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Nightingle graficos arial

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Academic year: 2021

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El Jefe...1 La Palabra Mágica...7 Campos Más Verdes...20 Un Destino Digno...31 El Milagro De Su Mente...41 El Destino En La Balanza...51

Una Semilla Para El Logro...61

Es Más Fácil Triunfar...70

¿Cuánto Vale Ud.?...80

Hablemos De Dinero...90

Algo Que No Se Puede Ocultar...101

La Aventura Mas Grande...110

El Hombre Del Caballo Blanco...119

El Secreto Mas Extraño Del Mundo...129

Decídete A Triunfar...XX Recuerdos……….139

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EL JEFE

Este es Earl Nightingale y yo deseo contarle una pequeña historia la cual podría cambiar su vida.

Quizá usted ya sepa todo lo que voy a decir. Si es así, usted es una persona notable, extraordinaria y de acuerdo a las últimas estadísticas usted pertenece al sobresaliente 5% entre las multitudes trabajadoras del mundo. Usted merece felicitaciones. Si no sabe nada de lo que voy a decir, entonces usted se ha estancado no sólo en su trabajo sino que ha perdido un buen porcentaje del más grande gozo en la vida.

Quiero hablarle acerca de su jefe y sus relaciones con él. De como usted maneje éstas relaciones, depende su éxito o su fracaso. Esto también determinará cuánto dinero hará o dejará usted de hacer. También determinará si es usted una persona feliz.

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Así que, hablemos de su jefe.

¿Quién es su jefe? Porque usted tiene solamente uno y toda persona activa desde el presidente de la más grande empresa hasta el limpiabotas tiene el mismo jefe. Este es simplemente: ¡El cliente! No ha habido, no lo hay ahora ni habrá nunca otro jefe que el cliente; el comprador. Él es el jefe a quien usted tiene que complacer. Él es quien ha pagado por cuanto usted posee: su casa, su coche, su ropa. El paga sus vacaciones y el colegio de sus hijos. Paga la cuenta del médico y gira cuantos cheques recibe usted. Él, el cliente, es quien le obtiene los ascensos que usted logra durante su vida. Y él lo suprimirá a usted si usted le disgusta.

A veces, y particularmente en estos días de -al parecer- compleja economía y grandes negocios, perdemos de vista lo que es en realidad el negocio.

En el inicio, durante las épocas más primitivas, un hombre para defenderse él y su familia tenía que procurarse su propia comida y su habitación. Tenía que luchar, fabricar sus toscos vestidos, sus rudimentarias armas para cazar y sus instrumentos de pesca. Más tarde, tuvo que elaborar sus implementos de labranza. En una palabra cada uno tenía que arreglárselas por sí mismo en todos los aspectos de la vida. Naturalmente, fue entonces cuando hombres y mujeres con algún talento aparecieron.

Uno era particularmente inclinado a fabricar lanzas o arpones, otro a pescar, otro a cazar, otro a confeccionar vestimenta y así por el estilo.

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Era apenas natural que pronto estos individuos decidieran que ellos debían dedicar más tiempo a aquella actividad más de su agrado y cambiar sus productos por los de otros.

En consecuencia, el que hacía lanzas, digamos, vio que otros podrían compartir con él su comida, vestido y otras cosas a cambio de sus lanzas. Así empezó el comercio.

Hoy, esto es mucho más complicado pero basado aún en el mismo principio. El dinero de una persona es el resultado de su trabajo y lo cambia por cosas que desea o necesita. Aquí es donde lógicamente aparece la competencia.

Puesto que el dinero es el fruto de su trabajo queda a su discreción o antojo, cómo y en qué lo gasta. Aquí es donde asume el papel de jefe. Gastará su dinero solamente con quién cree que lo merece. Así debe ser, ¡es lo correcto! Usted y yo pensamos exactamente del mismo modo. Estamos de acuerdo con él. Si alguien le trata indebidamente, usted instintivamente siente que ese tal no merece su interés y se desentiende de él. Por un tiempo, esto significa una sanción substancial.

Digamos que una familia gasta 20 dólares a la semana en comida; porque dicha familia ha sido desatendida o simplemente tiene la impresión de que no se le aprecia o estima, suspende sus compras en determinada tienda y compra en otra. Esto significa para la primera tienda una pérdida de U.S. $1,000. al año y un aumento de la misma cantidad para la segunda tienda. Esto en diez años asciende a más de U.S. $10,000. Esta cantidad de dinero puede perderse por no comprender realmente quién es el jefe.

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Lo mismo se aplica a artículos como medicinas, ropa, vajilla, gasolina y cuantas cosas compramos.

La familia standard gasta más de U.S. $5,000. al año. Este dinero paga su salario y el mío, si lo ganamos. Nuestra prosperidad individual se eleva directamente en proporción a nuestra actitud hacia nuestro trabajo.

Quien trabaja en una automotriz puede no pensar mucho acerca del coche en venta, ni de la familia que eventualmente comprará y viajará en dicho coche, pero esa familia paga su salario. Por no ganarse su buena voluntad, quizá no venda ese coche. Si lo duda por un momento, piense en los coches una vez populares y que no se venden más en las rutas. Esto se aplica a cualquier producto. Si ganó un lugar sobresaliente en la economía, no se descuide, ¡manténgalo! Esto tiene que lograrse cada día a través de los años. No existe una compañía que no pueda quebrar; todo depende de cómo es tratado el jefe. Siendo el cliente el jefe… y el cliente es eminentemente justo, imparcial, equitativo; tanto como usted, puede ser ganado de nuevo si se siente tratado con el interés que merece y en pocos años puede traer a su negocio un buen número de nuevos clientes.

Permítame decirle algo en lo cual usted quizá no ha pensado. Si viaja en su automóvil a través del país, pasará miles de negocios: desde el pequeño restaurante, farmacias, gasolineras, supermercados, hasta prósperas y complejas sociedades, abarcando extensos territorios y ocupando miles de gentes.

Simplemente observando cada uno, usted puede decir cómo tratan al jefe -el cliente- con solo ver cómo los trata él.

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¿Sabe usted que su recompensa va en exacta proporción a su servicio? Esto es así. Se nos paga exactamente lo que ganamos, pero no más. Mirando cualquier negocio y viendo cómo está, puede decir exactamente lo que ese negocio ha ganado. Lo mismo pasa con la gente. Obtenemos exactamente lo que merecemos y ni un centavo más. Ni levemente esto es lo que debe ser.

Una persona puede estar mal retribuida por un tiempo, pero la escala de la vida impondrá el equilibrio y esa persona al final recibe lo que se merece.

Por supuesto hay dos formas con las cuales se nos paga lo que hacemos. Una es tangible en forma de dinero, la otra es intangible pero igualmente importante. Para muchos ésta última es más importante. Esta última forma viene como satisfacción en interior. Como gozo resultado de la habilidad y, también, como satisfacción por la posición y reputación que nos da.

Así cada uno de nosotros es pagado en éstas dos formas: dinero y satisfacción. Y hay un medio muy simple para aumentar ambos tipos de ingresos. A usted le extrañará cómo puedo decir que podría mostrarle un medio de aumentar sus ingresos tanto en el aspecto económico como en cuanto a satisfacción interior.

Sí puedo hacerlo y usted verá y usará los resultados. Primero quiero que comprenda y crea firmemente en la gran ley que yace en el fondo de toda vida, sea comercial o personal.

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Es ésta: nuestra recompensa en la vida será en exacta proporción a nuestro servicio. Mientras más piense sobre esto y observe a la gente y los negocios bajo ésta luz más comprobará la innegable verdad.

Ahora trate de evaluar qué proporción de su capacidad ha dedicado a su trabajo. Creo que nadie le dedica un 100%, pienso que es imposible un 100% día tras día. Sé que yo no lo hago. Pero calcule que lo que usted considera ser el porcentaje que ha dedicado a su trabajo. ¿Podrá decir que ha sido un 30%, un 50%? En todo caso, trate de decidir si su recompensa será en proporción exacta a sus servicios.

