garantías científicas y éticas de la evaluación psicológica
4. La observación general del comportamien to Las pruebas estandarizadas, de papel y
4.3. El nivel de estructuración
La estructuración de la entrevista contribuye a las garantías de la información obtenida (Wright
et al., 1989), si bien el entrevistador debe decidir siempre el grado de estructuración que va a adop- tar para según qué contenidos (Wiens, 1990).
Una buena parte de los trabajos relacionados con la estructuración y sus efectos proceden de la consideración de las garantías de la información obtenida mediante entrevista en relación con el proceso de evaluación (De Bruyn, 1992) y sus re- sultados concluyen con la recomendación de rea- lizar entrevistas sistemáticas y comprensivas (Snyder, 2000), conclusión que se deriva de la comparación entre aplicaciones de entrevistas con distinto formato y aplicadas por expertos clí- nicos, mediante soportes informáticos o por clíni- cos, utilizando una herramienta informática.
La sistematicidad y la oportunidad de hacer comparaciones se vieron favorecidas por las mo- dificaciones introducidas por el DSM-III; la utili- zación de las clasificaciones diagnósticas que con- tenía esta edición permitió comparar los datos procedentes de distintos especialistas que utiliza- ban entrevistas no estructuradas para determinar el diagnóstico y los que se obtenían mediante la utilización de entrevistas estructuradas como la DIS (Wyndowe, 1987) o entre entrevistas con dis- tintos formatos y CIDI (Peter y Andrews, 1995). De los datos aportados por estas comparaciones se pueden extraer las siguientes conclusiones:
1. Los contenidos tienen un peso fundamen- tal en la obtención del índice de acuerdo kappa; cuando los contenidos responden a un conocimiento poco compartido y de difícil concreción, por ejemplo en la fobia simple, el índice de acuerdo entre los entre- vistadores es de .47, mientras que en la determinación del diagnóstico de abuso de alcohol, que cuenta con criterios mejor sis- tematizados y más objetivables, el índice de acuerdo es de .87 (véase Butcher, Perry y Atlis, 2000). Este dato se ve apoyado también cuando se comparan los resulta- dos de entrevistas administradas por en- trevistadores entrenados que utilizan pre- guntas generadas a partir de árboles lógicos de decisión; en esta comparación
los índices de acuerdo oscilan entre .31 para el desorden bipolar atípico y .92 para el abuso de alcohol.
2. En cuanto a la estructuración, cuando se comparan los resultados de formatos no estructurados, más o menos sistematiza- dos, el índice de acuerdo es favorable a la máxima estructuración, si bien el peso de los contenidos modula el grado de acuer- do. Así el índice de acuerdo entre entrevis- tadores y una entrevista administrada me- diante ordenador alcanza una media de .68, oscilando entre .38 para la detección de disfunciones psicosexuales y .94 para el abuso o dependencia de drogas.
3. Estos y otros muchos resultados proceden- tes de meta-análisis (Grove et al., 2000) señalan la absoluta superioridad en térmi- nos de fiabilidad, validez y precisión de las entrevistas, cuando los contenidos de la planificación están máximamente especifi- cados, sistematizados y estructurados, como en el caso de los sistemas desarrolla- dos a partir de árboles de decisión.
Las conclusiones más destacables en relación con este procedimiento general están relaciona- das con su utilidad. Sigue siendo un procedimien- to extraordinariamente útil en el proceso de eva- luación con propósitos distintos, si bien las exigencias se han incrementado en orden a conse- guir la máxima eficacia y replicabilidad de los re- sultados que se obtienen mediante su utilización. Dado el carácter interactivo del procedimien- to, la atención ha sido dirigida a las habilidades entrenables de los entrevistadores, especialmente durante la década de los setenta y ochenta y, cada vez más, a la construcción de entrevistas estructu- radas y semiestructuradas (Lawrence, 2011) cuyas cualidades probadas aseguren las garantías de la información obtenida, sea cual sea el nivel de en- trenamiento de los entrevistadores. En la actuali- dad los esfuerzos se dirigen preferentemente al diseño de entrevistas basadas en árboles de deci- sión que garantizan los máximos contenidos per- tinentes y la óptima dimensionalización de éstos,
estructurando el formato en orden a la mejor identificación de los síntomas (Kocsis, 2011) o con el fin de realizar un screening con respecto a un problema específico (por ejemplo, Seo, Lee, Dong et al., 2011).
No obstante, como se ha expuesto a lo largo del capítulo, no siempre es posible la utilización
de entrevistas sistematizadas y no siempre son aconsejables, por lo que es necesario contemplar la preparación del entrevistador tanto en los as- pectos de conocimiento —modelos teóricos y me- todológicos— como en las habilidades de manejo de la información y de las características interac- tivas.
