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ARGUMENTATIVA EN TEXTOS SOBRE LA LEY DE MATRIMONIO IGUALITARIO

Alberto Andrés Manara [email protected] Mariano Degli Uomini [email protected] Facultad de Ciencias Humanas Universidad Nacional de Río Cuarto Río Cuarto, Córdoba –Argentina

Resumen

El objetivo del presente trabajo es comunicar el resultado de acciones realizadas en el marco de un proyecto de investigación en el que se indaga la construcción de los sujetos y objetos discursivos en diferentes géneros. Como miembros del equipo de investigación, en esta oportunidad hemos focalizado nuestro análisis en la construcción de los sujetos discursivos en la argumentación. Es a partir de la consideración del carácter dialógico de este género que nos interesa observar el funcionamiento de dichos sujetos y su textualización. Para ello, se presenta el análisis comparativo de dos textos periodísticos producidos en el marco de la polémica sobre la ley del matrimonio igualitario y que tienen posiciones enfrentadas en el marco de esta polémica.

En el análisis se tiene en cuenta el uso y valor de algunos recursos lingüístico-discursivos como el de los pronombres y el de marcadores del discurso, entre otros.

Palabras clave: argumentación - sujetos discursivos - marcadores del discurso

La argumentación es dialéctica; su lenguaje no es un lenguaje de objetos sino un lenguaje habitado por los interlocutores y marcado por sus puntos de vista. Plantin (1990:232) Introducción

Desde una posición discursiva amplia, se puede considerar que la argumentación es una característica del discurso humano, que se manifiesta a partir de marcas lingüísticas y discursivas concretas. Esta es la posición que ha desarrollado Cuenca (1995), para quien es imposible hablar sin argumentar, y es la visión que adoptaremos como marco general para entender el fenómeno discursivo de la argumentación.

Según la autora, dos de las características fundamentales que explican y motivan el funcionamiento de los mecanismos lingüísticos y discursivos en la argumentaciónson su carácter dialógico y su estructura

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retórica y lógica.En este marco, el presente trabajo surge con el propósito de analizar los mecanismos lingüísticos -como propone la autora mencionada-para conocer cómo se emplean estratégicamente (con el propósito de convencer a un determinado público) dos clases de palabras que ofrece el sistema de la lengua. Así, para explorar la forma en que se manifiesta la opinión del emisor y el intento de incidir en el receptor presentaremos un análisis del uso de los marcadores discursivos por su condición de elementos de cohesión que permiten relacionar argumentos y orientar las inferencias que de un texto realiza el receptor. Por otra parte, y teniendo en cuenta que la argumentación es un fenómeno esencialmente dialéctico, abordaremos una de las clases de palabras fundamentales para reconocer a los sujetos que participan del debate, utilizadas de manera estratégica en este tipo de texto: los pronombres.

Para cumplir con nuestro objetivo, hemos seleccionado dos textos que presentan dos miradas muy diferentes sobre la misma temática: el debate y aprobación del matrimonio igualitario. El primero de estos escritos es una carta de Flor de la V publicada en el diario La Nación (2010); el segundo, el texto “La nueva Argentina igualitaria y tolerante”, de Jorge Legarda, publicado en el diario Puntal (Río Cuarto, 2010). En un primer momento, y después de realizar algunas consideraciones teóricas, se presentará el análisis de los mecanismos lingüísticos y discursivos ligados al carácter dialógico de la argumentación, para ver las formas de textualización de los distintos sujetos -emisor, receptor u otros sujetos y objetos que participan en el discurso. Para esto, hemos identificado los pronombres personales y posesivos (y otras marcas pertinentes) que señalan al enunciador y al enunciatario del escrito; a partir de ello, hemos analizado la textualización de dichos sujetos en el debate planteado en nuestro corpus de análisis y los efectos de sentido que derivan de dichas construcciones. En un segundo momento, presentaremos el análisis de los marcadores discursivos empleados y las inferencias semánticas y pragmáticas que sus usos concretos permiten actualizar.

Cabe aclarar que si bien nuestro enfoque es discursivo, no dejaremos de lado el análisis del sistema de la lengua. Como ya lo ha expresado Halliday (citado en Guio y Fernández, 2005), el análisis del discurso debe fundarse en un estudio del sistema de la lengua. A su vez, la principal razón para estudiar el sistema es que permite echar luz sobre el discurso, lo que las personas dicen y escriben y escuchan y leen. Tanto el texto como el sistema deben estar, por tanto, en nuestro foco de atención.

