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ARQUETIPO QUE LAS MUJERES TIENEN DE LA MATRONA

CAPÍTULO V. POR QUÉ ACUDEN LAS MUJERES A LAS CLASES DE EDUCACIÓN MATERNAL

2. ARQUETIPO QUE LAS MUJERES TIENEN DE LA MATRONA

De las intervenciones que las mujeres generan en el apartado anterior podemos concluir que ellas no demandan la EM, la mayoría no acude si no hay otro profesional que las remite, esto demuestra la poca visibilidad de la matrona de atención primaria en la sociedad y lo inaccesible que resulta a las mujeres contactar con la matrona. Ninguna de las mujeres del estudio sabía que podía acudir a la consulta de la matrona sin ser

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derivada por otro profesional. También se observa que el arquetipo que las mujeres tienen formado de la matrona es el de una profesional auxiliar y dependiente del ginecólogo y se sorprende cuando comprueban que sus competencias las realiza de modo independiente como se pone de manifiesto en el siguiente discurso:

An:“Sabía por mi cuñada... que son las que te ayudan a dar a luz, es lo que sabía, son

las que están contigo en el quirófano… yo siempre he pensao que era el ginecólogo el que te ayudaba a dar a luz, no las matronas… y ahora veo que estoy más en la matrona que en el ginecólogo...yo estaba confundida, pensaba lo contrario, pues a lo mejor serán las que digan pues pásame el bisturí o pásame tal o ayúdame con el suero o mira si está dilatada, pero nunca pensaba que eran las matronas las que nos ayudaban, estaba con- fundida, yo cuando empecé mi embarazo dije pues todo con el ginecólogo y ahora veo que estoy más en la matrona que en el ginecólogo. Que me enterao por usted, de que es la que te lleva la matrona. Y ahora ya, cuando ya llevo seis meses y medio y dije vaya… si he tenido ya cuatro consultas de matrona, y de ginecólogo una. ”

Según este discurso, se deduce que las mujeres esperan que el profesional que lleva su embarazo y quien asiste en el parto es el ginecólogo, pasando la matrona a ser un profesional subordinado del médico como se refleja en palabras que utiliza An para describir lo que ella suponía que era la relación que se establece entre matrona- ginecólogo de total jerarquía y verticalidad, como pásame o ayúdame,… mira si está dilatada. Además, Anse encuentra muy sorprendida de que la matrona realice el control del embarazo de forma autónoma e incluso que sea visitada en mayor número de consultas por ella que por el ginecólogo.

Aunque, tal vez esto se debe a que las mujeres que no han tenido hijos anteriormente, desconocen la figura de la matrona, puesto que cuando ya han sido madres y el parto ha sido asistido por una matrona el grado de satisfacción de las mujeres con respecto a los cuidados y el apoyo emocional que las matronas prestan en el paritorio es muy elevado (Ortega, 2001). Sin embargo después de varios años sin contacto con matronas olvidan cómo acudir a ellas. Así se desprende, como vemos a continuación, de los relatos de Est y Mjo, que aunque habían realizado los cursos de EM en la gestación anterior y teniendo el deseo de volver a repetir, en ningún momento tomaron la iniciativa para recurrir a la profesional que impartió las clases de EM y que según manifiestan resultaron efectivas.

L: Volveremos a tocar todos estos temas. ... Luego ya me contarás lo que te ha parecido.

Est: Me parece fenomenal, como me fue bien en su momento, y seguro que me va a venir bien ahora. yo creo que sí, que el compartir y la relajación que sientes cuando sales de que has expuesto tus dudas de gente que está en tu misma situación y que no eres la única persona que tiene esas dudas o que le está pasando eso yo creo que es lo

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133 mejor, lo que le da más seguridad y más tranquilidad. Por supuesto la figura vuestra (la matrona) que te dicen mira esto es así que no pasa nada, que si no existiera esa figura no nos sentiríamos seguras, sería un bloc pero en vivo. Que siempre se necesita a alguien que sepa de la materia y te diga, mira que es así o no es así.

Aquí Est manifiesta su satisfacción con la experiencia de EM del embarazo anterior y su esperanza en que en esta ocasión se repita.

L: ¿Tú fuiste a la educación maternal con el otro niño?

Mjo: Si

L: ¿También la hiciste aquí?

Mjo: Si, también la hice aquí L: ¿Y qué tal te fue?

