Gráfico I.1: En 2015, muchos países aún no habrán logrado los objetivos de la EPT
Gráfico 3.3: La inversión en educación contribuye al desarrollo
o más (1965-2005)
B. PIB per cápita (1965-2005)
Fuente: Barro y Lee (2013). Fuente: Heston y otros (2012).
Nivel de estudios medio (años)
0
PIB per cápita (PP
A en dólares estadounidenses) 0 7 000 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 Liberia Botswana 1 000 2 000 3 000 4 000 5 000 6 000 10 000 9 000 8 000 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 Liberia Botswana 2010
podido alcanzar el mismo nivel de ingresos per cápita que Nicaragua. Si bien sus problemas más recientes se deben a las secuelas de desastres naturales, incluido el devastador terremoto de 2010 que destruyó gran parte de las infraestructuras educativas del país, su incapacidad de invertir adecuadamente en la educación se traduce en que tiene que seguir haciendo frente a desafíos importantes para reconstruir su economía. En 2012, el 51% de las mujeres y el 46% de los hombres de edades comprendidas entre 15 y 49 años no habían pasado de los estudios de enseñanza primaria (Institut Haïtien de l’Enfance e ICF International, 2012).
Incluso en el Asia Oriental y el Pacífico, donde el crecimiento ha sido elevado gracias a la inversión en educación y a las reformas económicas y educativas, los países en los que el gasto en educación ha ido disminuyendo, como Tailandia, corren el riesgo de afrontar periodos prolongados de crecimiento lento (Eichengreen y otros, 2013). En 2005, el número medio de años que los adultos habían pasado en la escuela era de 5,9, dos años menos que la media regional, y había crecido 2,8 años desde 1965. Si Tailandia hubiese seguido la media regional, su tasa media de crecimiento anual entre 2005 y 2010 habría podido alcanzar el 3,9% en lugar del 2,9% (Castelló-Climent, 2013).
En el África Subsahariana, las distintas trayectorias seguidas por Botswana y Liberia, que empezaron con niveles parecidos de crecimiento económico y desarrollo educativo, y ambos poseen diamantes, permiten comprobar el llamativo contraste entre los respectivos beneficios de la educación. En 1970, el ingreso per cápita de ambos países era prácticamente el mismo. El número de años de escolarización de los adultos de ambos países era de un año, en promedio, algo por debajo de la media regional. Botswana invirtió la riqueza derivada de sus recursos naturales en educación y otros sectores sociales, mientras Liberia permaneció en gran medida diezmada hasta hace poco, en parte por tener que financiar sus dos guerras civiles. La diferencia se refleja en el gasto en educación: en 2009 Botswana dedicó a la educación el 8,2% del PNB, dos veces el porcentaje de Liberia. El resultado es que, en un periodo de 40 años, el nivel de escolarización creció hasta ocho años en Botswana, pero solo hasta tres años en Liberia, muy por debajo de la media regional. En 2010, el PIB per cápita era más de 20 veces mayor en Botswana (Gráfico 3.3).
Estas experiencias ponen de manifiesto hasta qué punto es erróneo que los países reduzcan su inversión en educación, incluso en épocas de recesión económica. Cuando se actúa así, no solo se niega a la población el derecho a la educación sino que se pone en peligro la
Si Tailandia
hubiese
seguido la
media regional
del número
de años de
escolarización,
su tasa media
de crecimiento
anual entre
2005 y 2010
habría podido
alcanzar el
3,9% en lugar
del 2,9%
0
2
prosperidad del futuro. Y sin embargo, países como Grecia, Italia y Portugal han reducido el gasto en educación en más del 5% entre 2010 y 2012, en una época en que sus economías más necesitaban este tipo de inversión (Comisión Europea y otros, 2013).