Marcadores discursivos y pronombres en la argumentación

Como explicamos en la introducción, Cuenca (1995), quien en su estudio propone un análisis fundamentalmente lingüístico de la estructura general de los discursos argumentativos, afirma que dos de las características fundamentales que explican y motivan el funcionamiento de los mecanismos lingüísticos y discursivos en la argumentación son, por un lado, la estructura silogística (premisas-conclusión) y antitética (tesis-antítesis), y, por otro, el dialogismo. Respecto del primer mecanismo, la autora explica que el uso de conectores (también llamados marcadores del discurso o discursivos1) es uno de los

procedimientos que permiten manifestar explícitamente las relaciones lógico-semánticas entre las diferentes partes del discurso, evidenciando así la estructura argumentativa. El dialogismo, por su parte, puede ser definido como la confrontación entre un emisor actual y un receptor concreto o no, presente o representado textualmente.

Cuenca sostiene que el estudio de los conectores es importante porque estos tienen la función básica de relacionar dos porciones de discurso (sintagmas o cláusulas, en el nivel oracional, y oraciones y párrafos, en el nivel textual), explicitando de qué manera se tienen que interpretar semántica y/o pragmáticamente la una respecto de la otra. De esta manera, ponen de manifiesto la conexión semántica entre las partes y marcan la orientación pragmática de los componentes de la oración y del texto (Cuenca,

op. cit.).

El dialogismo, o diálogo argumentativo entre interlocutores, y el carácter dialéctico se sirven de la polifonía como mecanismo discursivo. Se puede entender que el concepto de polifonía refiere a la intervención de diferentes “voces” en el discurso, lo cual supone que todo discurso “es un conjunto de voces, que realizan actos de habla atribuidos a diferentes ‘enunciadores’, los sujetos lingüísticos del texto” (Cuenca, 1995: 31-32). Como marcas de esta característica (el carácter dialógico) puede estudiarse el caso de la deixis de persona, y más específicamente, de los pronombres personales, esto es, marcas que en la

1Aunque existen algunas investigaciones en las que se sostiene que no todos los marcadores del discurso son conectores, en este trabajo utilizaremos ambos términos como sinónimos.

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argumentación remiten a los sujetos (u objetos) discursivos, principalmente, al emisor y al receptor o destinatario.

Análisis de la textualización de sujetos y objetos en los discursos del corpus

Presentaremos a continuación el análisis de dos textos surgidos a partir del debate que se originó en nuestro país hace unos años a propósito del tratamiento del matrimonio igualitario. Abordaremos, en primer lugar, una carta de Florencia de la V, dirigida al director del diario La Nación, publicada el 10 de mayo de 2010. Profundizaremos inicialmente en el funcionamiento de los sujetos lingüísticos del discurso, en su textualización a partir fundamentalmente (aunque no de manera exclusiva) de la identificación de pronombres personales que remitan a los distintos sujetos y objetos del debate.

Texto Nº 1

En relación con el primero de los textos, y en cuanto a la inscripción del destinario que propone el discurso, podemos constatar al inicio (encabezamiento) de la carta una referencia explícita al receptor discursivo: “Sr. Director”. Sin embargo, como característica particular de este género periodístico, carta de lectores, advertimos cierto “desdoblamiento” en la figura del destinatario (Cuenca, 1995). Si se observa, hay ciertas huellas textuales que nos permiten señalar que el receptor físico de este discurso es el periódico (representado metonímicamente por la figura del “director” del diario), mientras que al receptor a quien realmente va dirigida la argumentación —aquel o aquellos en quien/es se pretende incidir o a quien/es se pretende convencer— son los lectores del periódico. Conviene observar, siguiendo lo postulado por Cuenca, que esta figura discursiva del destinatario es completamente textual, ya que no se supone que sea el director en persona quien lea esta carta, sino que se trataría de un caso en el que no hay una identificación necesaria entre el receptor y el alocutario (los verdaderos receptores son, como dijimos, los lectores de la publicación).

Respecto del enunciador, este aparece textualizado en la introducción (primer párrafo) mediante el uso de un pronombre de primera persona inclusivo: “nuestro”, que establece un juego de identificación del “yo” con la colectividad (los ciudadanos argentinos, todos), produciendo un fuerte contraste con respecto a la posición del “yo discursivo” tomada en el segundo párrafo, donde se cambia radicalmente la forma pronominal plural del inicio por una primera persona del singular (el uso del pronombre personal “mí” y del posesivo “mi”). Aquí, la enunciadora toma posición individual y aborda su evaluación sobre la temática del matrimonio igualitario desde una posición personal y subjetiva, sin responsabilizar a nadie de sus palabras.

