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apuntado, y destacado, en otras de las breves

In document Renovación nº 54 Febrero 2018 (página 74-76)

reflexiones de esta

serie: la actitud

borreguil, o cuasi

borreguil, de muchos

de los congregados

que, de manera

mecánica, como si

fueran autómatas,

recitan a coro lo que

“el pastor” o quien

esté allá al frente les

haya pedido que

reciten.

SE TARDARON diez años de duras negociaciones hasta llegar a

afianzarlos. El texto final logró consolidarse el 20 de noviem- bre de 1989 y a partir de entonces su cumplimiento es obliga- torio para todos los países que lo firmaron.

Se trata del bienestar de los seres más vulnerables de nues- tro querido planeta. Se calcula la suma de unos seiscientos millones de criaturas perjudicadas para quienes este día pasará desapercibido, sobre todo en territorios devastados por las ca- lamidades que traen la miseria, las catástrofes y las guerras. No conocerán que se está apostando por el bienestar de sus vi- das, su felicidad y su progreso. 

Es lógico pensar que la celebración no será en todos los luga- res igual de festiva y efectiva por los múltiples motivos men- cionados. Del mismo modo, no en todas las naciones se feste- jarán actos culturales y sociales de calidad que realcen quienes son los verdaderos protagonistas de esta ceremonia tan noble. Sin embargo, para nosotros, es obligatorio recordar que este es el día mundial que nos compromete a cumplir con la obliga- ción de reconocer y trabajar para que todos los niños y niñas tengan derecho a la salud, la educación y la protección, inde- pendientemente de cual sea su raza y del lugar del mundo en el que hayan nacido.

El avance está en marcha, pero nunca será suficiente el esfuer- zo que se desarrolle para resolver tanta labor como queda pen- diente, de ahí que en esta fecha se incluya, además, la impor- tancia de reconocer el tesón de las personas que cada día se afanan para que todos, niños y niñas, tengan un futuro me- jor y se anima a cualquier adulto interesado a unirse a la causa.

¡Cuántos niños desfavorecidos hay que no conocen sus dere- chos! R

Isabel Pavón

Escritora y parte de la Junta de ADECE (Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos).

Se detiene

el futuro

Cada veinte de noviembre se celebra en todo el mundo el día del niño y de la niña. La ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959. No obstante, no resultó ser muy efectivo.

Publicación en otros medios:

Protestante Digital

http://www.sentircristiano.com

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Renovación nº53 75

muy bueno decirle que la amo, sino hasta saludable, tanto para la persona que ama como para la amada. Ello es así porque en estos casos se trata de verbalizar lo que las accionen mues- tran. Y la palabra juega un papel muy importante en las relaciones humanas y en la expresión de la afectividad. Es obvio que la crítica que hacemos en los párrafos que preceden al inme- diatamente anterior nada tiene que ver con lo que acabamos de aclarar. Pero volvamos a aquello: la repetición de palabras o frases por un colectivo humano ‒y más cuando tal repetición es solicitada enfáticamente por el diri- gente de turno‒ pareciera tener como propósito principal el azuzar las emo- ciones del auditorio. Y eso se hace, como en las campañas políticas o en las manifestaciones de protesta, a ex- pensas de la capacidad reflexiva que permita sopesar el valor y comprender el sentido de aquello que se esté di- ciendo o que se esté pidiendo que se repita o haga.

Y sorprende, de nuevo, lo que ya he- mos apuntado, y destacado, en otras de las breves reflexiones de esta serie: la actitud borreguil, o cuasi borreguil, de muchos de los congregados que, de manera mecánica, como si fueran autómatas, recitan a coro lo que “el pastor” o quien esté allá al frente les

haya pedido que reciten. Y si a la per- sona que tienen a su lado, a quien le han dicho que la aman, no la conocen, después seguirán sin conocerla, pues ni siquiera se les había ocurrido pre- guntarle por su nombre ni presentarse ellos mismos.

En fin, que el pastor se siente feliz con su manada (aunque se suavice el len- guaje hablando, más bien, de “grey”). Nos preguntamos: ¿Qué pensará y sentirá de todo esto el “Gran pastor de las ovejas” (Hebreos 13.20), el “Pastor principal” (o “Príncipe de los pasto- res”: 1 Pedro 5.4)?

