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3.4 MUJERES CONSTRUCTORAS DE CIUDAD DESDE SU PRÁCTICA SOCIAL URBANA.

Las mujeres, constructoras de ciudadCAPÍTULO 3 [I]

3.4 MUJERES CONSTRUCTORAS DE CIUDAD DESDE SU PRÁCTICA SOCIAL URBANA.

Una de las reivindicaciones más importantes que se hicieron en esos años por parte de grupos de mujeres fueron los servicios colectivos y, en particular, las guarderías que se demandaban para todos los barrios y con plazas sufi cientes para todos los niños y niñas. Además se exigía que las guarderías fueran gratuitas y con horarios fl exibles. Se trataba de crear servicios que hicieran compatible el trabajo remunerado y el trabajo reproductivo de las mujeres, ya que la creación de lugares donde dejar a los niños y niñas era indispensable para la emancipación de éstas. Las mujeres tendrán cada vez más protagonismo en las APA42 donde, no solo se abordaban temas

de enseñanza y educación, sino que también se discutirán temas políticos. En estos años serán muchas las mujeres que optan por la enseñanza como profesión.

En 1974 grupos de mujeres del barrio del Carmel reivindican guarderías públicas. Una encuesta realizada en abril de ese año a 50 mujeres del barrio, de entre 18 y 38 años, desvela que el 60% de las mujeres entrevistadas no tenían un trabajo remunerado porque no sabían donde dejar a sus hijos y el 40%, trabajaban fuera del hogar dejando a sus hijos con algún familiar o vecina (Segura, 2007). En marzo 1975, las reivindicaciones continúan en el barrio pidiendo ajustar los horarios de las guarderías a los horarios de las madres. Al no ser escuchadas, las mujeres decidieron crear redes propias de soporte y apoyo. Es así como nació el grupo “Carestía” que supuso un punto de encuentro donde las mujeres, además de recibir formación gracias a los talleres que se organizaban, podían dejar a sus niños en el servicio de guardería que se ofrecía (Segura, 2007). Se trataba de crear unos espacios inclusivos para suplir y compensar los servicios que las administraciones públicas no cubrían.

Las reivindicaciones de guarderías se repetían en todos los barrios. La gratuidad era una demanda que se repetía al igual que la ampliación de los horarios. Las reclamaciones por guarderías públicas, gratuitas y de calidad tuvieron en 1973 un amago de organización en una Coordinadora que agrupaba trece guarderías privadas, sin ánimo de lucro, apoyadas por la Asociación de Maestros Rosa Sensat43, la Asociación Catalana

41 Manuel de Azcarate. Conferencia sobre la condición femenina de los Partidos Comunistas de los países capitalistas de Europa. Roma, noviembre 1974.

42 Asociación de Padres. Más adelante se llamarán AMPA: Asociaciones de Madres y Padres.

43 La Asociación de Maestros Rosa Sensat es un movimiento de renovación pedagógica, creado en 1965 con e objetivo de contribuir a la formación, la mejora y la actualización pedagógica de profesionales de la educación a través principalmente del trabajo

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de Pediatría, la Fedración de Padres de Familia y la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona. Sin embargo en 1976, las negociaciones con el ayuntamiento se rompen tras dos años de trabajo en el que se había llegado a la redacción de un libro blanco de las guarderías. Éstas debían favorecer el desarrollo del niño y además eran necesarias para las madres que trabajaban y compensaban las defi ciencias de las condiciones de vida, horarios de trabajo, pisos pequeños, falta de zonas verdes, etc. Con esta ruptura se echa por tierra un esfuerzo de años en pro del derecho de la madre y del hijo a tener a su alcance guarderías gratuitas, públicas y democráticas. Debido a esta ruptura, permanecieron encerrados en sus centros, niños, padres, madres y educadores durante diez

en equipo de los socios, para conseguir una escuela democrática y la expresión de opiniones y criterios sobre la política y la realidad educativa, así como e fomento de la lengua catalana. En www.rosasensat.org.

Fig. 3-12_ Manifestaciones de niños y mujeres reivindicando guarderías públicas y gratuitas. 1976.

