CAPÍTULO 2: ESTADO DEL ARTE
2.1. El hombro
2.1.1. Anatomía del hombro
2.1.1.5. Articulaciones del hombro
El hombro es la articulación más móvil del cuerpo, lo que permite alcanzar con la mano cualquier zona espacial, por lo que resulta más compleja su estabilidad. Las articulaciones del complejo actúan de manera coordinada y síncrona, es decir, cambios en la posición del brazo implican movimientos en clavícula, escápula y, por supuesto, húmero.
Cualquier movimiento que se realice resulta de la combinación de las cuatro principales articulaciones: esterno-clavicular (EC), acromio-clavicular (AC), escapulo-torácica (ET) y gleno- humeral (GH). En la literatura algunos autores señalan que existen cinco articulaciones, además de las cuatro antes mencionadas, la articulación subacromial o subdeltoidea forma parte del
hombro. La articulación EC es la única que conecta el complejo del hombro con el esqueleto
axial. Por lo tanto, el complejo articular del hombro consta de tres articulaciones verdaderas (EC, AC y GH) y dos falsas (Subdeltoidea y ET) (Kapandji A. I., 2012). En la Figura 2.5 se identifica las articulaciones del complejo del hombro. Así mismo, la columna vertebral en su región torácica y lumbar, también, contribuye a la movilidad de la extremidad superior, en cuanto a la inclinación del lado opuesto de la misma, por ejemplo, para intentar alcanzar un objeto superior a la altura de la cabeza (Nordin, et al., 2004).
Figura 2.5. Articulaciones del complejo del hombro (Nordin et al., 2004)
Para estabilizar este complejo articular se dispondrán de elementos pasivos (ligamentos) y activos (músculos), así como cápsulas articulares y bolsas sinoviales lubricantes que eviten que se luxe fácilmente.
Las bolsas serosas o bursas son sacos cerrados rellenos de líquido sinovial, situados entre los huesos, tendones, ligamentos y músculos; reduciendo la fricción entre ellos. En el hombro existen 7 bolsas serosas: subacromial, subescapular, subcoracoidea, redondo mayor, infraespinoso, dorsal ancho y bíceps braquial.
El rango de movimiento de una articulación viene determinado por las carillas articulares, elasticidad de la cápsula y ligamentos estabilizadores, así como de los músculos que se oponen al movimiento, y todos representan un factor anatómico. También, dependerá de los músculos que accionan el movimiento, que representan el factor fisiológico. Por tanto, el límite anatómico se conoce cuando actúan fuerzas externas y hay un movimiento pasivo, mientras que el límite fisiológico se observa cuando se realiza un movimiento activo. Este segundo es menor que el primero (Drake, et al., 2015).
Articulación gleno-humeral (GH) o escapulohumeral
Considerada como la articulación principal del hombro y verdadera desde el punto de vista anatómico ya que son dos superficies cartilaginosas las que se deslizan entre sí. Se trata de una enartrosis con dos superficies articulares, la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea de la escápula, en contacto por un rodete glenoideo y a su vez recubiertas por un cartílago hialino. Esta articulación apenas tiene restricciones óseas con otros huesos, por lo que su estabilidad estática y dinámica se basa en la concordancia de dichas superficies articulares, así como en la fina cápsula articular que la rodea, que aumenta la congruencia de dicha articulación y en los elementos ligamentosos y musculares circundantes (Kapandji A. I., 2012).
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Figura 2.6. Articulación glenohumeral (Kapandji A. I., 2012)
Articulación subdeltoidea
También llamada segunda articulación del hombro (Kapandji A. I., 2012). Se trata de una articulación fisiológica, mecánicamente unida a la articulación glenohumeral y, por tanto, falsa. Está formada por una bolsa sinovial (bursa) que permite el deslizamiento celuloso entre la cara profunda del músculo deltoides y el manguito de los rotadores, por lo tanto, cualquier proceso inflamatorio, bursitis, va a producir una disminución de la capacidad de movimiento. Esta bolsa serosa subacromiodeltoidea (bursa) se sitúa entre el manguito de los rotadores y el acromion y se extiende anteriormente al deltoides y la cápsula articular. Así mismo se comunica con la bolsa subcoracoidea.
