1.4 “Templos de millones de años” o templos conmemorativos del Reino Nuevo
2. EL RENACIMIENTO SUMERIO: LAGASH Y LA TERCERA DINASTÍA DE UR
El Imperio Acadio entró con los sucesores de Naram-Sin en un momento de decadencia. Estallaron rebeliones internas y su unidad territorial se vio vulnerable como consecuencia de las incursiones de pueblos del norte que acudían en busca de recursos. Uno de estos pueblos, los
qutu, procedían de los montes Zagros, se aliaron con una coalición de ciudades sumerias
encabezadas por el poder religioso de la ciudad de Nippur, y consiguieron acabar con la hegemonía del poder acadio.
La Lista Real Sumeria menciona a los qutu como miembros de una dinastía de 21 reyes que gobernó en Mesopotamia durante más de medio siglo desde la ciudad de Lagash, que consiguió mantenerse al margen del control invasor, y se configuró como centro independiente o tributario. La ciudad adquirió preeminencia sobre las demás y en el 2150 a.C. se estableció en la misma un fuerte poder político bajo el gobierno de Gudea, dando lugar a una época de florecimiento en la cultura y el arte, que la Lista Real Sumeria llamó II dinastía de Lagash.
La independencia de esta ciudad terminó cuando el rey Ur-Nammu de la ciudad de Ur se rebeló contra el poder de los qutu, fundando la Tercera Dinastía de Ur. Así se inicia otra nueva etapa caracterizada por la nueva unificación de Mesopotamia bajo un poder de signo imperial que duró hasta finales del III milenio a.C. Estas dos etapas serán conocidas como Renacimiento Sumerio o etapa Neosumeria.
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2.1. La política arquitectónica de Ur-Nammu. El ziguratt
La política constructiva de Gudea y de Ur-Nammu fue intensa, ambos restauraron edificios religiosos y civiles que estaban bajo sus dominios en las ciudades de Girsu, Uruk, Nippur, Eridú, Eshunna, etc. Pero la actividad de Ur-Nammu y de sus sucesores fue interesante, pues llevó a cabo un plan de intervención urbanística t arquitectónica sobre Ur, que se convirtió en la capital del Imperio. El plan comprendió la restauración de los templos, así como la construcción de canales y fortificaciones, y de nuevos edificios religiosos y civiles en el centro de la ciudad, entre los cuales tomó forma definitiva el zigurat.
El modelo de zigurat consistía en una construcción maciza, hecha en adobe y recubierta en ladrillo, de planta cuadrada o rectangular, cuyas paredes están en talud y se articulan mediante entrantes y salientes. Estaba en los recintos sagrados en el corazón de las ciudades sumerias, ubicados sobre una terraza que englobaba los basamentos de anteriores construcciones religiosas. Partía de la idea de templos sobre terraza a partir de una montaña artificial de los sumerios. El agua se dirigía hacia desagües, evitando así el deterioro del edificio (hecho de adobe) y por el efecto de las lluvias.
Se erigía mediante una sucesión de terrazas superpuestas en número impar y de forma decreciente, como una torre escalonada cuyos módulos se podía ir ascendiendo a través de un sistema de escaleras de ladrillo, una central y dos laterales perpendiculares para acceder al primer piso y dos escaleras divergentes para acceder al segundo piso.
La ciudad de Ur tuvo un gran desarrollo en la Tercera Dinastía. Se hallaba fortificada y abarcaba un importante espacio, que albergaba cerca de treinta mil habitantes. Su recinto sagrado fue de los más importantes y en él se construyó el primer zigurat. Dedicado a la diosa Nannar y considerado el prototipo de este tipo de construcción.
El Zigurat de Ur estaba dentro de un patio, y tenía planta rectangular, con los ángulos orientados a los cuatro puntos cardinales. Constaba de tres terrazas, a la primera se accedía mediante res escalinatas que conducían a un espacio del que partía otra escalera que llevaba al templo. Estaba delimitado por murallas, dentro de las cuales había patios y dependencias, siguiendo la tendencia de la Primera Dinastía.
No se sabe con precisión la función de los zigurats mesopotámicos. Las teorías van desde las que atribuyen a su forma la necesidad de buscar un lugar seguro para proteger a la divinidad de las inundaciones, hasta las que consideran que se trataba de un lugar para hacer ofrendas a los dioses y realizar determinadas ceremonias, además de decir que era un observatorio astronómico.
La explicación simbólica es la más adecuada. El zigurat sería una construcción artificial que intentaba imitar la montaña sagrada donde se manifestaba la divinidad y se producía el encuentro entre los dioses y los hombres.
2.2. El templo-palacio de los “Gobernadores” de Tell-Asmar
Junto al modelo de Zigurat está el denominado templo bajo o templo a ras de suelo. El Templo
palacio de Gimislin o Shu-sin, en Tell-Asmar, es el que tiene más interés. Se configuro como
una construcción cívico-religiosa que integraba en un mismo conjunto templo y palacio, aunque ambos quedaban articulados en unidades arquitectónicas diferentes. El edificio era un reflejo de la vinculación que había entre lo religioso y lo político, pues el rey Shu-sin había sido deificado,
5 de modo que el templo funcionaba como santuario real y sede del culto oficial de las ciudades neosumerias.