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días, en total ochocientas personas que recibieron el apoyo y la solidaridad de más de cuarenta entidades y asociaciones de vecinos. (Luzán, 1976)

Ante la inoperancia de las administraciones públicas, la sociedad se organizó para resolver diferentes problemas, por ejemplo creando cooperativas escolares de padres y madres, las cuales se auto fi nanciaban, se auto gestionaban y se auto organizaban decidiendo la línea de enseñanza que debían seguir. Las cooperativas escolares eran entidades sin ánimo de lucro donde las decisiones se tomaban en asamblea. En Montbau, en el barrio de Horta-Guinardó, un grupo de padres y madres crearon la Cooperativa Escolar del barrio, que luego dio origen a la escuela Baloo sobre un solar municipal. Los inicios de la Cooperativa Escolar de Montbau se remontan al año 1966-1967 (Segura, 2007). Como miembro del CEPEPC44

se integró a la red de escuelas públicas en el curso 1987-1988, consiguiendo así uno de sus objetivos que era la enseñanza pública y de calidad para todos y todas. La escuela se declaró catalana, aconfesional y pluralista, no sexista e integradora de la diversidad. Este mecanismo de escuela cooperativa con enseñanza progresista que con el tiempo, y por demanda ciudadana, pasaría a formar parte de la red de escuelas públicas, fue muy repetido.

Las escuelas de adultos signifi caron una demanda imprescindible para las clases obreras y, especialmente, para las mujeres, ya que fueron espacios fundamentales para su empoderamiento, donde se reunían para formarse, lo que les ayudaba a salir de la esfera privada e incorporarse a la esfera pública. Fueron espacios de relación, inclusión y participación importantísimos para las mujeres. En 1978 las mujeres del barrio de la Taxonera llegaron a una audiencia ante el President de la Generalitat de Catalunya para reivindicar una escuela de adultos, un profesorado y unas instalaciones de calidad, consiguiendo fi nalmente una nueva escuela (Segura, 2007). Una demostración de la falta que hacían las escuelas para adultos fue la experiencia en el barrio de Sant Martí de Provençals: la escuela de adultos del barrio, la cual había sido reivindicada por la AVV, pasó de 20 alumnos en 1978 a 1000 alumnos en 1983, a pesar de la falta de profesorado y la no colaboración del ayuntamiento para la obtención de un edifi cio adecuado. Las ocupaciones del espacio público durante tres décadas, del 70 al 90, fueron una constante para pedir mejoras en las instalaciones de las escuelas para adultos (Segura,

44 Col·lectiu d ‘Escoles per l’Escola Pública Catalana fue una organización nacida en

1978 por unas ochenta escuelas creadas durante el franquismo como cooperativas de padres y madres a partir de fi nales de los años 60 en torno a la Asociación de Mestres Rosa Sensat. Desde 1979 pidieron a la Generalitat de Catalunya la integración a la red de escuelas públicas. Esto se llevó a cabo entre el 1983 y el 1988.

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2002).

Los MSU cambiaron el mapa de los equipamientos educativos (guarderías, escuelas, escuelas de adultos…) en base a reivindicaciones y auto gestión, pero su reclamo se extendió a todos los servicios públicos necesarios para una vida digna. En los centros de salud, además de asistencia sanitaria, se demandaba que ofrecieran una orientación sanitaria. Se pedía un tipo de medicina más preventiva, una función educativa del cuerpo médico y Centros de Asistencia Primaria a los que poder llegar fácilmente andando o en transporte público en todos los barrios. La proximidad de estos servicios era imprescindible para las mujeres, ya que eran ellas las que normalmente se ocupaban de los cuidados de la familia. Estas reivindicaciones se extendieron hasta 1994 con la del CAP de Horta en la que se pedía además de la construcción del centro, que éste fuera accesible adecuando el transporte público y asfaltando las calles de acceso al mismo. (Segura, 2007)

La lucha por una vivienda digna también estuvo protagonizada por la participación de las mujeres. Una de las más importantes fue la llevada a cabo por la mujeres del Besòs en 1977 a causa de la mala calidad constructiva de las 5000 viviendas públicas del Patronato Municipal de la Vivienda. Esta reclamación las llevó a encerrarse en la sede del Patronato durante 16 días. (Goicoechea, 1977)

Fig. 3-13_ Encierro de mujeres en el Patronato Municipal de la Vivienda. Lucha por una vivienda digna en el Besòs. 1977.

