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ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO EN EL ADOLESCENTE

2.2 Aspectos teóricos del afrontamiento

La conducta de afrontamiento fue definida por Lazarus y Folkman (1984) como «aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o

desbordantes de los recursos del individuo» (p.141).

En cuanto al tema del estrés que proporcionó las bases para el estudio del afrontamiento, éste puede causar diferentes respuestas en cada individuo, el proceso de valoración psicológica se produce de dos formas (Lazarus y Folkman, 1984):

Valoración Primaria: Es un patrón de respuesta inicial, en el cual la persona evalúa la situación en base a cuatro modalidades a) valoración de la amenaza, cuando la persona anticipa un tipo de peligro, b) valoración de desafío, que se presenta ante una situación de amenaza, en la que además existe una posibilidad de ganancia, c) evaluación de pérdida, cuando ha habido un perjuicio o daño; deterioro a la estima misma o haber perdido un ser querido; y d) valoración de beneficio que no genera reacción de estrés.

Valoración secundaria: se busca determinar las acciones a realizar para enfrentar el estresor y la percepción de las estrategias de afrontamiento.

Otro elemento importante es como se clasifican las reacciones de estrés, las mismas son agrupadas en tres bloques: Fisiológicas, emocionales y conductuales.

Fisiológicas: comprenden las respuestas neuroendocrinas y las asociadas al sistema nervioso autónomo, como aumento de la presión sanguínea, incremento de la tasa estomacal e intestinal, dilatación de las pupilas, dolor de cabeza, incremento de la respiración entre otras (Sandín, 1995)

El efecto de esa respuesta sobre la salud a largo plazo puede ser fatal, ya que deteriora el sistema inmunológico, el cual está encargado de proteger al organismo de todo aquello que podría causarnos una enfermedad Herbert 1994,( Casarreto et al. 2003)

Emocionales: abarca las sensaciones subjetivas de malestar emocional, como el temor, la ansiedad, la excitación, la cólera, la depresión, el miedo y la ira entre otros Taylor, 1999 ( Solís y Vidal, 2006).

Cognitivas: existen tres tipos de estrategias cognitivas ante el estrés: la preocupación, la negación y la pérdida de control, las mismas que se acompañan de bloques mentales, pérdida de memoria, sensación de irrealidad, procesos disociativos de la mente, entre otros (Sandin 1995) estos síntomas afectan el rendimiento de la persona y su relación con los otros (Cassaretto, 2003).

En éste sentido y tomando en cuenta los elementos antes señalados, es la experiencia

subjetiva la que determina si un evento es estresante o no (Lazarus y Folkman, 1984; Frydenberg y Lewis, 1993; Sandín, 1995). Tales autores consideran el afrontamiento como un proceso, lo que implica asumir los siguientes principios (Sandín, 1995;Frydenberg, 1997a):

2. Los pensamientos y las acciones del afrontamiento se definen por el esfuerzo y no por el éxito.

3. La teoría del afrontamiento como un proceso enfatiza que existen al menos dos funciones principales, una orientada al problema y otra orientada a la emoción, cuya utilización depende del grado de control que se tenga sobre la situación.

4. Algunas estrategias de afrontamiento son más estables o consistentes en situaciones estresantes que otras.

5. El afrontamiento es capaz de mediar el resultado emocional, modificando el estado emocional del inicio al fin en un encuentro estresante.

Los aspectos señalados sirven para ilustrar el tema del afrontamiento, la forma de estudiarlo puede ser desde distintos modelos como el modelo transaccional de Lazarus que enfatiza la interacción entre la persona y el ambiente, por lo tanto, el estrés es concebido como un

desbalance entre la percepción de la persona de las demandas que se le imponen y la percepción de los recursos que ella tiene para afrontar estas demandas, evaluándose el entorno como

amenazante o desbordante de sus recursos. Lo que indica que la persona decide si un evento le es estresante o no, en función de sus capacidades para responder a la situación estresante.

Este tipo de modelo es el que se considera ideal para el estudio del afrontamiento, debido a que la persona al interactuar con su ambiente tiene experiencias que le son estresantes, y las respuestas que la persona presente ante dicho estrés constituyen las estrategias de afrontamiento que pondrá en marcha.

De manera similar, Fierro 1996 (Juárez 2010) plantea que una vez que la situación ha sido valorada como amenaza real o potencial, la presencia, o no, de manifestaciones de estrés estará

frente a tal amenaza. A estas actuaciones dirigidas a frenar, amortiguar y a ser posible, anular el impacto y los efectos de la situación amenazante, se las denomina estrategias de afrontamiento o coping.

