6. UNIDAD AMBIENTAL COSTERA BAUDÓ – SAN JUAN
6.1. Aprovisionamiento de Recursos Pesqueros (Camarón de aguas someras,
Esta UAC cuenta con una extensión importante de ecosistemas de manglar y de estuarios, con extensiones de 29.435,2 has y 13.100,60 has respectivamente (Tabla 5), y la oferta pesquera está relacionada con este tipo de ecosistemas. En su interior tampoco cuenta con áreas protegidas, que pudieran aumentar esta oferta.
Con respecto a la demanda de este servicio ecosistémico la pesca industrial en esta UAC está caracterizada por la presencia de numerosos caladeros de camarón de aguas someras a lo largo de la costa. Esta pesquería es una de las principales del Pacífico. Por otra parte, la pesca artesanal muestra principalmente caladeros con intensidades que van desde bajas hasta medias y algunos presentan intensidades altas en varios puntos como Bajo Baudó, Ensenada Docapandó, Punta Catripe, Boca Hijué, entre otros (Rueda, y otros, 2010a).
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Mapa 21. Servicio ecosistémico de aprovisionamiento de camarón de aguas someras y piangüa en la UAC Baudó – San Juan
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En el mapa 21 se observa la asociación entre los caladeros de pesca artesanal de camarón de aguas someras (CAS) y de piangua (Anadara tuberculosa) con los ecosistemas de manglares y estuarios, principalmente este último, el cual habita en zonas mesolitorales asociadas a raíces de mangle rojo (Rizophora mangle), con distribuciones irregulares, en sustratos fangosos, donde pasa gran parte de su vida enterrada hasta unos 5 metros de profundidad (Díaz, Vieira, C.A., & Melo, G.J., 2011). Con respecto al CAS, la mayoría de las capturas se realizan con red de enmalle camaronera y van dirigidas a la especie Litopenaeus occidentalis, cuyos caladeros están ubicados muy cerca de las zonas de estuarios y de manglar de esta UAC.
Mapa 22. Servicio Ecosistémico de aprovisionamiento de recursos pesqueros (pesca blanca) en la UAC Baudó – San Juan
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Fuente: Corporación Ecoversa 2014 Al igual que en el mapa anterior, el mapa 22 muestra los caladeros de pesca blanca artesanal esta UAC asociados al ecosistema de manglares y estuarios, la cual se realiza a lo largo de la zona costera, principalmente con palangre y en menor proporción con línea de mano, con mayores intensidades en las entradas a los estuarios, los cuales
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albergan una amplia y diversa fauna marina, incluyendo peces de alto valor comercial, las cuales dependen de este ecosistema en alguna fase de desarrollo.
6.2. Aprovisionamiento de Madera y Leña
El ¡Error! No se encuentra el origen de la referencia.23 muestra que la UAC Baudó – San Juan cuenta con un volumen alto de madera aprovechable, explicado por la presencia de bosques húmedos tropicales en la zona costera y ecosistemas de manglar. En general a los largo del territorio se presenta una demanda del servicio entre muy baja y baja con un incremento en el área del municipio de Bajo Baudó.
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72 6.3. Almacenamiento de Carbono
La UAC cuenta con buena oferta tanto para Blue y Green Carbon. El aumento de la oferta de Blue Carbon se debe a las casi 30 mil hectáreas de manglares con las que cuenta la UAC, gracias a la gran cantidad de fuentes de agua dulce que desembocan a lo largo de la costa. En general los bosques y manglares ubicados al interior de la UAC tienen un potencial para generar créditos de carbono o atraer recursos para evitar la deforestación de los mismos.
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Mapa 24. Servicio Ecosistémico de Almacenamiento de Carbono en la UAC Baudó – San Juan
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Como se aprecia en el mapa anterior, el riesgo de deforestación se encuentra disperso a lo largo de la zona costera, cobijando tanto las coberturas de bosques como las de manglares. Las mayores cantidades de carbono almacenado se encuentran al norte y sur de la bahía de Baudó. Así mismo, las áreas de mayor riesgo de deforestación se ubican al sur de la misma bahía hasta la ensenada de Docampadó.