…pero la educación ha de ser equitativa para
poder cosechar los beneficios económicos…
Los países pobres no escapan de la trampa de los bajos ingresos con un mero incremento del número de años de instrucción que la población recibe. Los estudios elaborados para este Informe señalan que los países solo conseguirán el tipo de crecimiento que elimina la pobreza si invierten en una educación equitativa que garantice que los más pobres, al igual que los más ricos, estén más tiempo escolarizados. Así ha sido en los países que han registrado las tasas de crecimiento económico más elevadas, entre los que se cuentan China, la República de Corea y la provincia china de Taiwán, mientras se reducían las desigualdades en la educación.Estos nuevos estudios muestran que las desigualdades en la educación entorpecen considerablemente las perspectivas de crecimiento económico de los países. La igualdad en la educación se puede medir con el coeficiente de Gini, que varía entre cero (igualdad absoluta) y uno (desigualdad máxima). Un incremento de 0,1 en el coeficiente de Gini acelera el crecimiento en medio punto porcentual, con lo que los ingresos per cápita aumentan un 23% en 40 años.
La educación en el África Subsahariana es especialmente desigual. Si el coeficiente de Gini para la educación (0,49), hubiese mejorado hasta alcanzar el nivel de América Latina y el Caribe (0,27), la tasa de crecimiento anual del PIB per cápita en 2015–2010 habría aumentado un 47% (pasando del 2,4% al 3,5%) y los ingresos per cápita habrían aumentado 82 dólares en ese periodo.
Las distintas desigualdades en la educación explican, por lo menos en parte, la notable variación existente en las tasas de crecimiento de los países del Asia Oriental y el Pacífico, en los 40 últimos años. En la República de Corea se han reducido las desigualdades en el ámbito educativo un 50% más deprisa que en países
como Filipinas. En consecuencia, existe una gran variedad de ritmos de crecimiento económico. Durante ese mismo periodo, el crecimiento medio anual del PIB per cápita era del 5,9% en la República de Corea y del 1,5% en Filipinas.
La comparación entre las situaciones del Pakistán y Viet Nam ilustra con la mayor claridad la importancia de una educación equitativa. En 2005, el número de años, en promedio, que los adultos habían pasado en la escuela era similar: 4,5 en el Pakistán y 4,9 en Viet Nam. Sin embargo, la distribución de los niveles de educación era muy desigual en el Pakistán, donde el 51% de la población carecía de estudios, mientras que en Viet Nam la cifra equivalente era tan solo del 8%. En cambio, el 33% había cursado educación posprimaria en el Pakistán en comparación
con el 21% en Viet Nam.El coeficiente de
Gini de las desigualdades en la educación en Pakistán ascendía al 0,60, más del doble del correspondiente a Viet Nam (0,25).
Esta diferencia en materia de desigualdad en la educación entre ambos países explica el 60% de la diferencia en su crecimiento per cápita entre 2005 y 2010. Los ingresos per cápita de Viet Nam, un 40% inferiores a los del Pakistán en los años 1990, no solo alcanzaron los del Pakistán sino que los superaron, hasta situarse un 20% por encima, y parece probable que la diferencia seguirá ampliándose (Infografía: Crecimiento con educación).
En Viet Nam siguen existiendo bolsas de desigualdad en el acceso a la educación secundaria, y las cifras correspondientes a los niños de las minorías étnicas son inferiores a la media nacional, pero casi todos los niños finalizan sus estudios primarios, cualquiera que sea su situación (Oficina General de Estadística de Viet Nam, 2011). Entre las mujeres más pobres de edades comprendidas entre 15 y 24 años, un 17% no había completado la enseñanza primaria en 2010 y un 37% el primer ciclo de secundaria. En cambio, las cifras correspondientes del Pakistán eran del 89% y del 96% (UNESCO, 2013).
Si el Pakistán redujese a la mitad su nivel de desigualdad en el acceso a la educación, hasta alcanzar el de Viet Nam, aumentaría su tasa de crecimiento económico en 1,7 puntos
En la República
de Corea
se han
reducido las
desigualdades
en el ámbito
educativo
un 50% más
deprisa que en
países como
Filipinas, lo
que indica
la existencia
de una gran
variedad de
ritmos de
crecimiento
económico
* Medida estadística de la desigualdad. La igualdad perfecta (cuando todos van a la escuela durante el mismo periodo de tiempo) sería igual a 0 y la desigualdad perfecta (cuando solo una persona va a la escuela) sería igual a 1.