En consideraciones más actuales, otros autores como Everly (1989) y Fernandez-Abascal (1997), definen el afrontamiento como esfuerzos psicológicos o conductuales para reducir o mitigar los efectos aversivos del estrés, o como una preparación para la acción que se realiza para evitar los daños del estresor.

Cada uno de los autores ha señalado con diferentes palabras el concepto de afrontamiento, la línea que todos ellos siguen es el que el individuo da respuesta a sus problemáticas que le generan estrés, mediante una estrategia, para amortiguar los efectos dañinos que se le presentan.

Desde un punto de vista teórico tal proceso ha sido examinado desde tres perspectivas fundamentales: la psicoanalítica, la de los rasgos y la interaccionista o transaccional Edwards, 1998 (Peiró y Salvador, 1993).

De entre todas ellas, y en el marco que nos ocupa, destaca precisamente esa última. Las teorías interaccionistas han conceptualizado al afrontamiento como un proceso por el cual la persona aprecia o evalúa la situación y su relevancia para ella en términos de amenaza o reto, valora los recursos y posibles respuestas que puede ofrecer, y elige una de tales respuestas a fin de lograr un cambio en dicha situación.

De esta forma, el afrontamiento del estrés puede ser tanto conductual, mediante

comportamientos activos que permiten hacer frente a la situación, como cognitivo, suponiendo este último una reformulación o replanteamiento del modo en que la situación es evaluada

Así, el afrontamiento trata de alterar la situación real, las percepciones de la misma, los deseos de la persona o la importancia atribuida a esos deseos, también los procesos de

apreciación y afrontamiento se influyen mutuamente. Si un intento de afrontamiento no tiene éxito se iniciará una nueva apreciación para buscar nuevas estrategias de afrontamiento entre los recursos disponibles. Edwards 1998,(Peiró y Salvador, 1993).

El afrontamiento visto desde otro ángulo precisa diversos enfoques, los cuales pueden ser agrupados, principalmente en dos aproximaciones distintas. Una de ellas, denominada

afrontamiento disposicional, asume que el afrontamiento es un estilo personal de afrontar el estrés, mientras que la otra, conocida como afrontamiento situacional, entiende el afrontamiento como un proceso, como una reacción al estrés de carácter dinámico y específico para la situación (Sandín, 1995).

De ambas posturas se considera que el afrontamiento tiene un carácter dinámico, ya que las personas no son estáticas y alguna situación que le genere estrés, puede no causarlo en otro momento de igual manera puede suceder con la manera de afrontarlo, por lo que se está de acuerdo con la segunda postura.

Por otro lado, el afrontamiento va a estar en función de los recursos y habilidades sociales del individuo para resolver problemas, así como de las creencias, valores, limitaciones personales, ambientales y del grado de amenaza percibido, pudiendo utilizar varios estilos o estrategias (Monat y Lazarus, 1991).

En lo que respecta a tales estrategias de afrontamiento, existen diversas y variadas taxonomías de las mismas. Algunas identifican dos grandes categorías, como por ejemplo la desarrollada por Folkman y Lazarus (1980), quienes incluyen una estrategia de enfoque en el

problema y otra en la emoción. Estas categorías también son llamadas estilos de afrontamiento, ya que involucran una serie de estrategias agrupadas en categorías.

Mientras que Frydenberg y Lewis (1994) realizan la especificación de 18 estrategias de afrontamiento, en el instrumento de estrategias de Afrontamiento ACS, dichas estrategias han sido, además, agrupadas en tres estilos de afrontamiento, los cuales pueden representar aspectos funcionales o disfuncionales de afrontamiento. El afrontamiento dirigido en la resolución del problema, el afrontamiento en relación a otros y el afrontamiento improductivo.

Por Otra parte Moos (2005) señala dos grupos de estrategias denominados afrontamiento de acercamiento (enfrentar el problema) y afrontamiento de evitación (desviar la atención del problema). En éste sentido la estrategia de afrontamiento de acercamiento podría coincidir con el de Frydemberg y Lewis (1997) en el afrontamiento dirigido a la resolución del problema, y el afrontamiento de evitación con el afrontamiento improductivo

Otras clasificaciones, como la aportada por Cohen y Lazarus,1983 ( Peiró y Salvador, 1993), resultan más exhaustivas en lo que a la identificación de tales estrategias se refiere, distinguiendo esta última taxonomía ocho factores diferentes, como por ejemplo la confrontación, el

escape/evitación y la reapreciación positiva. Estos autores plantean que el afrontamiento sirve para dos funciones primordiales también conocidas como estilos de afrontamiento:

1.- Afrontamiento dirigido al problema. Este se refiere al afrontamiento dirigido a manipular o alterar el problema con el entorno causante de perturbación. Moos y Billing (1982) agregan que este modo de afrontamiento requiere modificar o eliminar la fuente de estrés, tratar con las consecuencias concretas del problema o cambiar activamente el “sí mismo” y desarrollar una

2.- Afrontamiento dirigido a la emoción: a diferencia del anterior, este tipo es el afrontamiento dirigido a regular la respuesta emocional a que el problema da lugar.

