8 ¿CUÁNTO VALE USTED?
9. HABLEMOS DE DINERO
Este es el mensaje número nueve de nuestra serie: “¡SEA EL MEJOR EN SU CAMPO!”.
Desde que la primera moneda se acuñó en Asia Menor, allá por el año 900 A.C., los hombres y las mujeres se han preocupado por el dinero. Podríamos decir que el dinero es como la buena salud, por lo mucho que nos preocupamos de él, al grado de que ha acabado con ella.
El objeto de este mensaje es el de que pongamos los pies sobre la tierra... el de que limpiemos la atmósfera que rodea el tema del dinero. Para hacer esto, voy a ser absolutamente elemental. Y, aunque usted ya sepa muchas de las cosas que voy a decir, yo creo que es importante que recordemos lo que es, exactamente, el dinero... ¿Cuánto de él consideramos que es suficiente... cómo ganar la cantidad de dinero que necesitemos para vivir... cómo queremos vivir, ahora y en los importantes años futuros?
Y, para comenzar bien, librémonos del viejo mito de que el dinero no es importante.
Es importante; vitalmente importante. Tan importante como el alimento que compramos con él, el techo que nos da, la educación que nos proporciona y las cuentas del doctor que paga. El dinero es importante para toda persona que viva en una sociedad civilizada. El argüir y el estar dispuestos a romper lanzas sosteniendo que el dinero no es tan importante como otras cosas, es un absurdo. Nada podrá suplir al dinero en el área en que funciona.
Eso es todo. Así es que, vayamos al grano. Primero, ¿Qué es el dinero?
El dinero es la cosecha de nuestra producción. El dinero es lo que recibimos por nuestra producción y el servicio que damos como individuos, y que después podemos usar para obtener la producción y servicio de los demás. Podemos calibrar con precisión hasta dónde llegan nuestra producción y servicio, contando, simplemente, la cantidad de dinero que recibimos por ello.
Miremos las cosas de ésta manera: Un diamante es más valioso que un trozo de carbón y, sin embargo, eso es lo que exactamente era el diamante en cierto momento. Y, justamente como un trozo de carbón puede transformarse en uno de los objetos más valiosos del mundo... el ser humano puede aumentar bastamente su propio valer para el mundo.
Trate de recordar ésta fórmula: la cantidad de dinero que recibimos, estará siempre en razón directa de la demanda que exista de la actividad que realizamos... de nuestra capacidad en esa actividad y de la dificultad que existe para reemplazarnos.
Un ser humano altamente hábil, vale más en nuestra economía, que una persona que no es altamente hábil y que puede fácilmente ser reemplazada. Esto no quiere decir que una persona sea mejor que otra. Hay que recordar que en éste mensaje estamos hablando solamente del dinero y no de otra cosa.
Un elevadorista es tan importante, en cuanto ser humano, como un cirujano del cerebro. Pero, la cantidad de dinero que ganarán, será proporcional a la demanda que hay de lo que hacen... a su habilidad al hacerlo, y a la dificultad de reemplazarlos. Se puede enseñar a un hombre a operar un elevador en cosa de media hora... y a ese hombre, puede reemplazarlo cualquier otro hombre... o, aún, con un elevador automático.
El cirujano del cerebro ha pasado muchos años aprendiendo su profesión a costa de grandes sacrificios personales y a gran costo, y no puede fácilmente ser reemplazado. Como resultado, el cirujano puede ganar en una hora lo que el elevadorista en un año. Claro, éstos son casos extremos que pongo como ejemplo, solamente para mostrar la relación que existe entre el dinero y la habilidad. Y así es como debe ser. Esto es por lo que hay pocas limitaciones para una persona dentro de su Compañía y su industria. Sus entradas estarán en proporción exacta a la demanda de lo que él hace... a su habilidad de hacer lo que hace y a la dificultad que existe para reemplazarlo. Esto confirma que la idea de obtener algo por nada es absurda... y no dará resultado.
Ahora bien, aunque esto parezca elemental, se asombraría usted del número de personas que desean más dinero... pero no desean tomarse el tiempo y la molestia de capacitarse para ello. Y, hasta que se capaciten, no habrá
manera en éste mundo de ganar dinero. Es como la persona que quiere ser bien parecida, pero no tanto como para ponerse a dieta para tratar de conseguirlo. O no lo desea suficientemente, o no sabe cómo lograrlo.