Usted puede aumentar sus ingresos así económicamente como en cuanto a satisfacción interior. Con solo acortar la distancia entre lo que ha estado dando a su trabajo y el 100% que podría dar bajo condiciones ideales. Usted no tiene que pedir aumento.

El aumento vendrá por sí solo y a su debido tiempo. Dudará de esto, pero créame.

El segundo punto que deseo hacer notar es éste: empiece a hacer mejor su trabajo -mejor que nunca- inmediatamente empezará a obtener más satisfacción interior. También verá que lo que fue un fastidio, una ocupación sin interés, tomará un nuevo sentido. Importa lo que está haciendo durante todo el día. Trate de hacer un poco más de lo que le obligan, más de lo que le pagan.

Porque en la medida en que usted haga más de lo que le es pagado, puede esperar y justificar un aumento.

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El tercer punto que deseo exponer es éste: como señalé antes, todos somos interdependientes. Otros pagan nuestro salario, nuestra casa, ropa, comida y la educación de los hijos. Por consiguiente, para vivir dependemos de los otros. Esta es la ley.

Nuestra recompensa será proporcionada a nuestro servicio, a nuestra entrega. Si tratamos a los demás como deben ser tratados, como todos debemos tratarnos, ellos nos tratarán igualmente. Sorpresivamente la vida tendrá un nuevo sentido. Disfrutará la compañía de otros, sean clientes, socios o empleados. Empezará a ver a cada uno como un ser humano diferente, una interesante unidad y no como simplemente uno de tantos.

Puesto que no estaban acostumbrados a ser tratados como personas importantes, responderán inmediatamente.

Gustarán de estar con usted y de trabajar para usted.

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¿Se ha preguntado alguna vez por qué muy pocas personas llevan una vida feliz e interesante?

Tal vez la razón sea porque ellas tienen un mayor número de intereses. Algo para variar la rutina del día. Algo que añada la chispa especial para hacer que un día ordinario se convierta en una aventura.

De esto se trata este mensaje... ser una persona más feliz y más productiva.

Este mensaje fue escrito por Earl Nightingale quien ha dedicado más de treinta años en analizar a las personas, sus costumbres y las razones por las cuales unas son más felices que otras.

Los minutos que usted tome en leer este mensaje, podrán significar un futuro positivamente hermoso para usted.

¡Buenos días!... habla Earl Nightingale, y éste es el primer mensaje de la serie "¡SEA EL MEJOR EN SU CAMPO!", que he titulado: “La Palabra Mágica".

Son trece mensajes los que forman el programa y recomiendo que se consagre un mes a cada uno de ellos... excepción hecha del que sirve de introducción y al que he puesto el título de "El Jefe". Escuche cada mensaje, durante

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el mes, cuantas veces lo crea conveniente. Si hace esto, cada mensaje llegará a ser parte de su manera de pensar y de actuar. La mejor hora para escucharlos es: ya sea la primera hora de la mañana... o cuando vaya a acostarse por la noche.

Antes de empezar, me gustaría que usted supiera que no voy a tratar de decirle cómo debe vivir. Eso no es de mi incumbencia, ni de la incumbencia de nadie. Es asunto que le toca a usted. Ni tampoco es, la serie "¡SEA EL MEJOR EN SU CAMPO!", una colección de chistes y caramelos.

La primera cosa que deseo que usted entienda, si es que no la entiende ya, es que existe una manera de vivir para tener éxito todos los días de su vida. El éxito no es un juego fatuo que llega a unos y no a otros por el destino, el azar o la suerte. Si usted ha tenido esta idea en lo pasado... ahora es buen tiempo de desprenderse de ella. El éxito en la vida puede predecirse con absoluta certeza. Usted puede tener todas las cosas que desea... todas; y las tendrá si es que hace este mensaje una parte de su manera de pensar... una parte de su manera de vivir.

Si a un hábil constructor, usted le proporciona los planos de construcción, ¿Cree usted que es por suerte, o por casualidad, el que termine la estructura con éxito?

Naturalmente que no.

Solamente el constructor empezó por el comienzo y siguió el plano, paso a paso, hasta completarlo. Esto es lo que es la serie "¡SEA EL MEJOR EN SU CAMPO". Es el plano de construcción del éxito. Si usted lo sigue, los resultados serán automáticos... siempre... para todos.

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Ahora, empecemos con el primer mensaje de "¡SEA EL MEJOR EN SU CAMPO!"...

"¡La Palabra Mágica!". Los expertos la llaman la palabra más importante (dados los resultados que obtenemos en la vida) de nuestro lenguaje y de cualquier otro. Y la palabra mágica es: ¡La Actitud!

La actitud se define como "La posición o talento que indica acción, sentimiento, o humor de ánimo". Y, son nuestras acciones, sentimientos o estados de ánimo o humor los que determinan las acciones, sentimientos o humor de los demás hacia nosotros.

Es nuestra actitud hacia la vida, por lo tanto, lo que determinará la actitud de la vida hacia nosotros. Exactamente, ¿Qué es lo que esto significa? Bueno, todo funciona según la ley de la causa y el efecto. Por eso es que digo que el éxito se puede garantizar y llegar a nosotros con tal de que vivamos de la manera correcta.

Tenemos a nuestro cargo el producir causas... los efectos, o los premios de nuestras acciones, tendrían cuidado de sí mismos.

Buena actitud...buenos resultados. Mediana actitud...medianos resultados. Mala actitud...malos resultados.

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Y es que cada uno de nosotros conforma su propia vida. Y sus formas son, y serán, determinadas por nuestra actitud, aquella que asumimos la mayor parte del día. Todo esto parece sencillo, ¿No es cierto? Más, no es tan fácil. Para muchos de nosotros, el aprendizaje de este nuevo hábito toma tiempo. Pero, una vez dominado, su vida cotidiana se volverá tan diferente como lo es el salir de la oscuridad a la brillante y clara luz del día.

Por ejemplo, una persona con una actitud mezquina hacia el aprendizaje de una cosa, poco es lo que aprenderá, hasta que cambie esa actitud. Yo sé que usted puede traer a su memoria muchos ejemplos de esto, en su propia vida. Si tomamos la actitud de que no podemos hacer nada, generalmente no haremos nada. Actitud de fracaso... y estamos derrotados antes de empezar.

Así es que sabemos que, lo que recibimos de la vida, lo que logramos o dejamos de lograr, se debe, en una gran parte, a la actitud que adoptemos en lo general.

El brillante Guillermo James, de la Universidad de Harvard, lo explicaba así: “El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al alterar sus actitudes mentales". Y, como se puede ver, este es un campo que cada uno de nosotros puede controlar... y ¿No es maravilloso que tengamos este gran poder sobre lo que nos va a pasar?

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Para desarrollar una buena actitud hacia el mundo en general, cada uno de nosotros debe primeramente desarrollar una buena actitud hacia sí mismo.

No podemos dar a los demás algo que no tengamos, así es que la actitud que tomemos con nosotros mismos, determina nuestra actitud hacia el mundo.

Cada vez que vea usted a alguien con una actitud pobre, puede estar seguro de que tiene una pobre actitud hacia sí mismo. No se gusta mucho como persona... por lo menos en ese momento. Es infeliz por algo, pues una persona feliz refleja su felicidad en su actitud. Una persona con actitud pobre la mayor parte del tiempo es infeliz y frustrada la mayor parte del tiempo. Esto es fácil de ver y comprender.

Ahora bien: aquí mismo llegamos a un hecho extraño: estamos tan familiarizados con nosotros mismos que tenemos la tendencia de tomarnos como cosa natural; tenemos la tendencia de minimizar las cosas que podemos lograr... las metas que podemos alcanzar... y, por una razón igualmente extraña, creemos que los demás pueden lograr cosas en nuestro campo de actividades que nosotros no podemos. Pero yo deseo que usted se percate que existe un área enorme de potencial sin desarrollar dentro de cada uno de nosotros... una gran reserva de talento y de habilidad que habitualmente fallamos en usar.

