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EL ARTE Y LA ABOGACIA

In document El Alma de La Toga en Word (página 194-200)

El insigne Angel Ganivet -cuyo horror al Foro le Ilevo a afirmar que "pediria limosna antes de ejercer la Abogacia ni nada que se roce con ella"- dice en una de sus cartas a Navarro Ledesma que el Abogado, por el hecho de serlo, es una bestia nociva para el Arte.

Que hay Abogados bestias nocivas para el Arte y pars otras muchas cosas, es indiscutible; come, tambien que hay artistas nocivos para el sentido comun. Pero queel Abogado tiene tan lamentable distintivo por el hecho de serlo, Zen

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quienes entienden que la Abogacia esta limitada a regir intereses y actua solamente con los textos legales; pero la verdad no es esa. La Abogacia, mas quc intereses rige pa- siones, y aun podria totalizarse la regla haciendola absoluta porque detras de cada interes hay tambien una pasi6n; y sus armas se hallan mejor acomodadas en el arsenal de la psi- cologfa que en el de los C6digos. El amor, el odio, los celos, la avaricia, la quimera, el desenfreno, el ansia de autoridad, la flaqueza, la preocupaci6n o el desenfado, la resignaci6n o la protesta, la variedad infinita de los caracteres, el alma humana, en fin, es to que el Abogado trae y Ileva. No ya en los pleitos familiares, donde casi todo es apasionado, sino hasta en una simple ejecuci6n, hay un prohlema moral con alcance social y matices espirituales. De suerte que la fndole de la profesiOn invita, mas que la del ingeniero, el comer- ciante o el catedratico, a la contemplaci6n del fen6meno artistico. Y aun en relaci6n con los literates conviene esta- blecer la distinci6n de que estos casi siempre pintan los estados animicos que su imaginaci6n les sugiere, en tanto quc nosotros manipulamos en almas vivas. Por este lado se Ilega a la afirmaci6n opuesta al teorema quc comento: no es cabal Abogado quien no tiene una delicada percepci6n artistica.

i,Provendra la antitesis de las herramienta5 de nuestro

officio? Eso sf que no habra quien lo sostenga, porque mientras otros tienen como elementos de expresi6n la aritmetica, la quimica o el dibujo lineal, nosotros usamos la palabra es- crita y hablada, es decir, la mas noble. la mas elevada y artistica manifestaci6n del pensamiento. Y no la palabra escueta y arida que Basta para explicar botanica o planear

una industria.clcctrica, sino la palabra calida, diafana, per- suasiva, emotiva que ha de determinar la convicci6n, mover a la piedad, deponer el enojo o incitar a la concordia: la palabra con arts. Si el Abogado no es orador y escritor, no es tal Abogado.

LScran los hechos el arranque de aquella rotunda afirmaci6n del pensador granadino? Tampoco. No escasean los juristas aficionados a las Bellas Artes en las que se distinguicron o brillaron. ""

Sin detenerme siquiera en Mclcndcz Valdes o el Ma- gistrado Juan Pablo Forner, ni inventariar los cxcelentes cultivadores de las tetras que tuvo el Fore, en el siglo pasado, l,c6mo es posihic olvidar, cntre nuestros coetaneos, los multiples ejemplos que abonan mi crecncia? Arte, y arte exquisito, fuc el de D. Francisco Silvcla, quien, solo con su pr6logo a las cartas de la monja de Agreda, estarla Bien colocado en las cumbres del pensar hondo y del bien decir. No fuera justo, al hahlar de Silvela, olvidar los intenciona- dos y elegantes ensayos litcrarios en que su hermano D. Manuel hizo famoso el anagrama Velisla. Arte Gran la facundia pasmosa, la imaginaci6n arrebatada y el inspirado verho de Canalejas. Artista inmenso era Maura, fragua en el pensamiento, cincel en la dicci6n, y cultivador afortunado de otras manifestaciones artisticas que no contribuiran a

