TEMAS CONTEMPORÁNEOS
13Introducción
Mi propósito en este artículo es presentar, brevemente, un argumento algo complejo con relación a la auto-comprensión en tanto posibili- tada por la auto-narración14. Esto significa que solo puedo ofrecer un boceto rápido de un argumento intrincado, por lo tanto, un boceto hecho en su mayor parte en base a amplios y audaces trazos. No obs-
13 Traducido por María Cristina Di Gregori y Livio Mattarollo (UNLP).
14 Si careciéramos de la capacidad de contar historias sobre nosotros mismos, careceríamos de la capacidad de comprendernos a nosotros mismos. Pero, dado el carácter dramático de la vida humana, sobre todo la centralidad de la conversión o transfiguración, algunas de estas auto-narrativas deben tomar la forma de re- narraciones. Para comprender la profundidad e implicaciones de semejantes cambios en la orientación de sus vidas, los agentes deben confiar en la re-narración. Tal narración incluye una resignificación retrospectiva (después de estos cambios, el significado del pasado viene a ser, ahora, algo completamente distinto a lo que fue antes). Ningún tema es más central en la filosofía contemporánea que el de la auto-comprensión y la narrativa, incluyendo las relaciones entre ambos tópicos [ver e.g., Alasdair MacIntyre (2006), Paul Ricoeur (1992), Judith Butler (2005), Charles Larmore (2010) y J. David Velleman (2009)]. La contribución del pensamiento de Peirce al encuadre de estos temas, sin embargo, no ha sido tan detalladamente estudiada como lo merece. Este trabajo es un intento por hacer un aporte, por pequeño que fuera, para completar esa falta.
tante, las tesis centrales y las afirmaciones que las sostienen pueden ser enunciadas de un modo adecuadamente claro, al menos lo sufi- cientemente claro, espero, para generar una fructífera discusión.
En un sentido, mi tema es simplemente la auto-comprensión. En otro sentido, sin embargo, mi tema refiere, en general, a la au- to-comprensión filosófica y, en particular, a la comprensión de Peirce de su propio proyecto. El tema más específico aquí (la comprensión de aquello que estaba haciendo Peirce como filósofo) y los temas más generales (la auto-comprensión humana y, más estrechamente, la auto-comprensión filosófica) están entrelazados: en última ins- tancia, no pueden tratarse por separado. Tal como la concibo, la au- to-comprensión es, primero y ante todo, comprensión agencial, es decir, cómo los agentes entienden lo que ellos están haciendo, pero también cómo entienden quiénes son ellos práctica (o realmente). En mi concepción, la teoría es una forma de práctica, la investigación estrictamente teórica es un despliegue de la agencialidad humana. Por lo tanto, mi énfasis sobre la agencialidad, la conducta y la práctica no excluye una irreductible integridad de los esfuerzos teóricos. En lo que a Peirce respecta, la teoría no se hace por el bien de la práctica, sino que ella es en sí misma una forma de práctica, similar en algu- nos aspectos a todas aquellas otras prácticas compartidas (sobre todo por ser esencialmente comunales o compartidas), pero diferente de los emprendimientos definidos por su practicidad (por ejemplo, la investigación experimental de componentes químicos para propósi- tos comerciales —si bien tal investigación es experimental, él no la consideraría científica—).
La auto-comprensión agencial refiere, más que a ninguna otra cosa, al discernimiento [insight] de los motivos que animan a los agentes en sus actividades. Nosotros no podemos averiguar qué es- tamos haciendo a menos que podamos averiguar cuáles son nues- tros propósitos, aspiraciones y, de hecho, motivos. Lo que nos lleva a esforzarnos a nosotros mismos de esta manera, en esta situación, nos ayuda a definir exactamente en qué actividad estamos involu-
crados. Por ejemplo, una persona es, a juicio de Peirce, un científico solo si está animada por el deseo de descubrir la verdad, por la verdad misma. Sin embargo, en la concepción radicalmente anticartesiana de la mente propuesta por Peirce, nuestros motivos son todo menos completa o rápidamente transparentes para nosotros. Esto conlleva implicaciones falibilistas igualmente radicales, la más central de las cuales es esta: podríamos estar equivocados acerca de aquello de lo que estamos más seguros. Recordemos aquí cuán aficionado era Peir- ce a los versos de Medida por Medida de Shakespeare:
… man, proud man,
Drest in a little brief authority,
Most ignorant of what he’s most assured, His glassy essence, like an angry ape, Plays such fantastic tricks before high heaven As make the angels weep; who, with our spleens, Would all themselves laugh mortal15.
