Gráfico I.1: En 2015, muchos países aún no habrán logrado los objetivos de la EPT
Gráfico 2.7: La ayuda a la educación básica disminuyó en 19 países de bajos ingresos entre 2010 y 2011
Ayuda total a la educación básica en países de bajos ingresos, 2010 y 2011
Fuente: OCDE-CAD (2013). 254 249 288 217 162 165
Millones de dólares constantes de 2011 0 Bangladesh 25 50 75 100 125 150 Afganistán Mozambique Haití R. D. del Congo R. U. de Tanzania Malawi Uganda Liberia Madagascar Somalia Sierra Leona Tayikistán Mauritania Chad Guinea-Bissau Comoras R. P. D. de Corea Malí Etiopía Burkina Faso Nepal Kenya Rwanda Benin Camboya Eritrea Myanmar Burundi Zimbabwe Níger Togo Kirguistán Guinea R. Centroafricana Gambia 2010 2011 300 La ayuda a la educación básica disminuyó en 19 países de bajos ingresos La ayuda a la educación básica aumentó o se mantuvo constante en 17 países de bajos ingresos
Recuadro 2.2: Los niños pobres sin escolarizar
de algunos países de ingresos medianos bajos
también necesitan ayuda
Los niños más pobres del mundo, que son los que menor probabilidad tienen de estar escolarizados, viven no solo en países de bajos ingresos sino también en países de ingresos medianos bajos. Desde 2000, 25 países han adquirido esta última categoría, que cuenta ahora con 54 países, mientras que 36 están clasificados como países de bajos ingresos. En 1999, el 84% de los niños sin escolarizar de todo el mundo vivían en países de bajos ingresos, y el 12% en países de ingresos medianos bajos, pero en 2011 el 37% vivían en países de bajos ingresos y el 49% en países de ingresos medianos bajos. Este cambio obedeció a que algunos países muy poblados, como la India, Nigeria y el Pakistán, han pasado a integrar la categoría de países de ingresos medianos bajos.
Los umbrales de ingresos que el Banco Mundial utiliza en la actualidad para clasificar a los países, y que determinan su idoneidad a la hora de obtener préstamos y subvenciones de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), tienen un gran peso en las decisiones sobre la concesión de recursos por parte de los grandes donantes. El grupo de países de ingresos medianos bajos lo componen aquellos cuyos ingresos anuales per cápita se sitúan entre 1.026 dólares estadounidenses y 4.035 dólares. Estos países presentan diferencias enormes en cuanto a los obstáculos que deben afrontar para alcanzar los objetivos de la Educación para Todos y otras metas relativas al desarrollo. A este grupo pertenecen algunos países subsaharianos y países afectados por conflictos. Sus niveles de ingreso difieren sustancialmente, de Egipto, Indonesia y Marruecos, con ingresos per cápita más elevados, a otros, como el Camerún, Côte d’Ivoire, el Senegal y el Yemen, con ingresos per cápita más parecidos a los de los países de bajos ingresos. Los países más poblados, la India, Nigeria y el Pakistán, se sitúan en la parte baja del grupo de países de ingresos medianos bajos y en ellos reside el 54% de la población del mundo en desarrollo que vive con menos de 1,25 dólares al día, según estimaciones de población de 2010.
Algunos de los países de ingresos medianos bajos podrían hacer mucho más para aumentar la proporción de sus recursos destinados a la educación y garantizar que estos lleguen a quienes más lo necesitan. Sin embargo, es posible que las reformas fiscales que precisan requieran tiempo, de modo que estos países seguirán necesitando ayuda en los próximos años, y evitar así que otra generación de niños se vea privada de su derecho a la educación. En la India, por ejemplo, que se convirtió en un país de ingresos medianos bajos en 2007, existe una élite lo bastante grande como para poder aportar suficientes impuestos que puedan proporcionar a las familias pobres la posibilidad de aprender; sin embargo, la redistribución de los recursos hacia las partes más pobres del país lleva su tiempo y no será directa, habida cuenta de su tamaño. Si cada estado de la India fuese un país, Uttar Pradesh sería la segunda concentración de pobres del mundo (después de China) y Bihar la sexta. Para asegurarse de que la ayuda se orienta hacia los pobres, los donantes deberían dirigir sus ayudas a las zonas de los países de ingresos medianos bajos en la que se concentra la pobreza.