Para las nueve décimas partes de la población del mundo, el ciudadano estadounidense, o el canadiense, del tipo común y corriente, es ya rico. Existe una mayor diferencia entre el nivel de la vida de la mayoría de la población del mundo y nuestro tipo promedio de obrero, que la que existe entre el nivel de vida que disfruta nuestro tipo promedio de trabajador... y el hombre más rico de la nación.
Nuestro obrero tiene casi todo lo que el hombre más rico tiene... solamente que, en menor escala. Posee su hogar, automóvil (muchas veces hasta dos automóviles), su radio, su televisión, su cuenta de ahorros... deudas (solamente que son menores). Sus alimentos son buenos y abundantes. Su lecho es cómodo; su casa, calientita en invierno.
Tiene exactamente la misma cantidad de tiempo y el mismo grado de libertad que el hombre más rico. Sus probabilidades de vida, al nacer, son de setenta años (para el resto del mundo, por reglo general, esa probabilidad es de cuarenta años). Tenemos 15 veces más de pertenencias. Comemos un 72 por ciento más del máximo que se requiere para la buena salud... mientras que la mayoría de la población del mundo, apenas tiene lo suficiente para mantenerse viva.
Teniendo sólo el 6 por ciento de toda la población del mundo, tenemos la mitad de toda la entrada de dinero del mundo. El 94 por ciento de la población tiene que repartirse
la otra mitad. Poseemos las dos terceras partes de todos los automóviles del mundo, mientras que el 94 por ciento de personas que lo habitan tienen que repartirse la tercera parte restante.
Así es que, al hablar de dinero, entendamos que ya somos ricos como pueblo. Ahora bien, ¿Cuánto quiere usted?, ¿Cuánto dinero necesita usted para vivir como usted desea vivir, para alcanzar las metas que se ha fijado a sí mismo?
He aquí una frase que me gustaría que usted recordara:
La mayoría de las personas desean más dinero del que realmente necesitan, y se conforman con mucho menos de lo que podrían ganar si pusieran los medios adecuados... El mundo le pagará por lo que usted se ha comprometido a realizar... exactamente lo que usted gana... pero, ni un céntimo más. Hay que recordar lo que dice ese poema: “Me arreglé con la vida por un penique, y la vida no me pagaba más”. Bueno, ahí tiene usted la cuestión. Recibiremos, no lo que ociosamente deseamos, sino lo que justamente ganemos. Como indiqué en el mensaje número 5, el destino está en juego, sus recompensas siempre estarán en proporción exacta del servicio que rinda. Si no le satisfacen sus entradas de dinero, debe idear maneras y modos de aumentar su rendimiento, su servicio. Y, eso es cuestión individual, de cada quien; Nadie más puede hacerlo. Debe salir de usted mismo... de su mente, de sus habilidades y de su energía. Un hombre fuerte no puede hacer que un hombre débil sea fuerte, pero un hombre débil sí puede convertirse en un hombre fuerte por cuenta propia, siguiendo un método específico de acción durante un tiempo suficientemente largo. Y el hombre que ya es fuerte... puede ser mucho más fuerte.
Lo mismo pasa con el asunto del dinero. El hombre que rehúsa hacer más por lo que le pagan, jamás será retribuido por más de lo que esté haciendo.
Tal vez usted haya oído decir a alguien: “¿Por qué me voy a matar por lo que me pagan?” Esa es la actitud que, más que otra cosa, mantiene a una persona en el fondo del montón económico. No entiende que solamente creciendo en valor como seres humanos, tendremos el aumento de entradas que buscamos. Si nos quedamos quietos en nuestro trabajo... como lo hacen millones... nunca tendremos las recompensas ni la alegría del logro de una cosa, y la satisfacción personal y la paz mental que llegan a la persona de méritos poco comunes.
Hay dos cosas distintas y separadas acerca de las cuales debemos tomar una decisión. Primero, cuánto deseamos ganar. Una vez que ésta decisión se tome, el siguiente paso es olvidarse del dinero... y concentrarse en lo que debemos hacer para mejorar lo que hacemos... basta que lleguemos a tener el tamaño suficiente para entrar naturalmente a ganar las entradas que buscamos.
Una vez que califiquemos para la cantidad de dinero que hemos decidido ganar, pronto nos veremos ganándolo Y también descubriremos que con nuestras nuevas capacidades y habilidades no es más difícil... tal vez mucho menos difícil que como lo estamos ganando ahora con lo que hacemos.