Literalmente, existen millones de seres humanos que llevan una vida estrecha, obscura, frustrada -viven defensivamente- sencillamente porque asumen una actitud defensiva, dudosa, hacia ellos mismos y, como resultado, hacia la vida en general.

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¡La actitud es el reflejo de una persona! (Lo que sucede adentro, se muestra afuera). La actitud propia es incalculablemente poderosa. Puede sacar de nosotros maravillosos resultados. Pero debemos adiestrarla, pacientemente, día a día.

Y, por unos minutos, hablemos de la gente que tiene éxito, este 5 por ciento que está arriba de la demás gente, que va navegando en la vida de un éxito al otro y que cuando, ocasionalmente, fallan en algo, lo alejan con un encogimiento de hombros, y siguen adelante de nuevo.

No importa lo que una persona haga... hombres y mujeres en el campo de las ventas, ejecutivos de negocios, profesionistas, esposas y madres, estudiantes, gente de la milicia, servidores públicos, hombres y mujeres de la vida religiosa, trabajadores y mujeres en todos los campos de las actividades... donde quiera que usted halle una persona haciendo un trabajo prominente y obteniendo resultados prominentes, allí encontrará la persona que tiene la actitud adecuada. Basta con pensar en la gente que usted conoce para probar esto.

Estas personas toman la actitud hacia ellas mismas de que pueden lograr lo que se propusieron lograr; de que no hay razón valedera de que puedan ser competentes, exitosas. Tienen una actitud sana hacia ellas mismas... y como resultado natural... hacia la vida y las cosas que desean lograr.

Por esta causa, logran cosas notables y llegan a ser llamadas triunfadoras, prominentes, brillantes, afortunadas, etc. Con frecuencia no son más brillantes ni prominentes que la mayoría de las personas de que usted está rodeado... mas

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tienen la actitud adecuada. Y no hallan sus logros tan difíciles, y muchas veces los hallan sorprendentemente fáciles, sencillamente porque hay tan pocos que realmente se esfuerzan... y que realmente crean en ellos mismos.

Las personas de éxito son de todas formas y tamaños, y de variables grados de inteligencia, de ambiente, y de educación. Mas todas tienen una cosa en común: esperan de la vida más bien que mal, esperan triunfar más frecuentemente que fallar... y triunfan.

Cuando usted desee algo que valga la pena, asuma la actitud pensando que existen más razones de obtenerla que de no poder obtenerla.

Vaya usted a ganarla... persígala... trabájela... pídala... y, de diez veces que lo haga, nueve la obtendrá.

Ahora, piense usted en esto.

Nuestro ambiente, nuestro medio, es realmente el espejo de nuestra actitud mental. Si no nos agrada nuestro ambiente, tenemos primero que cambiar nuestra actitud. El mundo no tiene favoritos... es impersonal. No le importa quién triunfa o quién falla, no le importa si cambiamos o no. Nuestra actitud hacia la vida no afecta al mundo ni a la gente que vive en él, tanto como nos afecta a nosotros mismos.

No sería posible calcular aún el número de empleos que se han perdido, el número de ascensos que se han escapado, el número de matrimonios que se han echado a perder, el número de ventas que se han ganado. Pero se pueden calcular por millones los empleos que se desempeñan pero que se odian, los matrimonios que se

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toleran pero que son infelices... todo a causa de la gente que está esperando que el mundo y lo demás cambie hacia ellos, antes de que ellos cambien, en lugar de ser lo suficientemente grandes y lo suficientemente sabios para, por lo menos, hacer un intento que probará, fuera de toda sombra de duda, dónde está el problema.

Los estudios que se han hecho de las vidas de, literalmente, miles de personas de éxito, han demostrado que esas personas irradian confianza, seguridad. ¡Ellas esperaban el éxito y OBTUVIERON el éxito! Y se pueden distinguir por la manera de caminar... por la manera en que miran y actúan... puede sentírselas cuando entran a un lugar. Puede que sean gruesas y de corta estatura, o altas, o delgadas, o de todas las combinaciones intermedias... pero todas ellas llevan consigo la actitud que atrae el éxito.

Muy bien, así es que la actitud de éxito le dará a usted el éxito que buscamos, pero ¿Cómo hace una persona para tener esta clase de actitud?

Los medios más fáciles y efectivos para formarse una buena actitud como hábito, es empezar a ACTUAR como si usted tuviera una actitud buena, positiva, expectante, hacia la vida. ¡Eso es! Ahora empiece a caminar, a actuar y a aparecer como si usted perteneciera a ese grupo. Si usted está en el 5 por ciento superior, sabe lo que quiero decir. Si nunca lo ha intentado, se asombrará de lo que sucederá. Recuerde, las acciones aprontan los sentimientos. Tal y como los sentimientos aprontan las acciones.

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No hace mucho tiempo, leí un párrafo que decía así: “La vida es aburrida solo para la gente aburrida". Esto es verdad. Podría haberse dicho: “La vida es interesante solo para la gente interesante". O de ésta otra manera: “La vida es de éxito solo para la gente de éxito".

Lo que estoy tratando de decir es que usted debe primero mentalmente convertirse... desde el punto de vista de la actitud... en eso que usted desea obtener... el gran filósofo alemán, Goethe, lo explicaba así: "Antes de hacer algo, debe usted primero ser algo".

Un famoso y exitoso "restaurateur" fue interrogado por un periodista: “¿Cuándo se convirtió usted en hombre de éxito?".

Replicó: “Yo empecé a tener éxito cuando dormía en las bancas de los parques públicos. Yo sabía lo que tenía que hacer, y sabía que lo iba a hacer". Como usted ve, su actitud fue la del éxito, aquella de esperar el éxito, antes de que los resultados tangibles del éxito se materializaran y se ganaran. Ya entraremos en esta fase particular de la serie "¡SEA EL MEJOR EN SU CAMPO!", en el Mensaje No. 3, pero por ahora recuerde que una persona debe ACTUAR... PARECER... y, por medio de estas cosas... SENTIRSE CON EXITO, 'antes' de que el éxito que se busca, venga.

Lo más probable es que usted conozca a personas que la gente llama "personas de suerte". Toda clase de cosas buenas y maravillosas les suceden... y dan la impresión de ir por la vida "dándose la gran vida" y obteniendo más en un año de lo que la mayoría de la gente gana en cinco años.

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Esto ya ha sido estudiado científicamente, y si usted quiere honradamente pasar por la prueba que voy a recomendarle, y seguir en la prueba todos los días durante los próximos treinta, se encontrará usted mismo juntándose a este grupo pequeño, feliz y extremadamente productivo. Se encontrará usted como "persona de suerte", como dicen, y muchos de sus problemas tendrán cuidado de sí mismos.

De esto puede estar seguro...los resultados serán punto menos que asombrosos. He aquí la prueba:

Durante los próximos treinta días, actúe hacia el mundo... hacia todo y hacia todos con los que tenga contacto... con una actitud que represente la clase de resultados que usted desea obtener. Esto es: si el resultado que usted desea es más éxito en lo que está usted haciendo, actúe como si ya estuviera en posesión del éxito que busca. Si usted desea que los demás lo traten con admiración y respeto, trate a los demás con admiración y respeto... primero.

Durante los próximos treinta días, trate a todas las personas con quienes tenga contacto como si fueran las personas más importantes de la tierra. Y hágalo por dos excelentes razones:

•1.Por lo que a una persona concierne, ella es la más importante de la tierra. Nunca hará usted que esa persona lo admita, pero así es como se siente dé todos modos... y, •2.Porque ésta es la forma en que todos los seres humanos deben tratarse.

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Pero, ¿Por qué tratar así a todos? ¿Por qué debemos tratar al elevadorista, o al mensajero, con el mismo respeto y cortesía que tenemos para nuestro mejor amigo o nuestro mejor cliente? De nuevo, por dos razones:

•1.Porque al tratar a todos de la misma manera, formamos el hábito adecuado... y

2. ¿Puede usted decir verdaderamente que una persona es realmente más importante que otra?

