El desarrollo urbano capitalista como contexto para la emergencia de los
1.4 EL BARRIO COMO ÁMBITO DE ACTUACIÓN DEL MOVIMIENTO VECINAL EN BARCELONA.
Como hemos visto anteriormente, el modelo urbano capitalista provocó en Barcelona la segregación social y física, basada en la división de la población en clases sociales y la incomunicación de ciertas zonas con el resto de la ciudad. La insalubridad, la falta de espacios verdes, la especulación del suelo, la falta de escuelas o transportes indignos fueron otras consecuencias de este modelo. En este contexto desestructurado, a nivel social, se tendía hacia la insolidaridad entre las personas, el anonimato, el individualismo y la competencia, todas ellas características que iban conformando unos barrios como productos del sistema capitalista.
Sin embargo, frente a esta situación, algunas personas fueron tomando conciencia de la problemática del entorno donde se desarrollaba su vida cotidiana y, con el objetivo de poder modifi carlo, empezaron a considerar el barrio como una entidad aparte del resto de la ciudad. Esta conciencia se formalizó en la proliferación de asociaciones propias de barrio y en la organización social autónoma en muchos aspectos o autoorganización social. Al respecto, comenta Yona Friedman44, que frente a las situaciones de crisis son
las pequeñas organizaciones con estructuras más o menos igualitarias, caracterizadas por una comunicación interna muy directa y rápida, quienes toman la iniciativa, siendo las “guerrillas de supervivencia” quienes ganan más fácilmente cualquier batalla. Además, las “ciudades de supervivencia” son aquellas ciudades o municipios que son autosufi cientes y que pueden vivir independientemente de la gran ciudad. En este sentido, el movimiento vecinal en Barcelona se organizó y se desarrollo por barrios, a modo de “guerrillas de supervivencia”. Estas pequeñas organizaciones emergieron primero en los barrios periféricos que eran los que estaban en peores
43 Ajuntament de Barcelona. El polígon de Canyelles. L´últim barri construït a Barcelona. Ajuntament de Barcelona. Àrea de serveis socials. Barcelona, 1981. p. 116.
44 Friedman, Yona. L´architecture de survie. Où s´invente aujourd´hui le monde de demain. Casterman. Bélgica, 1978.
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condiciones urbanas, y rápidamente se expandieron en red por toda la ciudad gracias a una comunicación muy directa y rápida, que fue conformando un trabajo en red por toda la ciudad. El barrio, entendido como una unidad vecinal, signifi có una forma de supervivencia frente a las consecuencias del capitalismo en la ciudad. Era por lo tanto en el barrio donde se podían encontrar valores de solidaridad entre las personas, apoyo y redes sociales de ayuda mutua. El barrio era el lugar donde se desarrollaba la vida cotidiana y por lo tanto era un lugar acotado en superfi cie donde se podía compaginar el trabajo productivo y el trabajo reproductivo, y en ese sentido, se trataba de un lugar que tendía a la autosufi ciencia con respecto del resto de la ciudad, con los servicios y equipamientos necesarios para la vida cotidiana de las personas. Al ser un espacio acotado, se podían medir los défi cits y necesidades según los estándares urbanísticos45. El barrio constituía un ámbito acotado,
fácilmente medible y cuantifi cable en cuanto a sus servicios y equipamientos, de tal manera que se podían detectar défi cits y necesidades. La revista de la Unión Sindical Obrera46 defi nía
el barrio como una “unidad urbana que permite ser evaluada por medio de los estándares racionalistas, donde es posible comprobar y detectar défi cits, determinar necesidades y cuantifi car la falta de servicios y equipamientos”47
Los barrios también eran lugares de identidad territorial, donde las personas se sentían identifi cadas y miembros de un grupo o colectivo de personas más grande. De tal manera que, frente al sistema urbano capitalista, el barrio signifi có un elemento vertebrador, social y urbanístico donde los vecinos y vecinas podían tener un sentimiento de identidad y pertenencia al mismo. Este sentimiento era más fuerte en la medida en que los vecinos se implicaban en la construcción del mismo. Tanto es así que el barrio era la unidad de referencia para las reivindicaciones vecinales.
