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El objetivo de los procesos de mejora escolar debe centrarse en el desarrollo integral de todos y cada uno de los estudiantes. Esto implica el aprendizaje en las distintas y variadas asignaturas, pero también el desarrollo de la autoestima, de la creatividad, de la sensibilidad, del bienestar, del compromiso social, para ello, es necesario que mejoren el centro educativo en su conjunto y todos y cada uno de los docentes que en él trabajan.

“La finalidad última de los procesos de cambio escolar debe ser la consecución de una sociedad más justa. Lo que se consigue con escuelas que trabajen en Justicia Social y desde la Justicia Social”. (Murillo F. J., 2015, pp.79)

46 En función a lo anterior, podemos plantear que no existe ninguna estrategia de mejora establecida para alcanzar la mejora constante y permanente en los resultados obtenidos por las instituciones educativas.

Murillo (2015), plantea que pueden resumirse cinco grandes elementos en los que deben basarse los distintos procesos de mejora:

_Comunidades Profesionales de Aprendizaje: orientan además el trabajo colaborativo entre el cuerpo docente a tareas explícitas y rigurosamente vinculadas a mejorar los procesos de enseñanza. Las necesidades de aprendizaje del alumnado se convertían, en consecuencia, en una necesidad de aprendizaje para el cuerpo docente.

_ La comunidad: Están atravesadas por múltiples factores y condiciones externas que las permean con mayor o menor intensidad. La escuela se ve afectada por su contexto y, a la vez, puede tener un fuerte impacto en la comunidad en la que está inserta. La mejora escolar debe ser entendida como un proceso complejo en el que se entrelazan factores pedagógicos, condicionantes políticos y circunstancias institucionales que afectan e inciden en las prácticas de enseñanza y los procesos de aprendizaje. Por eso se vuelve trascendental abordarla desde un enfoque ajustado a la realidad específica de la comunidad para así maximizar las posibilidades de éxito de cualquier emprendimiento de mejora educativa.

_El liderazgo: los procesos de cambio escolar eficaces comparten un mismo rasgo común: un o una líder que promueve y sostiene una cultura de aprendizaje y mejora continua en su centro. Murillo identifica los siguientes tipos de liderazgos: distribuido, para el aprendizaje y para la justicia social. _Foco del aprendizaje: el aula es el núcleo del cambio. Los centros que consiguen buenos resultados de aprendizaje poseen una mirada centrada en aspectos netamente pedagógicos y les dan una gran importancia a las prácticas de enseñanza y a los procesos de aprendizaje. (Murillo F. J., 2015, pp.79-87)

47 Uno de los mecanismos utilizados actualmente para lograr la mejora dentro los centros que imparten educación parvularia, básica y/o media (H.C, T.P. y polivalente) es la autoevaluación institucional educacional, entendida como un proceso de innovación, formación y mejora interna. La autoevaluación se inscribe, desde esta perspectiva y práctica, en un proceso de formación e innovación centrada en la escuela (Bolívar, 1996, pp.915).

“Una eficaz acción educativa obliga necesariamente a plantearse en profundidad la autoevaluación como modelo de cambio y la participación de todos los estamentos de la comunidad educativa. Un mayor o menor grado de participación viene a ser un indicador que nos permite valorar cualquier propuesta de calidad, reforma o innovación”. (Blanco, 1993, pp.47). Este autor, plantea que los distintos intentos evaluadores de una institución educativa, necesitan debatir los siguientes aspectos:

La evaluación de centros como factor de calidad: La evaluación interdisciplinar de todos y cada uno de los elementos pedagógicos- administrativos configura la evaluación final del rendimiento pedagógico del centro o de la institución, entendida como un conjunto de centros educativos.

Variables para un modelo evaluador: Dada la complejidad de los centros, muchas son las variables que pueden ser incluidas en un modelo evaluador. Las variables más importantes son: Variables referentes al alumnado, Variables referentes al profesorado, Variables del centro escolar, Variables organizativas, Variables relativas al clima de centro.

Modelos de evaluación de centros: Los resultados, La relación entradas- salidas, Los procesos internos de la propia organización, Los aspectos culturales de la organización, Los aspectos técnicos de la organización, La relación organización-factores humanos, Los criterios integradores, La capacidad de la propia organización para auto transformarse

48 Capacidad de la propia organización para auto transformarse: el propio centro escolar es el que se constituya como evaluador de su funcionamiento y rendimiento a través de los distintos equipos, estructuras, órganos y consejos (Blanco, 1993, pp.50).

La autoevaluación institucional, la entenderemos como el proceso complejo que supone una acción reflexiva y valorativa sobre una serie de aspectos organizativos, curriculares, contextuales, de gestión, por ejemplo, que interactúan para lograr la calidad del centro. Es a partir de esa información generada en conjunto que se da la comprensión de las situaciones y se definen con mayor claridad las estrategias de mejora. (Landi, 2010, pp.159)

Entre los principales rasgos distintivos, Landi propone los siguientes como los ejes en donde este proceso debe basarse:

Los actores de la organización escolar son quienes conducen e implementan el proceso.

