• No se han encontrado resultados

APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTO DE LA CONDUCTA PROSOCIAL

CAPÍTULO II. LA EMPATÍA

3.1. APROXIMACIÓN AL CONSTRUCTO DE LA CONDUCTA PROSOCIAL

El estudio de la conducta prosocial ha tenido un gran auge en las últimas dos décadas. En este punto se va abordar su delimitación del conceptual y los tipos de conductas prosociales que se pueden hallar.

3.1.1 CONCEPTO

Desde una aproximación teórica se pueden contemplar diversas definiciones que se han desarrollado para clarificar y concretar el concepto de “conducta prosocial” y para ello se han de contemplar los distintos planteamientos que se proponen en las corrientes teóricas que hacen referencia a ella. Por otro lado se entiende que la conducta prosocial es cualquier acción que beneficia a otros y se realiza voluntariamente, todavía no se ha logrado un reconocimiento general entre las diversas perspectivas psicológicas que abarcan su estudio. Las diversas investigaciones científicas utilizan los siguientes términos para referirse a la conducta prososcial: conducta de ayuda, altruismo, cooperación y prosocialidad. Aunque a veces se utilizan como sinónimos, lo cierto es que se refieren a matices distintos. En este sentido Mussen y Eisenberg-Berg (1977), en una de sus revisiones sobre el tema, plasman el altruismo como una de las conductas prosociales:

“la conducta prosocial se refiere a las acciones que tratan de ayudar o

beneficiar a la otra persona o grupo de gente sin que el actor anticipe recompensas externas. Tales acciones implican a menudo algún costo, autosacrificio o riesgo por parte del actor. Bajo este rótulo se comprenden una amplia variedad de conductas, que incluyen la generosidad, el altruismo, la simpatía, ayudar a la gente en apuros proporcionándoles apoyo material o psicológico, compartir posesiones donando caritativamente y participando en actividades destinadas a mejorar el bienestar general reduciendo las injusticias sociales, las desigualdades y la brutalidad” (Mussen y Eisenberg-

79

Por otra parte para Roche la prosocialidad y el altruismo son dos cosas equiparables, define la prosocialidad de la siguiente manera: “aquella tendente a

ayudar, beneficiar a otra persona o grupo de personas sin que exista previamente una recompensa exterior anticipada. Estas acciones a veces suponen coste, riesgo o autosacrificio. Comprende muchas conductas: generosidad, ayuda en la pena o apuro, compartir presiones, donación, cooperación y en general la participación en actividades tendentes a mejorar el bienestar de los demás reduciendo las injusticias sociales, las desigualdades y la violencia” (Roche 1982:102).

Eisenberg y Fabes (1998), aportan una de las revisiones más completas sobre la conducta prosocial: “definimos la conducta prosocial como voluntaria y con intención de

beneficiar a otros. La conducta prosocial está determinada por múltiples causas, incluido egoísmo, orientación hacia los otros e intereses concretos. Especial importancia para entender el razonamiento moral es el subgrupo de conducta prosociales denominadas altruismo” (Eisenberg et al., 1998: 702). En esta línea, Redondo y Melo (2012), definen

el comportamiento prosocial como todas aquellas conductas destinadas a favorecer a otras personas en algún sentido, sin tener en cuenta los motivos ulteriores de quien recibe dicha acción.

Las distintas definiciones de conducta prosocial concluyen en que éstas comprenden al altruismo. El altruismo por su parte se realiza de manera voluntaria, sin esperar obtener un beneficio y suponiendo cierto coste para quien la lleva a cabo. Mientras que la conducta prosocial pone su énfasis en el efecto de su acción, la conducta altruista lo establece en la intención de la misma. A pesar de esta preocupación terminológica que se dio en la comunidad científica, se llegó a un consenso relativo con la afirmación de que altruismo y conducta prosocial se diferencian en los beneficios esperados, ya que el primero no espera ninguno. Como se ha recogido, una conducta altruista sería prosocial en el momento que logre su objetivo, sin embargo, la conducta prosocial nunca sería altruista.

80

Existe una necesidad de debatir si se consideran en la definición los aspectos motivacionales ya que ello supondría distinguir dos posibles conductas sociales positivas, es decir, aquellas conductas prosociales que benefician a las dos partes implicadas y las que sólo benefician a una de ellas. Esta dicotomía establece un criterio de diferenciación entre la motivación altruista o no altruista del comportamiento prosocial. Por motivación altruista se entiende aquella que produce la pretensión de favorecer al otro con la independencia de obtener un beneficio, mientras que la motivación no altruista tiene la perspectiva de obtener un beneficio

Existen numerosas definiciones agrupadas alrededor de dos planteamientos, por un lado las definiciones conductuales (en las que no se suelen encontrar diferenciaciones entre conducta prosocial y conducta altruista) y las motivacionales (que utilizan la motivación como criterio para diferenciar entre ambas). Por ello, es necesario una delimitación conceptual y su diferenciación del altruismo. Desde aquí se propone definir la prosocialidad como la ejecución de actuaciones desarrolladas libremente para contribuir al beneficio de otras personas (Holmgren, Eisenberg y Fabes, 1998), como compartir, apoyar y proteger. Además, hay que considerar que el altruismo también establece que se desarrollen comportamientos prosociales tanto debido a motivaciones interiores a la persona como algún tipo de estímulo externo.