Lo principal, sin embargo, es el asunto de formar la clase de hábito que redunda en nuestra ventaja automáticamente. Pronto no tendremos ni aún que pensar en ello. Los resultados le asombrarán y le encantarán. Nada hay en el mundo que los hombres y las mujeres y los niños necesiten más que tener la sensación de que son importantes. Que se les necesita y que se les respeta. Darán su cariño, su afecto... y su negocio... a la persona que les llene esa necesidad.

¿Ha notado usted que mientras más sube usted en una organización importante más agradable parece ser la gente? Y es que, mientras más importante es una persona, es más fácil llevarse con ella... más fácil hablarle... y hacer negocios con ella. ¿Sabe usted por qué? Porque tiene una actitud buena y las personas con las mejores actitudes son las que ascienden. No tienen esa actitud a causa de la posición que ocupan, sino que ocupan esa posición como resultado de su actitud.

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Así que, durante treinta días, actúe hacia los demás y hacia el mundo en lo general, exactamente de la misma manera que usted desea que el mundo y los demás actúen hacia usted. Trate a su esposa o a su marido, como la persona que realmente es, la persona más importante, y lo mismo con sus hijos. Lleve usted del mundo, todas las mañanas, durante treinta días, la clase de actitud que usted tendría si usted fuera la persona de más éxito en la tierra. Y note qué rápidamente se convierte esa actitud en un hábito. Casi inmediatamente se notará un cambio. Las irritaciones que solían producir frustraciones y molestias, desaparecen. Y cuando una persona menos informada que usted le hace pasar un mal rato, siga usted en su propósito.

Cuando alguien se le cierre a usted en su automóvil, o actúe en alguna otra forma que muestra su ignorancia y falta de cortesía, no permita usted el rebajarse a su nivel. Téngale lástima... porque realmente eso es lo que se merece. Ese es el nivel al que una persona no desea pertenecer. Y si se actúa como esa persona, encarémonos con la realidad, pertenece a ese grupo.

Cuando una persona desarrolla la actitud adecuada, debe darse cuenta de que ya se ha puesto en el camino de lo que él busca. De que ya pertenece a ese 5 por ciento de gente superior. Ha preparado el terreno y sembrado la semilla... ha hecho de sí mismo la personificación de lo que busca.

La persona que toma esta actitud debe percatarse de que está usando uno de los más importantes secretos de los hombres y mujeres realmente importantes en el mundo. Antes de que el metal se pueda moldear a una forma

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deseada, el molde, el receptáculo expectante, debe conformarse primero. Antes de que se pueda levantar un edificio, debe formarse la excavación y poner los cimientos en su lugar.

Y antes de que una persona pueda lograr la clase de vida que desea, debe convertirse en esa clase de INDIVIDUO. Debe pensar, actuar, hablar, caminar y conducirse en todos los asuntos como se conduciría la persona que se desea ser. Ella es, de hecho, esa persona, y las cosas que esa persona tendría y haría naturalmente irán a ella.

Así pues... La palabra mágica es ¡LA ACTITUD! He aquí una recapitulación de 12 puntos

1. Es nuestra actitud, al comienzo de una empresa, la que, más que otra, afectará su consecuencia exitosa. 2. Es nuestra actitud hacia la vida, la que determinará la

actitud.

3. Somos interdependientes. Es imposible triunfar sin los

demás.

4. Antes de que una persona pueda lograr la clase de vida que desea, debe convertirse en esa clase de persona... debe PENSAR, ACTUAR, HABLAR, CAMINAR Y CONDUCIRSE EN TODOS SUS ASUNTOS... como se conduciría la persona en que desea convertirse.

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5. Mientras más alto vaya usted en cualquier

organización de importancia, mejores serán las actitudes que usted hallará. Y hay una buena razón de esto.

6. Su mente sólo puede contener únicamente un

pensamiento a la vez. Puesto que nada se gana teniendo pensamientos negativos, ténganse sólo pensamientos positivos.

7. El anhelo más profundo de los seres humanos es el

sentirse necesario, sentirse importantes, ser apreciados. Déles esto y ellos se lo agradecerán.

8. Parte de una buena actitud es buscar lo mejor en las

ideas nuevas... y buscar buenas ideas donde quiera.

9. No malgaste su tiempo proclamando sus problemas

personales. Eso probablemente no lo ayudará... y no puede ayudar a los demás.

10.No hable de su salud sino cuando sea buena... o a menos que esté usted en consulta con su médico. 11.Irradie la actitud de bienestar y de confianza de la

persona que sabe a dónde va, y verá usted que, desde luego, empiezan a suceder cosas buenas.

12. Finalmente, durante los próximos treinta días, trate a

todas las personas con quienes entre en contacto como si fueran las más importantes del mundo. Si hace usted esto durante treinta días, lo seguirá haciendo por el resto de su vida.

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Por favor oiga usted este mensaje tantas veces como sea conveniente para usted. Y ahora, para terminar, recordemos las palabras de Walter Dill Scott, de la Universidad Northwestern:

El éxito o el fracaso en cualquier empresa se causa por la actitud mental... más aún que por capacidades mentales".

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Allá por el año de 1843, vino al mundo un hombre que en el transcurso de su vida tendría literalmente un profundo efecto en millones de personas. Su nombre era Russell Herman Conwell. Fue primero abogado, después editor de un periódico y, finalmente, clérigo en 1881. Y fue durante éste último periodo cuando ocurrió un incidente que cambiaría su vida y las vidas de innumerables otras personas.

Sucedió que un día, un grupo de muchachos se acercaron al Dr. Conwell en su iglesia y le preguntaron si estaría conforme en darles instrucción en materias de educación superior. Deseaban tener una educación preparatoria superior, pero carecían de dinero para sufragar sus clases. El Dr. Conwell les dijo que haría todo lo posible por ayudarlos y, cuando los muchachos se despidieron de él, una idea empezó a tomar forma en la mente del doctor. Se preguntó: “¿Por qué no podía haber una escuela para jóvenes pobres, pero con aspiraciones?".

Era una gran idea y procedió a ponerla en práctica. Casi sin ayuda de nadie, el Dr. Conwell logró reunir de seis a ocho millones de dólares, con los que fundó lo que es la famosa Universidad de Temple, en Filadelfia.

Reunió todo ese dinero dando más de seis mil conferencias en todo el país y, en cada una de esas conferencias, contaba una historia llamada "El Campo de Diamantes", que lo había afectado profundamente, como afecta igualmente a sus auditorios.

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La historia se trataba de un granjero que se estableció en África. Este granjero había oído hablar acerca de los relatos emocionantes de otros colonos que habían hecho sus fortunas descubriendo minas de diamantes. El granjero en cuestión ardía de impaciencia por vender su granja para buscar diamantes él mismo.

Pasó el resto de su vida errando por el vasto continente africano, buscando sin éxito las brillantes gemas que se cotizaban a un alto precio en los mercados mundiales. Finalmente, en un repentino ataque de abatimiento, desesperado y en la ruina, según iba la historia, se arrojó a un río y se ahogó.

Mientras tanto, el hombre que le comprara la granja, halló un día una piedra grande y rara, allá en el arroyo que corría por la mitad de su propiedad. La piedra aquella resultó ser un gran diamante de enorme valor, y el hombre descubrió que la granja estaba cubierta de ellos. Y llegó a ser una de las minas de diamantes más ricas del mundo.

El primer granjero había, literalmente, poseído "un campo de diamantes", mas lo había vendido prácticamente por nada para ir a buscarlos por otros lugares.

Si hubiera tomado tiempo para estudiar y saber cómo eran los diamantes en bruto y hubiera primero explorado completamente la tierra que poseía, hubiera hallado los millones que buscaba, allí, exactamente dentro de los contornos de su propiedad.

Lo que profundamente afectara al Dr. Conwell y, subsecuentemente, a millones de otras personas, era el hecho evidente de que cada uno de nosotros está, en este momento, parado en medio de sus propias "hectáreas de diamantes".