Fuentes: Banco Mundial (2013f); Oxford Poverty and Human Development Initiative (2013).
Tanzania, disminuyó un 12% entre 2009 y 2010, y otro 57% en 2011, en este último caso debido a los recortes de las ayudas de Canadá y del Banco Mundial. Estas reducciones ponen en peligro los avances ya realizados y podrían desbaratar los esfuerzos en favor de la calidad de la educación.
La disminución en la ayuda a la educación básica de los países de bajos ingresos ha provocado una caída de los recursos por niño desde 18 dólares estadounidenses en 2010 hasta 16 dólares en 2011. La República Unida de Tanzania recibió 7 dólares por niño en 2011, 13 dólares menos que en 2009.
Los niños sin escolarizar necesitan ayuda,
independientemente de donde vivan
De los diez países con un mayor número de niños sin escolarizar, seis son países de ingresos medianos bajos. De estos, solo dos pertenecen al grupo de los diez países que recibieron más ayuda a la educación básica en 2011: la India y el Pakistán. Nigeria, donde vive el mayor número de niños sin escolarizar del mundo, no es uno de los diez países que más ayuda reciben para la educación básica, y la ayuda que recibe disminuyó casi un 28% entre 2010 y 2011. Aun cuando estos países tienen que redoblar sus esfuerzos para elevar su gasto interno en educación, la falta de recursos no debería impedir que los niños más desfavorecidos puedan ir o no a la escuela en función del lugar en el que residen (Recuadro 2.2).
Está cambiando el paisaje de los donantes
La caída de la ayuda a la educación refleja la variación de la estructura de gastos de muchos donantes. La ayuda directa a la educación disminuyó algo más que la ayuda total destinada a los demás sectores entre 2010 y 2011 y, por tanto, se redujo la proporción de la educación del 12% al 11%. En particular, Canadá, Francia, los Países Bajos y los Estados Unidos de América recortaron el gasto en educación más de lo que redujeron la ayuda total. Entre 2010 y 2011, 21 donantes bilaterales y multilaterales disminuyeron sus desembolsos en concepto de ayuda a la educación básica. Las mayores disminuciones, en cuanto al volumen, se dieron en Canadá, España, los Estados Unidos, Francia, el Japón, los Países Bajos y la Unión Europea,
que en su conjunto representaron el 90% de la
reducción de esa ayuda.5
Los Estados Unidos de América, que en términos absolutos era el principal donante bilateral de ayuda a la educación básica, recortó su ayuda en este campo hasta pasar a ocupar el segundo puesto. En consecuencia, el Reino Unido superó a los Estados Unidos como principal donante bilateral, gracias a su compromiso de elevar la ayuda total hasta el objetivo acordado por los donantes europeos del 0,7% del Ingreso Nacional Bruto (INB) en 2015, así como a su decisión de dar prioridad al sector educativo. En 2012, el Reino Unido asignó a la ayuda el 0,56% de su INB. En cambio, los Estados Unidos, que no ha asumido un compromiso de esa naturaleza, dedicaron a la ayuda en 2012 el 0,19% del INB. De la disminución de la ayuda total proporcionada por los Estados Unidos a la educación básica entre 2010 y 2011, el 94% se explica por los grandes recortes de su gasto en el Afganistán, el Iraq y el Pakistán.
En 2011 los Países Bajos decidieron
suspender los programas de educación que no contribuyesen directamente a sus prioridades en política exterior. El resultado fue que su ayuda a la educación básica disminuyó en más de un tercio entre 2010 y 2011; había sido el principal donante a la educación básica en 2007, pero en 2011 ocupaba el undécimo lugar. Los Países Bajos eran un donante fundamental y un referente en políticas educativas, por lo que su alejamiento del sector es motivo de preocupación. Los recortes en la ayuda prestada afectaron especialmente a Malí, Mozambique y Uganda: en los tres países se produjo un descenso de la educación básica entre 2010 y 2011, lo que indica que los Países Bajos no consiguieron su propósito de retirarse sin dañar la educación de los países afectados, ya que ningún otro país ha venido a colmar ese déficit.