También se ha de enfrentar al término prosocial con el de conducta agresiva, resulta innegable que ambas son inconciliables. Los estudios para conocer los determinantes de ambas conductas sociales han seguido líneas similares, tratando de establecer el grado de correlación de ambas conductas. Estos fueron seguidos por investigaciones dirigidas a conocer la manera en la que la conducta prosocial previene la aparición de conductas antisociales. En cualquier caso se consideran como extremos opuestos de la conducta social, y en ningún caso una sería principio de la otra. En esta línea, diversos estudios empíricos, muestran como las personas que manifiestan conductas prosociales muestran unos niveles inferiores de ansiedad, confirmando la relación positiva entre la estabilidad y autocontrol emocional con la conducta prosocial (Inglés et al., 2013; Duchesne et al., 2010; Garaigordobil, y García, 2006).

81

3.1.2 TIPOLOGÍA

Determinar una coincidencia terminológica respecto a la conducta prosocial no es fácil, tal y como se mostraba en el apartado referente a la conceptualización de este término. Por su parte Eisenberg et al., (1998) llevan a cabo una categorización de las conductas en: instrumental, ayuda, compartir, donación, consuelo y amabilidad- consideración. Sin embargo otros estudios entran en algunas otras conductas como la bondad con los iguales, expresar preocupación por los problemas de otros, etc. Lo cierto es que la variedad de manifestaciones de la conducta prosocial se incrementa potencialmente con la edad. Roche (1991), define los comportamientos prosociales:

“Aquellos comportamientos que, sin la búsqueda de recompensas

externas, favorecen a otras personas, grupos o metas sociales y aumentan la probabilidad de generar una reciprocidad positiva, de calidad y solidaria en las relaciones interpersonales o sociales consecuentes, salvaguardando la identidad, creatividad e iniciativa de las personas o grupos implicados.”

Con esta pluralidad se hace necesario el establecimiento de una taxonomía de conductas prosociales, González Portal (1992:51) afirma que lo más conveniente sería llegar a un acuerdo en una clasificación de las conductas “no sólo generales sino también

específicas, que puedan a su vez, desglosarse en subcategorizaciones”. Propone la

siguiente relación que aunque no precisa las conductas específicas, resulta muy apropiada con el establecimiento de las diferentes categorías:

- Conducta prosocial de ayuda directa versus conducta prosocial de ayuda indirecta. - Conducta prosocial solicitada versus conducta prosocial no solicitada.

- Conducta prosocial inidentificable versus conducta prosocial no identificable. - Conducta prosocial en situación de emergencia versus institucionalizada. - Conducta prosocial espontánea versus conducta prosocial no espontánea.

82

Otra clasificación es la que aporta Roche (1998), en la que a partir de las categorías establecidas inicialmente por Strayer, Wareing (1979) y Zahn, Radke, King (1979), elabora un amplio conjunto de categorías de comportamientos prosociales son los que aparecen en la Tabla 3:

Tabla 3. Comportamientos Prosociales. Roche (1998).

1. Ayuda física: Una conducta no verbal que asiste de manera física a otros, quienes además aprueban dicha conducta para la consecución de un objetivo.

2. Servicio físico: Esta conducta hace que quien recibe la acción no tenga que desarrollar una acción física para la consecución de un objetivo.

3. Dar y compartir: Dar ideas, experiencias, posesiones… a otras personas.

4. Ayuda verbal: Consiste en dar una explicación verbal a otras personas a quienes les resulta útil y deseable para alcanzar una meta.

5. Consuelo verbal: Son expresiones verbales para mejorar el ánimo y disminuir la tristeza de personas apenadas.

6. Confirmación y valoración positiva del otro: Expresiones verbales destinadas a aumentar la autoestima y valor de otro, incluso delante de terceras personas. 7. Escucha profunda: Se compone de conductas metaverbales y actitudes que en el

transcurso de una conversación que indican interés en los objetivos del interlocutor. 8. Empatía: Consiste en una serie de conductas verbales que expresan la comprensión cognitiva y emocional del otro mediante la experimentación de sentimientos similares a los suyos.

9. Solidaridad: Son las conductas físicas o verbales que suponen expresar que se acepta compartir las consecuencias desgraciadas de otras personas.

10. . Presencia positiva y unidad: Se conforma de las actitudes de proximidad psicológica, atención, ayuda, clima psicológico de bienestar, etc., que se establece entre dos o más personas