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Si solamente tuviéramos la sabiduría y la paciencia de explorar inteligente y efectivamente el trabajo en que nos encontramos actualmente, generalmente encontraríamos que contiene las riquezas que buscamos, ya sea en dinero, o en intangibles, o en ambos.

Antes de que corramos a donde creemos que hay "pastos más verdes", asegurémonos de que los nuestros sean igual de verdes, si no es que más verdes. Porque ¡Pensemos que, mientras nosotros echamos la vista a tierras de esas otras personas, ellas han puesto la suya en las nuestras!

No hay nada más triste, a mi manera de pensar, que ver a una persona que va de aquí para allá, como el primer granjero de la historia, siempre en busca de la olla de las monedas de oro que se esconde al extremo del arco iris, y que nunca se detiene en algo el tiempo suficiente para hallar esa olla.

Pues, sin importar cual sea la meta de usted, el camino que conduce a esa meta puede hallarse en alguna parte del trabajo en que se encuentra en la actualidad. No fue sino hasta que estuvo completamente paralizado, y se viera forzado a hurgar en los recursos de su mente, cuando un ranchero del Oeste concibió la idea de producir en su rancho productos de la carne que fueran excepcionalmente buenos; y así nació una de las empacadoras más grandes de la nación. Su rancho contenía "hectáreas de diamantes" también. Lo que pasó fue que no los había visto antes.

Un agente de seguros tuvo la idea de revisar los expedientes personales de sus clientes y volverlos a visitar, dándoles el servicio y atención que los clientes merecían, sirviéndoles efectivamente. Y ese año tuvo unos setecientos

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mil dólares adicionales de montos de seguros, entró a la competencia del millón de dólares de su compañía y vio que no necesitaba enfrentarse a prospectos nuevos, fríos y problemáticos. Trabajando con las personas a quienes ya les había vendido seguros, sacándoles recomendaciones de nuevos candidatos, halló sus "hectáreas de diamantes", allí, justamente en su cajón del archivero.

Un hombre que residía allá en el Oeste, amasó una fortuna con una sola estación de gasolina. Al principio, cuando las cosas estaban difíciles, se preguntaba todas las mañanas: “¿Qué puedo hacer para aumentar el servicio que ofrezco a mis clientes?". Y todavía se hace esa pregunta todas las mañanas al levantarse de la cama; y, aunque ya se podría haber retirado, rico como era, aún continúa dominando el negocio en su región, pensando en nuevas y mejores maneras de ser de utilidad y servicio.

¿Sabe usted lo que hubiera hecho el hombre del montón, en este último ejemplo? Ese hombre sólo se habría afligido por lo mal que iba el negocio, pues al principio nuestro amigo se las veía negras para tan sólo alimentar a su familia. Cuando un día viera que un caballero entraba a su estación de gasolina conduciendo un automóvil grande, brillante, lujoso, que pregonaba a un cliente adinerado, podría haber dicho para sus adentros: “Yo debía estar en el negocio de este señor, en vez de estar en el mío". Porque hay que ver que el hombre común y corriente cree que los otros negocios son mejores, en vez de percatarse de la verdad de que no hay negocios malos, sino que hay personas que no saben lo suficiente para ver las oportunidades que hay en el trabajo en que están; los empleos no tienen futuro, sino los empleados. No importa en qué consista nuestro trabajo, es nuestro trabajo y en él somos los gerentes. Si vemos que no hay futuro ni

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oportunidad en él, no es que no lo haya, sino solamente es que no podemos verlos.

Cierta vez, otro ranchero encajó una pequeña calabaza en un botellón de vidrio de un galón de capacidad; la calabaza creció hasta que llenó el botellón completamente, y ya no pudo crecer más. Cuando estaba madura, el ranchero rompió el botellón y vio que la calabaza había tomado exactamente la forma del botellón.

En la vida, a todos nos pasa cosa parecida. Nos encajamos en el botellón que hemos escogido y no podemos crecer más de su tamaño. Pero, seamos lo suficientemente maduros para darnos cuenta de que nosotros mismos fuimos los que nos encajamos en el botellón, no el trabajo, ni la compañía, ni el territorio, ni la economía, ni los tiempos. Sólo nosotros mismos.

Debemos desentendernos de las limitaciones y convencernos de que virtualmente no existe límite para nuestro crecimiento y desarrollo en el terreno en que nos encontremos, echando raíces en el suelo de una filosofía de trabajo en la vida, en nuestras mentes y en nuestros cuerpos, dentro de un clima de libertad.

Las personas que se destacan en su trabajo son las que lo ven como una oportunidad de crecimiento y desarrollo y las que se han preparado para las oportunidades que les rodean todos los días.

Fue Mateo quien dijo: “A menos que un hombre se adiestre para cuando su oportunidad se le presente, la oportunidad lo pondrá en ridículo. Una gran ocasión vale para un hombre

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exactamente lo que su preparación lo haya capacitado para poder serle de provecho".

En la preparación está la clave, haciéndonos tan buenos, tan competentes en lo que estamos haciendo ahora es como en verdad forzamos a las oportunidades que buscamos para que salgan a nuestro encuentro, como en verdad salen.

La imaginación, la imaginación creativa, viene cuando uno se da cuenta que los diamantes no parecen diamantes en su estado bruto, ni el montón de mineral de hierro se parece al hierro. Las grandes oportunidades se esconden, constantemente, tras cada uno de los aspectos del trabajo en que nos encontramos.

Para empezar a explorar sus "campos de diamantes", comience por desarrollar una facultad que se llama "objetividad inteligente". Esto es: con frecuencia tenemos que apartarnos un tanto de lo que hacemos para contemplarlo como si fuéramos extraños a él, como si estuviéramos mirando nuestros pástales como un extraño pudiera mirarlos, creyéndolos más verdes que los suyos.

Y así, para hacer esto, empiece desde el comienzo. ¿En qué categoría de qué industria está su trabajo?, ¿Sabe usted todo lo que puede saber acerca de su propia industria?, ¿Cómo empezó esa industria?, ¿Para qué empezó?, ¿Quién la inició y cuándo la empezó?, ¿Cuál es el ingreso anual de esa industria, en pesos y centavos?, ¿Qué tan rápido es su crecimiento previsto para los próximos diez

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años?, ¿Sabe usted cuántas industrias doblarán su tamaño durante los siguientes ocho o diez años?, La industria en que trabaje usted, tal vez solamente muestre un aumento anual del 10 por ciento.

En fin, empiece a estudiar su industria. Se asombrará de los resultados. En cinco años, o menos, usted puede convertirse en experto de su especialidad y, recuerde, son los expertos los que se abren paso a los mejores puestos.

Piense por un momento en esto: “Si usted ve que no hay límite en el crecimiento de su industria, ¿No es lógico que piense que no hay límite en lo que puede progresar dentro de la organización?".

Los estudios de investigación, indican que la gran mayoría de personas parece que consideran que han llegado al tope de su empleo u ocupación. ¿Por qué? Debiéramos considerar lo desesperadamente que en realidad una industria dinámica necesita buscar a la persona poco común que participe en su crecimiento.

Premiará espléndidamente a ésta persona de visión que se prepara a subir, conforme la industria va creciendo.

Así es que, hágase ésta pregunta: “¿Sé yo tanto acerca de mi trabajo y mi industria, como el médico y el abogado saben acerca de su trabajo, dentro de la estructura de su profesión?".

Y es que usted debe saber esto. Esa es la actitud de la persona que desea llegar a ser un profesional de lo que hace para vivir. Es mucho más delicado, más

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divertido, mucho más satisfactorio e interesante y, de esta manera, una persona puede evitar las tempestades económicas de los malos tiempos en una buena barca construida para el estudio y la preparación.

Para convertirse en un profesional en lo que tal parece que está convirtiéndose rápidamente en un mundo de aficionados, tenemos tres importantes materias que estudiar.

Una... nuestra compañía y la industria en que opera. Dos... nuestra ocupación o empleo y, tal vez, el siguiente paso que hay que dar en esa ocupación.