Articulación acromio-clavicular (AC)
Verdadera y accesoria, está situada en la parte externa de la clavícula. Se trata de una artrodia, pues es una articulación plana formada por el acromion de la escápula y la clavícula, en la que ésta se encuentra desnivelada inferomedialmente, superponiéndose ligeramente al acromion. Esta articulación acromioclavicular permite que se realicen los movimientos en los planos anteroposterior y vertical, así como cierto grado de rotación axial.
La articulación se realiza entre una pequeña carilla ovalada, situada en la superficie medial del acromion y una carilla similar ubicada en el extremo acromial de la clavícula. La carilla articular del acromion, prolongación de la espina escapular, es plana y está orientada hacia superior, anterior e interior. Mientras que la carilla articular de la clavícula se orienta hacia inferior, posterior y exterior, dando la sensación de que la clavícula descansa sobre el acromion. La articulación es muy inestable, al no existir encaje mecánico entre sus superficies articulares. Está rodeada por una cápsula articular, necesariamente reforzada por el ligamento acromioclavicular por la parte superior (Kapandji A. I., 2012).
Figura 2.7. Articulación acromioclavicular. Ligamentos estabilizadores (Kapandji A. I., 2012)
Los ligamentos implicados en esta articulación son cuatro, principalmente, y se
pueden identificar en la
Figura 2.7. Ligamento acromioclavicular, superior a la cápsula,
une zonas próximas de acromion y clavícula; uno superior (12), y otro profundo (15).
Ligamento coracoclavicular, mantiene la posición de éste hueso respecto al acromion y
ayudan a mantener la escápula y a estabilizarla contra el tórax (Nordin, et al., 2004);
formado por trapezoide (8), conoide (7) y coracoclavicular interno o ligamento bicorne
de Caldani (12). Existen otros dos ligamentos de función mecánica desconocida:
acromiocoracoideo o coracoacromial (13) y coracoideo o transverso superior de la
escápula (14).
Articulación escapulo-torácica (ET)
Se trata de una articulación falsa, llamada sinsarcosis escapulotorácica o de Gillis, que es la más importante de este segundo grupo, ya que posee gran movilidad, pues permite el deslizamiento de la escápula sobre el complejo torácico (Kapandji A. I., 2012). Sin embargo, no puede actuar sin las otras articulaciones del grupo, a las que está mecánicamente unida. No está conformada por superficies cartilaginosas, pero sí por dos planos de deslizamiento celulosos, como se aprecia en un corte del tórax por un plano horizontal (Figura 2.8).
La escápula está contenida en un plano que forma 30° con otro paralelo al frontal, llamado plano de apoyo dorsal. Este plano escapular se denomina plano fisiológico de abducción del hombro por ser la posición anatómica fisiológica del hombro, en la que los músculos del manguito de los rotadores están en equilibrio. Se observa así mismo cómo la clavícula forma 60° con la escápula en dicha posición anatómica fisiológica. Este ángulo omoclavicular puede variar según los movimientos del conjunto escapular (Figura 2.8).
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Figura 2.8. Articulación escapulotorácica. Vista superior (Kapandji A. I., 2012)
Articulación esternocostoclavicular o esterno-clavicular (EC)
Articulación anatómica sinovial localizada entre la parte interna de la clavícula, en su extremo proximal, y la escotadura clavicular del manubrio del esternón, junto con una pequeña parte del primer cartílago costal.
Es una articulación sinovial de tipo selar que permite el movimiento de la clavícula en los planos frontal y horizontal (dos grados de libertad), aunque también se produce cierto grado de rotación en torno al eje longitudinal de la clavícula. Que sea de tipo selar, quiere decir, que la curvatura cóncava de una se aplica sobre la curva convexa de la otra. La superficie clavicular está más extendida horizontal que verticalmente y sobrepasa por delante y sobre todo por detrás la superficie esternocostal (Drake, et al., 2015).
Es una articulación muy móvil, por tanto, rodeada por una cápsula articular que se encuentra separada en dos compartimentos por un disco articular que aporta mayor estabilidad a la articulación (Kapandji A. I., 2012). A pesar de estos ligamentos, esta articulación no es muy firme, siendo relativamente frecuente luxaciones y subluxaciones (Drake, et al., 2015). Los ligamentos que refuerzan la cápsula articular son: costoclavicular; esternoclavicular anterior, superior y posterio; arcuato o interclavicular (Figura 2.9).