COnCLUSIOnES Para llevar adelante cualquier entrevista es ne-
cesario atender tanto a sus contenidos (lo que se va a evaluar) como al formato en el que se va a desarrollar, es decir, se requiere la preparación ne- cesaria para:
— Situarse en el dominio al que se refiere el contenido general de la entrevista (revisio- nes bibliográficas, consultas a expertos, modelos teóricos vinculados al tipo de co- nocimiento relacionado con lo que se va a evaluar, etc.).
— Planificación de los contenidos que van a ser objeto de indagación.
— Revisión de las entrevistas diseñadas para dichos contenidos.
— Determinación del grado de estructuración que va a emplearse en cada una de las par- tes de la entrevista y la utilización parcial o
total de listados complementarios o de en- trevistas estructuradas revisadas.
— Determinación del estilo que se va adop- tar, dentro del continuo directivo-no direc- tivo.
— Determinación del/los procedimientos de observación y registro durante el desarrollo de la entrevista.
— Procedimiento de análisis para los datos extraídos.
En el desarrollo de la entrevista, el entrevista- dor podrá cambiar algunas decisiones tomadas con anterioridad, por ejemplo, en relación con el estilo o con la estructuración que había predeter- minado, si encuentra razones para hacerlo, pero serán decisiones fundamentadas y no decisiones arbitrarias, producto de la falta de planificación o de la improvisación.
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EnTrEVISTa CLínICa ESTruCTurada
Preevaluación
Preguntas Observaciones
¿Puede decirme su nombre? ¿Qué edad tiene?
¿Cuál es la fecha de su nacimiento? (o en su defecto: ¿en qué año/mes/día nació?) ¿En qué se ocupa? o ¿cuál es su profesión?
¿Sabe qué día es hoy?
¿Cómo se llama este sitio en el que nos encontramos? ¿Cómo ha llegado hasta aquí?
¿Le ha traído alguien?
¿Sabe la dirección de este sitio? ¿Dónde estaba antes de venir aquí? ¿Cuál es la razón de que esté aquí?
Aseo y cuidado personal Orientación
Coordinación motora Articulación del lenguaje Control de la mirada Dilatación pupilar Temblores Tics Movimientos estereotipados Agitación/enlentecimiento Habla subvocálica APÉnDICES
Guía Para La EVaLuaCIón dE COnduCTaS1
R. Fernández-Ballesteros
1. Descripción de los comportamientos problema. 2. Especificación de conductas: — Motoras. — Fisiológicas. — Cognitivas. 3. Dimensiones de conductas: — Frecuencia. — Duración. — Intensidad. — Apropiación. — Otras.
4. Atribuciones sobre el problema. 5. Expectativas sobre el problema. 6. Otros comportamientos problemáticos. 7. Condiciones estimulares antecedentes:
— Parámetros del estímulo. 8. Condiciones internas antecedentes:
— Características.
9. Condiciones ambientales: — Características. 10. Consecuencias internas:
— Características.
11. Otras condiciones ambientales actuales relevantes. 12. Especificación de las condiciones históricas.
— Parámetros de las situaciones relevantes. — Recurrencia temporal. 13. RBC potencialmente relevantes: — Emocionales-motivacionales. — Cognitivo-lingüísticos. — Sensomotores. 14. Exceso o defecto.
15. Variables biológicas potencialmente relevantes: — Condiciones O1.
— Condiciones O2. — Condiciones O3. 1 Véase en Apéndice la «Entrevista conductual» de Fernández-Ballesteros.
La observación
Rocío feRnández-BallesteRos
6
OBJETIVOS DEL CAPÍTULO
• Aplicar los conocimientos ya adquiridos sobre observación a la práctica de la evaluación psicológica. • Ubicar la observación en el contexto del proceso de evaluación. • Ser capaz de identificar cuándo utilizar la observación como método de reco- gida de información. • Ser capaz de seleccionar las unidades de análisis y los parámetros de medida en un caso concreto, así como el protocolo más indicado para su observación. • Ser capaz de planificar una observación. • Ser capaz de identificar las garantías requeridas en una observación y conocer los tipos de análisis pertinentes. • Conocer los principales sesgos de la observación y las estrategias para tratar de evitarlos. • Dados los resultados de un protocolo, matriz de interacción o un código de observación, ser capaz de interpretarlos.
