mutua por parte de Dios y del hombre; de manera que si Dios no le responde al hombre, no habrá comunión; lo único que habría sería el fracasado esfuerzo del hombre por establecer comunión con Dios. Lo que el hombre busca, o debiera buscar en la oración, no es, antes que todo, algo que Dios le pueda dar, sino que debiera buscar a Dios mismo. De modo que si hay oración en el sentido de comunión con Dios, esto lleva consigo la idea de la respuesta de Dios, y esta respuesta es la contestación de Dios al acercamiento del hombre. En este sentido, no hay oración que se quede sin ser contestada.
Generalmente, sin embargo, cuando los hombres hablan de oraciones no contestadas, se refieren a las oraciones de súplicas. O sea, que el hombre pide algo, lo cual no consigue. Esto puede
no conviene que ellos reciban. El da cosas buenas (Mateo 7:7-11), y nosotros, al pedirle, debemos siempre dejar que su sabiduría decida si es mejor o no el que nosotros recibamos lo que pedimos. Hay algunas condiciones espirituales, sin embargo, que son necesarias para que nosotros obtengamos y mantengamos comunión con Dios. Sin estas condiciones no puede haber compañerismo consciente con Dios. Estas son condiciones para obtener nuestras peticiones delante de Dios, porque son condiciones de comunión con Dios. Algunas de estas condiciones se mencionan en el Nuevo Testamento.
1, Fe
Mr 11:24 ―Por tanto, os digo que todo lo que pidieres orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá‖
Se debe orar o acercarse a Dios con fe sincera, esa es la oración de fe que parte de los que han sido justificados por la misma fe He 10:22 Stg 1:6; 5:15 esta es la oración que puede mucho. La Palabra de Dios nos indica, tal y como hemos leído en el texto base, que sin fe, es decir, sin confianza, es imposible agradar a Dios. La fe no es un estado mental. No consiste en cerrar los ojos con fuerza y concentrarse en lo que estamos pidiendo. Ni siquiera es estar convencidos de que recibiremos lo que queremos.
Fe es confianza y lo importante de la fe es en quién está depositada. Orar con fe es tener la
confianza de que nuestro Dios tiene la capacidad para hacer, como dice Pablo, mucho más allá de
lo que nosotros somos capaces de creer y entender. La fe no consiste en la fuerza de nuestra
convicción, más bien en el carácter todopoderoso y fiel de aquel que recibe nuestra oración.
Con frecuencia la fe se pone de manifiesto por nuestra insistencia en la oración. La parábola de la viuda y el juez injusto nos muestra la importancia de insistir e insistir, entre otras cosas, porque no conocemos el tiempo de Dios para cada oración y, además, porque nuestra insistencia muestra la importancia y seriedad de nuestra petición.
2. Pedir conforme a su voluntad
Si alguno ora en fe, Dios concederá su petición. Esto no quiere decir que puede pedir lo que se le antoje, y creer que lo conseguirá. No se puede tener fe a menos que sea atraído hacia la unidad espiritual con Dios. Esto garantiza dos cosas: Una es que no se pedirá nada que sea contrario a la voluntad de Dios; la voluntad el hombre se someterá a la de Dios.
1Jn 5:14-15 ―Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él no oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho‖
Vemos algunos términos interesantes:
Confianza – existe confianza entre dos que se conocen – partiendo de esta premisa orar es conversar con el Dios que conocemos.
Voluntad - Al Dios que conocemos le entendemos su voluntad expresada en su Palabra y sus promesas.
Por tanto ora el que conoce o sabe (y sí sabemos...) de Dios.
Si estamos en contacto con el Todopoderoso, es obvio, que nuestra oración no es cualquier cosa, entonces es: PODER SOBRENATURAL DE LA ORACION.
1Jn 3:22 ―Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él‖
El Señor nos concede el gran don y privilegio de poder orar y pedir con
El mismo Jesús nos mostró con claridad la pauta a seguir en este sentido. Cuando se encontraba en Getsemaní expresó con total claridad y libertad ante el Padre cuál era su deseo, si es posible,
que pase de mí esta copa, pero a la vez sometió su deseo a la voluntad soberana del Padre, pero no se haga mi voluntad sino la tuya.
Podemos pedirle a nuestro Dios todo aquello que consideremos justo. No podemos olvidar, no obstante, que debemos hacerlo con un claro reconocimiento y sometimiento a su voluntad. 3. Dirigidas al Padre y en el nombre de Jesús.
Siendo Cristo nuestro único mediador, la manera bíblica de orar es directamente a Dios, el Padre, en el nombre de su hijo Jesucristo.
Jesús, su persona y obra es la razón por la cual nosotros nos podemos presentar de forma confiada ante el trono de la gracia. Jesús es la razón por la cual Dios acepta de buen grado nuestras oraciones. Jesús, su nombre, lo que éste significa, es la llave que nos abre la puerta del cielo para poder orar.
Jesús mismo expresó Juan 14:13ª y Juan 16:23, que debíamos dirigir nuestras oraciones a Dios y hacerlo en su nombre.
Si esperamos que él se dé a nosotros, debe haber de nuestra parte la más completa entrega a él. Quién nos ayuda?
El Espíritu Santo hace intercesión a favor de nosotros. La razón
de esto es que nosotros no sabemos orar como debemos (Romanos 8:26, 27). El Espíritu hace intercesión por nosotros con gemidos indecibles. Esta intercesión no es separada de nosotros, sino que es una intercesión en nosotros y a través de nosotros. Los gemidos indecibles son los gemidos del espíritu humano, poseído y movido por el Espíritu Divino. El Espíritu nos mueve a orar de acuerdo con la voluntad divina, y, de consiguiente, Dios contesta nuestras peticiones. El hombre no puede orar de acuerdo con la voluntad divina, excepto cuando él ora bajo la dirección del Espíritu Divino.