Poco a poco fue conformándose un fuerte sentimiento colectivo y unas características comunes entre los vecinos de un mismo barrio. La pertenencia al barrio era un rasgo de autodefi nición. Este sentimiento se generó a través de la constatación del carácter común de los problemas de un grupo de habitantes y de las acciones necesarias colectivas para resolverlos. Se trataba de un proceso de construcción, a través del confl icto, de una conciencia de clase de la cual el barrio era el ámbito primordial. Comenta Josep Olives48 al respecto que la situación
45 Parámetros que establecen las superfi cies o dimensiones mínimas que han de tener las infraestructuras, los equipamientos y los espacios libres en cada nueva actuación urbanística. Ver RIBAS Piera, Manuel. Los denominados standards urbanísticos y su aplicación al planeamiento. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Barcelona, 1971
46 La Unión Sindical Obrera (USO) es una central sindical española, fundada en los años 1950 en núcleos cristianos obreros. Alcanzó una notoria presencia durante la Transición.
47 Revista de Unión Sindical Obrera: Acción de Barrio nº 1, 1973 48 Olives Puig, Josep. “La confl ictualidad urbana”. Papers nº3, 1974.
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de marginación y de miseria es la que determina a nivel local, y por necesidades defensivas, la emergencia de pautas de conducta comunitarias. Añade que cuando esta miseria se convierte además en confl ictualidad urbana, la vida colectiva se refuerza, de modo que la comunidad del barrio tiende a
identifi carse progresivamente con la comunidad de défi cits y con la comunidad de medios de lucha reivindicativa. Se pretendía conseguir la autosufi ciencia del barrio con respecto al resto de la ciudad, la cual pasaría a tener una función complementaria. El barrio constituía el ámbito donde se satisfacían las necesidades cotidianas y el elemento básico de interacción entre vecinos donde se establecían ciertas relaciones sociales.
Los movimientos sociales urbanos se sostenían sobre ciertos presupuestos teóricos en relación a los barrios. En concreto el movimiento vecinal en Barcelona entendía la ciudad como una yuxtaposición de barrios y, a su vez, cada barrio era entendido como una unidad autónoma. Las soluciones urbanas barrio por barrio eran viables y la aplicación de los estándares permitiría comprobar y detectar los défi cits, determinar las necesidades y cuantifi car la falta de servicios y equipamientos.
Es por esta razón que el estudio y conocimiento de los barrios se volvía imprescindible para poder hacer frente a sus confl ictos y dar respuesta a sus necesidades. Si bien el estudio de los barrios periféricos de Barcelona era prácticamente inexistente a mediados de los años sesenta, es a partir de entonces cuando empiezan a aparecer. En 1965 en un artículo de la revista Cuadernos de Arquitectura se señala la “absoluta falta de estudios históricos sobre los suburbios de Barcelona y de los municipios periféricos que fueron absorbidos por ella” (...) “Una injustifi cable visión selectiva de la historia ha dado como resultado el fenómeno de mayor magnitud de la historia reciente de nuestra ciudad, fundamental para la comprensión de la Barcelona actual, haya sido dejado de lado”49. De hecho,
tanto este número de la revista como el siguiente50 serán de los
primeros medios donde aparecerán este tipo de estudios con el objetivo de ayudar “a colmar en no pequeña medida aquel vacío de nuestra cultura urbanística” y ser “estímulo para estudios más completos y de mayor rigor científi co que el nuestro”51.
A partir de 1968 la urbanización marginal fue el tema central en el origen del Laboratorio de Urbanismo (LUB), quien se dedicó
a estudiar la relación de la tipología y la morfología del suburbio barcelonés. Más adelante, desde distintos ámbitos se empiezan a desarrollar estudios y trabajos en torno al conocimiento de los barrios de Barcelona, por autores como Josep María Huertas
49 Donato, José. E. “Barrios altos de San Andrés”, en Cuadernos de Arquitectura
nº 60, pp. 19-40, 1965. Barcelona.
50 Suburbios I y II, en Cuadernos de Arquitectura nº 60 y 61, año 1965. 51 Donato, José. E. “Barrios altos de San Andrés”, en Cuadernos de Arquitectura
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Clavería, Jaume Fabre o Anna Alabart, todos ellos vinculados activamente al movimiento vecinal.
El trabajo del periodista Josep María Huertas Claveríaen torno a los barrios es de gran importancia para entender su situación y el trabajo del movimiento vecinal en los mismos en los años setenta. El interés del periodista fue encontrar un hilo progresivo de la historia que tratara de conseguir barrios o lugares para vivir, aptos para la convivencia y no solo concebidos como terrenos listos para la especulación:
“Cal remarcar aquest interès nostre a trobar el fi l progressiu de la història, tot sovint com a lluita contra corrent, que ha tractat, tracta i tractarà d´aconseguir barris o llocs per viure-hi aptes per a la convivència, i no només concebuts com una munió de terrenys llestos per a l´especulació”52.