Se pueden procurar asesores o personal externo en el proceso solo si fuera necesario y existieran dificultades de gestión.

La finalidad es fortalecer los mecanismos de autorregulación institucionales. Las dimensiones, aspectos y criterios utilizados para esta autoevaluación son previamente seleccionados por la propia institución.

Su producto es un informe de autoevaluación con acciones de mejora a ser implementadas para optimizar la calidad de la formación y finalidades educativas que se persiguen. (Landi, 2010 pp.160)

Las escuelas, liceos y colegios deben establecer en primera instancia el foco en donde centrar los esfuerzos de su mejora. Estos pueden orientarse hacia focos como: la mejora de los aprendizajes, medidos según evaluaciones internas propias de cada centro; mejora de aprendizajes según evaluaciones

49 estandarizadas externas, como lo es el Sistema Nacional de Evaluación de Aprendizajes (SIMCE) y puntajes de las Pruebas de Selección Universitaria (PSU); Indicadores de desarrollo personal y social (IDPS), planteados por la Agencia de Calidad de Educación chilena.

Independientemente del objetivo en donde se enfoque el interés de cada uno de los centros educativos, debe ser un proceso que le permita a cada institución tener un diagnóstico sobre cuáles son sus fortalezas, cuáles son sus problemáticas, y, a partir de ahí, que pueda armar un proyecto de fortalecimiento institucional en el que identifique los problemas que son prioritarios y, sobre éstos, armar un proyecto a corto, mediano o largo plazo (Barreda, 2018).

Aquí deben participar los distintos actores de la comunidad: sostenedores, directivos, docentes, técnicos, administrativos, estudiantes y apoderados. La Autoevaluación Institucional juega un papel dinamizador de las instituciones escolares. Por un lado, requiere acciones de planeamiento de su propio proceso. Por el otro, procura que, como conclusión de los juicios de valor que provoca, se generen acciones de planeamiento institucional, a la vez que dinamiza la gestión institucional en un devenir dinámico que se retroalimenta constantemente. “El proceso se debe enmarcar en una concepción democrática y formativa del proceso en el que deben participar todos los actores educativos. Tiene que referirse a la propia evaluación que del aprendizaje hacen los alumnos y, asimismo, a los factores que intervienen en los procesos de enseñanza-aprendizaje, así como a otros aspectos que hacen a vida institucional e influyen en la micropolítica escolar y en la formación de los sujetos”. (Landi, 2010, pp.179)

Se deben tener precauciones frente a este proceso, pues pueden volver inútil y hasta perjudicial cualquier evaluación, incluso la solicitada y aplicada por los mismos miembros de la institución. Entre estos podemos mencionar:

50 Esperar que los resultados de la evaluación sean positivos y elogiosos en particular para los responsables del proceso.

Atribuir las informaciones y las explicaciones poco gratas a la subjetividad del evaluador o la naturaleza cualitativa de la evaluación.

Demandar de la evaluación los juicios de valor que permitan saber a los destinatarios y responsables del programa qué es lo que está bien o lo que está mal hecho.

Exigir a los evaluadores las orientaciones precisas para la mejora del programa, las instrucciones concretas que provoquen un cambio o las soluciones a los problemas o conflictos existentes.

Poner los resultados de la evaluación al servicio de intereses (políticos, económicos, personales), encontrando en los evaluadores una excelente excusa para tomar decisiones sin el compromiso de la justificación auténtica “Utilizar la evaluación como arma arrojadiza contra quienes piensan o actúan de manera distinta o contraria, principalmente en el caso de que existan, grupos enfrentados en el seno del grupo que desarrolla el programa”. (Santos Guerra, 1993, pp.2)

Es importante comprender la cultura de autoevaluación con la convivencia, la que fomenta la discusión de ideas desde diferentes sectores, sobre el aporte de la educación en el desarrollo del país y la inserción del mundo con conciencia planetaria, con la potenciación de procesos para la toma de decisiones derivadas de la investigación, la reflexión, la evaluación y el consenso con la participación de la ciudadanía. Por lo anterior, es importante considerar la autoevaluación como estrategia en la gestión del centro educativo, a través de los siguientes elementos: vinculación de la gestión administrativa con la gestión pedagógica de forma Integrada, diseño de iniciativas que fomenten la discusión de ideas desde diferentes sectores, sobre el aporte de la educación para el desarrollo del país.

51 La promoción de procesos para la toma de decisiones derivadas de la investigación, la reflexión y el consenso con la participación de la comunidad educativa y todas las instancias sociales.

“Mediante los procesos de autoevaluación, desde la gestión de los centros educativos, se fortalece el respeto por las culturas, y se comprende que ellas son imperfectas en sí mismas, como lo es el ser humano. Cada cultura merece vivir una vida digna, justa de aceptación y responsabilidad con las demás, para que se produzca la resonancia mórfica y labremos un mundo más pleno, espiritual y feliz”. (Segura, 2012, pp.5)

52 IV. MARCO METODOLÓGICO

Fundamentación del enfoque metodológico de la investigación