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El Internet es un espacio contemporáneo que manifiesta una diversidad sorprendente debido a su capacidad de expansión, a la posibilidad que brinda a los usuarios de comunicarse en forma privada o pública y a las herramientas empresariales que presenta a través de sus cualidades comerciales. “Los seguidores del arte en Internet proceden de muy distintos escenarios: algunos poseen una formación en bellas artes, pero otros vienen del mundo de los negocios, la tecnología y el diseño gráfico.” (DEMPSEY, Página 286)

Gracias a este medio, el mundo hoy es capaz de apreciar un instrumento comunicacional globalizado, en donde la interacción y la transmisión de información carecen en gran medida de limitaciones territoriales, morales, políticas o culturales. Un espacio en el cual convergen millones de temáticas, opiniones, visiones e imágenes que crean en su totalidad un cerebro integral con infinitas neuronas individuales y sistemas eléctricos que se movilizan a una velocidad extraordinaria.

75 La Web introdujo un cambio paradigmático fundamental en cuanto a la expresión. Los individuos ahora tienen la posibilidad de abrir páginas, blogs, cuentas, correos electrónicos y portales, que en su mayoría pueden ser intervenidos por otras personas alrededor del mundo rompiendo hábitos comunicacionales tradicionales regidos por la necesidad de respuestas inmediatas, el cara a cara y el estar en el mismo lugar al mismo tiempo.

Dicha transformación, analizándola específicamente desde la esfera artística, produjo una mutación en cuanto a los esquemas formales de transmisión y emisión de información. La red estableció un sistema con numerosas capacidades creativas en donde se abrió la posibilidad de exponer virtualmente animaciones, fotografías, videos, dibujos, pinturas, música, etc. “Con lo digital no nos encontramos ante un nuevo soporte ni es sólo un nuevo medio, nos enfrentamos a una infiltración en las estructuras reales de última hora que cambia todo, el arte pero también la vida y sus aledaños.” (CASARES, Página 9)

Pero lo anterior era sólo el principio, la creación artística no debía limitarse a una presencia real, sino podía explorar métodos de participación junto al espectador. El ratón del computador se convirtió en una extensión del cuerpo humano logrando que los individuos pudiesen actuar dentro de un espacio cibernético, de tal forma que el Internet no era sólo una caja vacía esperando a ser cargada y movilizada, sino también un lienzo en blanco que brindaba la posibilidad de ir más allá de lo material.

Aún más que el arte conceptual, el Net-Art lograba la descomposición máxima de la obra, la desmaterialización completa del objeto, trayendo consigo una característica fundamental que ninguno de los movimientos artísticos estudiados poseía: su temporalidad. Una de las cuestiones más disputadas en el arte es el cómo lograr que la obra dure más tiempo, que trascienda en la historia, que contenga memoria. El arte en la red no necesita técnicas de durabilidad puesto que su contenido no es perceptible al tacto, no se descompone o rompe, su dificultad recae en su vigencia.

Dicha característica puede verse a partir de dos perspectivas: en primer lugar, posibilita tanto al artista como al espectador la constante renovación de aquello que se sube a la red; dicho en otras palabras, continuamente hay una actualización de datos que permiten que la pieza artística sea contemporánea, ya que al compartir el mismo momento

76 histórico y vivencial, se traduce una facilidad en el lenguaje ya que trabajamos a partir del los mismos significados y símbolos. El ser actual significa que el espectador puede sentirse identificado o aún mejor, comprender, criticar, modificar o intervenir la obra. “Los autores ya no buscan tanto hacer lo nunca visto, inventar, como la proximidad con el otro, el acercamiento.” (CASARES, Página 17)

En segundo lugar, al referirnos a una permanente reconstrucción de lo existente comenzamos a hablar de lo efímero, ya que las tendencias en una tecnología popular, eficaz y en movimiento hacen más difícil su perdurabilidad puesto que el único método de recordación se plantea a través de fotografías o archivos. “A veces los enlaces apuntados están muertos o alguna obra ya no existe, lo que resalta la elevadísima mortandad del arte digital.” (CASARES, Página 8)

El Net-Art, al no estar expuesto en lugares tradicionales, (galerías, museos, ciudades, etc) sino en un lugar virtual, con la abundancia de información que trae consigo el Internet, dificultad a los usuarios de enterarse de los nombres de las páginas Web para visitarlos.

Lo más relevante de este movimiento, es la transformación comunicacional que se propone entre el autor, la obra y el espectador. En primer lugar, las obras artísticas en su gran mayoría son objetos, lo cual significa que si el público quiere conocer la obra, el espectador deberá transportarse hasta el lugar donde se encuentre la obra para así tenerla en frente y conocerla. El Net-Art, por el contrario, a través de la computadora posibilita al usuario la entrada y salida atemporal de la obra artística, sin importar en dónde este el público.

En segundo lugar, en el arte tradicional los espectadores, no tienen ningún tipo de acercamiento físico con la obra, es decir, el artista plantea una obra, la realiza, la expone y el espectador se comunica con el producto final. En el Net-Art es necesaria la interacción e intervención del público con la obra, para que ésta sea en sí misma arte.

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