Tres... el estudio de las personas... puesto que servirlas con éxito y llevarse con ellas, determinará nuestro éxito o nuestro fracaso.

Esas son las tres materias sobre las cuales usted puede ir formando gradualmente una magnífica biblioteca personal.

En la librería pueden ayudarle a encontrar los libros indicados si usted les dice lo que desea saber. Frecuentemente, todo lo que usted necesita para lograr un enorme progreso es, sencillamente, un recordatorio de las cosas que ya ha aprendido, pero que ha olvidado.

Quizás este estudio e investigación acerca de su trabajo, su industria y de las maneras que puede aumentar el servicio a los demás, suene como una gran empresa. Lo es, pero a la larga, paga grandísimos dividendos, finca su seguridad y puede lograrse con una hora diaria que consagre

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a la lectura y a tomar notas en su libreta, permanente el libro o un artículo cada vez, durante una hora diaria, hará que usted se convierta en un experto en su ocupación particular y en su industria en cinco años

o menos. Las horas se van acumulando una a una, como las grandes piedras de una pirámide, poniendo un cimiento sólido y permanente que va levantando, hilera a hilera, hacia la meta que usted busca.

Todas las mañanas, cuando se arregle para ir a trabajar, hágase ésta pregunta: ¿Cómo puedo ser de más utilidad hoy?".

Y después, durante la hora diaria que ha apartado para dedicarla al estudio e investigación, haga sus anotaciones y medite acerca de su industria, acerca de su trabajo y acerca de su compañía. Gradualmente, empezará usted a tener cada vez mejores ideas para también mejorar su capacidad de ser útil.

Recuerde estas palabras: "NADIE PUEDE LLEGAR

A SER RICO SIN ENRI-QUECER A LOS DEMAS. TODO EL QUE CONTRIBUYE A LA PROSPERIDAD... DEBE, A SU VEZ, PROSPERAR".

Piense en las formas y medios por los cuales puede aumentar su contribución a la compañía, su industria y a las personas a quienes sirve. Comenzará a notar un cambio maravilloso en su mundo, pues "se cosecha lo que se siembra". Y esto se aplica tanto a la esposa, como a los hijos, o al jefe de la familia.

Desde el momento en que usted adopte esta actitud, ya se ha sumado al 5 por ciento de la gente superior que está en el mundo. Virtualmente se ha salido de la competencia. Es que está usted creando, en vez de compitiendo. Usted está influyendo en la vida... y no

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recibiendo, pasivamente, lo que la vida tiene que dar. Se vuelve usted uno que contribuye, no uno que consume.

Al asumir ésta actitud hacia su trabajo y hacia su industria, está usted automáticamente cuidando dos partes vitales de la vida de éxito:

Una... Se hallará más interesado y entusiasta en su trabajo y el futuro de su trabajo; y, éste interés y entusiasmo, es contagioso.

Dos... está usted fincando su seguridad financiera que le durará toda la vida. Sobre todo, mantenga este pensamiento en su mente tantas veces como pueda, dentro y fuera de su trabajo. En alguna parte, dentro del trabajo que esté haciendo, se esconde una oportunidad que le dará todo lo que pueda necesitar para usted mismo y para su familia. No ostentará la etiqueta OPORTUNIDAD. Estará escondida en ropajes comunes, cotidianos, como lo estaba la horquilla para el cabello que un hombre convirtiera en el "clip", o como el sucio vaso para beber que hizo aparecer la industria de los vasos de papel, o la lista común y corriente de nombres de viejos clientes que se convirtió en la fortuna de un vendedor de seguros.

Y ahora, para terminar, he aquí doce puntos que recordar:

1. Si desarrollamos la sabiduría y la paciencia para explorar inteligente y efectivamente el trabajo en que estamos ocupados actualmente, hallaremos que contiene las riquezas tangibles e intangibles que buscamos.

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2. Antes de que corramos a donde creemos que existen "campos más verdes", consideremos que nuestros propios campos no tienen límite.

3. No hay empleos malos; es la forma en que hacemos nuestro trabajo lo que los hace buenos o malos.

4. Nos encajamos en botellones en que no podemos

crecer más allá de su tamaño. Quitemos las limitaciones que nos hemos impuesto.

5. Solamente la preparación nos puede asegurar el que saquemos ventaja de las oportunidades que se nos presenten en lo futuro... oportunidades que ahora ya nos rodean.

6. Ponga su imaginación a trabajar en las muchas maneras y medios de lograr mejoría en lo que está haciendo.

7. Aprenda todo lo que pueda acerca de su trabajo, su compañía y su industria.

8. Puesto que no existe límite en el crecimiento de su industria, lógicamente se deduce que, igualmente no existe límite en el potencial de crecimiento dentro de esa industria.

9. Nuestra economía creciente y dinámica necesita y premiará al hombre "poco común" que busca un lugar en ese crecimiento.

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10.Empiece a formar su biblioteca de material de estudio inherente a la compañía, industria y empleo, para ver cómo se puede servir mejor a la gente y llevarse mejor con ella.

11.Aparte una hora diaria para este estudio e investigación.

12.Recuerde la historia de "Hectáreas de Diamantes". En el próximo mensaje le hablaré de ''UN DESTINO DIGNO". Y, hasta entonces, recuerde esto que escribiera Mc Cune... "Si un hombre tiene algo de inteligencia, dejadlo

que siga su vocación y, en la gran marea de las cosas, su oportunidad llegará por fin...".

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3. UN DESTINO DIGNO

Es casi imposible tomar un periódico sin leer acerca de algún individuo que haya logrado algo grandioso. E invariablemente, éstas noticias incluyen la conquista de lo que en un tiempo parecieran ser obstáculos insuperables. El muchacho cuyas piernas sufrieron terribles quemaduras y que parecía estar destinado a llevar una vida de inválido, que se convierte en una de las más prominentes estrellas de pista.

El muchacho pobre que acumula una fortuna.

El joven con un serio impedimento de locución que se convierte en uno de los destacados comentaristas de noticias.

Todos los días aparece, en alguna parte, una historia nueva y dramática. La vieja historia de los obstáculos vencidos... y de los grandes éxitos alcanzados. Son demasiado numerosos para mencionarlos.

Pero, ¿Cómo es que estas cosas se logran?

Para mí, éste es un tema muy interesante: estos individuos que hacen mucho más de lo que hace el promedio de las personas para vencer sus obstáculos y lograr el éxito

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que buscan. Pero, es algo más que eso. Tenemos que empezar por la raíz y preguntar: “¿Por qué?".

La contestación a esa pregunta, si se entiende plenamente, nos traerá, a usted y a mí, todo lo que realmente necesitamos.

La contestación es sencilla. Estas personas tenían una meta. Esto es: tenían fijado en sus mentes un punto que tenían que alcanzar. Algo que era más importante... mucho más importante... que el tiempo y el esfuerzo que había que invertir en ello. Un sueño, que veían sólo en su mente y lo sentían sólo en su corazón, demasiado grande para poder negarlo. Un sueño que se levantaba ante sus ojos cuando despertaban en la mañana... y que era en lo último en que pensaban al dormirse en la noche.

Este gran sueño... esta cosa ondulante y dinámica... invisible para todo el mundo, excepto para el que la tenía... es la responsable de todo gran progreso del hombre. Es la causa de todo lo que vemos rodeándonos en el mundo.

Todo en el mundo es un sueño convertido en realidad... una meta alcanzada.

Se ha dicho: “Lo que la mente del hombre puede concebir y creer, se puede lograr".

Es el rascacielos, es el puente de un lado a otro de la bahía, es la nave espacial que se dirige hacia la estratosfera. Y es el pequeño negocio establecido a la vuelta de la esquina... es el ameno hogar de los suburbios. Es el joven que ganó su diploma, y el recién nacido en brazos de su madre. Es la trampa que vence el jugador de golf y la

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posición que se alcanza en los negocios. "Lo que la mente del hombre puede concebir y creer, se puede lograr".