El templo tenía elementos propios de la tradición sumeria, pero reelaborada para dar paso a cosas nuevas. Retomaba la práctica de fortificar los muros al exterior con contrafuertes, pero el acceso se realizaba en esta ocasión desde la calle y no desde un patio. Esta tendencia pervivió en la construcción de templos posteriores, así como la incorporación de una puerta de acceso flanqueada por dos gruesas torres con entrantes y salientes. Lo más significativo residía en su disposición interna, pues en este caso la estructura del edificio se realizaba en torno a un eje axial, que se iniciaban en la puerta de acceso, cruzaba el patio y finalizaba en el santuario, haciendo posible que desde la puerta se pudiese observar la imagen del dios.
La cella del templo, a modo acadio, adoptaba una estructura rectangular, dispuesta a lo largo, que la diferenciaba del resto de las estancias. El patio que precedía a esta cella tenía papel de vestíbulo, continuando la tradición sumeria de separar la zona de acceso a los fieles y la zona donde estaba el altar y la divinidad.
A este conjunto se sumaría luego un anexo constituido por una estructura civil, un palacio. Este palacio tenía tres unidades diferenciadas por sus funciones: residencial, religiosa y representativa-administrativa, siendo ésta una constante llamada a pervivir en la arquitectura palacial mesopotámica. El patio organiza el resto del conjunto. En torno a este, en el primer piso, se ubicaba el área residencial y política, compuesta por varias estancias destinadas a usos de representación y administración. También había una sala de trono, así como un gran vestíbulo rodeado de dependencias administrativas.
El sector oriental, era de carácter religioso y tenía un templo destinado al culto privado del palacio, por lo que la entrada se realizaba desde el interior del mismo. Era una zona autónoma con entidad propia. Repetía la distribución del templo pero la estancia de antecella fue sustituida por un espacio diferenciado del patio.
Desde el palacio se podía acceder a los templos, pero respetando el eje acodado que apareció en la época sumeria. El acceso al resto de las estancias del palacio se hizo por una puerta que desembocaba en dos largos corredores para llegar al patio principal.
2.3. Lagash: Las estatuas de Gudea y la escultura Neosumeria
Las estatus de Gudea, realizadas durante el periodo de la II dinastía de Lagash, es una de las más representativas de la escultura Neosumeria. Son esculturas de bulto redondo, de buena calidad, que representaban al Gobernador de la ciudad de Lagash, realizadas con clara influencia sumeria y acadia. Eran estatuas de carácter votivo que los habitantes de Lagash presentaban en los templos como ofrendas a los dioses para que éstos garantizasen la prosperidad del Reino y de la Dinastía. Realizaban inscripciones de exaltación del Rey en la que hacían mención de sus virtudes y las ponían en relación a su política constructiva.
Las esculturas de Gudea dieron lugar a un modelo escultórico de soberano desde la asimilación de la tradición sumerio-acadia, dando forma a una imagen del poder en la que se presenta a un gobernante piadoso en posición de orante de tradición sumeria, a través de unas obras solemnes e idealizadas, hechas en diorita negra. El rey Gudea aparece representado en diferentes edades, sentado o de pie, con las manos unidas sobre el pecho en actitud piadosa y con los planos de un templo entre ellas. Su indumentaria dejaba siempre los hombros y brazo derechos desnudos, mientras su cabeza aparece desnuda o con un bonete de lana. Los grandes ojos y la potente
6 musculatura identifican al personaje, tal y como se le describía en las inscripciones oficiales, como un personaje serio y fuerte, capaz de mantener la paz en un entorno complicado.
El modelo de Gudea transmite una impresión de fuerza y grandeza idealizada al modo acadio, se aprovechó la diorita el material preferido de los acadios. Los neosumerios retornaron a la presentación piadosa y pacífica de rostro idealizado, de los prototipos sumerios, en los que se pretendía hacer explícita la buena relación entre Gudea y los dioses.
2.4. El relieve histórico-narrativo en la Tercera Dinastía de Ur
Fieles a su tradición cultural y artística, durante el periodo de Lagash los neosumerios realizaron estelas que sumían la tradición sumeria Se realizaban sobre una placa rectangular de piedra redondeada por arriba y sobre ella se incluían escenas de introito organizadas a través de registros, con la presentación del soberano ante el dios en el externo superior y escenas rituales abajo. La Estela de Ur-Nammu, de Ur, el príncipe fundador de la tercera dinastía, que conmemoraba la fundación del templo y que es el único testimonio reconstruible del relieve monumental de uno de los grandes soberanos de esta dinastía. Su precedente más directo es la Estela de los Buitres sumeria.
La obra tenía grandes dimensiones y sus restos están dispersos por diferentes museos. Estaba decorada en sus dos caras y en una de ellas, incluía en un extremo superior, una escena en la que él se presentaba ante los dioses como príncipe devoto y constructor de templos, en una imagen pacífica que se aleja del prototipo guerrero de los acadios. En el primer registro aparecen símbolos de Sin y Shamash, el Sol y la Luna, bajo los cuales el rey se presenta ante dos divinidades en los extremos. En los registros inferiores Ur-Nammu está representado realizando una ceremonia de libación y portando los instrumentos de construcción del templo.
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V
EL ARTE DE LOS GRANDES IMPERIOS DE MESOPOTAMIA: ASIRIA Y BABILONIA