Pese a la aparición de la enunciadora en distintas formas pronominales, puede notarse a partir del primer párrafo la búsqueda de un cierto efecto de objetividad en el tratamiento de la temática, a tal punto que si no conocemos la figura famosa de Florencia de la V, pareciera que el texto va a hablar desde un afuera que no se involucra dentro de la comunidad homosexual. Este distanciamiento es logrado a partir del uso de la tercera persona para hacer alusión a los miembros de la comunidad (“puedan casarse…”), lo cual marca de modo claro el distanciamiento que pretende tener respecto del grupo o comunidad homosexual; sin embargo, como dijimos, luego la autora de la carta asumirá, por medio de la aparición del pronombre en primera persona, la voz como enunciadora, como portavoz y representante de dicho grupo. En la aparición de la primera persona plural, se puede apreciar un “juego de identificación”, primero con una emisora que se presenta como parte del pueblo argentino (nosotros inclusivo) y luego como miembro de la comunidad homosexual (“…tener que explicar aquello que sentimos [nosotros, los homosexuales] con absoluta naturalidad”), forma exclusiva, aunque quede expresada explícitamente en esta parte del discurso la incomodidad de la enunciadora en tener que hablar desde la posición que considera como un modo de “enfatizar la discriminación en lugar de luchar contra ella”. El efecto dialéctico producido por la elección del cambio pronominal nos permite inferir una escisión, una disociación permanente de la figura del enunciador como un modo de enfrentar “su objeto debate”. El “yo dividido” de la enunciadora (inclusivo o exclusivo según el caso) restringe e impone de algún modo el sostenimiento de la “incomodidad” de hablar sobre el tema planteado. Por un lado, se siente parte del país como cualquier ciudadano, pero, por otro, se siente señalada, juzgada por tener que adjudicarse un “título” para poder hablar y justificar su sexualidad.

La toma de posición del sujeto enunciador mediante la frase introductoria del segundo párrafo (“Esta noticia produce en mí dos sensaciones antagónicas…”) organiza el material discursivo, pero además

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refuerza la idea del “yo” dividido del que hablábamos anteriormente. La justificación de esta dualidad de sensaciones que manifiesta el enunciador se construye discursivamente con el uso de los organizadores textuales: “En primer lugar” y “el por otra parte”. Dichos estructuradores de la información del texto permiten encabezar las explicaciones del enunciador por su incomodidad (segunda sensación explicitada al inicio de la carta).

En un momento del texto, vuelve a utilizar la primera persona singular, e incluso explicita el pronombre personal en caso nominativo (“Que yo sepa…”). Como en nuestro idioma la flexión verbal permite omitir la forma pronominal sujeto, su aparición debe entenderse a partir de alguna motivación comunicativa (Serrano, 2006). En este caso, puede leerse como una toma posición o anclaje personal del enunciado, y se usa el pronombre “yo” para dar más fuerza a la argumentación personal y reforzar el contenido de lo argumentado.

En síntesis, se podría decir que la enunciadora, se incluye en un “nuestro” al principio de su discurso, con el cual se hace parte de la “comunidad humana”, pero se excluye en determinadas ocasiones para hacerse eco de los sentimientos de un determinado grupo de gente: los homosexuales. En este marco discursivo, la enunciadora utiliza el pronombre en sus diferentes posibilidades para relativizar su situación ante el objeto debatido en la carta. Así, pasa de ser una argentina más a ser un integrante de la comunidad homosexual y, al mismo tiempo, remarca que al incluirse en un determinado lugar ayuda a enfatizar la discriminación en lugar de luchar contra ella. Finalmente, vuelve a utilizar el pronombre “yo” para incluirse en la comunidad humana tal como comenzó su discurso.

Texto N° 2

El texto N°2 se titula “La nueva Argentina igualitaria y tolerante”, y fue publicado en el año 2010 en el diario Puntal de la ciudad de Río Cuarto. Su autor es Jorge Legarda y el objeto de debate es el matrimonio igualitario. En torno a este tema se plantea una especie de charla informal o “de café” entre un enunciador que se expresa por momentos a partir de marcas de primera persona plural (nosotros inclusivo, como en “qué le vamos [nosotros] a hacer” o “nuestros legisladores”) y, en otros, a partir de la primera persona singular (“Si, ya sé”). El enunciatario, por su parte es textualizado a partir del nosotros al que hicimos referencia (como un argentino más que se ve involucrado, junto con el enunciador, en el debate) y a partir de verbos conjugados en segunda persona singularo pronombres de segunda persona del singular (vos), lo que denota un tratamiento informal, de confianza, (“mirá vos qué casualidad”, “ponele”), todo acompañado incluso por interjecciones propias del ámbito de la oralidad (“Bah”), que colaboran con una suerte de “descontracturación” en la discusión sobre el tema, como si se le quitara seriedad. Podría decirse, incluso, que se sitúa al tema en un ámbito de menor importancia. Esto difiere de la posición observada en el texto de Florencia de la V, puesto que allí la enunciadora adopta una postura mucho más comprometida con la temática abordada.

