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I. El indigenismo ante la crítica

2. El indigenismo Literario

2.3. El indigenismo: Siglo XX

2.3.3. Arguedas y el indigenismo en el Perú

Aunque José María Arguedas no es el primer exponente de la novela indigenista, es quizá, uno de sus exponentes más representativos. Su obra fue tan significativa que marcó el

rumbo no sólo de la novela indigenista, sino de las reflexiones en torno al indígena, pues no sólo se afilió a la causa india en la literatura, también en el orden político y cultural, y llegó a ser tan primordial que hoy el indigenismo peruano tiene su cumbre en él.

La literatura peruana tiene una fuerte filiación con los asuntos indigenistas probablemente porque una gran parte de su población es de raza indígena. El propio Arguedas vivió dentro del seno quechua, su primera lengua fue la quechua, su verdadera lengua materna, ya que el español lo aprendió cuando era un niño mayor. Sus primeras concepciones de mundo, se puede decir entonces, son las que pertenecen al grupo indígena. De ahí que toda su vida de intelectual se dedicara a la reflexión y defensa del gran legado que se le había transmitido. La obra de Arguedas no puede entenderse en su plenitud si no se le concibe con su antecedente quechua, eso marcó su labor.

Arguedas es el único de los escritores indigenista peruanos que miró el mundo indígena desde adentro, con ojos de quechua, por eso su obra logra transmitir con mayor precisión ese mundo indio, algo que no lograron hacer los otros novelistas indigenistas: Icaza, Alcides Arguedas, Alegría y otros que no cumplieron su prometido de representación verosímil del mundo indígena precisamente en lo que Arguedas hacía mejor: presentó la vivacidad que sólo un indio puede sentir y percibir de su propio ambiente.

Precisamente por ser ese punto medio entre el mundo quechua y el occidental la obra de Arguedas se presenta como un discurso heterogéneo entre ambos mundos. Cornejo Polar al referirse a la heterogeneidad de la obra arguediana dice:

En el borde de dos mundos, oral y escrito, novela y canción, moderno y antiguo, urbano y campesino, español y quechua, el sujeto y su aptitud discursiva no tiene otra posibilidad que entreverarse con todo un pueblo quebrado y heteróclito. (195)

No es en la forma novelesca donde reside la singularidad de Arguedas, pues sus novelas carecen de las técnicas novelísticas que circulaban en la época. Es en el mundo representado donde radica la particularidad de su obra, es en la fusión de misticismo y oralidad quechua, en el sentir y percibir la vida. La voz de los personajes busca ser la voz del indio, su discurso es mucho más indígena que occidental a pesar de estar en castellano. La mayor contribución de Arguedas a la cuestión indígena es haber retomado la más vieja raigambre andina y haberla expresado desde una perspectiva que sólo un miembro del grupo nativo podía dar. Bien ha dicho Cornejo Polar cuando habla de sus novelas: son formatos que median entre la canción, la antigua canción que hacía danzar a los zorros andinos, y la novela occidental; es el mundo oral que atraviesa la obra de Arguedas, piénsese solamente en Los ríos profundos y sus semejanzas con el discurso oral. En esta novela, precisamente, el discurso está modelado no sólo por la sintaxis del español, sino por la forma oral del quechua que se trasluce detrás de cada diálogo del joven Ernesto. A esta forma y al sujeto que lo transmite es al que Cornejo Polar llama plurales, pues conviven en ambos diversas realidades y concepciones de mundo.

El mismo Arguedas manifestó que se sentía ajeno a las grandes innovaciones novelescas de su siglo, se reconocía como un autor de pocas lecturas y de menos experiencias literarias. Declaración que debe tomarse, creo, sólo a medias, pues aunque la obra de Arguedas no siga la línea del proceso creativo novelesco de América es una obra de profundísimas cargas indígenas, que no es decir poco. Vargas Llosa dice al respecto que la sensibilidad y la intuición suplen esa falta de técnica.

La obra arguediana ha tenido un largo proceso de transformaciones. Carlos Huamán identifica este proceso en tres momentos importantes: el primero perteneciente al indigenismo tradicional, su búsqueda en la reivindicación del indio, en este grupo se

encuentran las obras que van desde “Agua” hasta Los ríos profundos. El segundo aunque sigue llamándose indigenismo no es una filiación con el indigenismo tradicional, sino una ruptura con éste, pues ahora se persiguen nuevas geografías, un lenguaje más adecuado para la expresión indígena, en este momento se encuentra Todas las sangres; y por último el momento que se encuentra fuera del rubro del indigenismo sin ser tampoco Neoindigenista, en este momento se revelan diversas pluralidades culturas y lingüísticas, intertextualidad y oralidad entre el pasado y el presente, El zorro de arriba y el zorro de abajo es la obra que caracteriza esta etapa.

Aunque Huamán no llega a concluir en qué etapa se encuentra la obra posterior de Arguedas reconoce que lo importante de estos momentos de creación es su incesante búsqueda y revolución del carácter literario de sus novelas, cuyo objetivo –según el mismo autor- es dotar de un carácter universal al mundo andino.