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Imagen de Pablo

Gal 1 18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén,

23 Y, habiendo pasado algún tiempo allí,

10.1. Camino recorrido

El camino recorrido ha tenido dos grandes etapas. La primera se cubrió en los cuatro primeros capítulos, y a lo largo de ella se fueron descubriendo los rasgos principales del

carácter literario del libro de Hechos (10.1.1). La segunda etapa se completó en los

cinco capítulos siguientes, y en ella se fueron descubriendo los rasgos principales de la

historia narrada en Hechos y se contrastaron con las noticias de otros documentos

cristianos antiguos (10.1.2).

10.1.1. Carácter literario de Hechos

a) Base tradicional de Hechos

El primer rasgo del carácter literario de Hechos es la base tradicional en la que se fundó el autor para la confección de su obra. Este tema se abordó detenidamente en los dos primeros capítulos, ya que es capital para la comprensión adecuada del escrito. Se descubrió con sorpresa que la información que esa base tradicional ofrece se distancia frecuentemente de la imagen sobre los orígenes cristianos que presenta el autor de Hch. De ese modo, esa base tradicional de Hch apareció como un documento decisivo para la reconstrucción histórica del cristianismo primitivo.

1) Una tradición muy importante se fijó en el ciclo de relatos sobre los helenistas (6,1–8,40; 11,19-21). Esa tradición aporta noticias claves sobre los orígenes cristianos y sobre la misión cristiana helenística, es decir, sobre la misión abierta al mundo gentil, que en muchas ocasiones contradicen la imagen que ofrece el autor de Hch.

2) Como no menos importante se descubrió el amplio documento sobre la misión

paulina (base de la narración actual de 13,4–21,34). El autor de Hechos lo habría

conocido como una tradición de su propia comunidad de Éfeso. Se trata de un documento decisivo para la reconstrucción de la misión paulina, pero sus noticias no coinciden en muchas ocasiones con la imagen sobre Pablo que presenta el autor de Hch.

3) Junto a esas tradiciones más amplias, se descubrió que el autor de Hechos se sirvió de numerosas narraciones tradicionales más cortas. También esas tradiciones son importantes para la comprensión del escrito, ya que algunas de ellas dan una información preciosa sobre los orígenes cristianos, que tampoco coincide con la imagen que presenta el autor de Hch. Entre las tradiciones más significativas hay que citar la que está en la base del relato actual sobre Pentecostés (2,1-13); la del donativo de José Bernabé (4,36- 37) y la del engaño y castigo de Ananías y Safira (5,1-11), que tienen por motivo común la comunión de bienes; la de la conversión de Saulo en Damasco (9,3b-19a); la de la misión de Pedro en Cesarea, centrada en la conversión de los gentiles de la casa de Cornelio (10,1-33.44-48); y la de la asamblea de Jerusalén (15,1-33).

4) El autor de Hechos utilizó además diez relatos tradicionales de milagros, cuatro de ellos ligados a Pedro y seis a Pablo. La función de esas tradiciones era presentar a los personajes de los comienzos cristianos como figuras religiosas venerables. Cuadraban, entonces, con el interés del autor de Hch, que quería mostrar una imagen gloriosa de los orígenes cristianos.

5) Los numerosos discursos son, fundamentalmente, construcciones del autor de Hechos, siguiendo el ejemplo de las obras de historiografía de su tiempo. Solo en contadas ocasiones se descubrió tradición en ellos, como la pieza tradicional que está en la base del actual discurso de Esteban (7,1-53), originaria del cristianismo helenístico, algunas formulaciones fijas, y algunos motivos en referencia a títulos mesiánicos o al uso de textos de la escritura.

b) Configuración literaria de Hechos

El segundo rasgo del carácter de Hechos, referente a su configuración literaria, se abordó en el capítulo tercero.

1) En cuanto a la estructura literaria del escrito, se fijaron dos motivos claves. Uno es la linealidad en el desarrollo de la narración, que se desenvuelve en una línea continua ascendente, de progresión uniforme, sin rupturas ni desvíos, tanto en el ámbito geográfico como en el de los agentes misionales. Y el otro es el esquematismo narrativo: el relato se concentra, sucesivamente, en algunos núcleos geográficos y en algunos personajes, sin tener en cuenta acontecimientos paralelos en otros lugares o efectuados por otros agentes misionales.