Somos más ignorantes de aquello sobre lo que estamos más segu- ros y tendemos a estar más seguros de nuestra esencia más íntima16.
Parte de la razón por la cual mi argumento es complejo es porque no estoy argumentando en pos de una única tesis sino (al menos) de dos tesis diferentes, aunque relacionadas. En el primer plano, hay una tesis hermenéutica, una concerniente a la interpretación de Peirce. Interpreto a Peirce como habiendo malinterpretado la naturaleza de su propio emprendimiento [undertaking]. Esta es mi tesis hermenéu- tica. En adición, hay una tesis sustantiva o filosófica, una que con- cierne a la auto-comprensión humana en general y, por lo tanto, a la auto-comprensión filosófica en particular (no solo la comprensión de
15 Generalmente, Peirce omite la línea “Drest in a little brief authority” y corta el pasaje posterior a “glassy essence”: […] man, proud man /Most ignorant of what he’s
most assured/ His glassy essence […]”
16 Si uno aprecia este punto, la oposición de Peirce a la tradición cartesiana es menos importante que su alianza con la orientación psicoanalítica.
Peirce sobre su proyecto). Deberíamos tener dudas sobre la compren- sión de nuestros propios emprendimientos17. Dicho de otro modo, la autocomprensión humana es radicalmente falible: podríamos estar equivocados sobre la naturaleza misma de nuestros fines, incluidos nuestros motivos. Si bien me inclino a defender la tesis más fuerte (inevitablemente nos equivocamos en algunos aspectos, hasta cierto punto), en esta ocasión solo defenderé una más débil. Esta tesis más débil es mi tesis sustantiva o filosófica. Considero que es una tesis con la que Peirce estaba comprometido18. Esto sugiere una relación un tanto paradójica entre mi tesis hermenéutica y mi tesis filosófica: si Peirce tiene razón al suponer que es muy probable que estemos equivocados acerca de lo que estamos más seguros con respecto a nosotros mismos, ¡entonces es probable que esté equivocado en la comprensión de su propia filosofía!
El contexto en el cual ofreceré el resumen de mi argumento es la suma total de los voluminosos escritos de Peirce, publicados y no publicados, pero con especial énfasis, al menos en principio, en aque- llos que tienen que ver con una de sus doctrinas más centrales, el “falibilismo contrito”19. Pero, en realidad, esto es más amplio y más
17 En parte, esto significa que debemos cultivar tales dudas. El agente verdaderamente deliberativo es, en la práctica, el falibilista humilde. En la práctica, esto significa (entre otras cosas) tomar cuidados y riesgos para examinar toda disyunción entre los motivos declarados y el comportamiento efectivo de cada uno. En relación con esto, es instructivo recuperar la observación de R. W. Emerson en Experience: “Si alguno de nosotros supiera qué estamos haciendo, o a dónde estamos yendo, entonces cuando pensamos ¡conocemos mejor! No sabemos hoy si estamos ocupados u ociosos. En tiempos en los que nos pensamos indolentes, hemos descubierto después que mucho fue lo conseguido y que mucho ha comenzado en nosotros”. El alcance de esta observación es similar a la expresada en las líneas de Measure for Measure, aquellas que Peirce gustaba en citar (“… man, proud man/ [...] Most ignorant of what he’s most
assured/ His glassy essence […]”).
18 Por supuesto, esto es una interpretación de Peirce y, por lo tanto, mi afirmación sustantiva debe ser tomada simplemente como otra afirmación hermenéutica. Aquí no estoy tan interesado en defender la verdad de esta interpretación de Peirce, tanto como en argumentar en favor de esta afirmación, más allá de que Peirce la haya hecho o no (o de que sus afirmaciones impliquen tal posición). Luego, en este contexto es una afirmación sustantiva o filosófica y no simplemente una afirmación interpretativa. 19 “En efecto, a partir de un falibilismo humilde, combinado con una enorme fe en la realidad del conocimiento, y un intenso deseo de descubrir cosas, toda mi
estrecho dado que el contexto es la totalidad de los escritos de Peirce, pero solo en la medida en que ellos mismos están situados en un de- bate en curso sobre la auto-comprensión. En tanto que el contexto es este debate, es, a la vez, más amplio que los escritos de Peirce y más estrecho, ya que el contexto retoma esos escritos solo en la medida en que tienen que ver con este debate, pero se ocupa más que esos escritos. La auto-comprensión y la narrativa son, de hecho, uno de los temas de debate más vivos entre los teóricos contemporáneos; y los escritos de estos teóricos han informado mi abordaje de Peirce, pero Peirce podría, a su vez, ayudar a profundizar nuestra comprensión de (al menos) la auto-comprensión.