8 ¿CUÁNTO VALE USTED?
11. LA AVENTURA MÁS GRANDE
A éste mensaje número 11 de nuestra serie: “¡SEA EL MEJOR EN SU CAMPO!" Lo hemos titulado: “La Aventura más Grande".
En el mensaje número 3, “Un Destino Digno”, hablamos de la necesidad de tener una meta hacia la cual encauzar nuestros esfuerzos, y establecimos que, si el éxito es “la realización progresiva de un ideal digno”, es imposible tener éxito sin saber a dónde vamos, hacia dónde estamos dirigiendo nuestro trabajo.
Desde entonces, ha oído siete mensajes sobre otros temas, y uno de los propósitos de este mensaje es pedirle que reafirme su meta, o, si todavía no se ha impuesto una, hágalo ahora; y, queremos exponerle una manera que trabaja maravillosamente para lograr sus metas, una tras otra, en los años siguientes.
Una meta, muchas veces, parece estar demasiado lejos, y nuestro progreso parece ser tan lento, que tenemos la tendencia a perder el entusiasmo. En ocasiones, pensamos que nunca llegaremos a alcanzarla. Y nos seducen tanto nuestras viejas costumbres, aparentemente cómodas, que deseamos regresar a ellas, aunque sabemos que no nos llevarán a ningún lado. Hay una manera de arreglar esto. Muchas personas de éxito la han usado con magníficos resultados y la han defendido muchos de los más grandes pensadores.
Es vivir con éxito día tras día.
Una vida está compuesta de días, agrupados en semanas, meses y años. Reduzcamos estos lapsos al común denominador más bajo... un día, y luego aún más, a cada acto durante el día.
Véalo de esta manera: una vida de éxito no es más que muchos días de éxito pues-tos juntos. Si para alcanzar una meta se requiere un número determinado de días, cada día debe de contar para la consecución del fin que usted se proponga.
Piense en cada día como si fuera un tabique de construcción, con el cual está construyendo la torre de su vida. Así como un albañil sólo puede poner un tabique en su lugar a la vez, usted sólo puede vivir un día a la vez. Y es la manera como coloque estos tabiques, la que determinará la belleza y la fuerza de su torre. Si cada tabique se coloca con éxito, la torre será un éxito. Si, por el contrario, los coloca como caigan, todo va a estar tembloroso y se va a ver muy mal. Esta parece ser una manera muy elemental de ver las cosas, pero quiero que lo vean claro... ya que es una manera buena y lógica de ver la vida humana.
Muy bien... entonces tenemos... un día a la vez. Desde la hora que nos despertemos en la mañana, hasta que nos vayamos a dormir en la noche.
Cada día consiste en una serie de actos, de todas clases. Y el éxito de cada día de-pende de que se haya completado con éxito cada uno de estos actos. Si todo lo que hacemos durante el día es un éxito, si lo hacemos de la mejor manera de que somos capaces, podemos irnos a dormir en la noche con el pleno conocimiento de que hemos hecho lo mejor que podemos... que nuestro día ha sido un éxito... que se ha puesto con éxito una piedra más en su lugar.
Haga cada día, todo lo que pueda hacer ese día. No necesita trabajar demasiado, o apresurarse ciegamente en su trabajo, tratando de hacer el mayor número de cosas posibles en el tiempo más corto posible. No trate de hacer el trabajo de mañana... o de la semana entrante, ahora. No se trata de hacer un gran número de cosas, sino la eficiencia de cada acto por separado; eso es lo que cuenta. Gradualmente se verá aumentando el número de acciones y las desarrollará mucho más eficientemente.
Para obtener la costumbre del éxito (y esa es la razón por la que la gente de éxito va de un éxito a otro), necesita sólo triunfar en cada pequeño acto durante el día. Esto hace un día de éxito, y bastantes días como este harán una semana, un mes, un año y una vida entera de éxito.
Por eso digo que el éxito no es una cosa de suerte; esta lejos de ser eso. Puede ser absolutamente pronosticado y garantizado... y cualquiera puede lograrlo si sigue este plan. Casi antes de darse cuenta, ya había logrado su meta. Viendo hacia atrás, se dará cuenta que su éxito no se atribuye a un día, una semana, o un mes, sino que fue la sucesión ininterrumpida de días individuales los que lo hicieron. Esta es la manera como se construye un rascacielos, una casa, o una vida humana con éxito.
Para avanzar al lugar que usted haya escogido, dos cosas son necesarias:
Que no pierda de vista su meta. Que se extienda como persona.
No me refiero al punto de vista de peso, sino a su competencia y su habilidad.
No se impaciente. No deje que los cientos de pequeñas distracciones que trae cada día lo aparten de su camino o lo molesten. No les haga caso, sacúdaselas y manténgase firme en su camino.