En 1974 J.M. Huertas junto con Jaume Fabre solicitan a la Fundació Jaume Bofi ll una beca de 20.000 pesetas mensuales durante un año para realizar un “archivo de barrios”. El trabajo consistiría en investigar 53 barrios53, recopilar datos
y bibliografía, realizar entrevistas y ruedas de prensa con los vecinos interesados, realizar un reportaje gráfi co de cada barrio y una posible exposición, y fi nalmente trabajar un plano esquemático y explicativo de los servicios de cada zona y del conjunto de la ciudad. En cada barrio se haría una introducción histórica y una descripción narrativa de la situación actual (trabajo, urbanismo, vivienda, vida social, ocio, transporte, enseñanza). Además, se adjuntarían las fotocopias de las encuestas realizadas en el barrio, la colección del boletín de la Asociación de Vecinos y la colección de la revista del barrio, si
52 Huertas Clavería, J.M. Tots els barris de Barcelona. Prólogo de la primera edición.
53 Los 53 barrios incluidos serían los existentes estrictamente en el término municipal de Barcelona
Fig. 1-16_ Carnet de socio de la Asociació de Veïns de Poble Nou del periodista J.Mª. Huertas Clavería. Diciembre 1976.
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Fig. 1-18_ Fichas del archivo de barrios elaborado por Huertas Clavería y Jaume Fabre. 1974-1975.
Fig.1-17_ Claves alfabéticas para clasifi car el archivo de barrios elaborado por Huertas Clavería y Jaume Fabre.. 1974- 1975.
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la hubiera. También se elaboraría una fi cha bibliográfi ca sobre las fuentes de información históricas y del momento, sobre el barrio. Se elaboraría también un mapa indicando los límites del barrio y una hoja de datos y un informe político-confi dencial de la situación del barrio. En defi nitiva, se trataría de un documento completo sobre cada barrio que permitiría un conocimiento del mismo y un instrumento de trabajo para el conocimiento común. En el proyecto presentado a la Fundación, los autores hacen una descripción detallada de cómo funcionaría el archivo, los fi cheros y las fi chas, así como el sistema y la metodología de clasifi cación y las claves alfabéticas54.
“Es tracta de recollir i clasifi car tot el material vàlid existent sobre els barris de Barcelona, en els aspectos històric, geogràfi c, sociològic .i aportar-ne de nou, elaborat pels autors, sobre els barris que no hi hagi res. L´idea es oferir un instrument de treball a periodistas, investigadors, associacions de veïns, amb dades posades al dia i el màxim de rigoroses”55
El material recopilado y producido para este trabajo previo sirvió posteriormente para la publicación Tots els barris de Barcelona56, la cual surgió a partir de una serie de artículos
que J.M. Huertas había ido publicando en El Correo Catalán
a partir de 1966 sobre los barrios con problemas sociales en Barcelona. Se confeccionó a partir de datos históricos, de entrevistas a los protagonistas del movimiento vecinal, de documentación estadística y social, de monografías históricas, y con la utilización de la prensa de barrio, guías urbanas, archivos públicos y privados, y visitas repetidas a todos los distritos de la ciudad. Se hizo también un esfuerzo para enlazar “con la información viva que los periódicos nos dan cada día”. La obra se realizó en dos años, con la obsesión de que no se perdieran los materiales y testimonios que se habían reunido57.
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54 Información extraída de la Carpeta FP (Huertas Clavería) Archivo Pabellón de la Republica.
55 Propuesta de proyecto para la Fundación Jaume Bofi ll. Carpeta FP (Huertas Clavería) Archivo Pabellón de la Republica.
56 Tots els barris de Barcelona (1976, 7 volúmenes). La primera edición data de abril de 1976 fi nanciada por la Fundación Jaume Bofi ll. La segunda edición data de julio de 1980 y está vez con la fi nanciación del Ayuntamiento de Barcelona.
57 Caballé, F., Capel, H., Cardona, G., Checa, M. Oyón, J. L. y Tatjer, M. “Un periodista en el estudio y la transformación de Barcelona. Homenaje a Josep María Huertas Clavería (1939-2007)”. Biblio 3W. Revista Bibliográfi ca de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, vol. XII, nº 738, 25 de julio de 2007. <http://www.ub.es/geocrit/b3w-738.htm>
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Los autores concluían la presentación señalando: “Nos hemos remontado al pasado tan solo para explicarnos mejor los confl ictos actuales y comprobar, si era posible, que no hay nada nuevo bajo el sol”58. Tanto el archivo como el libro no pretendían
ser documentos acabados, sino herramientas de trabajo para las asociaciones de vecinos en su lucha reivindicativa y para aquellos que quisieran emprender estudios parciales más profundos.