La observación es la estrategia fundamental del método científico, y, por tanto, cualquier téc- nica de recogida de información en evaluación psicológica conlleva, de una u otra forma, obser- vación. La observación es, además, una conducta humana universal que ocurre, también, en la si- tuación de evaluación entre el sujeto y el evalua- dor y que se produce sea cual fuere el modelo teórico de éste.
Sin embargo, no sería correcto decir que todas las técnicas de recogida de información en evalua- ción psicológica son técnicas observacionales; existen una serie de características delimitadoras de lo que es un método observacional: — Quien observa es un experto (participante o no participante en la situación pero nunca el propio sujeto) o ha sido entrenado para observar deliberadamente, aunque sea bre- vemente. Así, hay que resaltar que estamos incluyendo como método observacional la observación deliberada realizada por perso- nas allegadas al sujeto. Por ejemplo, cuando le pedimos a los padres que registren en una hoja de observación conductas de su hijo1. — Lo que se observa, generalmente, es un he- cho que ocurre en la situación de observa- ción, preferentemente una situación natural o una situación análoga o artificial, prepa- 1 Algunos autores no consideran este tipo de procedimien- to de recogida de información una técnica observacional. puesto, el «hecho» que se observa puede variar en su nivel de molaridad-moleculari- dad o la traducción que realiza el observa- dor puede tener distintos niveles de infe- rencia. Por ejemplo, se pueden observar conductas (por ejemplo, si el niño moja la cama), se pueden inferir de las conductas atributos (por ejemplo, si el niño está ner- vioso) o se puede observar un hecho pre- sente que representa la expresión de un conjunto de conductas pasadas (por ejem- plo, cuando observamos la existencia o no de desechos). También, conviene mencio- nar que algunos autores no incluyen como método observacional el que se expresa mediante atributos, sino sólo aquel referido a conductas motoras externas.
— Se observa de forma sistemática, por lo que la observación conlleva un protocolo u hoja de registro preparada al efecto que puede tener distintos niveles de estructura- ción, admitiéndose desde un protocolo simple que permite la anotación narrativa (llamada por algunos autores observación ad líbitum) hasta los más sofisticados códi- gos de observación. En definitiva, es observación aquello que se hace con cualquiera de los procedimientos y téc-
nicas de recogida de información que requiere la
percepción deliberada de comportamientos emiti-
dos por un/os sujeto/s (a distintos niveles de com- plejidad e inferencia), realizada por un observador
entrenado (participante o no participante) median-
te protocolos preparados al efecto (de mayor o me- nor estructuración) que permitan una anotación
sistemática, en una situación natural o análoga en la
que no se elicitan respuestas2. En el cuadro 6.1 se presentan todas las dimensiones consideradas rele- vantes para el amplio método de la observación.
CuAdro 6.1
Dimensiones relevantes de la observación unidad de análisis Nivel de inferencia Tiempo del evento Protocolo observador Participación Situación Molecular Bajo Actual Estructurado Experto No participante Natural Molar Alto Pasado o con- tinuo Poco estruc- turado Escaso entre- namiento Participante Análoga Las dimensiones definitorias de la observación permiten, también, polarizar en un continuo la calidad y el rigor de la observación desde máxi- mamente rigurosa hasta mínimamente rigurosa. Así, la observación de unidades de análisis mole- culares, de bajo nivel de inferencia, registradas en el momento de producirse, mediante un protoco- lo estructurado, por un observador experto, no participante, en la situación natural maximizará el rigor del método observacional frente a sus co- rrespondientes opuestos. Hechas estas necesarias precisiones, vamos a pasar ahora a tratar las cuestiones más importan- tes sobre las técnicas de lo que propiamente se considera observación sistemática y que se refieren a las unidades seleccionadas, las técnicas de regis- tro más comunes, el muestreo, el lugar donde se 2 La no elicitación de respuestas es considerada por mu- chos autores como una de las características centrales de la realiza la observación y las garantías científicas y, finalmente, presentaremos una guía para la plani- ficación que ha de efectuarse en toda observación. 2. UnIDADES DE AnáLISIS (¿qUé OBSErVAr?) Como señala Fiske (1978), existen distintas for- mas de enfocar el concepto de «unidad» de obser- vación. Por unidad puede entenderse el objeto que se pretende estudiar; es decir, en nuestro caso, una persona, grupo, institución, etc. No obstante, ya se ha dicho que no se pretende evaluar a personas como objetos, sino sus manifestaciones conduc- tuales, por lo que el objeto observado será un
evento conductual. En segundo lugar, tales eventos
se producen en un continuo temporal; en este caso nuestra unidad también podría referirse a un con-
creto segmento en el tiempo —más o menos am-