g) Valoración de la estrategia de intervención
ORGANISMOS NACIONALES
2.3 Evaluación de Resultados
2.3.4. b) Impacto en términos de incidencia en las políticas públicas
Impacto en términos de políticas públicas
El impacto del Programa en políticas públicas ha sido limitado, pero se advierte un abanico de es- pacios de incidencia en materia de:
•Fortalecimiento institucional del Estado (forta- lecimiento de la secretaría de medio ambiente y/o del servicio de áreas protegidas).
•Fortalecimiento de políticas ambientales (ins- trumentos de ordenamiento y planificación, planes de manejo, gestión participativa de áre-
as protegidas, enfoque de desarrollo sosteni- ble versus enfoque conservacionista, comer- cialización de recursos naturales, entre otras).
• Sistematización de modelos de aprovecha-
miento y uso de recursos naturales (explota- ción sostenible, manejo de cadenas producti- vas, replicación…).
•Espacios regionales de incidencia en políticas ambientales (p. ej. en el Foro Iberoamericano de ministros de Medio Ambiente).
El Programa ha contribuido decididamente al for- talecimiento de las áreas protegidas. Un indicador de este proceso ha sido la declaración por la UNESCO en 2002 de la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo y en 2003 de la del Río San Juan, que engloban todos los parques na- cionales en un único espacio territorial, donde han intervenido los respectivos Proyectos Integrales del Programa ARAUCARIA.
Otro aspecto importante ha sido la consolidación al interior de las instituciones sectoriales de cada país, de una política de gestión de áreas protegi- das con participación local. Más allá de los discur- sos de carácter político, dicha política se traduce en iniciativas públicas concretas, apoyadas por el Programa como el impulso de un modelo partici- pativo de gestión, en algunos casos bajo la moda- lidad de cogestión.
Con todo, las contrapartes sectoriales en cada País presentan importantes debilidades institucionales, entre las que se encuentra la falta de políticas inte- grales, por lo que el modelo propuesto por el Programa en cuanto al Fortalecimiento Institucional en materia de protección y gestión de los recursos naturales, basado en algunos casos, sobre un siste- ma de subsidios, resulta poco sostenible.
En el caso del Programa Integral Galápagos, que parece estar teniendo un impacto importante a ni- vel del fortalecimiento de la gestión ambiental del Parco Nacional Galápagos, el enfoque fundamen- talmente conservacionista se ha mantenido, a lo largo de todas las fases. Su impacto se ha ido po- co a poco extendiendo desde la isla de San Cristóbal, donde estuvieron circunscritas las acti- vidades de la primera fase, al archipiélago entero y los vínculos con los otros actores que intervie- nen en la conservación de este patrimonio plane- tario han crecido con el tiempo.
Cabe, sin embargo, resaltar que el conjunto de las áreas protegidas atendidas por el Programa
(no sobrepasa las 20) representa una porción mí-
nima tanto en número como en extensión13, res-
pecto al patrimonio de Áreas Protegidas del sub- continente latinoamericano. Esta proporción asu- me un carácter de mayor significación, sin embar- go, cuando se observa que los proyectos pilotos del Programa ARAUCARIA interesan cerca del 10% de todos de los monumentos ambientales más destacados de América Latina como son las Reservas de Biosfera (zonas de ecosistemas te- rrestres o costeros/marinos, o una combinación de los mismos, reconocidas como tales en un pla- no internacional en el marco del Programa MAB de la UNESCO).
Con todo, el Programa ha realizado una importante contribución en términos de mejorar la conciencia sobre los retos de desarrollo sostenible logrando in- troducir la problemática del desarrollo sostenible en la agenda local de debate como los modelos de tu- rismo que se pretende impulsar en las áreas res- pectivas14. Otro debate suscitado por el Programa
se refiere a la degradación histórica de las áreas li- mítrofes a las Áreas Protegidas, fruto de la prolifera- ción de los cultivos intensivos de ciclo corto, mien- tras la necesidad de introducir sistemas agrofores- tales como estrategia de conservación ha ido, poco a poco, calando como una alternativa de desarrollo sostenible. Aunque han tenido problemas de apro- piación local, los instrumentos de planificación im- pulsados por el Programa han contribuido a crear una cultura de ordenamiento de usos territoriales en las zonas donde el Programa ha trabajado, involu- crando siempre más el nivel municipal. Se trata de
Zonificación de la Reserva de Biosfera del Sureste de Nicaragua
Zona de Conservación de Ecosistemas Acuáticos Zona Núcleo Zona de transición Zona de Amortiguamiento Zona de Conversación de las Tradiciones Culturales de Aprovechamiento de los Recursos Marino Costeros
una iniciativa sumamente útil en los países donde los municipios recién asumen sus competencias en materia de conservación de los recursos naturales. Por último hay que mencionar que, a pesar de ha- ber desarrollado ejemplos interesantes, los es- fuerzos realizados hasta la fecha para difundirlos y replicarlos han sido modestos. No se advierten esfuerzos de sistematización (tampoco hay una estrategia de apoyo a los actores locales y estata- les para que sean ellos los que sistematicen expe- riencias y modelos en el marco de sus propias prioridades de políticas públicas) por lo cual se observa un escaso interés en las mismas institu- ciones sectoriales de contraparte para favorecer la replicación de los modelos exitosos. Una acción más determinada por parte del Programa, para in- cidir más determinadamente sobre la formulación de las políticas nacionales en materia de protec- ción y gestión de Áreas Protegidas, sería necesa- ria, partiendo de los ejemplos exitosos de los Proyectos Integrales. Un mayor impacto en tal sentido se obtendría si efectivamente estas insti- tuciones realizaran una coordinación eficaz entre los diferentes donantes que contribuyen al des- arrollo de esta zona, y en general en el tema de áreas protegidas. Una mayor interacción entre ellas y las otras instituciones sectoriales (educa- ción, turismo, agricultura, etc.) sería también ne- cesaria para multiplicar los efectos en materia de valorización del potencial ecoturístico. El ejemplo de Costa Rica es muy elocuente al respecto.
2.3.4.c) Impacto en términos de retornos y