A fin de cuentas, es él quien juzga y quien tendrá la última palabra. Y en- tonces, sin necesidad de que se nos azuce, todos diremos: “¡Amén!, ¡Ale- luya!”. Y cantarán así los redimidos:

¡Amén!

La bendición, la gloria,

la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza sean de nuestro Dios

por los siglos de los siglos. ¡Amén! R

Tres Ríos, Costa Rica Mayo, 2017

Y sorprende, de nuevo,

lo que ya hemos

apuntado, y destacado,

en otras de las breves

reflexiones de esta

serie: la actitud

borreguil, o cuasi

borreguil, de muchos

de los congregados

que, de manera

mecánica, como si

fueran autómatas,

recitan a coro lo que

“el pastor” o quien

esté allá al frente les

haya pedido que

reciten.

SE TARDARON diez años de duras negociaciones hasta llegar a

afianzarlos. El texto final logró consolidarse el 20 de noviem- bre de 1989 y a partir de entonces su cumplimiento es obliga- torio para todos los países que lo firmaron.

Se trata del bienestar de los seres más vulnerables de nues- tro querido planeta. Se calcula la suma de unos seiscientos millones de criaturas perjudicadas para quienes este día pasará desapercibido, sobre todo en territorios devastados por las ca- lamidades que traen la miseria, las catástrofes y las guerras. No conocerán que se está apostando por el bienestar de sus vi- das, su felicidad y su progreso. 

Es lógico pensar que la celebración no será en todos los luga- res igual de festiva y efectiva por los múltiples motivos men- cionados. Del mismo modo, no en todas las naciones se feste- jarán actos culturales y sociales de calidad que realcen quienes son los verdaderos protagonistas de esta ceremonia tan noble. Sin embargo, para nosotros, es obligatorio recordar que este es el día mundial que nos compromete a cumplir con la obliga- ción de reconocer y trabajar para que todos los niños y niñas tengan derecho a la salud, la educación y la protección, inde- pendientemente de cual sea su raza y del lugar del mundo en el que hayan nacido.

El avance está en marcha, pero nunca será suficiente el esfuer- zo que se desarrolle para resolver tanta labor como queda pen- diente, de ahí que en esta fecha se incluya, además, la impor- tancia de reconocer el tesón de las personas que cada día se afanan para que todos, niños y niñas, tengan un futuro me- jor y se anima a cualquier adulto interesado a unirse a la causa.

¡Cuántos niños desfavorecidos hay que no conocen sus dere- chos! R

Isabel Pavón

Escritora y parte de la Junta de ADECE (Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos).

Se detiene

el futuro

Cada veinte de noviembre se celebra en todo el mundo el día del niño y de la niña. La ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959. No obstante, no resultó ser muy efectivo.

Publicación en otros medios:

Protestante Digital

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Renovación nº53 76

Espiritualidad Espiritualidad

DURANTE MUCHO tiempo la parábola que aparece en Mateo 20 me resultaba del todo incomprensible. Cada vez que la leía no podía llegar a explicar la forma de actuar de ese dueño que poseía una finca y que había dado ocupación a una serie de hombres a diferentes horas del día. Además, cuando la comparaba con las diferen- tes situaciones laborales del presente en donde es frecuente el abuso de los empresarios hacia sus trabajadores con el continuado llamado a rendir más cobrando lo mismo o a sacrificar- se en tiempos de crisis (y cuando no los hay también), la cuestión me re- sultaba mucho más espinosa.

Recordemos que el dueño de nuestra parábola va contratando a diferentes horas del día para finalmente pagarles a todos el mismo jornal. Así, a los que llama a primera hora de la mañana (esto sería sobre las seis) les da el mismo pago que a aquellos otros que contrata a las cinco de la tarde, con lo cual unos trabajaron doce horas, una jornada completa de sol a sol, mien- tras que estos últimos apenas llegaron a una hora. En todos los casos les da un denario.

El denario era, por así decirlo, el dine- ro estipulado por una jornada comple- ta y de esta forma el dueño comienza pagando desde los últimos llamados hasta los primeros. Como es lógico pensar se produjo un gran malestar entre aquellos que durante doce duras horas habían trabajado. Además, en el versículo 4 se nos informa que el due- ño de la finca conviene el pago en un denario con aquellos primeros trabaja- dores en tanto que a partir de éstos lo

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