1
4,5
años4,9
años49%
de la población con educación
92%
de la población con educación
0,6
Coeficiente de Gini
0,25
Coeficiente de Gini
Pakistán
Viet Nam
El promedio de años de escolarización de un adulto era muy similar en 2005...
2
3
...pero eran menos los que habían recibido educación en el Pakistán...
...y las desigualdades en la educación eran más del doble en el Pakistán
1990 2000 2010 La educación en el Pakistán es menos igualitaria La educación en Viet Nam es más igualitaria
Viet Nam sobrepasó al Pakistán en relación al PIB per cápita en 2005
1.000 $ 2.000 $ 2.297 $
2.779 $
Una educación más igualitaria en Viet Nam mejora los resultados económicos
Crecimiento económico (PIB per cápita)
La igualdad en la educación puede medirse utilizando el coeficiente de Gini* Igualdad perfecta
0,0
Coeficiente de GiniA lo largo de 40 años, el ingreso per cápita es un 23% más alto en un país donde la educación es más igualitaria Desigualdad completa:
1,0
Coeficiente de Gini0,1
mejora de la igualdad en la educación 1.104 $ 1.358 $+23%
CRECIMIENTO CON EDUCACIÓN
La igualdad en la educación acelera la prosperidad
0
2
porcentuales; su crecimiento medio real del PIB per cápita entre 2005 y 1020 se situó en el 2,5%. Esta comparación pone de relieve la necesidad urgente de una mayor inversión pública en educación en el Pakistán, que en 2011 le dedicó menos del 10% de su presupuesto. Es necesario centrar los gastos, en particular, en las niñas más pobres de las zonas rurales, y ello no solo en provecho de las niñas y sus familias sino por el bien de la posteridad del país.
… y la calidad de la educación es vital para el
crecimiento económico
Alargar la escolarización no basta; los niños necesitan aprender. Allí donde la calidad de la educación es baja, la base de conocimientos de la economía también lo es, y esta no puede actuar como motor del crecimiento.
En los últimos años, las mejoras de la calidad de la educación, que pueden medirse a través de los resultados de pruebas, se han puesto en relación con los aumentos de las tasas de crecimiento anual per cápita. Si México hubiese elevado en 70 puntos sus resultados en matemáticas en el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) de la OCDE, hasta alcanzar la media de la OCDE, su tasa de crecimiento anual per cápita se habría incrementado cerca de 1,4 puntos porcentuales (Hanushek y Woessmann, 2012a). Dado que su tasa de crecimiento se mantuvo en el 1,5% entre 1990 y 2010, la conclusión es que la tasa se habría casi duplicado.
Los beneficios derivados de la mejora de los resultados del aprendizaje hacen que la inversión en educación resulte muy atractiva. Las estimaciones realizadas para este Informe, en las que se relacionan los resultados educativos con el crecimiento económico, han intentado cuantificar el efecto de la inversión en la mejora de la calidad (Hanushek y Woessmann, 2012b). El punto de partida es una reforma del sistema educativo cuyo costo correspondería al 1,8% del PIB y que se traduciría en un incremento estimado de 50 puntos en los resultados del Programa PISA (o su equivalente en otras pruebas de evaluación). A su vez, la mejora de los resultados del aprendizaje daría lugar a un aumento de la tasa de crecimiento per cápita de un punto porcentual al año, y los ingresos per cápita crecerían más del 60% en 50 años una vez
finalizada la reforma. Si, como consecuencia de esta, el 75% de los estudiantes que se sometieron a la prueba PISA superaran los 400 puntos, y no sólo lo hiciera el 10% o el 15% (resultados similares a los de Kirguistán o Tamil Nadu, que se encuentran entre los más bajos), y alcanzaran el nivel de Italia o Rusia, algo inferior a la media, resultaría que un dólar estadounidense invertido en educación habría dado lugar a un incremento del ingreso nacional de 10 a 15 dólares.