Concéntrese en cada acto del día, de la semana a la noche, y hágalo con éxito. Dese cuenta de que, si cada uno de sus actos se hacen con éxito... o por lo menos la mayoría de ellos... su vida tiene que ser un éxito; no hay ninguna otra respuesta. No hay ninguna manera en el mundo de evitarlo.
La persona que por seguro va a avanzar es la que es demasiado grande para su trabajo, y que tiene un concepto claro de qué es lo que quiere llegar a ser; es la persona que sabe que puede llegar a ser lo que quiere llegar a ser, y que está determinada a SER lo que quiere ser.
Recuérdese a usted mismo, ahora, que las personas son exactamente lo que han decidido llegar a ser y nunca se desvían de la meta que han escogido.
¿Es usted demasiado grande para su trabajo actual? Si es obvio para usted que lo es... lo es obvio para otros. A las personas no se les dan promociones como regla general... se promueven ellos mismos, porque llegan a ser demasiado grandes para sus trabajos. Son las personas que deciden exactamente a cual trabajo aspirar; son las que saben cuál es la ganancia a la que están apuntando.
Y esto se hace tomando sólo un día a la vez... y un acto a la vez durante el día.
Pero, ¿Cómo separamos los actos importantes de los que no lo son?, ¿Alguna vez oyó de una sola idea por la cual le pagaron veinticinco mil dólares a un hombre? Y valía cada centavo.
Esta es una historia verdadera... se ha contado muchas veces desde que ocurrió y vale la pena que la contemos otra vez.
Charles Schwab, quien era entonces presidente de la Compañía de Acero Bethlehem, le había concedido una entrevista a un experto en eficiencia cuyo nombre es Ivy Lee. Lee le estaba diciendo al Sr. Schwab cómo su compañía podría ayudar a manejar mejor la compañía de acero Bethlehem, cuando el Sr. Schwab lo interrumpió para decirle que él no estaba manejando la compañía tan bien como sabía hacerlo y que lo que necesitaba no era más conocimiento, sino más acción. “Nosotros”, prosiguió el Sr. Schwab, “sabemos qué es lo que debemos hacer; ahora, si usted nos puede mostrar una forma mejor de llevarlo a cabo, lo escucharé y le pagaré cualquier precio razonable que usted pida”.
Lee entonces le dijo que le podía exponer, en veinte minutos algo que aumentaría la actividad en su compañía por lo menos en un cincuenta por ciento. Entonces le dio a Charles Schwab una hoja de papel y le dijo: “Escriba en éste papel las seis cosas más importantes que tiene que hacer mañana".
El señor Schwab hizo lo que se le pidió, le tomó tres minutos. Lee, entonces, dijo: “Ahora, anótelas en el orden de importancia que tienen para usted y para la Compañía". Eso, le tomó cinco minutos. Y luego, Lee dijo: “Ahora, póngase el
papel en su bolsillo y la primera cosa que usted debe hacer es sacarlo y ver la actividad número uno. No vea las otras, nada más la número uno. Y empiece a trabajar en ella; y quédese allí hasta que la haya completado. Entonces, tome la número dos de la misma manera; luego, la número tres, y así, hasta haber terminado el día. No se preocupe si sólo pudo terminar una o dos. Estará trabajando en las más importantes. Las otras pueden esperar. Si no las puede terminar todas con éste método, entonces no las podría haber terminado con ningún otro método. Y, sin ningún sistema, probablemente le llevaría diez veces más tiempo terminarlas y podría ni siquiera tenerlas en orden de importancia.
"Haga esto todos los días de trabajo", dijo Lee, "hasta que usted mismo esté convencido del valor de este sistema, pídale a sus hombres que lo prueben. Hágalo por tanto tiempo como usted guste y después mándeme un cheque por la cantidad que usted crea que valga".
Toda la entrevista no tomó más de media hora. En unas semanas, el señor Schwab mandó a Ivy Lee un cheque por 25,000.00 dólares con una carta diciéndole que la lección le había traído más ganancias en dinero y que era la mejor lección que había aprendido en su vida. Y, después de cinco años, este plan fue, en gran parte, responsable de que, lo que era entonces una pequeña Compañía de acero, se convirtiera en la productora independiente de acero más grande del mundo. También ayudó a Charles Schwab a ganar cien millones de dólares.
Una idea... La idea de tomar sólo una cosa a la vez, en el orden apropiado. De ejecutar una acción hasta que se haya completado con éxito, antes de pasar a la siguiente... de vivir sólo un día a la vez.
Durante los próximos treinta días pruebe la idea de los 25,000.00 dólares en su propia vida. Ahora en la noche escriba en un papel las seis cosas más importantes que tenga que hacer. Después numérelas por orden de importancia. Mañana en la mañana empiece a trabajar con la número uno, y actúe hasta que la haya completado con éxito; después, pase a la número dos y así sucesivamente.
