El Ministerio de Educación, define a la convivencia escolar como “la capacidad de las personas de vivir con otras (con-vivir) en un marco de respeto mutuo y solidaridad recíproca. La convivencia escolar es a la vez un desafío y un aprendizaje. Un aprendizaje, pues supone una enseñanza que está íntimamente ligada con el proceso educativo de la persona y, como tal, en directa relación con el contexto, el medio social y familiar donde se ha desarrollado.” (MINEDUC, 2018)
37 “La convivencia se aprende y se practica en el entorno familiar, en la escuela, en el barrio, en el mundo social más amplio. Tiene que ver con la capacidad de las personas de entenderse, de valorar y aceptar las diferencias; los puntos de vista de otro y de otros; con la tolerancia. Por eso, la convivencia vivida y experimentada en la institución escolar es el germen del ejercicio de la ciudadanía y de la democracia. Aprender a con- vivir constituye la base para la construcción de una sociedad más justa y una cultura de la paz, porque se sustenta en la dignidad de la persona; en el respeto y cuidado de sus derechos y sus deberes.” (MINEDUC, 2018)
La Ley General de Educación (2009) define a la Comunidad Educativa como: una agrupación de personas que, inspiradas en un propósito común, integran una institución educativa. “Esta agrupación de personas está conformada por estudiantes, padres, madres y apoderados(as), docentes, directivos, asistentes de la educación y sostenedores(as), entre quienes se desarrollan interacciones y cuyo objetivo central es contribuir a la formación integral de los y las estudiantes. Cada uno de los miembros de la Comunidad Educativa es reconocido como sujeto de derechos y, en tal calidad, también con deberes que deben cumplir para alcanzar el propósito común expresado en el Proyecto Educativo”. (Yáñez & Galaz, 2011, pp.26)
Por otra parte, define clima escolar como: “producto y fruto de la enseñanza y el aprendizaje de la convivencia en el aula, en los recreos, en el deporte, en los actos oficiales, donde los adultos tienen una responsabilidad central ya que se constituyen modelos para niños, niñas y jóvenes. Los estudiantes, al ser personas en proceso formativo, observan e imitan los comportamientos de los adultos en la interrelación, en la resolución de los conflictos y en el manejo de su agresividad. El clima escolar es un indicador del aprendizaje de la convivencia y es una condición para la apropiación de los conocimientos, habilidades y actitudes, establecidos en el currículum nacional. Pero es importante tener presente que el clima escolar no se
38 asocia exclusivamente con la disciplina y la autoridad, sino más bien con la conformación de un ambiente propicio para enseñar y para aprender, en el que se pueden identificar distintos componentes, entre los cuales se pueden mencionar: La calidad de las relaciones e interacciones entre las personas (entre todos los miembros de la comunidad educativa); La existencia de actividades planificadas en los diversos espacios formativos (aula, patios, bibliotecas, etc.); Un entorno acogedor (limpio, ordenado, decorado, etc.); La existencia de normas y reglas claras, con una disciplina consensuada y conocida por toda la comunidad educativa; La existencia de espacios de participación.” (MINEDUC, 2018)
Milicic y Arón (2000), plantean dos tipos de climas: los tóxicos y los nutritivos. Los climas sociales nutritivos son aquellos que generan climas en que la convivencia social es más positiva, en que las personas sienten que es agradable participar, que hay una buena disposición a aprender y a cooperar, en que los estudiantes sienten que sus crisis emocionales pueden ser contenidas, y que en general contribuyen a que aflore la mejor parte de las personas. Los climas sociales tóxicos, son aquellos que contaminan el ambiente contagiándolo con características negativas que parecieran hacer aflorar las partes más negativas de las personas, invisibilizando los aspectos positivos existentes, amplificando la percepción de los aspectos negativos, volviendo las interacciones más estresantes. (Milicic & Arón, 2000).
De ellos surgen situaciones de violencia escolar, entendida como una forma de conseguir de otro aquello que no quiere ceder libremente y agrupa una serie de manifestaciones de carácter agresivo que se dirigen hacia otro sujeto o un grupo el cual puede reaccionar devolviendo la misma violencia o actuando en forma receptiva y sumisa. (Salgado, 2009, pp.139)
El clima social que se genera en el contexto escolar depende del desarrollo social y emocional que presenten los niños y jóvenes, también del nivel de
39 desarrollo personal de los docentes y profesionales y de la percepción que todos ellos tengan de la medida en que sus necesidades emocionales y de interacción social son consideradas adecuadamente en el ambiente escolar. (Milicic & Arón, 2000, pp.4)
Según Murillo en una revisión bibliográfica (2011), otros autores definen el clima como “el humor o la atmósfera que crea el profesor en el aula a través de las reglas que se establecen, el modo en que el profesor interactúa con los estudiantes y la forma en que se configura el entorno físico”.(Murillo, Martínez, & Hernández, 2011, pp.10) (a).Las investigaciones sobre el clima de aula han querido esclarecer los aspectos que lo integran para contribuir a su mejoramiento. Más recientes son los nueve factores que se identifican como integrantes de un clima efectivo en el aula: “la claridad, la equidad, el interés, el orden, la participación, el ambiente físico, la seguridad, los estándares y el apoyo; o, las tres dimensiones que lo conforman (participación, de ayuda al profesor, afiliación) la orientación de la meta (orientación a la tarea, la competencia), y el mantenimiento de los sistemas y el cambio (establecer una organización, orden, la claridad en general, el control del maestro, la innovación).” (Murillo, Martínez, & Hernández, 2011, pp.10) (b)
4. AUTOESTIMA ACADÉMICA, MOTIVACIÓN ESCOLAR Y