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ARTES FIGURATIVAS

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

2. ARTES FIGURATIVAS

2.1. Las imágenes del I Periodo Intermedio

En el periodo comprendido entre el Reino Antiguo y el Reino Medio se desarrolla un tipo de arte alejando de las normas del Reino Antiguo, aunque no se pierde la influencia de los artesanos de Menfis. En contraposición con el idealismo y el tradicionalismo de la escuela de Menfis, los artistas de Tebas crean imágenes más toscas y de menos calidad, que ganan en realismo, vitalidad y originalidad. Pero hay un intento por imitar a los artistas menfitas, por lo que hay una mezcla de estilos.

Las imágenes exentas son escasas y están hechas en madera. Por ejemplo Wepwawet-em-hat procedente de Assiut y que está en el Museo de Bellas Artes de Boston, representa a un hombre de ese lugar, de expresivos ojos y mirada fija. Se destaca la destreza del modelado del cuerpo y los largos dedos, característica de esta época. De la misma necrópolis es Nakhti, del Museo del

7 Louvre, de largas extremidades, ojos incrustados muy abiertos, y actitud dura. También hay estatuillas en madera de siervos. Este modelo se inició en la VI Dinastía, pero los mejores son de la XII Dinastía del Reino Medio.

Alejamiento del Reino Antiguo en las pinturas y decoraciones murales de las tumbas privadas. Se percibe una mayor libertad de movimiento, tendencia a intercalar aspectos de la vida local, alargadas y desproporcionadas figuras, se abandona el canon de proporciones, talla más torpe y esquemática, composición más abigarrada, peor acabado pictórico, cambio en el planteamiento del color.

En las tumbas del sur del país hay escenas en las que los pintores del Alto Egipto transgreden los convencionalismos del Reino Antiguo en relación al colorido, sentando unas bases nuevas, basadas en combinaciones de color. Entre las más destacadas están las que decoran la Tumba de

Ity, en Gebelein, del Museo Egipcio de Turín, en cuyas escenas de duelo, dispuestas en registros,

hay personajes junto a imágenes prototipo de ganado vacuno.

2.2. El clasicismo artístico del Reino Medio

2.2.1. El realismo de las imágenes regias y privadas de la XI Dinastía

La escultura exenta refleja dos tradiciones artísticas: tebana y menfita. Entre las imágenes regias de la XI Dinastía destaca la hierática Estatua sedente de Mentuhotep II, del M.E. de El Cairo. Escultura de tamaño natural, realizada en piedra arenisca policromada. El faraón aparece vestido con la capa corta blanca de jubileo y se cubre la cabeza con la corona roja del Bajo Egipto, colores que contrastan con el negro del cuerpo. Corpulencia y rasgos faciales, grandes y expresivos ojos, caracterizan el realismo de la escuela tebana, y sus enormes piernas, dedos de los pies, abiertos en abanico, será el nuevo tipo arcaico menfita.

En las estatuas de personajes privados se comparten algunas cosas de la escultura regia. Se percibe en la talla de los rostros, serios y realistas, que contrastan con la representación del cuerpo oculto bajo un amplio manto. En este momento proliferan estatuas de sirvientes, en madera policromada, solas o en grupo, que sustituyen a las tallas de piedra del Reino Antiguo. Aunque toscas, serán muy expresivas. Destaca la Tropa de Soldados egipcios y la Tropa de

Arqueros nubios, aparecidas en la tumba del príncipe Mesehti, y guardadas en el M.E. de El

Cairo.

2.2.2. La escultura de la XII Dinastía y los nuevos modelos privados

Casi todas las esculturas tanto a las tumbas faraónicas como a los templos de los dioses locales se hicieron en piedras duras. En ellas se buscan nuevas formas de expresión y tendencia al realismo. La mayor parte de las esculturas son de Sesostris I, Sesostris III y Amenemhat III, representados tanto en tamaño real como colosal, sedente o erguidos, osírica o en forma de esfinge.

