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LA EMPATÍA: PERSPECTIVA MULTIDIMENSIONAL Y EVALUACIÓN

CAPÍTULO II. LA EMPATÍA

2.3 LA EMPATÍA: PERSPECTIVA MULTIDIMENSIONAL Y EVALUACIÓN

Desde diversos ámbitos de la psicología, en relación con la empatía, se ha estudiado si las diferencias individuales, considerando el aspecto multidimensional de este constructo (García, Orellana, Pomalaya, 2011), además de la importancia de su evaluación, que permitirá establecer distintos grados de empatía en las personas.

2.3.1 PERSPECTIVA MULTIDIMENSIONAL DE LA EMPATÍA

Diferentes estudios aportan que la variable sexo parece modular el desarrollo de la empatía, la toma de perspectiva y la preocupación empática parecen aumentar de forma gradual durante la adolescencia sólo en las mujeres. Sin embargo el malestar personal desciende significativamente (Davis y Franzoli, 1991). El proceso empático de Hoffman es compatible con este patrón evolutivo, ya que según él la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona aumenta de manera gradual.

Desde diversos ámbitos de la psicología, se ha estudiado si las diferencias individuales, especialmente en relación a componentes emocionales y rasgos de personalidad podrían establecer distintos grados de empatía, actuando en este caso como factores disposicionales (Zahn, Robinson y Emde 1992), considerando la manera en la que un hecho afecta a la activación de la empatía es decir, su disposición. En esta dirección apuntan los estudios de Eisenberg y Fabes (1990), ya que atendiendo al tipo de disposición o activación emocional, se establecerían diferencias en empatía, y esto está muy ligado a la intensidad emocional, que establece un componente fundamental en la base de la personalidad y el temperamento de las personas (Davidson, 2001). Existen diversas opiniones dentro de este ámbito, ya que los neuropsicólogos se decantan por que los rasgos afectivos tienen un componente de aprendizaje, tal y como recogen Fernández, López y Márquez (2008).

Sin embargo, aunque la literatura existente sobre este punto permite afirmar que las diferencias individuales puedan ser en parte explicadas por variables de

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personalidad, las investigaciones realizadas hasta el momento parten de diferentes conceptualizaciones de empatía, Davis (1996), lo que hace que los resultados no sean siempre comparables, por lo que se hace necesario continuar con la investigación en este campo (Fernández et al., 2008). En este punto se ha mostrado la disparidad existente ante distintos aspectos de la empatía y todavía quedan muchas posibilidades de investigación a este respecto. Sin embargo, estas disparidades, lejos de resultar contradictorias son muy enriquecedoras contribuyendo a su conocimiento.

Todo ello remarca la necesidad de continuar ampliando los estudios sobre los distintos componentes de la empatía con la intención de aunar resultados que permitan establecer técnicas depuradas que favorezcan tanto su delimitación como su estudio en relación a otros constructos. Desde aquí se quiere destacar la importancia de considerar su apertura a nuevos campos de estudio como el de la neurociencia, que está abriendo numerosas líneas de investigación, como las neuronas espejo, en relación a qué elementos están implicados en el proceso empático. Con ello, e integrando las distintas perspectivas, será posible alcanzar la finalidad de la investigación de este constructo desde una clave psicológica. Es decir, una aproximación lo suficientemente integradora para poder comprender la empatía.

2.3.2 EVALUACIÓN DE LA EMPATÍA A TRAVÉS DEL IRI DE M.H DAVIS

En las últimas décadas, se ha destacado la importancia que tiene la empatía en la disposición prosocial de las personas. En una revisión de los estudios de Eisenberg sobre este tema, plantea la empatía como la respuesta que desarrolla una persona de manera emocional dirigida a entender la situación que está pasando otra y como se siente. Este instrumento es uno de los cuestionarios más empleados en la evaluación de la empatía y aporta una perspectiva multidimensional con información consistente respecto al factor cognitivo y al factor emocional. (Eisenberg, 2000).

La investigación de Mestre et al., (1999) en muestra española con el Índice de

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reducida, para lo cual contaron con la colaboración y supervisión del autor del instrumento, tras estas actuaciones Mestre et al., (2004), llegan a las siguientes ideas:

- En cuanto a la fiabilidad aparecen índices diferentes en cada subescala. - La mayor consistencia interna aparece en la escala de Fantasía (FS), 0.70,

Mientras que las otras escalas mostraban una consistencia interna menor. - La subescala de Preocupación Empática (EC) un alpha de 0.65, la subescala

de Malestar Personal (PD) 0.64 y la Toma de Perspectiva (PT), de 0.56.

