Imagen de Pablo
Flp 3 4 Aunque también yo podría tener confianza en la carne.
Si algún otro cree poder confiar en la carne, más yo:
5 circuncidado a los ocho días;
del pueblo de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; según la ley, fariseo,
6 según el celo, perseguidor de la comunidad,
según la justicia en la ley, intachable[172] .
7 Pero lo que era para mí ganancia
lo he considerado pérdida, por razón de Cristo[173] .
por razón de la superioridad
del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por el cual perdí todo, y lo considero basura, para ganar a Cristo.
9 Y así, ser hallado en él,
no teniendo mi justicia, la procedente de la ley, sino la conseguida por la fe en Cristo,
la justicia procedente de Dios fundada en la fe.
10 Para conocerlo a él y el poder de su resurrección
y la comunión en sus sufrimientos, siendo conformado con su muerte,
11 por ver si alcanzo la resurrección desde los muertos[174].
c) Milagros y hechos portentosos
Ese es también el contexto de los relatos de Hch sobre milagros y hechos portentosos de Pablo, que lo marcan como un hombre carismático y con poderes taumatúrgicos: así el episodio sobre Pablo y Elimas (13,6b-12), la curación de un inválido en Listra (14,8-11), la curación de la muchacha adivina en Filipos (16,16-18), la liberación de Pablo y Silas de la cárcel (16,25-34), el episodio sobre los siete exorcistas hijos de Escevas (19,11-16), la resurrección de Eutico (20,7-12), la inmunidad contra el veneno de la víbora (28,3-6), y las curaciones en Malta (28,8-9). Ese motivo portentoso no cuadra con la imagen de Pablo que nos descubren sus cartas, especialmente las dirigidas a la comunidad de Corinto y recopiladas en las actuales 1 y 2 Cor, en donde Pablo polemiza contra unos misioneros cristianos de tipo carismático que habían llegado a Corinto y que recurrían a experiencias carismáticas y a acciones portentosas[175].
d) Visiones
Es semejante al motivo anterior el de las visiones recibidas por Pablo, que hacen de él un personaje especialmente guiado por la divinidad: además de la visión de su conversión, que se narra tres veces (9,1-19; 22,3-21; 26,9-18), la visión del Señor en el templo (21,17-21), la visión nocturna de un macedonio (16,9), la visión nocturna del Señor en Corinto (18,9-10). Pero no parece que la valoración del Pablo histórico sobre ese tipo de visiones coincidiera con la del autor de Hch (2 Cor 12,1-10)[176].
e) Judío piadoso
Cuadra también en la imagen de la figura religiosa venerable la presentación que Hch hace de Pablo como un judío piadoso, al decir que circuncidó a Timoteo (16,3), que hizo
un voto de nazireato (18,18) y que siguió siendo fariseo en su época cristiana (23,6-9). No parece que ninguna de esas noticias refleje la realidad histórica.
f) Respetuoso con la religiosidad gentil
El Pablo religioso de Hch llega a declarar que el evangelio cristiano es el cumplimiento de la religiosidad gentil (17,22-31), algo que no parece cuadrar con la dura acusación del Pablo histórico contra la religiosidad pagana (Rom 1,18-32).
9.2.3. Garante del movimiento cristiano
Un rasgo fundamental para el interés apologético de Hechos es su presentación de Pablo como una figura garante de la tradición y de la unidad del movimiento cristiano de los orígenes, frente a la amenaza herética de tergiversación y de división de la comunidad cristiana del tiempo en que se escribe la obra. El testimonio más explícito e importante de ese interés es el discurso de despedida, o testamento, que el autor de Hch pone en boca de Pablo al despedirse de su misión en Mileto ante los dirigentes de la comunidad de Éfeso, dándoles recomendaciones para el tiempo posterior a su partida (muerte), que, conforme al género del discurso de despedida, es precisamente el tiempo actual en el que escribe el autor (20,18-35)[177].