6.4. Recreación Ecoturística
En la UAC Baudó – San Juan no fue posible identificar sitios turísticos naturales priorizados por el departamento, a pesar de contar con un impacto visual bajo y por lo tanto la oferta del servicio es baja. Así mismo es importante resaltar que en esta UAC no se encuentra localizado ningún Parque Natural del nivel nacional ni regional. En cuanto a la demanda del servicio ecosistémico de recreación ecoturística de la UAC Baudó – San Juan es baja, debido a que no cuenta con capacidad hotelera con Registro Nacional de Turismo y además a la gran distancia a la que se encuentra de grandes centros poblados.
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Mapa 25. Servicio Ecosistémico de Recreación Ecoturística en la UAC Baudó – San Juan
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Del mapa anterior, puede apreciarse que el servicio ecosistémico se encuentra sub- explotado, debido a que la UAC cuenta con una oferta potencial alta gracias al bajo impacto visual que presentan los ecosistemas allí presentes, sin embargo, tanto las facilidades de acceso como las de alojamiento limitan considerablemente el número de visitantes que puede llegar a recibir anualmente. Es importante recordar que las actividades económicas de “Comercio, Reparación, Restaurantes y Hoteles” representa el 8% del PIB del departamento del Chocó, por lo que los principales beneficiarios con la adecuada explotación del servicio ecosistémico de recreación ecoturística, serían los participantes de dichas actividades económicas.
6.5. Análisis de riesgo de pérdida de ecosistemas
En general la mayor parte de los ecosistemas marino-costeros en la UAC presentan riesgos de pérdida moderados. Sin embargo, la presión de la actividad pesquera aumenta el riesgo en áreas donde la extracción se realiza directamente sobre los ecosistemas de manglar, específicamente con los artes de pesca de Red de Enmalle y Palangre. Al sur de la bahía de Baudó, el riesgo alcanza a la categoría de alto, principalmente por la influencia y cercanía a los centros poblados: Bajo Baudó (Pizarro) y Hijúa (Puerto Abadía) y el aprovechamiento legal e ilegal de los manglares. De otra parte, el municipio del Litoral del San Juan aporta al pacífico chocoano una superficie de 11.063 hectáreas de manglares regularmente distribuidos de norte a sur por toda su costa, destacándose en presencia de manglar, como es de esperarse, hacia los ríos o brazos más importantes del municipio, Guarataco, Charambirá, Estebanico, Churimal, Docordó, Togoromá y Pichimá. Los caseríos que se ubican en zonas de manglares, llevan en su mayoría los nombres de sus ríos, por lo que resulta relativamente fácil su ubicación.
Según (CODECHOCÓ - IIAP, 2009), de las 5.628,3 hectáreas de mangle y natales, es decir, el 50.87% del total de la superficie ocupada por estos ecosistemas en el municipio del Litoral del San Juan presentan niveles de intervención catalogados como altos, hecho que enciende las alarmas sobre el manejo y protección que debe darse a esta importante área del departamento del Chocó.
Los sitios que presentan mayor cercanía al río San Juan poseen altos grados de intervención, destacan los esteros La Equis, Tío Silirio y Madre Vieja. También en el extremo norte del Litoral del San Juan, se presentan grandes áreas con altos niveles de intervención, en cercanías del Caserío la Víbora y el Estero el Chupadero.
En el siguiente mapa se muestra la ubicación precisa de los ecosistemas de manglar que presenta el municipio de Litoral del San Juan, distinguiéndose con color rojo la presencia de este tipo de ecosistemas.
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Mapa 26. Unidades de cobertura de manglar en el Litoral del San Juan (CODECHOCÓ - IIAP, 2009).
En la siguiente tabla se muestra el análisis sobre el estado de conservación de estos ecosistemas en la jurisdicción del municipio del Litoral del San Juan y la propuesta de zonificación realizada por (CODECHOCÓ - IIAP, 2009):
Tabla 6. Niveles de intervención de los manglares y natales en Litoral del San Juan y propuesta de zonificación de manejo.
