3.1. Políticas culturales y educativas
3.1.1 Asimilacionismo e integracionismo en México
El modelo asimilacionista que se formó después de la época colonial y principalmente espués e la evolu ión e 9 “ uan o la represión e la plurali a ultural se izo m s intensa… porque suponía que la homogeneización cultural era una condición ne esaria para la on i ura ión e una na ión mo erna” artolomé 2 4:27 ara lograr esto “el o etivo el in i enismo posrevolu ionario ue la inte ra ión e los in í enas a la so ie a na ional: „mexi anizar al in io‟ El pro eso e a ultura ión representaba el símbolo de la identidad nacional, puesto que legitimaba científicamente el
mestizaje cultural” (Aguirre Beltran 1976)4. Este mestizaje se intentó no sólo mediante una mezcla racial sino, sobre todo se impuso a través de la cultura europea.
“ partir e la revolu ión ser posi le la in orpora ión plena el mexi ano a la ultura universal” on il Batalla 2001:167). Entonces, “la condición indígena contemporánea que se considera un arcaísmo que debe desaparecer (dará) lugar a la „modernidad‟ entendida como integración a una occidentalización planetaria” (Bartolomé 2004:24). Para ello, “la desindianización se promovió a través de la integración de la población campesina a la modernidad del campo y a una educación donde se enseñaba la ultura ominante” (Bonfil Batalla 2001:169).
En este sentido, en las políticas educativas, se estableció un modelo educativo formal. Un mo elo on e “resulta evi ente que las len uas y las ulturas in í enas an representado y representan un obstáculo que debería eliminarse y no una potencialidad que debería aprove arse…” ma io 987:2 En este senti o “las políti as e u ativas se orientaron hacia la catellanización y abolición de las culturas, consideradas causales de la pobreza indígena. Ese otro, a quien se adjudicaba la culpa de la heterogeneidad que impedía a México concretarse como nación, debía desaparecer para dar lugar a la supuesta síntesis ultural” artolomé 2 4:28
La síntesis cultural a su vez apunta a a la “ iviliza ión” e la po la ión étni a y “en México, civilizar ha significado siempre desindianizar5, imponer occidente. Si el indio esta a aquí y era la mayoría la solu ión e un país mo erno era ivilizarlo” (Op. Cit. : 31). Uno de los medios para lograr esta civilización era blanquear a la población con la mi ra ión europea; sin em ar o uan o este proye to ra asó “que ó enton es la es uela re entora para esin ianizar a éxi o” on il Batalla 2001:158).
No obstante, el primer problema con el cual se enfrentaría la educación en ese afán por desindianizar era la diversidad lingüística. Para esta diversidad, Ignacio Ramírez propusó que se tomaran en uenta las len uas pero la mayoría lo re azó or e emplo “el proyecto educativo de José Vasconcelos rechaza la enseñanza en lenguas indígenas y se opone a cualquier intento de educación especialmente diseñada para las diversas re iones in ias… a o el ar umento e primero son mexi anos lue o in ios” i
4 uirre eltr n “En uentro so re in i enismo en éxi o” itado en Bartolomé (2004:28) 5
La desindianización debe ser entendida como proceso no sólo biológico sino político e ideológico, en el cual la población nativa se vio progresivamente obligada o inducida o a renunciar a su herencia lingüística y ultural… Entonces) muchos de los socialmente considerados mestizos son en realidad indios desindianizados (Bartolomé 2004:31)
Posteriormente, a partir de los años 30 y 40 la oportunidad de seguir aplicando el modelo asimilacionista empezó a ser cuestionada, sobre todo por los escasos resultados obtenidos. Así, vino el modelo integracionista en el cual:
Quedando invariado el fin de incorporar los grupos indígenas a la sociedad nacional y de llegar al establecimiento de la lengua oficial como único idioma de toda la población, se modificaron los medios y las técnicas empleadas para lograr una mayor e i ien ia… los pro ramas e e u a ión ilin e se iseñaron omo e icaces y mejores mecanismos de transición, como puentes capaces de garantizar de manera m s e e tiva el pasa e e la ultura in í ena a la ultura na ional” ma io 987:2
Una forma de disfrazar este puente transitorio consistió en la propuesta pluralista de una educación bilingüe-bicultural, la cual sólo fue institucionalizada a través de la creación de la Dirección General de Educación Indígena en 1978. Esta dirección supuso la existencia de un solo idioma étnico porque coloca a docentes indígenas en comunidades que hablan lenguas diferentes a la del educador o en su defecto docentes que no quieren saber nada de las lenguas originarias. Respecto a estos docentes:
La i eolo ía el „pro reso‟ a través el renun iamiento étni o rea a por el integracionismo, sigue vigente en gran parte de los maestros bilingües, aunque tiendan a disfrazarlo con la retórica institucional. Durante décadas fueron educados omo a entes e astellaniza ión e „in u ión al am io‟; e pronto se les pi e que actúen como revalorizadores de la misma cultura que les habían enseñado a negar. No es ésta una contradicción de fácil resolución puesto que involucra una crítica redefinición existencial. (Bartolomé 2004:29)
Una crítica redefinición existencial que evientemente exige un proceso de reflexión y revalorización de lo que nos hemos empeñado a esconder y sustituir por la cultura y lengua hegemómica. En este sentido, y a pesar del cambio de políticas lingüísticas, culturales y educativas respecto a los pueblos originarios, quedan muchos aspectos que superar desde el pensamiento y sentimientos de los propios educadores.
3.1.2 Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (LGDLPI) de