a) Dependencia de los doce apóstoles
Cuadra con ese rasgo la presentación de Pablo como un personaje en dependencia y en total acuerdo con los doce apóstoles jerosolimitanos, que, en cuanto testigos oculares de la vida de Jesús (1,1-2.21-22), son los garantes básicos de la tradición cristiana. Para el autor de Hch, Pablo no tiene esa categoría de apóstol como los doce, ya que el término en plural aplicado a Pablo y a Bernabé en 14,4.14 se debe al documento tradicional sobre la misión paulina, y el autor de Hch parece entenderlo ahí en el sentido simple de
enviados por parte de la comunidad antioquena. Esos datos están en flagrante
contradicción con los de las cartas paulinas, en las que Pablo se da el título de apóstol mesiánico, afirma su independencia con respecto a Jerusalén y a los doce (Gal 1,17), misiona a los gentiles en el reino nabateo (Arabia) antes de ir a Jerusalén (Gal 1,17), dato que silencia Hch, se enfrenta a Pedro en el conflicto de Antioquía (Gal 2,11-14), y efectúa después una misión autónoma.
b) Ligado a la comunidad de Jerusalén
Relacionado con el motivo anterior está el de la ligazón de Pablo con la comunidad de Jerusalén, ya que esa comunidad, en donde están los doce, es para Hechos la que garantiza la tradición y la unidad del cristianismo de los orígenes. Se trata de un motivo
muy realzado en el libro de Hechos, pero que está en oposición a los datos de las cartas de Pablo.
1) Tomando pie de la fijación de Pablo en Jerusalén, por razón de haber recibido su educación en esa ciudad, Hch localiza en Jerusalén y su entorno la persecución del cristianismo por parte de Pablo (7,58; 8,1.3; 9,1-2.13-14.21; 22,4-5; 26,9-11). Al autor de Hch no le queda otra posibilidad de localización, ya que para él, en esos tiempos primeros, solo existen grupos cristianos en Jerusalén y su entorno. Pero ese dato está en evidente contradicción con Gal 1,22-23, que afirma el desconocimiento personal de Pablo por parte de las comunidades de Judea, a cuya cabeza está la comunidad de Jerusalén.
2) Relacionada con la noticia anterior está la de la conversión de Pablo. El libro de Hechos utiliza una tradición en 9,3b-19a[178], y la comenta y alarga con diversas variantes en los discursos puestos en boca de Pablo en 22,3-21 y 26,9-18. La tradición original, de seguro, hablaba de una aparición del Señor a Pablo en Damasco, donde este habitaba y donde, como miembro destacado de la sinagoga local, perseguía a la comunidad cristiana de aquella ciudad. Pero el autor de Hch, en congruencia con su localización de Pablo en Jerusalén, escenifica la aparición en un viaje de Pablo desde Jerusalén a Damasco, que hace con la autorización del sumo sacerdote jerosolimitano (9,1-3a).
3) También después de su conversión, Hch sigue presentando a Pablo ligado a la comunidad de Jerusalén. El texto de 9,26-30 habla de un contacto de Pablo con los apóstoles de Jerusalén y de su misión allí. Pero esas noticias están en contra de la declaración solemne del mismo Pablo en Gal 1,18-20, donde afirma que en su visita a Jerusalén para conocer a Pedro permaneció en la ciudad solo quince días y se encontró solo con Pedro y con Santiago, el hermano del Señor.
9 26 Al llegar a Jerusalén, intentaba juntarse a los discípulos, pero todos le tenían miedo,
no creyendo que fuera discípulo.
27 Tomándolo Bernabé, lo llevó a los apóstoles.
Y les contó cómo vio al Señor en el camino y él le habló, y cómo en Damasco proclamó con valentía
en el nombre de Jesús[179].
28 Y convivía con ellos en Jerusalén,
29 proclamando con valentía en el nombre del Señor.
Y hablaba y discutía con los helenistas, pero ellos intentaban eliminarlo.
30 Y, al conocerlo los hermanos,
lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.