A Amenemhat I y Sesostris I corresponden dos tallas de tamaño colosal, de la región del Delta. Se percibe un aire sombrío en los rostros, característico de los retratos del Reino Medio. Las diez Estatuas sedentes de Sesostris I, tamaño más grande del natural e inacabadas, procedentes de la pirámide de el-Lish. Son obras en las que se le representa sentado, ataviado con faldellín corto y nemes. La forma de tallar y la suavidad del rostro denotan la habilidad del escultor, así como la conexión con los ideales del Reino Antiguo. En la Pilastra osírica de Sesostris I, de Karnak, y guardada en el Museo Egipcio de El Cairo, se le esculpe en un altorrelieve casi de bulto redondo, destacando el cuerpo en posición momiforme, sobre el soporte arquitectónico.

8 Brazos cruzados y envuelto en un largo manto del que solo se ven el rostro y las manos, llevando en cada una el símbolo de la larga vida.

La fase clásica de este periodo destaca en las Estatuas sedentes de Sesostris II y las dos figuras de tamaño menor de la consorte, Reina Nofret, halladas en Tanis. En una de ellas la reina aparece con un gran tocado hathórico y adornado con alhajas. Desaparece el pilar dorsal. Otra obra es la Estatua sedente de Sennu, en granito gris, guardada en el Museo de Bellas Artes de Boston que destaca por la elegancia del diseño, la delicadeza del rostro y la fina ejecución. A través de la escultura se aprecia la visión de un mundo tranquilo y armonioso de la primera parte de la XII Dinastía, pero va a cambiar durante los reinados de Sesostris III y Amenemhat III como consecuencia de los problemas políticos y religiosos. Con Sesostris III cuando el retrato faraónico llegue a un realismo nunca alcanzado hasta entonces, como en sus Efigies del Museo Egipcio de El Cairo, del templo de Montu en Medamud, hechas en granito. Está el faraón con expresión severa y fatigada. La misma expresión está en Estatua de Sesostris III, del Museo Británico de Londres. En las representaciones de Amenemhat III, surgen cambios estilísticos que afectan al modelado del cuerpo y del rostro, sin que se alteren ni el canon ni los convencionalismos. Su esfinge, del templo de Tanis, presenta un cambio iconográfico con respecto al modelo creado en tiempos de Kefrén, modelo que tanto Amenemhat II y Sesostris II siguieron fielmente. En la Esfinge de Amenemhat III del Museo Egipcio de El Cairo el rostro del soberano se encaja en la cabeza del león, de forma que las crines sustituyen al nemes.

Las esculturas privadas son de tamaño y calidad media. Se crea un nuevo tipo de imagen en el que se representa al personaje frontalmente, con el cuerpo envuelto en una capa y sentado en el suelo. Sus piernas están flexionadas y por delante del cuerpo, de forma que las rodillas quedan a la altura de los hombros, permitiendo apoyar los brazos sobre ellas. En la parte lateral se suelen inscribir formulas votivas, así como el nombre y los títulos del personaje. Esta postura hace que el cuerpo quede inscrito en un cubo: de ahí que este tipo de estatuas se llamen estatua-cubo. Un ejemplo es la Estatua-cubo de Hotep, procedente de la necrópolis de Saqqara y guardada en el Museo Egipcio de El Cairo.

2.2.3. El relieve y la decoración pictórica

La calidad del relieve baja bastante en el Alto Egipto en la XI Dinastía del Reino Medio, mientras que en las tumbas de Heracleópolis es posible hallar conjuntos polícromos comparables a los del Reino Antiguo. Destacan las paredes del Templo mortuorio del

Mentuhotep II, en Deir el-Bahari. Es un relieve plano, de estilo similar al de la capilla de su

esposa Neferu. Los de la capilla erigida por este monarca en Dendera tienen una talla más profunda, con elegantes proporciones.

También el Sarcófago de la reina Ashait, segunda esposa de Mentuhotep II, procedentes de la tumba de Deir el-Bahari y que está en el Museo Egipcio de El Cairo. Hechos en huecorrelieve, se representa con gran belleza y colorido, aspirando el aroma de una flor.