El enunciador establece asimismo un diálogo con otro destinatario, que es el grupo de los homosexuales que acuerdan con la ley (“felicitaciones, y que le aproveche esto de vivir en un país más justo”.). Además, hay otra alusión a otros sujetos que son los que estuvieron durante la sesión del debate en el congreso (diputados y senadores). Por ejemplo: “Corresponde el reconocimiento a quienes se animaron a dar el primer paso…”.

Es interesante observar la alusión que hace el enunciador a cierta particularidad, ya conocida, del discurso de la Presidenta Fernández de Kirchner cuando, en varias oportunidades, utiliza ambos géneros para referirse a militantes o a sujetos que acuerdan con el gobierno (“nuestros legisladores y legisladoras”, “…debería estar pensando más de un/una militante de la causa”, “entre los ingenuos e ingenuas que hoy festejan su flamante ciudadanía”.). Esto contribuye, si se quiere, al tenor irónico o mordaz que se le quiere imprimir al texto.

Casi al final del texto, aparece una forma plural (nosotros) exclusiva, que incluye solo al emisor y a aquellos que no están de acuerdo con la ley (“Podrán tratar de tranquilizarnos con la aclaración de que la avanzada de Aníbal no tiene futuro”.). En este caso, delimita el alcance de su diálogo al dejar entender que su discurso se dirige, a partir de ese momento, a aquellos argentinos que no están de acuerdo con el matrimonio igualitario.

Por último, el objeto de debate puede identificarse a partir del uso de pronombres que hacen referencia a la ley (por ejemplo, el demostrativo, en “…, esperemos que su infinita misericordia también nos deje pasar ésta”.). Sin embargo, queda caracterizado en varias construcciones (“hito histórico”, “el gran paso”) que lo sumergen en el ámbito de tono sarcástico que se lee en el texto (se entiende que para el enunciador no fue ni un “hito histórico” ni un “paso” importante en la historia de nuestro país). Finalmente, la

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postura del enunciador ante el tema queda más que explicitada cuando considera a la ley de matrimonio igualitario como parte de un “plan del Demonio”.

Después de este análisis, se puede entender que ambos textos comienzan con un nosotros inclusivo porque en ambos se plantea un debate en el que participan el yo enunciador y el resto de los argentinos. A partir de la presentación del tema, en los dos textos se pasa al uso de la primera persona del singular con distintas intenciones. En el caso del texto de Florencia, se realiza para dar un punto de vista personal sobre la temática, sin mostrar la intención de querer incluir a otros en su opinión. En el texto de Jorge Legarda, se establece un diálogo entre una primera persona singular y una segunda persona a partir del empleo de la forma de tratamiento de confianza, con lo cual se establece un lazo estratégico como mecanismo que le permite al emisor acercarse al receptor para convencerlo. El abordaje del objeto de debate en el primer texto queda enmarcado en un ámbito que, según la enunciadora, busca ser “meditado”, pues para ella es significativo. En el segundo, queda como parte de una “charla” que no posiciona la aprobación de esta ley en un lugar privilegiado, sino que puede ser tratado sin mayor seriedad porque así fue tomado, aparentemente, por el gobierno.

Análisis de marcadores discursivos en los textos

Presentaremos ahora el análisis de marcadores discursivos y otras marcas pertinentes, entendidos como unidades que relacionan los distintos argumentos y guían las inferencias que del texto realiza el lector. Análisis del texto Nº 1

En el texto, se observan tres partes claramente diferenciables y características de la estructura básica de todo texto argumentativo: una introducción (primer párrafo), donde se introduce el tema en torno al cual girará el texto argumentativo, un desarrollo (que ocupa los cuatro párrafos siguientes), donde se explica la opinión del emisor sobre el particular y se exponen los argumentos para defensa de la tesis esgrimida en la introducción, y, por último ,el párrafo encabezado por el marcador discursivo “en resumen” que realiza el cierre y síntesis de la argumentación, presentando el argumento quizás más importante del texto.

El primer párrafo nos contextualiza y nos sitúa en el tópico sobre el cual se debate y frente al cual la figura del argumentador o enunciador del texto adoptará una posición que desarrollará y sostendrá con un despliegue de diferentes argumentos en el cuerpo de la carta. Si bien aquí se presenta el tema de un modo bastante objetivo, ya que se toma distancia para enunciar la temática, dicha objetividad se relativiza cuando aparece la expresión “por fin” (“como es de dominio público, nuestro país se encamina por fin a debatir…”.). Este modalizador del enunciado, que expresa la posición del hablante ante lo que se dice, nos anticipa la posible postura que se defenderá en la argumentación.

En el párrafo siguiente se comienza con la toma de posición del sujeto enunciador, trasladándose desde