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Aspectos generales sobre los ambientes virtuales de aprendizaje y su evaluación

entornos virtuales de enseñanza – aprendizaje como ellos los denominan) tienen su base en los principios de la educación permanente y está centralizada en el alumno, quien realiza la construcción de sus conocimientos a partir de sus propias vivencias,

características y de su ambiente. Se conceptualiza de manera general como un espacio

habilitado en Internet, en el que se dan procesos formativos a distancia. Además, da

atención a las habilidades investigativas y al uso de las TIC y se está convirtiendo en una alternativa a la educación presencial.

El último punto anterior también lo señala Barbera, E., Badia, Colomina, Coll, Espasa, De Gispert,Sigalés, (2004) cuando manifiestan que la popularidad mundial del uso de las TIC en el proceso educativo reside en las relaciones interpersonales y en las innovaciones planteadas, como por ejemplo la posibilidad de contar con sitios de reunión y ambientes de aprendizaje retadores para estos cursos.

Ahora bien, García, Martínez, Jaén y Tapia (2006) indican que la relevancia de la evaluación en los procesos educativos radica en que esta permite verificar sus resultados durante su planeamiento y su ejecución. En este análisis, al realizar la evaluación se pone fundamentalmente atención a la contextualización del curso y al alcance de los propósitos educativos; es decir, si los participantes lograron un cambio en su manera de entender y usar el alcohol que favorezca ya sea unos hábitos más responsables y

cuidadosos ante su consumo o la abstinencia. Además, si el curso preventivo del consumo de las bebidas alcohólicos les pareció pertinente a su realidad y atractivo.

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Quesada (2006) señala que los procesos evaluativos se realizan con tres fines: uno diagnóstico, otro formativo y el sumario (o sumativo). El primero de ellos se refiere al control hecho a inicios de un curso de los conocimientos ya adquiridos previamente por el estudiante; en este curso virtual preventivo sobre consumo de alcohol sí se da una

evaluación diagnóstica, pues se realiza un Pretest antes que el participante inicie el curso

para contar con datos de cómo eran sus actitudes y hábitos de consumo del alcohol para establecer las posibilidades de riesgo y protección ante estas sustancias adictivas y así contar con un perfil de entrada del adolescente. Luego, al finalizar el curso, se

compararon estos resultados obtenidos en el Pretest con los logrados en el Postest, para

revisar si hubo cambios que favorecieran conductas más responsables hacia este tema.

En cuanto a la evaluación formativa, Quesada (2006) explica su relevancia para la educación en línea, pues esta sucede durante todo el proceso educativo con actividades que le señalan al estudiante su comprensión de los contenidos y su progreso general. En el caso del curso incluido en este estudio, se presenta este tipo de evaluación, pues el joven tiene retroalimentación constante: al inicio, con el Pretest que le indica su perfil de entrada sobre el tema de las bebidas alcohólicas; durante el curso, pues cada una de las diferentes secciones de los módulos tienen diversas actividades (cuestionarios, estudios de casos, foro, etc.) cuyo desempeño fue retroalimentado con las observaciones de la facilitadora virtual. Al finalizar la experiencia, se cuenta con el Postest que le marca al estudiante cuáles aprendizajes logró y qué conductas mejoró con respecto al tema.

Sin embargo, con respecto a la evaluación sumaria (o sumativa) que Quesada (2006) describe como la que se realiza usualmente al concluir el curso para dar una nota

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(aunque no necesariamente se efectúa siempre al final, el docente puede planear

actividades durante el curso con las que el estudiante va adquiriendo calificaciones que aportan al porcentaje final para aprobarlo, por ejemplo: exámenes, tareas, trabajo cotidiano), en este estudio no se tomó en cuenta, pues los participantes nunca realizan las estrategias pedagógicas planeadas para obtener una nota, ni tampoco hay una calificación mínima para ganar el curso sino que se les pide completar todas las

actividades programadas en cada uno de los módulos de este y se les da un certificado de reconocimiento a su esfuerzo, su responsabilidad, su participación y sus aprendizajes.

Por su parte, Rubio (2003) indica que hay una preocupación generalizada por realizar evaluaciones a los proyectos hechos en la modalidad de educación virtual; pero advierte que no hay criterios estandarizados sino que se definen bajo la influencia del contexto y del concepto de calidad que se ostente. Sin embargo, se han establecido tipos de enfoques para abordar su evaluación: hay uno parcial que se centra en una sola característica o el global en el cual se pone atención a un par de ellas; por ejemplo se considera: las actividades, los materiales, la plataforma, la inversión y los beneficios logrados, la calidad y la comparación del propio rendimiento con el de los otros para imitar sus fortalezas o buenas prácticas.