Mjo: Muy bien, la verdad es que muy bien

Se espera que en el futuro este desconocimiento del rol de la matrona cambie, ya que cada vez surgen más iniciativas profesionales para realizar tareas de forma más autónoma en relación al médico ginecólogo, como es el caso de la implantación del informe de alta emitido por matronas en el puerperio de bajo riesgo en el hospital de Fuenlabrada (Pérez, 2010; Limia, 2012a,), que se suman a las realizadas hasta ahora, como los ingresos hospitalarios de gestantes de bajo riesgo en el hospital Costa del Sol de Marbella en Málaga (Higuero, 2008), así como el control de embarazo de bajo riesgo que se viene desarrollando desde hace años en casi toda España en la Sanidad Pública. En el VIII Foro Salud y Género, celebrado en Madrid el 14 de diciembre de 2011 se reconoce que las matronas realizan casi la totalidad de funciones del programa del seguimiento del embarazo y de la atención al parto normal, pero sus tareas son socialmente menos valoradas que las de los obstetras. Sin embargo cuando se comparan modelos en los que la asistencia al parto de bajo riesgo la realizan matronas u obstetras, como en un estudio realizado en Reino Unido relacionando el coste de la asistencia a los partos y la calidad obtenida, parece que resulta más económica cuando la asistencia es realiza por matronas que cuando es realizada por obstetras, manteniendo el mismo nivel de calidad. Aunque se recomienda realizar más estudios de este tipo, es una línea de investigación que cada vez interesa más debido a la necesidad de optimizar los recursos que siempre son escasos (Ryan, 2013).

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Veamos entonces cuál es el papel de la matrona a partir de la Confederación Internacional de Matronas (CIM) en su reunión en 2005 en Brisbane (Australia) donde la definió como:

“una persona que habiendo sido admitida para seguir un programa educativo de partería, de- bidamente reconocido por el Estado, ha terminado con éxito el ciclo de estudios prescritos en partería y obtenido las calificaciones necesarias que le permitan inscribirse en los centros ofi- ciales y/o ejercer legalmente la práctica de la partería.

La Matrona está reconocida como un profesional responsable, que rinde cuentas y que trabaja en asociación con las mujeres para proporcionar el necesario apoyo, cuidados y consejos en el embarazo, parto y puerperio, dirigir los nacimientos, en la propia responsabilidad de la matro- na, y proporcionar cuidados al neonato y al lactante. Este cuidado incluye las medidas preven- tivas, la promoción del nacimiento normal, la detección de complicaciones en la madre y el niño, el acceso al cuidado médico u otra asistencia adecuada y la ejecución de medidas de emergencia.

La matrona tiene una tarea importante en el asesoramiento y la educación para la salud, no sólo para la mujer, sino también en el seno de sus familias y la comunidad. Este trabajo debe incluir la educación prenatal y la preparación para la maternidad, y puede extenderse a la salud de mujeres, la salud sexual o reproductiva, y el cuidado de los niños.

Una matrona puede ejercer en cualquier emplazamiento, incluyendo la casa, la comunidad, los hospitales, las clínicas o las unidades de salud" (FAME, 2010)

Teniendo en cuenta esta concepción observamos que acumula todos los aspectos respecto a las competencias que puede desarrollar una matrona en cualquier lugar del mundo, ya sea un país con grandes medios y tecnología puntera o se trate de países con escasos recursos. Así mismo, se contempla que la matrona es competente para actuar tanto en el ámbito hospitalario como, en el de atención primaria o en el domicilio de la mujer. Este dictamen es una manifestación muy exhaustiva y universal dado el carácter internacional de la organización que la adoptó.

Destacan algunos aspectos relevantes en esta definición como el uso del término partería, al referirse a la formación donde se muestra un poco restrictiva, pues sólo significa atender al parto. Este término está muy extendido y es muy común su uso en América Latina aunque no tanto en España. En nuestro contexto es más significativo expresarlo como obstetricia y ginecología, de hecho en España la matrona es titulada como Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecología (Matrona), esta denominación esclarece el concepto de matrona de manera más precisa puesto que la ginecología es la rama de las ciencias de la salud que estudia a la mujer y las enfermedades que le son propias y la obstetricia cuando se trata de la mujer en la gestación, parto y puerperio. Tal vez por eso, la conceptualización de la CIM en los párrafos siguientes se amplía al tiempo que concreta al enumerar las competencias que

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135 pueden desempeñar las matronas, que no quedan recogidas cuando se refiere a la formación.