¿Sabe usted lo que significa esto para usted y para mí?

Bien. Permítame explicárselo. Y debo añadir que me tomó diecisiete años darme cuenta de ello. Una vez que se entiende esto, sin embardo, la vida se vuelve más fácil, más divertida y mucho más entusiasta e incalculablemente más retributiva.

Para empezar... y para comprender completamente este tema, debemos darnos cuenta que es la base de todo éxito. Es, de hecho, la definición misma del éxito.

La mejor definición del éxito que he podido encontrar, es ésta: “El éxito es la adquisición progresiva de un ideal digno".

Si piensa usted un momento en esto, se percatará de qué perfecta es ésta definición:

"El éxito es la adquisición progresiva de un ideal digno"

Pero, ¿Qué significa esto? Significa que toda persona que se propone lograr algo que considera un ideal digno, es una persona de éxito.

Al mismo tiempo, también significa que cualquier persona que no se propone una meta, puede definirse como lo opuesto al éxito... un fracaso.

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Cualquier persona con un sueño en su mente y en su corazón, que lo ha identificado como una meta digna... es una persona de éxito. No tiene nada que ver necesariamente con el dinero, a menos que el dinero sea la meta. Se deja, a cada uno de nosotros, que decidamos por nosotros mismos cuál es la meta.

Dada tan sencilla definición del éxito, podría usted pensar que todas las personas son de éxito. Todas lo deberían ser, pero se estima que sólo un cinco por ciento lo es. De todas las personas que pasan junto a usted en la calle, sin importar qué tan grande y activa sea la ciudad, solamente cinco de cada cien personas pueden decirle hacia dónde dirigen su trabajo. El resto sólo pasan a la deriva, esperando que algo bueno les suceda o, por lo menos, que no les suceda nada malo... dejando que las circunstancias y los vientos de la economía los lleven de aquí para allá.

Esas son las personas que no han aprendido las reglas de la vida de que hablamos en nuestro Mensaje de Introducción.

Me gusta comparar a los seres humanos con los navíos. Y se calcula que el noventa y cinco por ciento pueden compararse con navíos que carecen de timón. Están sometidos a todos los cambios del viento y de la marea... están irremediablemente al garete. Y mientras tanto, esperan fervorosamente que algún día puedan llegar a un exitoso y rico puerto, pero usted y yo sabemos que por cada angosta entrada al puerto existen miles de millas de costa rocosa. Las probabilidades de ser arrastrados por la corriente al puerto, son una contra mil.

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Pero, el cinco por ciento que se han tomado el tiempo y han ejercitado la disciplina para decidir el punto de su destino... y que se han fijado un curso... navegan a lo ancho y a lo amplio en los profundos océanos de la vida, tocando un puerto y otro, y llevando a cabo más en unos cuantos años de lo que el resto llevará a cabo en toda una vida.

Si usted alguna vez visita un barco en el puerto, suba al puente de mando y pregunte al capitán cuál es el siguiente puerto que va a tocar. El capitán le contestará con una sola frase. Aún cuando el capitán de un navío no puede ver el 99 por ciento de su viaje, sabe qué viaje es, cuál es su destino, y que llegará si hace ciertas cosas en cierta manera, todos los días.

Todos deberían de hacer la misma cosa. A menos que usted pueda decir en una sola frase concisa en qué consiste su meta... lo más probable es que usted nunca haya definido, realmente con claridad, cuál es su meta.

Cuando usted pregunta a la mayoría de las personas qué es lo que buscan... le responderán en términos vagos e irreales. Le dirán a usted: “La Felicidad" o "La buena salud" o "Tener el suficiente dinero para mantener a mi familia", y así sucesivamente.

Estas no son metas, sino simplemente condiciones que todos deseamos.

Cuando hablamos de metas, queremos decir: “¿Qué es lo que usted quiere?" Usted, como individuo. ¿Qué es lo que le gustaría mucho tener, o ser, pero que usted puede pensar que está, por una razón u otra, fuera de su alcance?

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Porque vea usted, si me puede decir lo que quiere, yo puedo decirle cómo lograrlo, con tal de que sea digno de usted y dentro del terreno de las consecuciones humanas.

El proceder con éxito en el curso de toda una vida, debería ser un asunto de fijarse metas progresivas y lograrlas una tras otra; cada una, mejor que la última, exactamente como un barco que navega hacia un puerto a la vez; fíjese su puerto. Cuando lo haya tocado, entonces puede usted fijar la meta nueva...Y después la siguiente. Siguiendo éste significativo enfoque lleno de sentido común hacia la vida, usted tendrá éxito y logrará más en cinco años de lo que la gran mayoría de las personas logran en toda su vida. Ahora bien, permítame decirle una manera en que aclarará su pensamiento y de establecer la primera meta, si es que usted no se ha fijado ya una.

Sabiendo que, sin una meta no podemos tener éxito; y también, que si tenemos una, nos podemos fijar una dirección y propósito, y que la lograremos, empezamos a darnos cuenta de que el establecer una meta claramente definida es el paso más importante que podemos dar.

Es bueno recordar también que, noventa y nueve veces de cada cien, nuestra meta puede ser alcanzada en el trabajo en el que actualmente estemos ocupados.

Si usted no sabe qué es lo que más desea; en otras palabras, si usted no es del número de los afortunados mortales que saben exactamente qué es lo que buscan... salga a algún lugar apartado y tome como una hora escribiendo las cosas que usted desearía tener.

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En esa lista podría estar incluído un bello hogar, un automóvil, cierta cantidad de dinero, una entrada específica, un puesto especial dentro de la compañía, una cantidad fija a cuenta de sus comisiones sobre ventas... cualquiera de las miles de cosas. Ponga en su lista cuantas cosas pueda desear. Y, es una buena cosa hacer ésta lista en compañía de su esposa.

Cuando haya escrito todas las cosas que desea, escoja una de ellas... solamente una... que usted desearía tener sobre todas las demás, escriba lo que ha escogido en otra hoja de papel, o póngala dentro de un círculo. Hecho ya esto, guarde su lista y olvide todo, excepto aquella cosa que haya decidido lograr primero.

Como el navío, una persona no puede tocar más que un puerto a la vez. Mucha de la confusión y de la indecisión que se ve en la mayoría de las personas se debe a que desean tantas cosas que no deciden cuál es la que quieren lograr primero.

Como resultado, caminan en círculos y muy frecuentemente no logran nada.

Recuerde que sólo se llega a una meta a la vez. Ya que se haya decidido por una cosa que se propone lograr, escríbala en una tarjeta que lleve siempre en el bolsillo. Piense en esa cosa a primera hora en la mañana y que sea en lo último que piense en la noche. Y, en el intervalo, piense en ella lo más frecuentemente que pueda. Al hacer esto, usted da fuerza a su meta en su subconsciente, de donde salen todas las respuestas, conforme las va necesitando, para lograr sus propósitos. Este es el proceso mental que

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siguen todas las personas, hombres y mujeres, que tienen éxito en el mundo.

Piense en su meta tan frecuentemente como pueda. Fórmese una imagen mental de su meta, dándola como cosa hecha. Pero, cerciórese de ser absolutamente específico. ¡No generalice!

Si su meta es tener cierta cantidad de dinero, escriba exactamente la cantidad y el límite de tiempo que tiene y que se ha fijado para obtenerla.

Si su meta es tener un bello hogar, fórmese un cuadro exacto de ese hogar, aún si tiene usted que pagar los honorarios de un arquitecto que dibuje el plano de la casa. Y debe usted hacerlo porque, créame, logrará tener esa casa. Pero, recuerde, tenga cuidado en lo que fija usted en su mente y su corazón... porque, si usted lo desea con fuerza... lo tendrá.

Mencioné que pasé diecisiete años buscando el secreto del triunfo... el secreto del éxito. Yo quería saber qué es lo que separa a "los que tienen", de los que "no tienen". No solamente hablando de dinero (aunque el dinero es una parte muy importante de la vida), sino en todos sentidos. Empecé a buscar la respuesta en 1933, durante la depresión, y no la hallé sino hasta el día del Año Nuevo... en 1950.

