CAPÍTULO 1: UNA REVISIÓN DE LAS EMPRESAS RECUPERADAS POR
1.2 LA AUTOGESTIÓN EN ERT'S
La autogestión es un proyecto político de gestión adoptada o declarada por las ERT y por ese motivo designo este tópico para aclarar ese concepto. El surgimiento del término autogestión61 en francés fue inicialmente utilizado para referirse a la experiencia yugoslava62 y pasó a ser difundido después de la ola de protestas de 1968. Se aclara que la referencia es del término y no de las experiencias de bases colectivas o asociativas que germinaron teóricamente en el siglo XIX con los socialistas utópicos Owen y Fourier y el caso de la cooperativa de Rochdale.
Este concepto polisémico resurgió en los años 1990 en el ambiente comentado anteriormente favorecido por las políticas adoptadas que conllevaron al desempleo estructural y al incremento de las desigualdades sociales. Así, la autogestión pasó a adquirir un significado de reacción de los trabajadores, de estrategia de sobrevivencia (GUIMARÃES, 2011) mediante la organización de los trabajadores en emprendimientos asociativos o asumiendo empresas en quiebra. Entonces tenemos la autogestión con una connotación económica y también política en un ideal de transformación y cambios sociales.63
La autogestión es considerada una forma innovadora de gestión, dado que se distancia antagónicamente de los modelos clásicos de la administración de Fayol, Taylor,
60 En el contexto del cambio de gobierno inconstitucional ocurrido en razón del impeachment sufrido por la
presidente Dilma Rousseff.
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Como traducción de la palabra serbocroata samoupravlje.
62 Rugieri (2012) como modelo de autogestión impulsado por el Estado, aunque no consiguieron resolver la
contradicción que generó la autogestión, el mercado, la economía planificada y el partido. Ver Miguel (2017) que desarrolló su tesis acerca de la experiencia pos-capitalista yugoslava.
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Sin embargo, investigaciones realizadas por Leite (2015) indican que existe un desfasaje entre la teoría y la práctica de los emprendimientos y la fragilidad para promover una efectiva transformación social, señalando que estaría más vinculado al ideal de los liderazgos que le otorgan a la clase trabajadora esa misión que a sus efectivas potencialidades.
Ford así como de la cultura organizacional propuesta por esos matices de gestión en la economía mercantil insertados dentro del capitalismo.
Existe una gran variedad de propuestas de gestión utilizados en estas organizaciones capitalistas, por el hecho de estar fundamentados en una estructura jerárquica definida, reglas determinadas, y los empleados64 no participan del proceso de decisión, está dada la separación entre la concepción y la ejecución del trabajo y caracterizada por la propiedad privada de los medios de producción, es denominada de heterogestión (FARIA, 2009; SINGER, 2002).
La autogestión puede tener un sentido pleno o macro social, que es visto como un sistema que estaría presente en toda la sociedad, en la cual no habría: la división social del trabajo, la separación entre economía y política, el mercado y las clases sociales (CASTORIADIS, 1983). Para Guimarães (2011, p. 50):
Uma sociedade autogerida é uma sociedade na qual todas as decisões são tomadas pela coletividade, que é, a cada vez e por sua vez, concernida pelo objeto dessas decisões, um sistema no qual aqueles que realizam uma atividade decidem coletivamente o que devem fazer e como fazê-lo, nos limites exclusivos que lhes traçar na sua coexistência com outras unidades coletivas.
No obstante la autogestión también tiene un sentido restricto, es decir, la que ocurre en el interior de la organización, representando una propuesta democrática y colectivista de gestión65, en que el control del emprendimiento es ejercido por los trabajadores. (GUIMARÃES, 2011, PIRES 2014).
Para Faria (2009, p. 325):
A autogestão coletivista de trabalho pode ser definida como um modelo de gestão que tem como pressuposto básico as relações de igualdade e valorização do trabalhador na medida em que rompe o processo de alienação, expande e estimula a difusão do conhecimento, além de destruir a estrutura hierarquizada verticalmente de forma que todos se tornem conscientes de sua responsabilidade para com o sucesso ou insucesso da organização.
En consecuencia, las Organizaciones Solidarias de Producción (OSP) serían células de autogestión surgidas en el interior del sistema capitalista como contradicciones del mercado.
64 La legislación del trabajo de Brasil define “Considera-se empregado toda pessoa física que prestar serviços de natureza não eventual a empregador, sob dependência deste e mediante salário” (CLT, art. 3º). Es decir que se consideran las cinco características: ser persona física, desempeñar trabajo continuo, la actividad es ejercida sobre dependencia, es retribuida mediante un sueldo y los servicios son realizados personalmente.
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As Organizações Solidárias de Produção são empreendimentos cooperativos coletivistas de trabalho, regidos por princípios de autogestão, democracia, participação, igualitarismo, cooperação no trabalho, autossustentação, desenvolvimento humano e reponsabilidade social. (Faria, 2009, p. 323).