Otro elemento a resaltar es la frase ...trabaja en asociación con las mujeres... donde se declara a la matrona como un profesional que está al mismo nivel que la mujer, sin establecer una jerarquía. Esta afirmación queda acorde con el paradigma de la transformación cuya orientación en el cuidado enfermero es determinar las necesidades de ayuda teniendo en cuenta las percepciones o la globalidad de la persona cuidada. Desde este paradigma la matrona es la consejera experta que ayuda a escoger los comportamientos de salud mejor adaptados a cada mujer, siendo la mujer, la responsable y participe de sus cuidados (Kérouac et al., 1996).

De todos modos resulta muy complejo elaborar una concepción que pueda mostrarse útil para todos los países del mundo dadas sus considerables diferencias en los respectivos sistemas educativos y sanitarios.

Según Odent (2009) el origen de la comadrona o matrona fue la madre o sustituta de la madre que principalmente desempeñaba una función protectora, que acompañaba pero no dirigía y que sólo actuaba en situaciones difíciles e inesperadas. En relación a cómo deberían ser las comadronas del futuro, su respuesta es: se necesitará a una mujer capaz de ofrecer apoyo emocional (especialmente en América) o capaz de preocuparse por las parturientas (especialmente en Inglaterra). Se tiende a confirmar de nuevo la profunda creencia de que nadie puede dar a luz sin algún tipo de energía misteriosa que le venga de fuera (2009, p.140).

Llegados a este punto nos gustaría hacer algún comentario sobre la figura de la “Doula”. Aunque ninguna de las mujeres del estudio la mencionó, sí que existen artículos sobre este personaje en las revistas divulgativas de temas maternales que acostumbran a leer las mujeres embarazadas y en otros grupos de EM las mujeres hacen alusión a esta figura. Una doula es una mujer que ha sido madre, que no ostenta ningún título del ámbito de la salud, pero que ha experimentado buenos partos vaginales y que acompaña y asesora a las mujeres en su embarazo, parto y puerperio. Tal vez podríamos denominar a esto educación maternal individualizada y dirigida por una persona que no es un profesional. Pero son algo diferente ya que dan apoyo emocional y físico sin seguir ninguna estructura de contenidos, y sin conocimientos científicos, sino adaptándose a las exigencias de cada mujer y en el momento en el que la mujer las demanda.

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Kennell y Klaus (Odent 2009, p.142) en Guatemala en la década de los 70 descubrieron que la presencia de las doulas en los partos reducía drásticamente las intervenciones y el uso de fármacos en los partos, mejorando el resultado de los mismos. Estos estudios se replicaron en Houston con similares resultados (Odent, 2009).

Estas revelaciones prueban que caminamos hacía el paradigma de la transformación en el que la intervención de la matrona, en este fenómeno tan complejo como es la maternidad, es ESTAR CON, es decir, acompañar a las mujeres en sus experiencias maternales, individualizando sus cuidados, sin establecer jerarquías ni relaciones de dependencia y sólo interviniendo en situaciones de anormalidad ¿Será que el futuro de la matrona pasa por ser una profesional que tome algunas cualidades de la doula? En un estudio sobre el perfil de las residentes de matrona se pone de manifiesto que son en su mayor parte mujeres jóvenes, solteras que se forman fuera de la ciudad en la que tiene su domicilio principal y que el motivo que les impulsa a ser especialista es alcanzar una mejora laboral y por vocación. Les motiva aprender y desean ser buenas matronas, además no llegar a serlo es su principal miedo. La mayoría de ellas no han realizado ningún trabajo de investigación y valoran de forma positiva a sus tutores (Márquez, 2013)

En el testimonio siguiente podemos ver que no se distingue de manera específica a la figura de la matrona, sino que forma parte del magma sanitario, pero a través del contacto que vayan teniendo las mujeres a lo largo del proceso maternal irán identificando su perfil y sus funciones

Cir: Lo que pasa es que te quedas embarazada y vas haciendo lo que te vanmarcando. Porque claro a lo mejor preguntas y te dicen quédate ahí porque te tengo que dar cita. Porque a mi todas las citas, mes las van dando según,... entonces, sabes, a lo mejor pre- gunto y me dicen que dónde voy tan rápido,... que yo me dejo llevar por un poco de la gente que entiende que supone que lleva muchos embarazos y que supongo que tendrá su orden. Por eso yo, me dijeron ese día y ese día vine.

L: (...) ¿crees que a la matrona se viene sólo si un sanitario os deriva?