Australia incrementó su ayuda a la educación básica un 49% entre 2010 y 2011, aunque el incremento se concentró sobre todo en países de ingresos medianos bajos que considera estratégicamente importantes, entre los que figuran Indonesia, Papua Nueva Guinea y Filipinas. En 2011, el 68% de la ayuda
5. La disminución de la ayuda de Francia a la educación básica se debe en gran parte a que, a partir de 2011, la OCDE dejó de considerar que Mayotte
Entre 2010
y 2011,
24 donantes
disminuyeron
su ayuda a
los países
de bajos
ingresos
Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo
0
2
desembolsada por Australia para la educación básica se destinó a la región del Asia Oriental y el Pacífico; previsiblemente ésta continúe siendo una de las prioridades principales. El África Subsahariana recibió solo el 0,3% del total de la ayuda bilateral de Australia a la educación básica, aunque el anterior Gobierno australiano se había comprometido a adherirse al Banco Africano de Desarrollo, con una contribución inicial y los pagos de las 13ª y 14ª reposiciones de recursos por un importe de 161 millones de dólares estadounidenses para el periodo de reposición de seis años; en promedio, la contribución anual al banco equivaldría aproximadamente al 12% de su ayuda total a la educación (Parmanand, 2013).
El aumento de la ayuda del Reino Unido a la educación básica entre 2010 y 2011 benefició a los países de bajos ingresos. Sin embargo, 24 donantes redujeron sus ayudas a estos países durante el mismo periodo, incluidos nueve de los 15 donantes principales a estos países. Los recortes más destacados fueron los de la Unión Europea, el Banco Mundial y los Países Bajos (Gráfico 2.8). Estos donantes, junto a Canadá y España, fueron los responsables de la reducción global de la ayuda a la educación en el África Subsahariana.
Los recortes en las ayudas a los países de bajos ingresos y a los países del África Subsahariana entre 2010 y 2011 formaron parte de una reducción global de la ayuda a la educación básica por parte de los principales donantes. Las instituciones de la Unión Europea, por ejemplo, disminuyeron un 31% su ayuda total a la educación básica, lo que representó una reducción del 36% en países de bajos ingresos, siendo Bangladesh, la República Democrática del Congo, Malawi y Nepal algunos de los más afectados. Australia, el Banco Mundial y el FMI aumentaron su ayuda total a la educación básica entre 2010 y 2011, pero disminuyeron su gasto en los países de bajos ingresos.
La ayuda prestada por el Banco Mundial a la educación básica creció en su conjunto un 13%, pero cayó un 23% la destinada a los países de bajos ingresos; las disminuciones más intensas afectaron a Haití y la República Unida de Tanzania. La ayuda del Banco Mundial a la educación básica en países de ingresos medianos bajos creció un 23%, principalmente
debido a los grandes desembolsos destinados a la India y el Pakistán. Los desembolsos en concepto de ayuda del Banco Mundial a la educación básica disminuyeron, o se mantuvieron constantes, en la mayoría de los países del África Subsahariana, mientras que aumentaron los destinados al Asia Meridional y Occidental, lo que refleja una tendencia evidente en el último decenio.
Es poco probable que el gasto de la Alianza Mundial para la Educación haya contrarrestado el déficit derivado de la reducción de la ayuda del Banco Mundial a los países de bajos ingresos. Uganda, por ejemplo, era el segundo receptor de ayuda del Banco Mundial a la educación básica en 2002, después de la India, y recibía 113 millones de dólares estadounidenses para la educación; en 2011, el desembolso fue nulo, aun cuando Uganda seguía clasificado como país de bajos ingresos. Sin embargo, Uganda no ha recibido ninguna financiación por parte de la Alianza Mundial para la Educación. Lo mismo sucede con la República Unida de Tanzania, otro importante receptor de la ayuda del Banco
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Gráfico 2.8: Entre 2010 y 2011, nueve de los 15 donantes principales