2) Se trató también el fenómeno literario de la obra lucana en su conjunto (Lc- Hch). Se fijaron sus principios literarios, bien señalados ya en el prólogo a toda la obra (Lc 1,1-4). Y se reseñaron los medios literarios que utilizó el autor, ciertamente con bastante soltura, especialmente en Hch, ya que ahí se sentía con mayor libertad, sin estar tan condicionado por la fijeza de la tradición, como lo estaba en el primer libro de su obra (Lc).

c) Origen e intención de Hechos

1) El tema del origen e intención de Hechos se abordó en el capítulo cuarto. En cuanto al ámbito de origen del escrito, se señaló como tiempo una época relativamente avanzada del movimiento cristiano, probablemente hacia fines del siglo I, y como lugar se apuntó a la comunidad de Éfeso. Ese ámbito de origen del escrito coincidió con los inicios del proceso de formación de la gran iglesia, o iglesia uniformada e institucionalizada. La obra lucana, especialmente Hch, muestra claramente ese contexto del cristianismo. Se podría decir, incluso, que se trata realmente de la gran obra programática de todo ese proceso de configuración de la gran iglesia.

2) El ámbito de origen de Hechos determina su intención. El escrito quiso ser, en efecto, como una gran apología o defensa del movimiento cristiano de su tiempo. Ese interés apologético aparece en dos dimensiones conexionadas entre sí: la de la apología intraeclesial, que hace frente a la división y tergiversación herética, y la de la apología social, que hace frente a la hostilidad del entorno.

10.1.2. Historia narrada

La segunda etapa del camino recorrido en este estudio se completó en los cinco capítulos siguientes, desde el quinto al noveno. Su atención se centró en los rasgos principales de la historia que Hechos narra sobre el movimiento cristiano antiguo. Se hizo también la valoración de ellos, por medio de una comparación detenida con las noticias ofrecidas por la antigua tradición cristiana, testificada en los relatos tradicionales del mismo libro de Hechos y en otros escritos cristianos, especialmente en las cartas auténticas de Pablo, en los sinópticos y en el evangelio de Juan.

a) Inicios del movimiento cristiano

1) Al importante tema sobre los inicios del movimiento cristiano se dedicó el capítulo quinto. Según el libro de Hechos, los comienzos del movimiento cristiano se dieron exclusivamente en Jerusalén. El escrito excluye así la aparición de grupos cristianos en otras partes. Precisamente ese interés del escrito fue el origen de lo que podríamos caracterizar como el gran mito de la comunidad madre de Jerusalén, que tanto ha influido en la visión sobre los orígenes cristianos desde los tiempos antiguos hasta la actualidad.

2) Pero esa imagen monolítica de Hechos no se conforma, en absoluto, con el testimonio de las antiguas tradiciones cristianas utilizadas por otros escritos, que reflejan mejor, sin duda, la realidad histórica. Según ellas, el movimiento cristiano surgió también en otras regiones de Palestina, fuera de Jerusalén. Los testimonios para el ámbito de

Galilea y de la zona geográfica de su entorno son las tradiciones que utilizó el evangelio

de Marcos, que suponen unos orígenes y una expansión del movimiento cristiano en ese amplio ámbito geográfico. Lo mismo cabe decir de las tradiciones utilizadas por el documento Q, que testifican la existencia, ya desde los orígenes, de grupos cristianos en los poblados galileos. Y en el ámbito de Judea es donde hay que localizar, además de la comunidad de Jerusalén, los orígenes de los grupos juánicos, que están detrás de las tradiciones utilizadas por el evangelio de Juan.

b) Misión cristiana antigua

El amplio tema de la misión cristiana antigua se trató en dos capítulos: el capítulo sexto abordó la estrategia misional, y el capítulo séptimo, la escenificación de la misión.

1) En cuanto a la estrategia misional, para el autor de Hechos la misión cristiana antigua estuvo guiada por los doce apóstoles de Jerusalén y estuvo dirigida en un primer momento exclusivamente a los judíos. La primera acogida de gentiles dentro de la comunidad cristiana la efectuó Pedro, después de una insistente revelación celeste, y fue ratificada a continuación por la comunidad de Jerusalén, después de una detenida discusión.

Pero, según el testimonio de las tradiciones utilizadas por el mismo libro de Hechos y por otros escritos cristianos, se dio ya desde los primeros momentos del movimiento cristiano un doble tipo de estrategia misional. El primer tipo creía que la formación del nuevo pueblo mesiánico debía tener como primer estadio básico la congregación del pueblo de Israel, por medio de una misión dirigida exclusivamente a él, dejando para el momento de la parusía del mesías el ingreso de los pueblos gentiles dentro del pueblo mesiánico. El segundo tipo, sin embargo, intentaba ya en la actualidad la congregación del pueblo mesiánico completo, integrado por judíos y gentiles, por medio de una misión abierta a todos los pueblos de la tierra. Esa fue la estrategia de la corriente cristiana helenística, cuyos testimonios fundamentales para el tiempo antiguo son las cartas auténticas de Pablo, aunque también hay que aducir algunas tradiciones utilizadas por el evangelio de Marcos y por el mismo libro de Hechos.