Tanto la autogestión en nivel de unidades productivas (autogestión parcial) o de la autogestión social (CASTORIADIS, 1983), deberían contemplar la eliminación de los elementos constitutivos de la organización del trabajo en los padrones del capital y lo que iría variar sería la escala de realizarlos.
Sin embargo, realizar los cambios en la organización del trabajo se ha mostrado difícil, porque la estructura heredada tiende a mantenerse y también por la cultura salarial está arraigada.
Otro factor a destacar se refiere a las limitaciones que las OSP necesitan contraponerse por ubicarse en el ámbito capitalista y tener la competencia en el mercado para la venta de los productos dado que no está constituido un mercado solidario.
Aunque en la opinión de Faria, la autogestión solamente se daría de forma plena en nivel de toda la sociedad con la superación del sistema capitalista y todas sus contradicciones más allá de la propiedad social de los medios de producción. Lo que habría serían características autogestionarias presentes en mayor o menor medida en las OSP’s.
Por el hecho de ser polisémico puede ser confundido con otras expresiones que no son autogestión, como la gestión participativa, es una estrategia empresarial que posibilita la participación en una entidad ya existente, que no fue construida por los trabajadores y la búsqueda por comprometer al trabajador66 “democráticamente”. La relevancia del término democrático es porque la participación no es intrínsecamente democrática, puede ser una forma de participación restricta guiada por un coordinador, puede ser parcial a aún una pseudo-participación (GUIMARÃES, 2011).
Otra estrategia empresarial utilizada es la cogestión, que es inadecuadamente llamada de gestión democrática, Faria (2009) la define como una forma de administración conjunta entre los empleados y los dirigentes con participación paritaria, que puede ser relativa, cuando existe participación de los empleados en los órganos superiores de decisión; o compartida cuando la participación en los consejos superiores está formalizada y legalizada con base en criterios de representatividad.
Todavía tenemos la gestión cooperativa en la cual los trabajadores cooperan en la actividad que realizan, pero no es necesariamente autogestión porque puede tratarse de
66 Que pasa a ser denominado de colaborador como forma de buscar el aumento de la productividad y mediar los
empresas de socios, en el sentido capitalista, como organizaciones de producción o de crédito; o de producción asociada de trabajadores en la forma jurídica de asociación o cooperativas, que, sin embargo, a pesar de los principios cooperativos, para mantenerse en el mercado capitalista pasan a adoptar estrategias empresariales.
Faria (2009) considera gestión cooperativa a la organización comunitaria de trabajo asociado o colectivo a ejemplo de los kibutz (comunas agrícolas israelíes y sus nuevas formas sin el énfasis en el trabajo agrícola). A pesar de la gestión, en este caso, haber sido realizada por la comunidad de trabajo que organizó el proceso productivo, por el hecho de haber ocurrido de forma puntual y no aplicado a toda la sociedad, no sería considerado autogestión, en su visión.
Sin embargo, la palabra autogestión es utilizada en buena parte de la literatura para definir a los emprendimientos que tienen o tuvieron una gestión pautada por la propiedad colectiva de los medios de producción, la decisión de los trabajadores en el emprendimiento y el control de la producción en el ámbito circunscrito de la organización sea una ERT, asociación, cooperativa o informal.
Lima (2015) muestra que los emprendimientos (estando abarcados las asociaciones, cooperativas, ERT, grupos informales) no se constituyen como una vía objetiva para superar la precariedad de las condiciones de trabajo y renta, demostrando avances, aunque tienen esa posibilidad como meta.
Neste contexto, a proposta de autogestão consiste mais em um preceito político de mudança social y cultural do que em algo com efetividade prática em curto prazo. Entretanto, diversas experiências empíricas apontam para avanços na direção de uma gestão mais participativa nos espaços de trabalho, em que pese a fragilidade econômica da maior parte dos empreendimentos e o desafio que significa mudar uma cultura do trabalho marcada pela subordinação (LIMA, 2015, p. 82).
Faria (2011) menciona la trayectoria de los trabajadores al reanudar las actividades: los trabajadores al reocupar sus puestos de trabajo, cuentan con mecanismos de participación, como las comisiones de fábrica, que los aproximan de la dirección para la cooperación y la codecisión en cuestiones que ponen en risco la estabilidad de la empresa, de esta forma hay también la búsqueda por el control de los conflictos internos, canalizando las energías para la productividad y el lucro; para garantizar el funcionamiento de la fábrica se acepta la reducción de los salarios y la flexibilización de las normas del trabajo; y los sindicatos tienen responsabilidad compartida con la gestión del emprendimiento legitimando la reducción salarial y la autoridad de la administración de la fábrica.
De tal modo que los trabajadores administran haciendo uso de nuevos criterios para la organización colectiva de la producción que sean más igualitarios, o toman como base los principios capitalistas, lo que significaría la reintroducción de la heterogestión (jerarquía, trabajo extrañado, ausencia de decisiones de los trabajadores).
Lima (2015) señala que algunas condicionantes como la reducción del desempleo impactan las políticas para formas de inclusión no asistencialistas como la inclusión productiva y los ideales de autogestión, democracia participativa y propiedad colectiva se van adecuando a las condiciones objetivas de esas condicionantes.