De otra parte, y según (CODECHOCÓ - IIAP, 2009), con sus 23.923,4 hectáreas, el municipio del Bajo Baudó en la UAC, es el de mayor aporte al ecosistema de manglar subregional, representando aproximadamente el 58% de todos los manglares del pacífico chocoano. Sin embargo, el estado de este ecosistema presenta evidencias
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inconfundibles de deterioro, que obligan a mirar con suma atención lo que en el futuro cercano se decida y haga con los manglares ubicados en su jurisdicción.
El municipio de Bajo Baudó en su borde occidental es prácticamente una línea recta, la cual de sur a norte casi de manera ininterrumpida presenta vegetación del ecosistema de manglar, esta vegetación es abruptamente cortada en la desembocadura del río Baudó hacia el norte. Es decir, se presenta manglar en Cuevita, Virudó, Pavasa, Pilizá, El Tambito, San Miguel, Bella Vista, Sivirú, Guineal, Puerto Abadía, El Sepulcro y La Comba, entre otros.
Aproximadamente unas 3.150 hectáreas se manglares y natales se encuentran en buen estado de conservación, han sido poco intervenidos y presentan árboles que alcanzan hasta los 35 metros de altura, la vegetación con estas características representa tan solo el 13% del total de la superficie cubierta por ecosistema y se ubica bastante al oriente de la costa, los manglares cercanos al mar presentan preocupantes grados de alteración.
Los sitios con el privilegio de tener manglares y natales adecuadamente conservados se ubican en la Quebrada Virice al norte del municipio, en cercanía a la desembocadura del Río Pavasa, en los esteros El Chachajo, Brazo Largo, El Barrial, Potas, Luciano y Brazo Nuevo.
Más de la mitad de la superficie total de manglar se encuentra medianamente intervenida, son más de 12.730 hectáreas las que presentan grados de intervención de hasta el 40% de su área, dominando árboles cuya altura no va más allá de los 25 metros.
Las imágenes de satélite muestran cuatro (4) grandes manchas de manglares con grado de intervención medio, la más importante se encuentra al norte del municipio y va desde y hasta los ríos Abaquia y Evari, pasando por Pavasa, Virudó y Cuevita, la segunda en importancia se encuentra al sur del municipio y pasa los caseríos Ijuá, El Firme, Los Rastrojos y Guineal. Una tercera mancha de manglares con mediano grado de intervención se encuentra al centro sur del municipio desde la Ensenada de Docampadó hasta el Río Usaraga y finalmente, una cuarta se encuentra en centro norte del municipio desde el sur del Río Pilizá hasta el Estero La Herradura.
La tercera parte de los manglares y natales del municipio del Bajo Baudó presentan altos niveles de intervención, es decir, se ha intervenido hasta el 60% de su superficie, por lo que se destaca el predominio de árboles cuya altura se encuentra entre 5 y 12 metros. El área bajo estos niveles de intervención altos es de 8.039.8 hectáreas, y se concentran básicamente al sur y el norte del Río Catripe, hasta llegar al Río Puricha por el sur y hasta el Río Abaquia por el norte, al oriente del Sivirú desde Puerto Escondido en el sur, hasta el Río Baudó en el norte y a la margen izquierda aguas arriba del Río Docampadó.
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En la siguiente tabla se muestra el análisis sobre el estado de conservación de estos ecosistemas en la jurisdicción del municipio del Bajo Baudó y la propuesta de zonificación de manejo realizada por (CODECHOCÓ - IIAP, 2009):
Tabla 7. Niveles de intervención de los manglares y natales en el Bajo Baudó y propuesta de zonificación de manejo.
Tomando como referencia lo anterior, es claro que los ecosistemas de manglar y natal en esta UAC se encuentran en niveles de riesgo alto. De las 34.986 ha aproximadas existentes en la unidad el 39% se encuentran altanamente intervenidas y requieren recuperación/restauración, el 44% medianamente intervenidas para la conservación y sólo el 17% podrían dedicarse a actividades de uso sostenible.