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La AVV Baró de Viver de Sant Andreu, con Trini Roca al frente como secretaria, se movilizó desde 1975 hasta 1988 para reivindicar unas viviendas dignas y habitables, la construcción de espacio público, ajustar el precio de las viviendas y resolver el fi nanciamiento de las mismas, exigiendo la participación ciudadana en su diseño. (Segura, 2001, b). Las mujeres del distrito de Sants-Montjuic manifestaron, la importancia de que la vivienda debía de considerar la diversidad, en sus dimensiones, compartimentaciones y distribuciones del espacio doméstico (Segura, 2001). Las reivindicaciones en torno a las viviendas se extendían a la calidad de los espacios públicos. En algunas ocasiones incluso se pedía participar en el proceso de diseño de los mismos.

Con respecto al transporte público, los traslados de las mujeres por el barrio y fuera de él estaban condicionados tanto por las tareas domésticas como por el cuidado de los miembros de la familia. Estas tareas determinaban recorridos poligonales, en horarios diversos y extendidos en el territorio, lo que evidenciaba que eran las mujeres quienes se veían más afectadas por las largas distancias, la precariedad del transporte público y la mala calidad del espacio público. La movilidad condicionaba el acceso al mercado laboral y a los bienes y servicios de la ciudad. Todas estas desventajas llevaron a las mujeres a reclamar un transporte público de calidad, efi ciente y que atendiera amplios horarios.

Aunque la demanda de espacio público aparece normalmente entrelazada con otras reivindicaciones, las mujeres también lo reclamaron de manera específi ca. Si bien las primeras reivindicaciones tenían que ver con actuaciones básicas de alumbrado y urbanización, más adelante se demandaron espacios de calidad para el juego de los niños y el encuentro entre las personas. Muchas plazas y parques de la ciudad deben su origen a las reivindicaciones de los MSU, que lucharon por quitar estos espacios a los aparcamientos y a la construcción especulativa de viviendas. ”Las mujeres de Sant Martí han construido ciudad. Gracias a su participación en los movimientos sociales y la ocupación de los espacios públicos, han cuestionado el rol que las relacionaba con el espacio

Fig. 3-14_ Mujeres del barrio de la Taxonera ante el President de la Generalitat.

Fig. 3-15_ Mujer reivindicando espacio público.

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doméstico”. Se trata de palabras del entonces presidente de la AVV de Sant Martí, Manuel Martínez, que resaltaba el papel de las mujeres con motivo del 25 aniversario de la asociación (Segura, 2002).

Algunas de estas luchas han tenido nombres propios como es el caso de la líder vecinal M. Àngels Rivas Ureña (1935- 1996) quien fue precursora fundamental de las luchas por vivir dignamente en su barrio, la Guineueta Vella. Rivas consiguió con acciones muy diversas el mantenimiento de un barrio que estaba previsto que desapareciera, y con él, sus habitantes. Los principales logros fueron nuevas viviendas, equipamientos, espacios públicos de calidad y seguridad en las calles. M.A. Rivas fue presidenta de la asociación de vecinos de Canyelles en 1973 y luego del Distrito de Nou Barris en 1975, fue militante activa del PSUC hasta 1977, además de activista de la causa feminista, participando en las Jornadas catalanas de la Mujer en 1976.45

Otras mujeres como Maruja Ruiz de Prosperitat, Pepita Ferrer de Porta, Isabel Roig y Trini Roca de Sant Andreu o Custodia Moreno del Carmel, y muchas otras, también fueron líderes vecinales y precursoras de cambios urbanos y mejoras en sus respectivos barrios.

45 Notas tomadas de: Rivas Ureña, Maria Àngels. Testimoni de dona. Manuscrito de una autobiografía inédita transcrita a partir de sus cuadernos y grabaciones por Maria Vidal y Marta Olivella. Consultado en Arxiu de AAVV de Guineueta Vella. (Nou Barris). Y Testament ideológic de Maria Àngels Rivas (fotocopia del manuscrito archivado en la AAVV de Canyelles). Consultado en Arxiu Històric de Roquetes. (Nou Barris).

Fig. 3-16_ Mujeres protestando en el Ayuntamiento de Barcelona contra la basura de Collserola.

- 131 - Fig. 3-17_ Texto libre de una niña de 11

años comentando la situación de los barrios de Nou Barris. En el diibujo vemos un grupo de madres y niñas cortando el tráfi co y reivindicando el servicio de agua potable para el barrio.