58 Caballé, F., Capel, H., Cardona, G., Checa, M. Oyón, J. L. y Tatjer, M. “Un periodista en el estudio y la transformación de Barcelona. Homenaje a Josep María Huertas Clavería (1939-2007)”. Op. Cit.
Fig. 1-19_ Mapa del barrio del Clot y datos socio-políticos y urbanos del barrio del Clot. Huertas Clavería; Fabre, 1976.
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RECAPITULACIÓN [Capítulo 1]
El crecimiento rápido de la ciudad, la especulación urbanística y la zonifi cación urbana propiciaron unas malas condiciones de habitabilidad en las viviendas y en los barrios, sobre todo los barrios periféricos de Barcelona. Con respecto a las viviendas, los problemas se agrupaban en la falta de número de viviendas para una población cada vez mayor; el difícil acceso a las mismas; y la mala calidad constructiva. Con respecto a los barrios, la ciudad crecía descontextualizada y deshumanizada, con una descompensación entre población y falta de servicios y equipamientos. El modelo urbano daba prioridad a los coches frente al peatón y no atendía a las necesidades de la vida cotidiana. La falta de espacio público, espacios de sociabilidad y comunidad, no propiciaba la construcción de lazos sociales ni la identidad territorial. La descompensación entre centro y periferia ponía en evidencia el refl ejo de las diferencias sociales en la estructura urbana. Además los principios de zonifi cación propuestos por el Movimiento Moderno benefi ciaban el modelo urbano capitalista. El urbanismo se había convertido en una herramienta al servicio del capitalismo y de los intereses privados. Las nuevas barriadas que se construían en la periferia de la ciudad, caracterizadas por la compartimentación espacial y la segregación de actividades diarias, fueron la formalización urbana del avance y consolidación del capitalismo
El desarrollo de la ciudad estuvo marcado por la inconcreción del Plan Comarcal de 1953 y sus dos revisiones hasta la aprobación en 1976 del Plan General Metropolitano. Esta inestabilidad y descontrol urbanístico benefi ció una vez más los intereses privados y especulativos, perdiéndose edifi cios y solares importantes para actuaciones futuras de interés colectivo. Sin embargo el periodo de información pública de los planes parciales y el aumento de la conciencia ciudadana, abría nuevas posibilidades a la transformación urbana en pro de los intereses colectivos.
Frente al caos urbanístico, la especulación inmobiliaria, la represión política y las malas condiciones de habitabilidad en los barrios, emerge un movimiento social urbano apoyado, y a veces conformado, por los medios de comunicación y por los ámbitos cultural, intelectual y profesional. Los objetivos de este movimiento social no sólo fueron luchar por el derecho a la ciudad de las personas y que éstas pudieran participar en la transformación urbana, sino que además lucharon por conseguir unos derechos sociales y unas libertades políticas y democráticas, construyendo unos valores alternativos en base a la crítica del sistema capitalista. Para ello fue fundamental el trabajo de los partidos políticos, todavía entonces ilegalizados, que utilizaron las asociaciones de vecinos como plataformas de acción y lucha en los barrios. El MSU supuso en Barcelona una verdadera escuela de ciudadanía donde se pusieron a prueba formas de organización y de funcionamiento
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democrático después de la dictadura, con una tendencia a unir las reivindicaciones de mejora de los barrios con la defensa de objetivos políticos y con una perspectiva global y política de la problemática urbana.
Si bien algunos barrios se habían ido convirtiendo en productos del sistema capitalista, poco a poco, los vecinos y vecinas de los mismos fueron adquiriendo mayor conciencia ciudadana con respecto a las malas condiciones del ámbito donde se desarrollaba su vida cotidiana. El barrio se fue entendiendo cada vez más como una unidad vecinal donde, por una parte, se ponían en práctica procesos de auto organización, y por otra parte, se desarrollaban valores de solidaridad, comunidad, intercambio y apoyo mutuo. Estas prácticas y valores reforzarán cada vez más el sentimiento de identidad y pertenencia. El barrio también se entendía como una unidad de actuación del movimiento vecinal, el cual, a través del confl icto, participaba en el proceso de construcción del mismo. El estudio de los barrios se volvía imprescindible para poder hacer frente a sus confl ictos y dar respuesta a sus necesidades. Los trabajos de A. Alabart, J.M. Huertas y J. Fabre fueron muy importantes en este sentido, relacionando el conocimiento socio cultural, urbano y geográfi co, con los confl ictos territoriales.
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