En consideración de esta información y luego de aplicar el modelo de riego de pérdida de ecosistemas, se obtuvo la siguiente espacialización del riesgo en la UAC de Baudó – San Juan, que corrobora el análisis realizado por CODECHOCÖ – IIAP en 2009, señalando las áreas adyacentes a los asentamientos humanos principales como los de mayor impacto/riego.
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Fuente: Corporación Ecoversa 2014
6.6. Gestión de los servicios ambientales en el Plan de manejo de la UAC Según el PGAR de CODECHOCO 2012 – 2020, se considera que las principales fuentes de contaminación que afectan las zonas costeras del Chocó son aguas servidas
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urbanas, aportes de los ríos, lixiviados de basuras y residuos sólidos. En el departamento se presenta contaminación marino costera entre otras causas, por el transporte de agroquímicos a través de las corrientes hídricas desde las zonas agrícolas de la cuenca del río San Juan, ocasionando un impacto sobre las aguas marinas y costeras.
Los ríos son las principales vías de entrada de residuos orgánicos tóxicos, metales pesados sedimentos, así como microorganismos y nutrientes a los ambientes marino- costeros del departamento. El río San Juan con su aporte del 40% del caudal de todos los ríos del Pacífico colombiano tiene un aporte de carga en términos de DBO del 20%. De otra parte, el deterioro de los ecosistemas boscosos es un problema creciente y constante en el Chocó, que se presenta con mayor intensidad en aquellas zonas donde históricamente la oferta forestal ha ofrecido un gran potencial de madera como recurso de las explotaciones comerciales y de subsistencia. Sobresalen, para este caso de estudio, el Bajo San Juan y Baudó y las áreas de manglar situadas en la costa Pacífica.
Entre las causas de este problema se identifican la deficiencia en la identificación y valoración de los bienes y servicios ambientales de la región, (que permita determinar, sus beneficios actuales y potenciales y los costos ambientales resultantes de los impactos del uso de los mismos); la concepción sesgada y las inapropiadas tecnologías y prácticas empleadas en el aprovechamiento forestal, (donde se percibe la madera como el único o principal recurso útil); las debilidades institucionales para ejercer la gobernabilidad ambiental, la falta de alternativas de producción sostenible para el campesinado y la deficiente educación ambiental entre la población. También cabe relevar la debilidad existente en los procesos socio-organizativos de los grupos étnicos que ejercen la propiedad colectiva de los territorios comunitarios y las deficiencias en el apoyo gubernamental y privado para que los mismos realicen localmente y con eficiencia la defensa, protección y conservación del patrimonio y riquezas naturales.
El departamento del Chocó en lo correspondiente a su zona costera del Océano Pacífico, está conformado por cinco (5) municipios, todos ellos en mayor o menor grado con bosques de manglares, importante ecosistema estratégico, mundialmente reconocido por su productividad y por su papel ecológico.
De norte a sur en jurisdicción del departamento del Chocó, desde la frontera con Panamá hasta los límites con el departamento del Valle, se encuentran las siguientes municipalidades, Juradó, Bahía Solano, Nuquí, Bajo Baudó y Litoral del San Juan. En el año 1997, Sánchez y otros reportaron la existencia de 64.750.4 hectáreas de manglares en el pacífico chocoano, mientras que al año 2005, como fruto del estudio de caracterización y zonificación de los manglares del pacifico Chocoano, se reportan 41.315.9 hectáreas. Lo anterior significa, que en 9 años transcurridos entre 1997 y 2005, el Pacífico chocoano ha sufrido una pérdida del 36% de su ecosistema de manglar, lo que equivale a la desaparición 2.603.8 Ha/año, y de continuar en una
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situación exactamente igual durante los próximos años, la región sólo contaría con bosques de manglar hasta el año 2021.
Para atender estas y otras problemáticas en la jurisdicción de la Corporación el PGAR 2012 – 2020 propone como objetivo general orientar y facilitar la coordinación estratégica de los distintos actores para la gestión ambiental regional, de manera que las dinámicas sociales, económicas y culturales, se desarrollen en condiciones de armonía y equilibrio con la naturaleza y se configure un territorio competitivo que aprovecha sus ventajas comparativas y de riqueza natural en beneficio de la población.