De la XII Dinastía hay varios ejemplares tanto faraónicos como nobles, de buena calidad. Destacan los realizados para el complejo de la Pirámide Amenemhat I en el Lisht, o los de la Pirámide de Sesostris I. También son semejantes en belleza e importancia los del Quiosco de Sesostris I, donde aparece el faraón en compañía de algunas divinidades. En estos se profundiza la talla de las imágenes, y se combina el bajorrelieve para ejecutar escenas ubicadas en la sombra con las del huecorrelieve que se emplea en las zonas expuestas a la luz solar. Otro ejemplo es la Tumba de Senbi, en Meir, decorada con escenas de caza inspirada en las imágenes de la tumba de Ptah-hotep, en Saqqara de la V Dinastía.

9 Durante el Reino Medio la decoración relivaria es sustituida por la pictórica. Las más famosas de la XI y XII Dinastías están en las capillas de los nomarcas de Beni-Hassan, cuya calidad es inferior a las del Reino Antiguo, a las que imitan. Son pinturas de colores sencillos y poco sombreado, hay nuevos temas icnográficos, como las escenas de batalla, temas de la vida cotidiana… Destacan las escenas de la tumba de Khum-hotep de Hombres dando de comer a los

órixes y Hombres recogiendo higos de un árbol, que muestran mayor soltura en el diseño. Otro

importante es la Abubilla y pájaros posados en una acacia, donde las aves constituyen un bello ejemplo del colorido brillante, la minuciosidad y el impulso naturalista. También merecen citarse las imágenes de la tumba de Djehutihotep en Deir el Bersha, cuyo Traslado de una

estatua colosal por numerosos presos es un documento valioso que ilustra la manera de

transporte de grandes bloques propio de la arquitectura faraónica.

2.3. El arte de la disgregación del Reino: el II Periodo Intermedio

Los reyes de la XIII Dinastía mantuvieron el estilo del ámbito tebano, cuyo estilo influirá en el Reino Nuevo. Las imágenes tienden al amaneramiento de las formas, rostros con grandes orejas, con expresión fría y sin vida, que refleja el debilitamiento del poder del faraón. Hay algunos ejemplos, como Estatua del ka del faraón Auibra Hor, de tamaño natural, procedente de Dashur y que está en el M.E. de El Cairo. EN ella el monarca está en el interior de su féretro, de pie, en actitud de andar. Lleva la barba divina y una peluca tripartita, sobre los que ponen los brazos que representan el ka, su fuerza vital. El modelado suave de las formas perpetúa la tradición menfita.

La cesión de parte del poder del faraón al visir se manifiesta en el retroceso de la escultura regia y en el aumento de las imágenes privadas, encargadas por altos funcionarios en la Dinastía XIII. Estos aparecen como sabios, calvos o con pelucas, vestidos con largas túnicas anudadas bajo el pecho. Por ejemplo la Estatua del visir Sobkemsaf, del Museo de Arte de Viena.

El arte de las dinastías de los hicsos se caracteriza por las pocas obras que han llegado a nuestros días. Los monarcas hicsos reutilizaron obras de periodos anteriores. Durante la XVII Dinastía de Tebas, merece destacar la Estatua del Faraón Sobekemsaf II, de granito rojo, que procede probablemente de Karnak. Es la mayor pieza de escultura real de esa época. Se sabe poco de este faraón. Lleva una inscripción que menciona a Amón-Ra. La figura muestra una mezcla de estilos: la cara ha sido moldeada de forma naturalista, el cuerpo está tallado de forma estilizada. El vaciado de los ojos es impactante, aunque la original tenía los ojos incrustados. Al final del II Periodo Intermedio se observa una elegancia en algunas imágenes que preludian el arte de la XVIII Dinastía. Antes de este nuevo reino, la rigidez del dibujo y de la talla es una buena prueba de la precariedad artística y del provincianismo que se sigue practicando en el arte del II Periodo Intermedio.

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III

DEL ESPLENDOR ARTÍSTICO DEL REINO NUEVO HASTA EL OCASO DEL PERIODO GRECORROMANO

ARTE DEL REINO NUEVO