(1) Vease Pella y Forgas, El ejercicio de la jurisprudencia, es-

pecialmente en Cataluna y se hallarin a granel nombres de

Abogados que fueron al propio tiempo fil6sofos, literatos o artistas.

elevar su lama, pero sf a acreditar sus calidades. Artista era Carvajal, orador, escritor, poeta y polfglota. Del Foro, donde vivi6 largos anos, viene Rodriguez Marin, el gran literato a quien bastarfa para la inmortalidad el soneto Agua quisie- ra ser... Abogado en el ejercicio era Felid y Codina, el ilustre autor de La Dolores.

A la pocsfa han consagrado cstimabilfsimos trabajos el Magistrado Ortega Morej6n y el Ahogado vallisoletano Medina-Bocos -modclo de espontaneidad y sensihilidad Bien emparcntado litcrariamente con Nunez do Arce y Gabriel y Galan-. No se podra negar grandcza artistica a la oratoria de D. Nicolas Salmer6n, Ahogado toda su vida, ni apasio- nada elevaci6n a la de D. Mclquiades Alvarez, Abogado igualmente. La dramatica, la Ifrica y la crftica artistica cultiv6 con fortuna en sus anos mozos el inolvidablc Diaz Cohena. Al teatro ha mostrado tambien su afici6n Diaz Valero, y a la pocsfa y la novela Alberto Valcro Martin.

i,Se dira que no son muchos? i,Sc regatearan Jos mere- cimientos esteticos do unos u otros? Ese ya es otro cantar, y sobre gustos no hay nada escrito. Lo que me importa es dejar probado quc no hay tal antagonismo cntre cl Arte y la Abogacfa.

Y, a pesar de todo. la flagclaci6n no esta exenta de fundamento. Encuentrase este -digamoslo claro- en la enor- me incultura quc caracteriza a la mayor pane de los Letra- dos. El Lctrado espanol apenas lee. Por regla general, mu- chos y muy eminentes de entre ellos estudian menos quc cualquier medico rural salido de las aulas durante los tilti- mos veintc anos.

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mal.. Lo que da grima es ver su absoluta carencia de biblio- teca. Muchos se valen s6lo del Alcubilla. No pocos, faltos de este Diccionario, se bandean con los manuales de Medina y Maran6n. Contar con Manresa y Mucius no es habitual; y alcanzar una cifra siquiera de 500 volumenes, es caso rarfsimo. Movimiento cientffico moderno, revistas jurfdicas extranjeras, libros de historia, de polftica o de sociologfa, novelas, versos, comedias... iDios to de! Y, es claro, al no leer viene el atasco intelectual, la atrofia del gusto, la rutina para discurrir y escribir, los t6picos, los envilecimientos del lenguaje... Efectivamente, cuando se llega a ese abandono, apenas hay diferencia entre un Abogado y un picapedrero; y la poca que hay es a favor del picapedrero.

Sc arguira: "leer es caro y no todos los abogados ganan bastantes para permitfrsclo". Lo nicgo. Es inasequible para los bolsillos modestos formar una gran biblioteca; a nadie se le puede exigir tenerla, pero es facil para todo el mundo reputar los libros como artfculo de primera necesidad y dedicar a su adquisici6n un cinco o un cuatro o un tres por ciento de to que sc gane, aunque para ello sea preciso privarse de otras cocas. MAs costoso es para los medicos crear, cntretener y reponer el arsenal mfnimo de aparatos que la ciencia exige hoy para el reconocimiento y para la inter- venci6n quirurgica, asf como elementos de higiene, desin- fecci6n, asepsia, etc; y a ningun medico le faltan ni se to tolerarfa el publico.

Y si el Abogado no puede alcanzar ni aun ese l mite mfnimo, que no ejerza. La Abogacfa es profesi6n de senores y, a la mantra que el derecho de sufragio, debe estar vedada

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