Cuando haya terminado con las seis, tome otro papel y repita el proceso. Estará sorprendido y encantado del orden que traerá a su vida y de la rapidez con que usted podrá lograr las cosas que necesita hacer, en su orden de importancia. Este método tan simple, pero tan tremendamente efectivo, quitará la confusión de su vida. Nunca estará dando vueltas en círculos pensando qué es lo que tiene que hacer después.
Procure vivir lo mejor que pueda... sólo un día a la vez. No se necesita preocupar por el mañana, o el día siguiente, ni por lo que vaya a pasar a fin de mes. Un día a la vez, manejado con éxito, lo ayudará a pasar cada valla; resolverá cada uno de sus problemas. Puede descansar con el feliz conocimiento de que las acciones de éxito hacen los días de éxito, que, a su vez, hacen una vida de éxito. Esta es la clase lógica inatacable con la cual nadie puede discutir. Ella trabajará siempre para cada persona.
La razón por la cual usted debe escribir lo que considera las cosas más importantes qué hacer, es obvia. Manejar, con éxito, cada acto que ejecute durante el día es importante, en la medida de la importancia de los mismos actos.
El hacer cosas innecesarias con éxito puede ser muy bien una pérdida de tiempo. Asegúrese de que las acciones en las que usted ocupa su tiempo sean en realidad importantes, acciones que lo ayudarán a avanzar firmemente, hacia la meta.
Muchas veces los muchachos en la escuela se preocupan por pasar de año... piensan en todo lo que deben hacer antes de que termine el año. Pero pueden dejar de preocuparse completamente y contar con calificaciones excelentes, siguiendo este curso de acciones. Los que están en primero de secundaria y en la universidad, están frecuentemente llenos de dudas acerca de sí podrán o no completar sus estudios con éxito y de poderse graduar... el tiempo parece muy largo para ellos... casi interminable... y muchas veces esto hace que se desanimen... el miedo al fracaso. Fue el gran profesor y Psicólogo de Harvard, William James, quien dijo: “No deje que ningún estudiante se preocupe acerca del éxito de sus esfuerzos. Si hace, día a día, el trabajo que está ante él lo mejor que pueda, despertará algún día para encontrar que él es uno de los más competentes de su generación".
Al estudiante, ama de casa o al que gana el pan, este plan lo saca de dudas, miedo y preocupación y le trae orden a su vida. Todo lo que necesitamos hacer es enfrentarnos a cada día como venga... de buen humor, sabiendo que sólo tenemos que triunfar ahora para garantizarnos nuestro futuro.
De esta manera, seguiremos avanzando firmemente haciéndonos más competentes, con más confianza cada vez que pase otro día. Otros parecen irse hacia la cima con mayor rapidez... y probablemente llegan más alto, no obstante que operan con esfuerzos supremos y ataques de
mal humor, pero es al estable al que se le pagarán todas las recompensas eventualmente.
San Edmundo de Canterbury tenía razón cuando dijo: “Trabaja como si fueras a vivir eternamente; pero vive como si fueras a morir ahora".
Trate de apuntar las seis cosas importantes que tiene que hacer... Luego numérelas en el orden de importancia. Mañana, la primera cosa que debe hacer es afrontar la número uno y quedarse con ella hasta que la complete. Si algo obliga a un retraso, entonces siga la número dos. Pero hágalas en orden y termínelas lo mejor que pueda. No se deje desviar por las personas o las cosas para completar cada acto de su vida con éxito.
No hay nada misterioso ni caprichoso en la carrera para lograr un éxito que lo haga destacar. Está completamente dentro de nuestro control individual, y es absolutamente pronosticable. Es, simplemente, una cuestión de hacer ciertas cosas de cierta manera, todos los días... y es todo. No hay ninguna razón verdadera por la cual no pueda usted llegar a tener éxito en su trabajo, en su vida de hogar y en su comunidad.
Recuerde, como ya he dicho antes, que todo en el Universo opera con la ley de la causa y el efecto. No hay excepciones en esto... nada pasa por accidente... por cada resultado hay una causa. Sólo tiene que preocuparse de la causa; el efecto siempre, sin excepción, vendrá como una consecuencia. Buena causa... buen efecto. Ninguna causa... ningún efecto. Mala causa... mal efecto. Se puede estar tan seguro de esto como de que se tiene que poner el sol.
Esto de vivir sólo un día a la vez., Lo mejor que podamos, tiene un efecto acumulativo casi increíble para el bien, para el éxito y para las cosas que queremos. Algunas veces, cuando vemos a un albañil empezando a poner el primer tabique en su lugar, nos asustamos del trabajo que tiene por delante. Pero un día, casi antes de que nos demos cuenta, ya terminó; los cientos de tabiques están en su lugar... cada uno es vital para la terminación de la estructura; cada uno compárate, proporcionalmente, la carga. Y así deberían ser los días de la vida humana... y estaríamos orgullosos y contentos con el producto terminado.