CAPÍTULO III. LA DISCIPLINA ENFERMERA
3. TEORÍA DEL ROL MATERNO-CONVERTIRSE EN MADRE
Según los estudios de Raile y Marriner (2010, p. 583), Mercer (2010) comenzó desarrollando su teoría en la década de los 60 a partir de la elaborada por su profesora y tutora Rubin (1977, 1984), quien definió la identidad del rol materno como un proceso de unión al niño sintiéndose cómoda con él. Para el desarrollo de su propuesta se basó en la Teoría sobre el Rol de Mead, la Teoría sobre el Núcleo del Yo de Turner, las teorías del Proceso del Desarrollo de Werner y en la Teoría General de Sistemas de Bertalanffy. En la teoría de Adopción del Rol Materno, Mercer, identifica y estudia las variables que afectan a la formación del rol materno.
La madre va a desarrollar su rol materno dependiendo del nivel de socialización que haya adquirido a lo largo de su vida, esto da significado a los sucesos que le acontecen en este proceso, es decir cómo percibe su embarazo, su parto, la relación con su hijo, y también cómo siente y vive la respuesta que dan las personas de su entorno al modo en que ella responde a sus requerimientos maternales, es decir, cómo elabora ella lo que los demás piensan de ella como madre.
La conducta de la madre se verá influida por su nivel de desarrollo y características de personalidad como: la empatía, la sensibilidad a las señales emitidas por el niño, la autoestima4, el autoconcepto5, y la relación que la madre mantuvo con sus propios padres cuando ella era una niña, la madurez y la flexibilidad, la actitud, el modo en el que se desarrolla el embarazo (molestias o complicaciones), la experiencia del parto (tipo de parto, duración, complicaciones), la salud, la depresión6 y el conflicto del rol.
4
Mercer, May, Ferketich y DeJoseph (1986, p.341), la describen como: La percepción de la persona de cómo otros la ven y la autoaceptación de estas percepciones.
5
Mercer (1986a, p.18) la describe como: La percepción general del yo que influye en la autosatisfacción, la autoaceptación, la autoestima, y la coherencia o discrepancia entre la identidad y la identidad ideal.
6
Tal vez se refiere a la Preocupación Maternal Primaria descrita por Winnicott, que expondremos en el capítulo VI.
Capítulo III. La disciplina enfermera
73 El hijo reflejará el nivel de competencia de la madre con respecto a su rol, a través de su desarrollo y crecimiento, es decir que una adecuada evolución en la adaptación del recién nacido a la vida, es un signo de que la madre está evolucionando y progresando en su capacidad para ser madre. Los signos de respuesta del niño a los cuidados de la madre son:
1- Contacto visual con la madre mientras le habla, y reflejo de prensión.
2- Emisión de sonrisa y conducta tranquila en respuesta a los cuidados de la madre. 3- Conductas interactivas coherentes con la madre.
El hijo es el compañero activo ya que influye decisivamente en la formación del rol. Cuando las respuestas de su hijo son las previsibles y esperadas, favorecerán la creación de un autoconcepto materno adecuado. Además de las respuestas del RN también son muy importantes las características del niño como el temperamento, la capacidad para enviar mensajes, la apariencia, la salud, la respuesta que ofrece ante los estímulos que percibe del entorno. Pero a la vez el hijo también se ve afectado por cómo la madre desarrolle ese autoconcepto, ya que su desarrollo cognitivo y mental, su conducta, sus habilidades sociales y su salud, dependerán del grado de desarrollo que alcance su madre al ejercer el rol. La unión madre-hijo son un binomio indisoluble y el estado de uno se ve reflejado en el otro.
El padre es la persona que más influye en el desarrollo de ese rol, después del niño y su influencia es inigualable a la de ninguna otra persona del entorno.
El desarrollo de este rol se ve influenciado en primer lugar y de manera más determinante por el entorno más inmediato que denomina microsistema y que lo forman: el hijo; la relación entre la madre y el padre, que ayuda a difuminar la tensión que se establece entre madre e hijo; el resto de la familia con sus valores y costumbres; el apoyo social como los amigos y las guías culturales en materia de maternidad; y el estrés. El mesosistema o entorno, que se refiere a la guardería, la escuela, el entorno laboral, los lugares de culto, entornos laborales, centros sanitarios, instalaciones recreativas y grupos de apoyo. En definitiva, las instituciones de la comunidad relacionadas con la crianza.
Por qué acuden y cómo influye la Educación Maternal en un grupo de mujeres
74
El macrosistema que hace referencia al entorno cultural como el tipo de sociedad, es decir el sistema político y las leyes que regulan e intervienen en la maternidad, el desarrollo de los avances científicos en los aspectos reproductivos y neonatales, así como los rasgos culturales. Aquí incluiríamos el sistema de salud que da cobertura a la atención relacionada con la maternidad.
Figura 7. Convertirse en madre. Tomado de Raile y Marriner (2010, p.583)
Según esta autora, la adopción del rol materno sigue cuatro etapas:
Anticipación o compromiso y preparación: Se inicia con la gestación y se desarrolla a lo largo de todo el embarazo. Esta primera fase supone los primeros ajustes físicos, psicológicos y sociales que experimenta la madre. Comienza a formar expectativas respecto a su rol, fantasea con lo que va a ser su maternidad, e inicia una relación con su hijo en el útero.
Formal: Se inicia con el nacimiento y es el momento en el que comienza a ejercer de madre. Su conducta responde al sistema social al que pertenece.
Capítulo III. La disciplina enfermera
75 También lo denomina de conocimiento, práctica y recuperación física. Lo situaríamos en las dos primeras semanas tras el nacimiento.
Informal o normalización: Cuando la madre desarrolla de forma particular y singular las conductas que ella considera válidas independientes de las del sistema social al que pertenece. Abarca entre las dos semanas y los cuatro meses después del parto.
Personal o integración de la identidad materna: Tiene lugar cuando interioriza el rol. La madre experimenta un sentimiento de competencia con las funciones que debe ejercer. Siente confianza en sí misma y se siente en una relación de armonía con su criatura y su entorno. Se extiende unos ocho meses.
Estos estadios a veces no se producen de forma secuencial sino que se verán solapados, así mismo para cada madre existirá un tiempo diferente para alcanzarlos. En algunos casos se logrará desde el inicio y en otros se tardará meses.
A partir del año 2004 modifico la denominación de su modelo y lo nombró como: Convertirse en Madre: un modelo revisado. Con esta nueva designación quiere manifestar que ser madre es un proceso continuo en permanente evolución y que dura toda la vida, mientras que el término adopción del rol, da significado a un proceso que concluye en una meta y que tiene un final.
Mercer, et al. (2006) también ha investigado de qué modo influyen las enfermeras en el proceso de maternización y tras realizar una revisión bibliográfica en la que incluyó 28 estudios de los que deduce que las intervenciones de apoyo que ofrecen los profesionales de enfermería a las madres tienen un gran impacto en el desarrollo de su transición para convertirse en madres.
Por qué acuden y cómo influye la Educación Maternal en un grupo de mujeres
76