Y ahora, pregúntese usted: ¿Cuánto dinero estoy perfectamente conforme en ganar? Dándose cuenta de que la cantidad que gane estará en proporción exacta con su capacidad... con la demanda de lo que haga... y con la dificultad de que se le reemplace.
Realmente hay tres cantidades de dinero sobre las que todo hombre debe decidir:
1. La entrada anual que desee ganar.
2. La suma de dinero que desea depositar en su cuenta de ahorros.
3. La cantidad de dinero que desea como pensión cuando se retire, ya sea que desee retirarse del trabajo activo o no lo desee.
Si usted decide sobre éstas tres clases de cantidades de dinero, y si escribe su decisión en una tarjeta que lleve consigo... habrá colocado a su persona entre el cinco por ciento de la gente superior. Se habrá hecho un plan para su futuro... un plan para construir su futuro financiero... Usted sabrá hacia dónde va, y si lo toma en serio, llegará a donde se propone. Porque, vea usted: lo malo no es que la gente no alcance sus metas... porque eso le puede pasar... sino el olvidar metas cuando tiene problemas. Deja su propósito a la casualidad y halla, tarde o temprano, para su propia desgracia, que la casualidad no da resultado... es decir, que ha perdido el tren.
Se calcula que sólo el 5 por ciento de las personas deciden acerca del dinero que ganarán... y después crecer como individuos dentro del tamaño de las entradas de dinero que buscan. Así, toman sus vidas, sus fortunas en sus propias manos, como deben hacerlo, y logran sus metas, puntualmente, todos los años de su vida. Usted puede hacer lo mismo... y puede hacerlo empezando hoy mismo.
Ahora bien, cuando escriba la entrada anual que se propone ganar, sin duda sabe si esa entrada está en
proporción del trabajo que está haciendo o va más arriba de esa proporción. Lo más probable es que la cantidad que se ha prefijado esté más arriba de la proporción... tal vez, muy arriba. ¡Qué bueno! Ahora, pregúntese: “¿Quién de los que hacen mi misma clase de trabajo está ganando ahora esa cantidad de dinero?”. Y, si sabe quien, ya tendrá una buena idea de lo que usted tiene que hacer para ganar lo mismo.
Así es exactamente como los hombres ascienden a los puestos superiores de autoridad... con entradas correspondientes. Así es como los vendedores descubren qué es lo que necesitan hacer para lograr las entradas de dinero que se han propuesto.
Yo no tengo manera de saber cuál es el campo de su negocio. Pero, sé esto: Sin importar en qué negocio esté usted, ese negocio necesita líderes nuevos... hombres que ascenderán en los años que vienen. Todo está en expansión, todo se vuelve más grande, y con el aumento en tamaño y en alcance... existe la más desesperada necesidad de hombres dedicados a su trabajo, capaces, que aprendan cómo guiar a los demás... ser líderes.
Algunos de los grandes ejecutivos de la nación, de hoy día, fueron una vez contadores, despachadores de mercancías... afanosos abogados, vendedores en lejanos y extraños territorios, dependientes, Office boys, mecánicos. No hay puesto que no se haya tenido que alcanzar, en el respectivo cargo de actividades. Es necesario entender esto, puesto que le dará a usted y a los suyos todo lo que usted desea... es la persona... no el empleo; No son sus circunstancias presentes lo que vale, lo importante son las circunstancias que usted se propone crear en su mente para lograr el éxito. El único límite de sus entradas es... usted. Y las entradas que usted haya decidido ganar, se pueden lograr dentro de la misma Compañía en que usted esté ahora
trabajando. Allí es donde usted tiene su comienzo... y su lugar.
Todo lo que usted necesita es el plan... el mapa del camino... y el valor de llegar a donde se propone, sabiendo por adelantado que habrá problemas y obstáculos... pero, sabiendo también que nada se puede interponer en el camino de su plan, si la constancia y la determinación lo respaldan.
Ya con la cantidad de dinero escrita, ocupe parte de cada día en pensar forma en que puede usted aumentar su rendimiento, su servicio, sabiendo que solamente tiene que lograr eso para que el aumento de su dinero venga como por añadidura. Puesto que la cantidad de dinero que usted desea ganar es mayor que la que está usted ahora recibiendo, su papel consiste en hallar las formas de aumentar su servicio hasta que el trecho haya sido salvado... ¡Y más que salvado!.