Adicionalmente se busca:
• Contribuir a la conservación y recuperación de la biodiversidad regional incorporando muestras representativas de ecosistemas en territorios colectivos de comunidades negras e indígenas al Sistema Departamental de Áreas Protegidas - SIDAP.
• Promover la reconversión de procesos productivos degradantes de los recursos naturales, con innovaciones tecnológicas y producción limpia con énfasis en la actividad ganadera, minera y forestal.
• Dinamizar los espacios institucionales para que los entes territoriales cumplan sus funciones ambientales contenidas en la ley 99 de 1993 y la sociedad civil participe y ejerza control social a la gestión ambiental.
• Desarrollar acciones estratégicas para la gestión ambiental del SINA regional, fortaleciendo la organización institucional y social para aprovechar la cooperación internacional
• Organizar un sistema de información ambiental regional para fortalecer la capacidad de gestión de la corporación como primera autoridad ambiental y la toma de decisiones por parte de los distintos actores, respecto el uso de la oferta ambiental.
• Desarrollar procesos de investigación básica y aplicada, orientados a generar conocimientos sobre la biodiversidad regional y las relaciones sociales y culturales de los distintos grupos sociales del territorio, de manera que se fortalezcan formas alternativas de aprovechamiento de los recursos naturales.
Para el logro de estos objetivos, en el territorio costero y marino de la jurisdicción, la línea estratégica 1 para la Planificación y Ordenamiento Ambiental y la Línea Estratégica 2. Gestión Integral de la Biodiversidad del PGAR, plantean integrar los procesos de planificación y ordenamiento del territorio, adelantado por los entes territoriales, comunidades negras e indígenas y la Corporación, que produzca un sistema de información regional para soportar y orientar la espacialización de las políticas sectoriales, el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, la conservación de los recursos ambientales y reduzca los niveles de riesgos y amenazas ocasionados por fenómenos naturales y antrópica. Específicamente, se propuso coordinar interinstitucionalmente la formulación de lineamientos ambientales para el
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manejo de las zonas costeras y marinas de la jurisdicción, en conjunto con los entes territoriales y el apoyo del IIAP.
Las metas específicas (sin plazo establecido) del PGAR en esta materia son:
a) el 100% de los manglares de la jurisdicción con plan de manejo formulado; y b) lineamientos ambientales para el manejo de las zonas costeras y marinas
formulados.
Por su parte, el Plan de Acción 2012 – 2015 de CODECHOCÓ, señala que los ecosistemas marinos y costeros de la región están sometidos y expuestos a diversas actividades productivas e indirectamente son afectados por actividades que se desarrollan en el interior de la región. Los efectos ambientales asociados con las descargas de los ríos, suelen ser locales, pero en determinadas zonas geográficas tienen consecuencias transfronterizas. El aumento de nutrientes en la zona marina y costera, puede conducir a la eutrofización, fenómeno que puede incrementar la productividad biológica hasta cierto nivel, y luego la concentración de oxigeno se ve disminuida hasta llegar a límites que ponen en riesgo la salud de los ecosistemas. Como resultado de la eutrofización se producen cambios en la diversidad y ocurre un excesivo crecimiento de algas y mortandad de peces.
Adicionalmente, se menciona que los manglares, de la costa Pacífica chocona, en mayor extensión, se convierten en barreras naturales de protección contra las mareas y oleajes y presentan niveles de degradación, significativos. Según el estudio de zonificación de los manglares, un % debe destinarse a la recuperación por algún grado de disturbio del ecosistema, que para la zona se traduce en aprovechamiento del mangle con fines domésticos (leña, construcción) y aprovechamiento comercial ilícito, dado la veda que pesa sobre el uso comercial.
El municipio de Litoral del San Juan, presenta el mayor nivel de degradación del ecosistema de manglar, por el aprovechamiento ilegal, dada su cercanía a Buenaventura, lo que presiona el tráfico ilegal de la madera. De otra parte, la actividad