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RECAPITULACIÓN [Capítulo 3]

En aquellos años las mujeres estaban relegadas al espacio privado siendo las responsables exclusivas de las tareas reproductivas y por lo tanto las que sufrían los inconvenientes y las defi ciencias del soporte físico en el que se debían realizar estas tareas, es decir, las viviendas y los barrios. Si además estas mujeres se ocupaban del trabajo productivo, no existían lugares donde poder compaginar ambos trabajos. Además, las mujeres de clase trabajadora estaban doblemente marginadas, por una cuestión de clase y por una cuestión de género y, en la medida en que esta discriminación repercutía en el barrio y en la vivienda, estas mujeres vivían un confl icto urbano propio. Sus necesidades específi cas giraban sobre todo en torno a aquellas funciones urbanas con planteamientos colectivos que facilitaran compaginar trabajo productivo y reproductivo y que por lo tanto permitieran su emancipación y autonomía económica: comedores, cocinas, servicios de limpieza, tendederos. Se trataba de espacios, todos ellos, donde hacer más llevadera la vida cotidiana. Sus necesidades con respecto a su entorno urbano también tenían que ver con el transporte colectivo, guarderías y colegios, zonas verdes y espacio público, seguridad en las calles, urbanización y servicios básicos. Frente al confl icto urbano, las mujeres se organizaron de manera propia para denunciar los problemas a los que se enfrentaban y exigir soluciones que les tuvieran en cuenta. Pese a que el papel de las mujeres ha sido muchas veces invisible, éstas han sido muy activas dentro del movimiento social urbano. No es que las mujeres no hagan cosas importantes sino que lo que hacen las mujeres no es considerado importante. Para poder apreciar este trabajo es necesario invertir la escala de valores donde lo signifi cativo está relacionado con lo masculino y darle importancia al mundo femenino, al propio de las mujeres con otros sistemas de valoración, relación y articulación interna. Un mundo mucho más horizontal, sin jerarquías, solidario, colectivo, y comunitario; un mundo de alianzas y de redes. Las vocalías de mujeres se organizaron en muchas de las AAVV para estudiar la problemática de la mujer y reivindicar sus necesidades específi cas en el barrio. Sin embargo, siempre existió cierto confl icto interno entre las asociaciones de vecinos y las vocalías de mujeres pues éstas, en muchas ocasiones, tenían planteamientos avanzados que iban más allá del ámbito del barrio y mezclaban lo personal con lo político.

Cada vez se hacía más evidente que la cuestión urbana no era neutral y afectaba a las mujeres de manera diferente. Esta relación entre mujer y barrios, se trabajó desde distintos ámbitos como el feminismo, el movimiento vecinal, la universidad o la política, planteando en este sentido cantidad de cuestiones y soluciones urbanas para resolverla, de entre las cuales:

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disponer de guarderías infantiles y comedores económicos en las empresas; disponer de escuelas, guarderías infantiles, comedores económicos, servicios económicos, lavadoras automáticas, lavanderías en todos los barrios populares; conformar una red de guarderías y casas cuna; que éstas tuvieran fl exibilidad de horarios; que funcionasen durante 24 horas; que se construyeran edifi cios que no correspondieran necesariamente a la vida organizada por núcleos familiares: que hubiera por lo tanto diversidad tipológica en las viviendas; que hubieran centros culturales y deportivos en todos los barrios; que no hubiera contaminación atmosférica; que las viviendas fueran habitables en cuanto a dimensiones, calidad constructiva y servicios; que la ordenación urbana y la construcción de viviendas permitieran un planteamiento colectivo; que hubiera una gestión democrática de servicios y equipamientos; que hubieran parques, zonas verdes y escuelas de adultos en lo todos los barrios.

La ponencia “Mujer y Barrios” en los distintos encuentros de mujeres en Madrid y Barcelona, demuestra y visibiliza la relación existente entre las mujeres y su entorno habitable, teniendo en cuenta que éste es el lugar por donde transcurre su vida cotidiana y por lo tanto el soporte físico donde se desarrolla su trabajo productivo y reproductivo. A partir de entonces, por una parte, las teorías feministas acompañarán el desarrollo de las reivindicaciones barriales y urbanas de las mujeres y, por otra parte, la relación entre mujer y barrios se convertirá en germen de un urbanismo con perspectiva de género.

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