garantías científicas y éticas de la evaluación psicológica
4. La observación general del comportamien to Las pruebas estandarizadas, de papel y
4.2. Asegurar la fiabilidad y validez de la información obtenida
Una vez que se ha elicitado la información y que se ha conseguido dirigirla para que sea prefe- rentemente relevante al caso o pertinente al con- junto de preguntas que se han formulado, hay que asegurar que la información obtenida se ajusta a lo que se pretendía indagar y se ajusta bien.
Ésta es una cuestión difícil en lo que se refiere a la entrevista en sí misma en la medida en la que
no exista información o criterio alguno con los que se puedan comparar los datos.
Las preguntas concretas y las preguntas abier- tas generan respuestas diferenciadas en cuanto a su utilidad y garantías.
En relación con el objetivo de conseguir res- puestas concretas, los datos procedentes de la in- vestigación apoyan dos estrategias a seguir en la realización de la entrevista: las estrategias de muestreo y de reconocimiento.
Estrategias de muestreo
Estas estrategias consisten en recabar un nú- mero representativo de descripciones sobre el comportamiento de la persona evaluada. Por ejemplo, suponiendo que estemos interesados en averiguar el tipo de actividades que realiza una persona y qué define su perfil de actividad, una opción es preguntar directamente: ¿Qué activida- des realiza normalmente?, pregunta con la que dejamos en manos del sujeto la selección y reme- moración de los datos. Otra opción es formular el siguiente conjunto de preguntas:
— ¿En qué ocupó el fin de semana pasado? Em- pecemos por ayer domingo.
— ¿Y el día anterior, sábado?
— ¿Recuerda el fin de semana anterior al que hemos estado hablando? Bien, veamos qué hizo ese sábado y domingo.
— Ahora veamos a qué se ha dedicado hoy lu- nes antes de venir aquí.
— ¿Cuáles son sus actividades en un día cual- quiera a lo largo de la semana?
— ¿Algún día de la semana realiza actividades distintas?
Este conjunto de preguntas responde al objeti- vo de encontrar un listado de actividades que re- presenten ajustadamente las que definen la vida ordinaria del sujeto, tanto en días laborables como en días festivos, y cumple dos objetivos: por un lado, asegura la exhaustividad, es decir, aporta datos más completos que una rememoración en vacío, en la que no se haya sugerido ningún tiem-
po concreto, y con ello, la evocación de unos es- cenarios igualmente concretos. En segundo lugar, contrarresta el posible sesgo o tendencia que pue- da tener una persona, en un momento determina- do, a minimizar o exagerar su actividad. Por ejemplo, una persona que se viene sintiendo de- caída y que ha bajado de un tiempo a esta parte la cantidad y la calidad de sus actividades y las ganas de hacerlas, al comparar cómo se compor- taba y cómo se sentía antes y cómo se comporta y se siente ahora, tenderá a contestar ante una pregunta abierta que «ahora no tiene ganas de nada y que apenas hace nada». Por supuesto esta percepción subjetiva es también un dato impor- tante para el evaluador, pero además necesita sa- ber objetivamente hasta qué punto hay activida- des en su vida ordinaria y, adicionalmente, si éstas son placenteras y saludables o no.
Las estrategias de reconocimiento
Estas estrategias están encaminadas a facilitar la identificación de los datos por parte de la per- sona entrevistada y requieren que se conozcan previamente el conjunto de las posibilidades para mostrárselas al entrevistado (Pope, 1979).
Es fácil disponer de listados, probadamente exhaustivos, sobre comportamientos relacionados con determinados hábitos —por ejemplo, hábitos alimenticios o hábitos de estudio—. Si utilizamos estos listados para que el entrevistado identifique cuáles de los contenidos corresponden a su con- ducta habitual, estaremos introduciendo una es- trategia de reconocimiento, lo que, con una alta probabilidad, permite conocer los comportamien- tos habituales, al mismo tiempo que se controla la tendencia a generalizar, minimizar o exagerar los datos en función de la importancia que les conce- de el paciente, de la distancia temporal o del esta- do de ánimo del entrevistado.
Un ejemplo de estrategia de reconocimiento pueden ser los siguientes listados basados en la información que los padres de niños hiperactivos suelen aportar sobre sus hijos y en la información que generalmente observan los profesores de es- tos mismos niños.