Cir: O sea, ¿qué puedo venir antes sin que nadie me lo diga? Yo pensaba que te van marcando un poco y me dejaba llevar un poco por lo que me van marcando.

En este verbatin, se comprueba que siguen los preceptos sin cuestionar nada, aunque no tengan muy claro de qué se trata. Depositan toda su confianza en los profesionales que se encuentran durante el itinerario. Su actitud parece siempre de sumisión y da la impresión que a la matrona sólo se acude si previamente otro profesional la deriva.

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137 Encontramos un escasísimo número de mujeres que por iniciativa propia acuden a consultar sus problemas de salud a la matrona. Cuando las mujeres ya han pasado por los programas de EM y han establecido una relación de confianza con la matrona, es fácil observar cómo acuden en ocasiones posteriores para resolver sus problemas de salud de ámbito ginecológico. Pero sigue siendo el médico de atención primaria al que más acuden. Sin embargo en nuestro caso ninguna de las dos mujeres que habían sido atendidas por la matrona tomó la iniciativa de acudir a la consulta de la matrona de atención primaria. Por el contrario tienen la misma actitud que las primigestas, así se desprende del siguiente relato:

Mjo: ..., bueno me lo dijeron al principio, me lo dijeron en el médico, cuando fui a la primera, lo que pasa que yo pensaba, porque tampoco te lo puedo explicar muy bien, que

la que te tiene luego que mandar, es la matrona de allí, y ya cuando llegue allí pues efectivamente yo le comente es que yo todavía no he ido a lo de la preparación al parto, y me dijo: pues tienes que ir. Ya sabes? o sea que yo me pensaba que era ella la que me tenía que decir tal día o no sé cuando tienes que ir, pero no. ...

L: Esperabas que fuese, que a lo mejor era la misma matrona o.…

Mjo: No, no, yo sabía que tenía que ser aquí, lo que pasa que esperas como que ellos sean los que te manden

Entre las razones por las que no escogen a la matrona se apunta la falta de proximidad por la distancia geográfica entre el domicilio de la usuaria y el centro de salud. Téngase en cuenta que en Alcalá de Henares cada matrona asiste a las mujeres de tres centros de salud y son las mujeres las que se desplazan al centro de salud donde se ubica la matrona y no al contrario como en otras poblaciones. Esto incrementa su escasa visibilidad, puesto que las mujeres que más acuden a la consulta son las del centro en el que se encuentra ubicada la consulta de la matrona. Además entre los profesionales sanitarios también existe un cierto desconocimiento de la matrona como enfermera especialista en obstetricia y ginecología tanto de su formación como de sus competencias (Saiz et al., 2003).

L: ¿Te resultó útil la primera charla?

Mj: Sí algunas cosas (...) y sobre todo a la hora de las consultas que si la primera es con la matrona, con el ginecólogo (...) que lo que más me llamó la atención fue lo del se- guimiento. Que si lo hace la matrona es que va todo bien, o que va mejor.

Entonces, me da tranquilidad, saber que me lo llevo más por la matrona que conel gi- necólogo (...).

L: (...) cuando les dices que vienes aquí ¿Cómo llamas tú a esta consulta?

Mj: A la matrona

L: ¿No haces distinción entre la matrona en AP y la matrona del Centro de especiali- dades?

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Mj: No, de hecho mi hermana no ha hecho las clases y le cuento yo tengo dos matronas. Y me dijo: es que vas a hacer lo de las clases preparatorias”.

Este testimonio también pone de manifiesto que las mujeres engloban en un todo el parto y el control del embarazo. Una vez más tenemos que hacer hincapié en el limitado conocimiento de la estructura sanitaria y de las competencias profesionales del personal sanitario, por parte de las mujeres. En el caso que nos atañe, que es el de la matrona, sorprende cómo a pesar de que estas mujeres deberían conocerla por su actividad en relación a la prevención del cáncer de cérvix que debe realizar la matrona a todas las mujeres después del inicio de las relaciones sexuales y que se plasma con la realización de una citología cada tres o cinco años. Es llamativo como ninguna de las mujeres gestantes que participaron en el estudio se había realizado una citología en dicha consulta.

Otro asunto controvertido es que la matrona que realiza el control de la gestación sea la misma que imparta la EM. Esto es algo que sucede en algunas localidades de nuestro entorno como Meco o Torres de la Alameda pero que por razones que se nos escapan no ocurre en Alcalá de Henares. Es razonable pensar que cuando una mujer acude a una misma profesional la satisfacción y la calidad aumenta tanto para la usuaria como para