3. Afrontamiento centrado en la evaluación: Implica intentos de definir el significado de la situación.

En éste caso aportan el afrontamiento dirigido a la emoción y a la evaluación, que no se había considerado por los autores antes mencionados.

En coincidencia Moos y Billing (1982) afirman que este modo de afrontamiento incluye respuestas cuya función principal es manejar las emociones surgidas por los estresores y, por lo tanto, mantener el equilibrio afectivo. Estos autores señalan en relación al planteamiento

realizado por Lazarus y Folkman (1984) acerca de que el afrontamiento sirve para dos funciones primordiales: (a) afrontamiento centrado en el problema y (b) afrontamiento centrado en la emoción; agregan una tercera función:

En los últimos años se habla de otra clasificación de estilos de afrontamiento, el

afrontamiento aproximativo (incluye todas las estrategias de confrontación y de enfrentamiento al problema y el enfrentamiento evitativo (son las estrategias cognitivas o comportamentales que permiten escapar o evitar el problema. Ambas categorías no son excluyentes Rodríguez, 1995 (Solís y Vidal, 2006).

Por su parte Carver, Sheier y Weintraub (1989) amplían el panorama señalando 15

estrategias de afrontamiento: el afrontamiento activo, la planificación, la supresión de actividades competitivas, la postergación de afrontamiento, el soporte social e instrumental, la

emociones, el uso de alcohol y drogas y el compromiso conductual y cognitivo. (Cassaretto,et,al. 2003).

De los estilos de afrontamiento señalados, en los que se evalúan de manera distinta y mediante instrumentos concretos las estrategias de afrontamiento. Se considera la clasificación de Frydemberg y Lewis(1997) la más útil para el presente trabajo, debido a que una vez que

identifica las 18 estrategias, valora los estilos de estrategias ubicados habitualmente por el sujeto, en cuanto que señala claramente lo productivo e improductivo del afrontamiento, por otra parte utiliza una agrupación que se considera muy importante y no utilizan ninguno de los otros autores, el afrontamiento en relación a otros, ya que se valora la importancia del apoyo social en las estrategias de afrontamiento.

El siguiente cuadro muestra las diferentes clasificaciones de estilos de afrontamiento, los cuales agrupan una serie de estrategias, conforme a los diferentes autores, debido a que no se valora importante que estrategias utilizan cada uno, ya que no se utilizarán en éste trabajo, solo se incluyen las utilizadas por los autores Frydemberg y Lewis (1997,2000), por las razones antes mencionadas y se explican en el siguiente apartado.

Tabla 2 Clasificación de los estilos de afrontamiento Autor Clasificación de estilos de

afrontamiento. Lazarus Y

Folkman (1980)

a) Afrontamiento Dirigido a Resolver el problema b) Afrontamiento dirigido a la emoción. Moos y Billing (1982) a) Afrontamiento centrado en el problema. b) Afrontamiento centrado en la emoción. c) Afrontamiento Centrado en la Evaluación.

Sandin (1995) a)Afrontamiento disposicional b) Afrontamiento Situacional. Frydenberg y

Lewis (1997)

a)Afrontamiento Dirigido a Resolver el problema

b)Afrontamiento en relación a otros c) Afrontamiento improductivo. Frydenberg y

Lewis (2000)

a) Acción Positiva Esforzada b) Huida intropunitiva c) Acción positiva hedonista d) Postura de Introversión Castro y Casullo

(2005)

a)Afrontamiento Dirigido al problema b)Afrontamiento dirigido al apoyo social

c)Afrontamiento dirigido a la emoción d) No afrontamiento. Rodríguez, en Solís y Vidal (2006) a)Afrontamiento Aproximativo b) Afrontamiento Evitativo. Fuente: elaboración propia

Una vez precisados los antecedentes del afrontamiento y revisadas las estrategias y estilos de afrontamiento que los autores han propuesto, se consideró importante retomar la clasificación de los estilos de afrontamiento de Frydenberg y Lewis (1997) debido a que presenta de manera muy clara una serie de estrategias y las concentra en estilos de tres funciones básicas, lo cual se consideró que es de utilidad para la interpretación de resultados.

A continuación se amplía la información sobre las estrategias de Afrontamiento de Frydemberg y Lewis se da importancia a los aspectos teóricos que serán de mucha utilidad para la interpretación de resultados.

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