Y, de pronto, me dí cuenta de que en los cientos de vidas que había estudiado... en los cientos de libros que había leído, un sólo hecho había estado ante mis ojos todo el tiempo. Ese hecho es, sencillamente, que no somos los que pensamos.

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Porque, vea usted, en éste momento usted no es más que la suma total de sus pensamientos hasta este momento. Similarmente, usted será el año entrante o dentro de cinco años; y así sucesivamente, lo que usted piense desde este momento en adelante.

Eso es por lo que el establecerse una meta es esencial para el éxito. A menos que usted esté pensando en lo que desea lograr, su pensamiento es vago, confuso... saltando de una cosa hacia otra, con el resultado de que no se logra nada, ni se llega a nada.

Al pensar todas las mañanas, todas las noches, y cuantas veces se pueda durante el día, en una sola meta que hayamos fijado, efectivamente empezamos a movernos hacia ella y a atraerla hacia nosotros. Cuando concentremos nuestro pensamiento, es como si siguiéramos un río que dará vueltas y divagará por el campo y nos propusiéramos encauzarlo por un canal recto y tranquilo. Entonces tendré fuerza, dirección, velocidad. Lo mismo pasa con nuestras mentes.

Una vez que sabemos hacia dónde vamos, sabremos para qué saltamos de la cama en las mañanas y para qué estamos trabajando... y por qué es tan importante que hagamos el mejor trabajo que podamos. Sabremos por qué es esencial que nos cortemos el río de esa gente, tan grande y perezoso, que va sin rumbo ni propósito, y pongamos un canal derecho y claro que se dirija hacia el sueño de nuestro corazón.

Alguna de estas tardes, párese en la esquina de una calle llena de bullicio y actividad y examine los rostros de la

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muchedumbre que pasa. Observe cómo caminan, mire sus expresiones. ¿Le parecen a usted rostros animados, felices, interesantes, llenos de determinación? o ¿Le parecen, en su mayoría, opacos, distraídos y aburridos?

Si se mantiene usted observando bastante tiempo, verá a una persona cuyos pasos son rápidos y objetivos: tiene buen porte y postura, sus ojos están llenos de interés y de inteligencia... camina como quien sabe a dónde se dirige e insiste en dirigirse hacia allí.

Miles de millones de personas darían cualquier cosa de la tierra por la libertad y aplomo personal que usted y yo tomamos como cosa natural y concedida.

Tener la libertad de escoger su trabajo y sus metas. Disfrutar de nuestro generoso nivel de vida... conocer la paz y privacía de nuestros hogares... tener leyes que protegen al ciudadano en vez de perseguirlo.

Todo eso tenemos y, sin embargo, en medio de nuestra prosperidad, millones de personas llevan una vida triste, sin objeto... viven de día a día... de mes a mes... en una prisión que se han fabricado. Estas son las personas que nunca han tomado la decisión que los pondría en libertad. No han decidido qué hacer de sus vidas, aún en nuestro clima de libertad.

Como dijo Carlysle: “El hombre sin propósito es como el navío sin timón. Tened un propósito en la vida y, al tenerlo, poned toda la fuerza de vuestra mente y toda la fuerza de vuestros músculos en el trabajo que Dios os ha dado".

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Carlysle también escribió: “Un hombre con la mitad de su evolución va hacia atrás y hacia adelante y no adelanta ni aún en el camino más despejado. El hombre que es todo evolución avanza aún en los caminos más ásperos y llegará a su propósito, aún poniendo en ello poca sabiduría".

Y Munger escribió: “No hay camino al éxito sino por un propósito claro y fuerte. Nada puede reemplazar al propósito. Un propósito subraya el carácter, la cultura, la posición social, la consecución de toda suerte".

Decida usted su meta, insista en ella... y durante los siguientes treinta días, mire la tarjeta que lleva en el bolsillo todas las mañanas, todas las noches, y cuantas veces pueda durante el día. Imprima su meta en su mente subconsciente. Véase como si ya la hubiera alcanzado. Haga esto sin fallar, todos los días durante treinta días, y se volverá eso un hábito. Un hábito que lo llevará de un éxito al otro... todos los días de su vida.

Porque, éste es el gran secreto del éxito... la puerta a todo lo que usted tendrá o será."Usted es ahora, y se

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4. EL MILAGRO DE SU

MENTE

En éste mensaje: “El Milagro de su Mente", el cuarto del programa "¡SEA EL MEJOR EN SU CAMPO!", Deseo exponerle un plan que puede usted seguir, invirtiendo sólo un poco de tiempo al día, cinco días a la semana, y que le traerá resultados fuera de toda proporción de acuerdo con el tiempo empleado.

En el mensaje precedente "Un Destino Digno", habíamos hablado acerca de la necesidad vital de tener una meta. Espero que usted ya se haya establecido una. Usted lo entenderá a medida que platiquemos en este otro.

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Este mensaje fue titulado "El Milagro de su Mente", para darle a usted una más clara idea del potencial representado por el correcto uso de su mente. Durante un momento considere las cosas que su mente ha hecho por usted. Todo lo que usted tiene, su trabajo, el dinero que gana, todo lo que posee le ha llegado como resultado del uso de su mente. Ahora, considere la estimación hecha por los expertos acerca de que usted ha estado usando, probablemente, sólo alrededor del 10 por ciento de su capacidad mental.

El modo en que muchas personas usan sus mentes puede ser comparado con el modo como, durante el siglo XIX, se trataba de incorporar la costa Oriental de Norte América al Continente. Se invirtió mucho tiempo y mucho esfuerzo para recuperar solamente una pequeña faja a lo largo de la costa. Al Occidente, renacían las grandes salvajes e in desarrolladas regiones que, posteriormente, llegarían a constituir el increíble 90 por ciento de la economía del país; 90 por ciento de los recursos naturales que determinaron el standard de vida de que gozan los Estados Unidos el día de hoy.

Si todo lo que usted tiene es el resultado de usar únicamente el 10 por ciento de su mente, considere por un momento qué significará, para usted y su familia, si aumenta usted ese porcentaje. Este mensaje le mostrará cómo usted, con el uso de sus poderes mentales, desarrollará un 90 por ciento de ese territorio mental, virgen hasta la fecha.

Ninguno de nosotros, como regla, como norma, tiene la más ligera idea de la capacidad mental que tiene. Pero, créame, cuando le digo que su mente puede ser comparada con una mina de oro no-descubierta todavía, le estoy diciendo la verdad. Y no importa que usted tenga 17 o 70 años.

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Mírelo de ésta manera, su meta está en el futuro. Su problema es el puente existente entre lo que usted es ahora y la meta que usted intenta alcanzar. Este, es el problema que hay que resolver.

Ahora, recuerde esto que fue escrito por Robert Schult, presidente del Departamento de Psicología de la Universidad de Northwestern:

"Las personas con éxito no son las personas sin problemas; son, sencillamente, las personas que han sabido resolver sus problemas".

Ahí lo tiene usted. Vivir con éxito logrando las cosas que queremos de la vida, es únicamente solucionar los problemas que tenemos, es pasar de lo que somos nosotros ahora, al punto que deseamos alcanzar.

Nadie existe sin problemas. Ellos son una parte de nuestra vida. Pero, permítame demostrarle cuánto tiempo desperdiciamos en preocupaciones por problemas equivo-cados. Esto es una estimación bastante confiable acerca de las cosas por las que las personas se preocupan:

Cosas que nunca pasan 40, cosas que ya pasaron y que no pueden cambiarse por todas las preocupaciones que se tengan en el mundo 30, preocupaciones innecesarias acerca de nuestra salud 12, Preocupaciones diversas sin importancia 10, preocupaciones reales, legítimas 8.

Es decir, el 92 por ciento de las cosas por las que las personas normales nos preocupamos, toman un tiempo valioso y son preocupaciones innecesarias.

Referencias

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