Mire su tarjeta con las tres clases de cantidades de dinero escritas en ella. Al fijar-se su meta financiera, ya está demostrando fe. Pronto hallará usted que empezará a ser lo que los demás llaman "persona de suerte". Empezará a tener buenos presentimientos y buenas ideas; empezará a tener más interés en todo lo que atañe a su trabajo y a su Compañía. Verá usted oportunidades en su trabajo y en su ambiente, que antes no había notado. En suma, descubrirá que usted ya no es más la misma persona. Será usted más que un mero individuo. Ya no le importará tanto la manera como los demás hacen su trabajo... y se ocupará más en cómo hace el suyo propio.
No hay razón en el mundo por la que usted no tenga fe en usted mismo... y, el se-reno, íntimo y firme conocimiento de que usted puede alcanzar sus metas. Sepa
que las soluciones que busque, le llegarán a su debido tiempo... con tal de que continúe buscándolas.
Sobre todo, percátese de que el dinero no debe buscarse directamente. El dinero, como la felicidad, es un efecto. Es el resultado de una causa, y la causa estriba en que debe ser ganado.
Ponga usted al dinero en su lugar propio. Es un sirviente y nada más. Es una herramienta con la que podemos vivir mejor, ver más el mundo, dar a nuestros jóvenes la educación que necesitan y un comienzo en la vida. Es el medio para alcanzar un retiro, para años más tarde, libre de preocupaciones monetarias. El dinero es necesario en la vida moderna... pero, póngalo en el lugar que tiene. Solamente necesita usted cierta cantidad de alimento para mantenerse en buena salud; necesita usted cierta cantidad de dinero para vivir cómodo, seguro con bienestar. El poner demasiado énfasis en el dinero, pone en reversa todo... el hombre se convierte, entonces, de amo en sirviente... y el dinero se convierte en el amo.
Como Horacio Latimer lo expuso: “Es bueno tener dinero y las cosas que se compran con dinero; pero, es bueno, de vez en cuando, hacer una revisión y asegurarse de que no se han perdido las cosas que el dinero no puede comprar".
Toda persona debe lograr la felicidad en su trabajo y en su hogar, así como la prosperidad.
Y, estas cosas pueden y deben ser suyas. Ahora bien, repita éste mensaje tan frecuentemente como usted pueda durante el próximo mes. Fíjese sus planes firmemente en su mente... y descanse. ¡Sí, descanse!, manténgase tranquilo y sereno. Tan sereno como pueda. No tiene de qué
preocuparse. Con tal de que usted siga las sugestiones que se le ofrecen en este curso de pláticas, y con tal de que sea constante, todo lo que usted desea y necesita, vendrá a usted a su debido tiempo.
En estos precisos momentos, tal vez no tendrá usted idea de cómo esa entrada adicional le va a venir... ni cómo va usted a ahorrar la cantidad de dinero que desea depositar en su cuenta de ahorros. O cómo se las va a arreglar para tener la cantidad de dinero que se ha propuesto para su retiro. Eso no es importante. Recuerde que lo único importante es saber lo que usted desea... y como le dije en el mensaje número 3, usted llegará a ser... usted debe llegar a ser... lo que usted piensa que deberá ser.
Sea realista acerca de sus metas financieras. Pues, al alcanzarlas, puede usted fijar-se otras metas superiores, si así lo desea. El tratar de llegar demasiado lejos, puede dar como resultado la confusión, el estado de tensión, la aflicción. Tome su crecimiento como una cosa sensata, lógica... recordando que la gran cuestión es que usted sabe lo que usted desea y que se da cuenta de que sus recompensas correrán parejas con el rendimiento, el servicio que dé usted. Esto es... que usted debe idear formas y maneras de llegar a ser la persona que vale la cantidad de dinero que usted se ha prefijado. Una persona puede valer más de lo que se le pago... por cierto tiempo... pero, los dos factores se emparejarán, ¡Tienen que emparejarse!. De hecho, si una persona no valiera más de lo que se le paga, no podría moverse hacia adelante, porque recibiría lo que vale.
Como dijo Goethe: “Antes de que usted pueda hacer algo, usted debe SER algo". Todo se reduce a la gran ley que norma todo en el universo: causa... y efecto. La causa debe preceder al efecto, o el efecto no puede ocurrir. Esto revela porqué la gente que trate de tener algo por nada,
solamente se está engañando a sí misma y ganándose la desilusión y la frustración que un día cosechará.
Usted puede tener lo que desea. Solamente es preciso decidirse.