Asimismo, Rubio (2003) manifiesta que en la evaluación que se realiza

enfocándose en las estrategias para la formación, se puede analizar cursos para ver si sus propósitos educativos se lograron y para considerar los cambios necesarios para mejorar la propuesta. Esta es la evaluación que se está realizando en este proyecto al curso virtual preventivo sobre el consumo de alcohol, pues interesa ver los alcances del curso

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en la conducta y percepción de los participantes con respecto al alcohol e identificar los aspectos a perfeccionar en el curso para maximizar los beneficios que los jóvenes pudieran obtener.

Por otra parte, García, et. al (2006) expresan que hay varios tipos de pruebas para emplear al organizar periodos de evaluación, por ejemplo: la prueba teórica, la oral, la de problemas, etc. Pero ellos resaltan uno más: el proceso de la autoevaluación, el que podría darse en ambientes de aprendizaje virtual, como el que fue implementado durante el curso preventivo de alcohol desarrollado, pues este procedimiento colabora con varios aspectos como el seguimiento personalizado de las necesidades del

estudiantado.

En este caso, tanto en el Pretest como en el Postest se proporcionan indicadores -

bajo la metáfora de semáforos; si está en verde, sus condiciones son óptimas; si está en amarillo, pues es una llamada de atención porque está descuidando su salud y si está en rojo, pues está en una situación grave que ameritaría buscar ayuda profesional– los cuales pueden ser consultados por los muchachos para tener una guía clara de su situación personal de riesgo ante el consumo de alcohol y sus recursos personales para su protección. En esta retroalimentación no media de forma directa un adulto, sino que se redactaron mensajes distintos que salen de manera automática cuando el chico las concluye. Se esperaría entonces que a raíz de estos instrumentos autoevaluativos, el joven por su cuenta revise los resultados, los semáforos y busque mejorar su conducta.

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Otra colaboración del uso de las TIC en cuanto al procedimiento de la

autoevaluación, según García, et. al (2006) es facilitar la comprobación del aprendizaje individual de las competencias e información aportadas en las experiencias educativas con pruebas objetivas de preguntas cerradas. En este curso preventivo sobre alcohol, se

crearon instrumentos como el Pretest y el Postest, precisamente con este tipo de

interrogantes, para agilizar su aplicación y revisión. Además, las mencionadas pruebas permiten hacer comparaciones con los resultados obtenidos y así se pudo verificar el nivel de conocimientos de los participantes tanto antes como después del curso.

Por su parte, Barbera, et. al (2004) citan a Roblyer y Ekhaml (2000) al señalar que, al evaluar proyectos de educación en línea, es importante tomar en cuenta dos tipos de interacción: la tecnológica y la social. La primera clasificación trata la interacción que una persona puede tener con el curso gracias al uso de diversos dispositivos; en el caso de este curso preventivo de alcohol, la interacción tecnológica se evidencia en las actividades que el muchacho debe completar en este (observación de videos, resolución de interrogatorios, creación de recursos – diapositivas o dibujos) y al presentársele los resultados de los cuestionarios de una manera fácilmente comprensible con el uso de la metáfora de los semáforos, etc.

La segunda clasificación consiste en el análisis de las habilidades comunicativas para analizar el intercambio de conocimientos, (Barbera, et. al, 2004). Aunque se diseñaron experiencias educativas con foros en el curso, la población participante no captó el aprovechamiento que podría darle a la herramienta para su aprendizaje y

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consolidar los lazos grupales, pues se dedicaron a solo responder una de las preguntas y no retroalimentaban a sus compañeros.

En conclusión, los distintos principios teóricos presentados anteriormente, son una base fundamental para la implementación y la evaluación del curso virtual preventivo sobre el consumo de alcohol, ya que brindan diversidad de criterios y temáticas a incluir en estos procedimientos lo que ayuda a que se formule como una propuesta educativa

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Capítulo 3. Método

En este apartado se describen los instrumentos de recolección de datos, el manejo de estos últimos para su análisis, las características de la muestra, los procedimientos a realizar en la aplicación de los elementos metodológicos y aspectos generales como el tipo de proyecto investigativo a efectuar.