La educación favorece
las posibilidades de tener
una vida más sana
La educación es uno de los medios más poderosos para mejorar la salud de las personas, y para asegurar que sus beneficios pasen a las generaciones futuras. Salva la vida de millones de madres e hijos, contribuye a la prevención y a la limitación de las
enfermedades, y es un factor esencial en la lucha contra la reducción de la malnutrición. Sin embargo, pocas veces se aprecia esta función. Los responsables de la formulación de políticas de salud a menudo pasan por alto el hecho de que la educación debería entenderse como una intervención esencial en sí misma en el ámbito de la salud y que, sin ella, otras intervenciones no serían tan eficaces.
Este aspecto complementario entre la educación y la salud también funciona en el otro sentido: es más probable que las personas más sanas alcancen niveles educativos más altos. No obstante, aun teniendo en cuenta esta doble relación, existen pruebas suficientes, que se presentarán en esta sección, de que la educación hace aumentar de forma constante la probabilidad de que las personas disfruten de una vida sana.
Globalmente se han producido avances importantes en la consecución de las metas de salud de los ODM: reducir la mortalidad infantil (Objetivo 4), reducir la mortalidad materna (Objetivo 5), combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades (Objetivo 6), así como reducir el hambre, que forma parte del objetivo central de reducción de la pobreza (Objetivo 1). Como se señala en esta sección, la educación ha contribuido a dichos avances. Pero se hubiera podido hacer más, si se hubiese aprovechado
Una inversión
equivalente
al 1,8% del PIB
destinada a
la mejora del
aprendizaje
daría lugar a
un aumento
de la tasa de
crecimiento
per cápita
de un punto
porcentual
al año
mejor el potencial de la educación. La educación seguirá siendo decisiva para alcanzar las metas a nivel mundial para después de 2015, que previsiblemente irán más allá de los ODM e incluirán la eliminación del hambre y de las muertes prevenibles de madres e hijos. La “expectativa de vida sana”, el objetivo general de salud para después de 2015 preferido por muchos expertos, implica la reducción no solo de la mortalidad, sino también de la incidencia de las enfermedades y las discapacidades (OMS, 2012a). Son peligros que la educación puede ayudar a evitar.
Cómo contribuye la educación
a mejorar la salud
La escolarización hace aumentar de muchas maneras la probabilidad de disfrutar de una vida sana. Las personas con instrucción disponen de más información sobre enfermedades concretas, de modo que pueden tomar medidas de prevención. Pueden reconocer rápidamente los síntomas de enfermedad, pedir asesoramiento y actuar al respecto. Además, suelen utilizar los servicios de atención médica de forma más eficaz. La educación también refuerza en las personas la idea de que son capaces de alcanzar objetivos, por lo cual es más fácil que tengan más confianza en su capacidad de proceder a los cambios necesarios en sus formas de vida y hacer frente al tratamiento de las enfermedades.
Las personas con instrucción suelen ganar más, y gastar más en servicios de atención médica y en medidas de prevención. También suelen estar menos expuestas a condiciones de vida y de trabajo que pongan en peligro su salud, a factores no solo físicos sino al estrés psicológico, como el provocado por la discriminación y la exclusión (Feinstein y otros, 2006; Grossman, 2006).
Pero, por encima de todo, las personas con instrucción, especialmente las mujeres, suelen tener niños más sanos. La educación de las niñas y las jóvenes es un objetivo vital en sí mismo, así como un derecho humano fundamental, capaz de contribuir intensa y eficazmente a la salud. Garantizar que las niñas inician y finalizan el
primer ciclo de enseñanza secundaria es la llave que abre la puerta de los beneficios de la educación en el ámbito de la salud.
En esta sección se explica cómo la educación de las madres mejora su propia salud y la de sus hijos, y se exploran vías sobre cómo la educación contribuye a limitar la enfermedad y a erradicar el hambre.