También concluyeron la importancia de aumentar el número de ítems para mejorar estos resultados de fiabilidad. Las cuatro subescalas constataron una mayor capacidad empática en mujeres (Davis, 1983; Eisenberg y Lennon, 1983; Carlo, Raffaelli

et al., 1999). Desde estos resultados se puede destacar nuevamente lo importante que

son los procesos cognitivos y emocionales en la empatía y su estrecha relación con la disposición a presentar comportamientos prosociales. Diversos estudios en los que se ha llevado a cabo diferentes evaluaciones de la empatía mediante este instrumento se ha constatado que ésta es un excelente predictor de la prosocialidad, mientras que esta relación se establece de manera inversa con la conducta antisocial. Y se constata la fiabilidad del instrumento para evaluar en adolescentes los niveles de empatía (Mestre

et al., 2001; Mestre, Frías, Samper y Tur, 2002; Carlo et al., 1999; Eisenberg, Guthrie,

Murphy et al., 1999; Eisenberg y Fabes, 1990; Palma, 2013).

A MODO DE CONCLUSIÓN

En la revisión previa de la literatura sobre el tema, se ha tratado de realizar una revisión del concepto de empatía, y desde que Titchener (1920) acuñó este término se ha comprobado como continuamente los expertos han tratado de delimitarla, tarea complicada al tratarse de un constructo multidimensional. Dentro de este campo se han podido hallar desde las primeras aportaciones teóricas de Hoffman y Kohlberg hasta las vanguardistas contribuciones en relación a las neuronas espejo, entre otras.

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También se ha constatado en este capítulo, que las incipientes investigaciones en relación al constructo de empatía están dirigidas principalmente a establecer de manera precisa la unión que se da entre la comprensión y la expresión de las emociones. Es la consciencia de sentimientos de otras personas, la que permite experimentar la empatía siendo capaces de comprenderlos. Por ello son diversos los planteamientos teóricos en este campo los que apuntan a la compleja interacción que se da entre procesos cognitivos y afectivos. (Parra Benavides et al., 2012).

Es destacable que en los últimos años también se ha establecido una relación entre empatía y el comportamiento prosocial de los individuos. De esta manera, la empatía sería la respuesta que una persona lleva a cabo de manera emocional para tratar de comprender la situación de otra (Eisenberg, 2000). Actualmente, en esta línea las investigaciones realizadas desde el ámbito de la neurociencia, vienen mostrando la existencia de diversos mecanismos fisiológicos que participan en los procesos de imitación que inciden en la conducta prosocial. Estos modelos teóricos de bases biológicas muestran como estos mecanismos afectarían a procesos neuronales implicados en la conformación de los constructos tanto sociales como cognitivos, en los cuales también estarían implicadas las neuronas espejo. Y esto también es un actual objeto de estudio de la psicología social en relación a la conducta prosocial.

También se ha tratado de analizar algunas de las variables personales que inciden en la empatía como son la diferencia de sexo, por último se ha tratado de aportar una perspectiva multidimensional del constructo de empatía y una revisión del instrumento elaborado por Davis para la evaluación de la misma. Por último, decir que son muchos los estudios que determinan la diversidad de variables personales que afectan a la empatía, tales como las diferencias explicadas por el sexo, el efecto de la edad y el avance madurativo, además de otro tipo de variables influyentes (cognitivas, emocionales y sociales). Y concluir que se considera de gran trascendencia en la evaluación de este constructo la aplicación del IRI elaborado por Davis; y es que son múltiples las investigaciones que corroboran la practicidad, la fiabilidad y la validez de este instrumento en la medición de la empatía.

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CAPÍTULO III

LA CONDUCTA PROSOCIAL

INTRODUCCIÓN

La psicología, desde sus orígenes, no se había preocupado tanto del estudio de la conducta prosocial, centrándose en su opuesto, la conducta antisocial. Desde este capítulo, se ha tratado de llevar a cabo una aproximación al concepto de conducta prosocial. Para ello, es necesario remontarse al estudio que desde hace dos décadas se ha desarrollado en torno a este ámbito. En este periodo, ha habido un incipiente interés desde la psicología sobre la conducta prosocial. Su estudio es relativamente reciente, aunque las reflexiones humanas respecto a la relación social entre personas que desarrollan esta conducta, habían llegado a otras áreas de conocimiento.

En este capítulo también se han tratado de recoger las diferentes aportaciones que distintos paradigmas psicológicos han aportado al estudio de la conducta prosocial. Para ello se han considerado los más influyentes, como: la perspectiva Etológica y Sociobiológica, el modelo Cognitivo-Evolutivo, el paradigma psicoanalítico, la teoría del Aprendizaje y la perspectiva de las teorías Psicosociales. Para finalizar con este capítulo se han venido estudiando los diversos factores sociodemográficos, cognitivos, afectivos, de personalidad, de socialización, situacionales y culturales y la manera en que cada uno influye en la manifestación de las conductas prosociales. El análisis de los distintos factores que intervienen en la aparición de conductas prosociales como tal, es de gran interés para la psicología. Tiene una gran importancia el por qué las personas deciden actuar o no de manera prosocial, superando todo el análisis de costes propios que puede suponer ayudar a otros, resulta de suma importancia dentro del estudio de la conducta humana.

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