2) En cuanto a los agentes misionales, una categoría fundamental de Hechos es la de los doce apóstoles. Para el autor del escrito, únicamente los doce son los auténticos apóstoles mesiánicos. Solo ellos reciben la enseñanza del Señor resucitado durante cuarenta días, convirtiéndose así en los únicos testigos oficiales, garantes de la tradición cristiana auténtica.

Pero esa visión no cuadra con las tradiciones utilizadas por el mismo libro de Hechos y por otros escritos cristianos. Según ellas, se debe inferir la existencia de una gran variedad de agentes misionales, de diverso tipo, ya desde los primeros momentos del cristianismo. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la expansión del movimiento cristiano no se efectuó solo por medio de la misión organizada, sino también, de seguro, por la migración y los variados contactos en los viajes, algo nada infrecuente en aquella época, de una gran movilidad geográfica.

3) Un rasgo muy significativo de la imagen de Hechos es la misión uniforme, que parte de Jerusalén y por la cual van surgiendo las diversas comunidades cristianas. La actividad misional se presenta así como una única línea continua de progresión ascendente, sin desvíos y sin misiones paralelas.

Pero las tradiciones antiguas, testificadas tanto en Hch como en otros escritos cristianos, ofrecen una imagen muy diferente sobre la expansión del movimiento cristiano. Según ellas, este se extendió casi vertiginosamente, desde los primerísimos momentos, por las diversas regiones de Palestina y de su entorno, alcanzando muy pronto incluso las grandes ciudades de la cuenca del Mediterráneo.

c) Unidad del movimiento cristiano

El tema decisivo de la unidad del movimiento cristiano antiguo se analizó detenidamente en el capítulo octavo, aportando numerosos datos no solo de Hechos, sino también de otros escritos cristianos.

1) Un rasgo fundamental de la imagen que presenta el autor de Hechos es la de la

unidad compacta, sin fisura alguna, en el cristianismo de los orígenes. De ese modo,

buscaba deslegitimar la división del cristianismo de su tiempo, provocada por la tergiversación herética. Normalmente, el autor de Hch silencia los conflictos dentro del movimiento cristiano. Pero en ocasiones no tuvo otro remedio que narrar algunos de ellos, y lo que hace entonces es camuflarlos o suavizarlos lo más posible, dándoles una solución sin ningún trauma.

2) Pero esa imagen de unidad no se conforma con algunas noticias ofrecidas por las

tradiciones utilizadas en el mismo libro de Hechos y en otros escritos cristianos.

Especialmente importantes son los datos sobre los numerosos conflictos y tensiones, de diverso tipo, que ofrecen las cartas auténticas de Pablo, los sinópticos y el evangelio de Juan. Eso apunta claramente a diversas corrientes cristianas desde los mismos orígenes del movimiento cristiano y a diversas actitudes dentro de ellas. Y eso ocasionó, irremediablemente, frecuentes tensiones y conflictos dentro de los mismos grupos cristianos.

d) Imagen de Pablo

Por fin, el importante tema de la imagen de Pablo se analizó cuidadosamente en el capítulo noveno de este estudio. Se trata, en efecto, del personaje más ampliamente descrito en Hechos, y, por otra parte, se dispone ahí de un amplio material de datos de contraste que ofrecen las cartas paulinas auténticas.

El libro de Hechos aporta, ciertamente, una valiosa información sobre la figura de Pablo, que se deriva, ante todo, de las tradiciones utilizadas por el escrito. Hch es, entonces, un documento imprescindible para la reconstrucción histórica de la vida de Pablo. Pero el escrito da también otras muchas noticias que parecen claramente

sospechosas, ya que, además de no coincidir con los datos de las cartas paulinas

auténticas, dejan entrever intereses apologéticos especiales del autor de Hch. A lo largo del análisis realizado en el capítulo noveno se pasó revista a las diversas noticias ofrecidas por Hch, cuyo interés es presentar a Pablo como un personaje socialmente respetable e incluso relevante, como una figura religiosa venerable, y como un personaje garante de la tradición y de la unidad del movimiento cristiano de los orígenes, para hacer frente así a la amenaza de tergiversación y división en el cristianismo del tiempo de Hch.