Listado para padres Listado para profesores
• Abandono de las tareas que empieza
• No parece que pueda es- tarse quieto
• Habla casi continua- mente
• Sentado, se mueve con- tinuamente
• Interrupciones constantes
• No termina las tareas • En clase se levanta con-
tinuamente
• Grandes dificultades para concentrarse • Habla continuamente • Interrupciones constantes
Igualmente pueden utilizarse listados específi- cos en relación con situaciones igualmente especí- ficas para obtener una descripción de los compor- tamientos de una persona, por ejemplo, en la evaluación de los hábitos de alimentación, me- diante los ítems para la exploración clínica de la obesidad propuestos por Santacreu y Scigliani (1986):
— Contexto laboral.
• Se lleva de casa algo de comer.
• Utiliza las máquinas disponibles de co- mida y bebidas.
• Suele ir a la cafetería.
• Frecuentes descansos breves para tomar café.
Por descontado, no siempre se dispone de lis- tados suficientemente amplios que hayan proba- do su utilidad. Con frecuencia, los entrevistado- res tienen que llegar a un listado específico utilizando una estrategia de muestreo y posterior- mente, si se considera necesario, una estrategia de reconocimiento.
En los distintos ámbitos de aplicación, la prác- tica descrita consiste en:
— Muestrear los comportamientos del entre- vistado a través del tiempo.
— Muestrear los comportamientos a través de situaciones distintas.
— Muestrear los comportamientos del sujeto en los distintos contextos en los que se des- envuelven su vida y sus actividades.
Si en la evaluación de un caso una paciente in- formara de que está teniendo ocasionales consu- mos excesivos de alcohol que le producen trastor- nos del sueño, disminución de su rendimiento laboral y disminución de actividades para cumplir con sus obligaciones, se indagaría la evolución y distribución de la ingesta de bebidas alcohólicas, tratando de determinar:
— Desde cuándo se están produciendo las al- teraciones que describe.
— Cuál es el consumo, por término medio, que corresponde a ese período.
— Cuánto consumía antes de notar ese tipo de malestar.
— Determinar la presencia o ausencia de con- sumo en días laborables.
— Determinar la presencia o ausencia de con- sumo en fines de semana.
— Identificar el patrón temporal de consumo. — Identificar las situaciones en las que se pro- duce: dentro o fuera de casa; en solitario o en compañía; en compañía de las mismas personas o de personas distintas; en situacio- nes de ocio o en situaciones de trabajo, etc. Aislar la precisión de la información obtenida de las otras dos características de la información que representan las garantías de la misma —fiabilidad y validez— no es fácil; más bien parece desprender- se de cualquier publicación especializada que si se consiguen los objetivos de fiabilidad y validez que- da automáticamente garantizada la precisión.
Sin contradecir la opinión general, puede dis- tinguirse que la precisión de la información se ve afectada por la accesibilidad de los contenidos implicados en las preguntas. Dicho de otro modo, los efectos de la mayor o menor accesibilidad de la información son fácilmente apreciables en el resultado de una entrevista.
Como ya se ha expuesto, un contenido es acce- sible en la medida en que el entrevistado y el en- trevistador comparten inequívocamente los tér- minos empleados para formular las preguntas. Ejemplifiquemos sobre este particular.
Supongamos que un entrevistador está intere- sado en conocer las observaciones que un entre-
vistado ha podido realizar sobre una tercera per- sona sospechosa de abuso de consumo de sustancias tóxicas (sustancias psicoactivas). En este caso su pregunta podría ser formulada en los siguientes términos:
— ¿Ha observado, cuando llega a casa, sínto- mas de consumo de sustancias psicoactivas?
Ante esta pregunta, la respuesta dependerá del conocimiento previo del sujeto entrevistado sobre la relación entre el consumo de sustancias psico- activas y los efectos observables de éstas; es más, para poder contestar necesita conocer a qué se refieren los términos «sustancias psicoactivas».
Es más difícil asegurar la existencia del cono- cimiento previo que se requiere para contestar a una pregunta que garantizar la accesibilidad del contenido de ésta. Si la pregunta anterior es con- vertida en preguntas que hacen referencia directa a los comportamientos que cualquiera puede ha- ber observado, si se han manifestado en su pre- sencia, se habrá garantizado la accesibilidad de la información que se le requiere. Con este propósi- to, la pregunta anterior puede diversificarse del siguiente modo:
— ¿Tropieza con los muebles?
— ¿Tiene problemas para coordinar sus movi- mientos?
— ¿Le cuesta fijar la mirada? — ¿Parece alterado?
— ¿Tiene la pupila dilatada?
Como puede apreciarse, la estrategia que ha incrementado la accesibilidad y que, por tanto, presumiblemente, incrementará la precisión de las respuestas ha consistido en desagregar en obser- vaciones puntuales la pregunta general que inclu- ye todas las observaciones posibles.