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LAS CIUDADES-PALACIO DEL I MILENIO A.C.

EL ARTE ASIRIO

2. LAS CIUDADES-PALACIO DEL I MILENIO A.C.

La ciudad se convirtió en el centro de representación del poder real, transforman su imagen bajo la iniciativa regia. Ocurrió así con Assur, primera capital del Imperio, considerada como la ciudad funcional y sagrada. Se convirtió en su centro de producción artística durante el II milenio a.C. Se construyó un importante centro ceremonial, compuesto por edificios religiosos que ponían de manifiesto los caracteres que habían recibido a partir de las influencias de los pueblos y culturas de Mesopotamia.

Assur fue desplazada por otros centros como Kalakh, Dur-Sarrukín y Nínive.

2.1. Kalakh y el Palacio de Noroeste

En cuanto a Kalakh, fundada por Salmansar I en el Imperio Medio Asirio, fue sometida por Assurnasirpal II a un plan de reformas urbanísticas que incluyeron la construcción de una acrópolis, un zigurat, una muralla y un palacio: el palacio del Noroeste (circa. 879 a.C.). Este palacio era deudor de la tipología sumerio-acadia y paleo-babilónica. Estaba formado por dos grandes patios conectados entre sí y rodeados por estancias.

Ocupaba la zona más occidental de la acrópolis. Sobre esta estructura los asirios incorporaron la acentuación de la división entre la zona pública de ingreso, que estaba al norte y se denominaba

3 representación, como el salón del trono, servían de separación entre ambos sectores, siguiendo una disposición heredada del palacio de Mari.

El palacio de Kalakh incorporó como novedad una decoración escultórica realizada a base de grandes bloques de piedra tallada con relieves. Los asirios tallaron relieves sobre los ortostatos que reproducían escenas de guerra y caza donde el rey era el protagonista, sustituyendo a los dioses en el papel de garantes de orden universal.

Junto a estos relieves el palacio se caracterizó por incluir en su entrada principal y en los accesos a las principales estancias, gigantescas figuras de animales fantásticos tallados en piedra. Son los lamassus, toros androcéfalos y leones alados con los que se solemnizaba y preservaba el acceso a las principales estancias. Sus figuras se unían al bloque de piedra en el que habían sido esculpidos, que era parte del edificio. El precedente está en la arquitectura sirio-hitita del II milenio a.C. Pero los asirios impusieron su propio sello aumentando su tamaño y dándolas una nueva imagen. Hicieron de los lamassu seres fantásticos, con cabeza humana, cuerpo de toro y alas de águila, que volvían su cara hacia quien los contemplaba. Un trasunto de las esfinges egipcias a las que denominaron animales de cinco patas, pues estaban hechos para ser observados desde un punto de vista lateral (en movimiento) y frontal (estáticos). Su modelado y su relieve daban como resultado figuras de musculatura vigorosa, detalles tallados con suma precisión, poniendo de manifiesto su gusto por lo decorativo. Sus toros inspiraron a los toros alados de los palacios persas.

El Palacio del Noroeste fue acompañado por otros conjuntos palaciales, edificados por los sucesores de Assurnasipal II, cuyo rasgo principal fue un patio central que funcionaba como elemento distribuidor. El más significativo es el de Tiglath-Pileser III, que incorporó una estancia formada por un pórtico con columnas y un piso superior. Este recurso procedía de la arquitectura sirio-hitita del II milenio a.C., conocido como bithilani.

Junto a este palacio se construyó el Palacio-arsenal de Salmansar III, que destaca por la incorporación de novedades, pues la construcción se alzaba en una terraza y se rodeaba de murallas, disponiendo las estancias en torno a seis patios que definían dos grandes áreas: el arsenal y el palacio. La primera estaba destinada a residencia del ejército y a arsenal para el material bélico, mientras la zona sur albergaba la residencia palacial, con el salón del trono que no estaba decorado con relieves, pero sí tenía un podio dorado para poner el trono.

2.2. Dur-Sharrukín (Jorsabad), la ciudad de Sargón

Esta ciudad alcanzó el momento de mayor expansión bajo el reinado de Sargón II. La ciudad fue edificada desde cero en diez años. Estaba fortificada y era como un castillo que cumplía una función defensiva, pero también era un instrumento de propaganda, siendo monumento al poder, con sus potentes muros y las figuras de toros androcéfalos en las siete puertas de la ciudad. El carácter guerrero de los asirios hizo de su arquitectura militar una de las más relevantes del Próximo Oriente. Assur y el Palacio del Noroeste de Kalakh estuvieron amurallados. Pero en el caso de Dur-Sharrukin la construcción de la muralla tenía rasgos nuevos. Tenía dos puertas en cada lado, excepto en el flanco noroeste, donde se abrió un baluarte que sobresalía de la muralla formando una ciudadela, también fortificada.

La ciudadela era el centro de poder político-religioso. Se ha interpretado como un lugar de distanciamiento de la ciudad, además de un espacio desde el eque proyectar la imagen de poder de la monarquía asiria. Allí estaba el palacio del ey, su residencia y la de la corte, otros palacios menores, los templos y el zigurat.

4 El palacio real se alzaba rodeado de su propia muralla sobre dos terrazas a las que se accedía por una rampa que conducía a una puerta adornada con estatuas y flanqueada por dos grandes torres. Ante ella había una gran plaza para la reunión del pueblo. Esta plaza era el corazón de la ciudad. La puerta principal del palacio daba acceso a un gran patio regulador de todo el conjunto, que tenía una zona oficial y una zona privada. La división de las áreas se hacía más presente en este palacio. En cada puerta había incorporado grandes Lamassus de cuatro metros de altura.

El recinto se completaba con un conjunto religioso, compuesto por un zigurat y cuatro templos bajos. Dentro de la ciudadela, pero al margen había otra zona religiosa, conectada con el palacio a través de una pasarela y un sector de viviendas de la corte, dando lugar a un eje ceremonial, religioso y cortesano. El templo de Nabu presidía esta área sacra. Era una construcción que repetía los modelos palaciales y que incorporaba un pórtico de pilares, con figuras de leones y columnas de cedro, denominado bathilani, que habían tomado de la arquitectura siria.

2.3. Nínive, la última capital asiria

La ciudad de Nínive tuvo su origen en el V milenio a.C. pero su esplendor se produjo en el I milenio a.C., cuando Senaquerib decidió convertirla en la nueva capital, trasladando allí la corte desde Dur-Sharrukin. Comenzó un proceso de renovación, con la construcción de edificios civiles y religiosos, hasta ser una de las ciudades más influyentes de la época. Duró hasta el 612 a.C., poniendo fin al Imperio Asirio.

Estaba a orillas del Tigris y estaba fortificada. Los restos que fueron excavados no cuentan con el rigor necesario y el proceso de destrucción no ayuda a conocer la ciudad de manera concisa. Se conoce el principal palacio de Senaquerib, el palacio del Suroeste, que tenía unas ochenta habitaciones decoradas con ortostatos tallados con relieves y lamassus en las entradas. Estaba rodeada por una muralla de doble encintado y piedra calcárea, en cuyo perímetro se abrían quince puertas. La más importante era la de Nergal, de la que partía una vía procesional. Senaquerib realizó un complejo sistema de canales que conducían agua desde las colinas hasta la ciudad.

En la colina de una montaña fue construido el Palacio de Senaquerib. Estaba estructurado en torno a un patio y tenía una zona de máxima representación de ortostatos tallados en los que se representaban escenas con las campañas militares del rey, desarrollando un programa de exaltación monárquica a través de su faceta militar. En la entrada se colocaron los lamassus.