La educación de las madres ha salvado
la vida a millones de niños
Pocos hechos ilustran más claramente el poder de la educación que la estimación según la cual, entre 1990 y 2009, 2,1 millones de niños menores de 5 años salvaron la vida gracias a las mejoras en la educación de las mujeres en edad fértil. Es más de la mitad de los cuatro millones de vidas salvadas gracias a la reducción de la mortalidad infantil durante ese periodo. En cambio, el crecimiento económico explica menos del 10% del total (Gakidou y otros, 2010).
Sin embargo, estos avances son poca cosa frente a lo que queda por hacer. El cuarto ODM, con el que se pretendía reducir en dos terceras partes la mortalidad infantil entre 1990 y 2015, posiblemente no se cumpla, a pesar de que la tasa anual de reducción de la mortalidad de niños menores de 5 años se ha acelerado, pasando del 1,7% en 1990–2000 al 3,8% en 2000-2012. En 2012 murieron 6,6 millones de niños menores de 5 años, de los que 5,7 millones lo hicieron en países de bajos ingresos e ingresos medianos bajos (Grupo Interinstitucional para la Estimación de la Mortalidad en la Niñez, 2013).
Muchas de estas muertes se hubieran podido evitar con medidas de prevención y de tratamiento tales como la presencia de una persona competente en el momento del parto, la garantía de que los niños reciben la inmunización básica, que también favorece la protección frente a la neumonía, y el tratamiento de rehidratación oral contra la diarrea
(Infografía: Madres con instrucción, hijos sanos). En su mayoría estas medidas son baratas y eficaces, pero todas ellas son medidas que es más posible que las mujeres las tomen cuando tienen un mayor nivel de instrucción.
Si todas las
mujeres
terminaran los
estudios de
secundaria,
la tasa de
mortalidad de
niños menores
de cinco años
disminuiría
un 49% en
los países de
ingresos bajos
y medianos
bajos
0
2
MADRES CON INSTRUCCIÓN, HIJOS SANOS
Un nivel más alto de educación de las madres contribuye a mejorar la tasa de
supervivencia de los hijos
Diarrea
solicitar la atención de un proveedor de salud cuando un hijo tiene diarrea
purificar adecuadamente el agua
administrar sales de rehidratación, aumentar los fluidos y continuar la alimentación
Las madres que han recibido educación tienen más probabilidades de:
Reducción de la diarrea en países de ingresos bajos e ingresos medianos bajos si todas las madres tuvieran educación primaria:
1
8%
Reducción de la diarrea si todas las madres tuvieran educación secundaria: 2
30%
1 2 3Complicaciones del parto
23%
Una madre alfabetizada tiene en promedio:
más de probabilidades de solicitar la asistencia de una partera
Neumonía
omisión de la vacunación contra el sarampión en los 12 primeros meses de vida malnutrición e insuficiencia ponderal al nacer
La educación materna reduce los factores que ponen a los niños en riesgo de contraer neumonía, por ejemplo:
Un año suplementario de educación materna haría disminuir las muertes de niños por neumonía en:
Equivalente a:
160.000
vidas salvadas por año
14%
1 2
quema de combustible que despida gases nocivos
3
Inmunización
Aumento de la vacunación contra la difteria, la tos ferina y el tétanos (DPT3) en países de ingresos bajos e ingresos medianos bajos si todas las madres tuvieran educación primaria:
Aumento de la vacunación DPT3 en países de ingresos bajos e ingresos medianos bajos si todas las madres tuvieran educación secundaria: 1 2
10%
43%
22%
menos36%
menosPaludismo
1 2 En zonas de alta transmisión, las probabilidades de que los niños sean portadores de parásitos de la enfermedad son un 22% más bajas si sus madres tienen educación primaria que si no tienen educación algunaEn zonas de alta transmisión, las probabilidades de que los niños sean portadores de parásitos de la enfermedad son un 36% más bajas
si sus madres tienen educación secundaria que si no tienen educación alguna
Fuente: Cálculos del equipo del Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo (2013), basados en datos de las encuestas demográficas y de salud del periodo 2005–2010;