/3 Jean Franco, “El ocaso de la vanguardia y el auge de la crítica”, en C. Rincón y R Schumm (eds.)> Crítica ItterArut
boy. Entre las crisis y los cambios: un nuevo escenario, op. cit.> pp, 11-22.
JA Roberr ). ( . Young, Colonial Desire. Hybridity in Theory Culture and Race, London, New \brk, Routle^ge.
redeifinir Hybridity com o “problema de representación e individualización colonial”. La hibridación del discurso colonial invierte las estructuras de dom inación y com o form a - o estrategia- de la diferencia cultural produce, según Bhabha, con el nomadizarse de las culturas, “una radical heterogeneidad, discontinuidad, la perm anente revolución de las formas”.25
D ebe retenerse, además, en cuanto a conceptualización y posibilidades de Hybridity, que haciendo eco de los planteam ientos de B ajtin , apoyándose en la sem iótica o en m étodos del posestructuralismo considerados híbridos, Hybridity se tornó en una categoría corriente desde los años sesenta dentro del debate internacional sobre la arquitectura posmoderna, y en los setenta, en Estados U nidos, en la crítica de arte posmodernista y en los trabajos de los analistas de los medios masivos electrónicos y la vida cotidiana. Se la utiliza para descifrar com o constructos heterogéneos, en donde los códigos se cruzan sin producir mezcla y de acuerdo con innovativas estrategias e intereses, lo mismo modos composicionales, tratamiento de materiales, los agendamientos de formas de significadón y posiciones de sujeto, que los espacios del trabajo artístico. Cuando al acercarse los ochenta com ienzan a proliferar las teorías com plejas sobre el posm odem ism o, dándole al térm ino un nuevo sentido epocal que se agregó al tipológico que ya presentaba, críticos com o Ihab Hassan pueden hacer por eso de Hybridity uno de los aspectos d efinitorios de la posm odernidad, de sus ‘interm anencias’.26 En sentido sem ejante, del o tro lado del A tlántico, W olfgang W elsh invoca a propósito de la Hybridbildung, que es para él una de las líneas de fuerza en el panorama de die Postmoderne, consideraciones de Lyotard al final de La conditionpostmodeme (1 9 7 9 ), para destacar la diferencia entre lo moderno y la experiencia posmoderna de la codificación múltiple.27 Finalmente, dentro del ám bito de los Cultural Studies, Sim on D uring muestra en la introducción de su Reader
el desarrollo que lleva, a partir del uso del térm ino técnico ‘polisemia por parte del “estructuralismo político-psicoanalítico”, al concepto de Hybridity desprendido de él. Son sus mutuas limitaciones lo que subraya: mientras polisemia se refiere a signos aislados, Hybridity nos explica cóm o “textos o significantes particulares están, en pane, ordenados por intereses materiales y relaciones de poder”.2*
El concepto de apropiación designa un tipo de actividad que precede a la problem ática del sujeto y del signo. El empleo del concepto de hibridación para designar situaciones de apropiación cultural, y fenóm enos y procesos culturales tan disímiles com o los reseñados, hace necesaria, si se quieren alcanzar certezas comparativas, la referenda a los discursos y paradigmas que determinan en cada caso su funcionam iento. En el caso latinoamericano la metáfora de la hibridación está induida
25 H om i K. Bhabha, “T h e C o m m itm e n t to T h e o ry ", en New Form ations, 5, 1 9 9 8 , p. 13.
26 Ih ab H assan, “Plu ralism us in der Postm od erne”, en D . K am per y W . van R eijen (ed s.), D ie unvollendete Vernunft: M oderne versus Postmoderne. Fran kfurt am M ain , Suhrkam p Verlag, 1 9 8 7 , p. 1 6 2 .
77 W olfg an g W elsh , Unsere postm oderne M oderne, W ein h eim , C H , A cta H u m an iora, 1 9 8 7 , pp. 3 2 2 - 3 2 5 . 211 Sim on D uring, “Introduction”, en S. D uring (ed .), The Cultural Studies Reader, Lon don , N ew York, Roudedge,
dentro del paradigma de la heterogeneidad cultural,29 en una de sus dos vertientes. Heterogeneidad
es, en los estudios literarios en América Latina, una metáfora que ya había olvidado su procedencia desde la quím ica cuando la tom aron, a finales de los setenta, del discurso económ ico de la teoría de la dependencia. En aquél, la heterogeneidad estructural constituía, com o característica negativa de las formaciones económico-sociales latinoamericanas, un obstáculo para el cambio. Hay, por tanto, dos líneas dentro de la situación teórica de los años setenta, que C ornejo Polar consiguió asumir y reorientar. U na que había sido subterráneamente unificadora, centrada en la problemática del paso de una form ación económ ico-social a otra, en las cuestiones teóricas del salto cualitativo, la continuidad y la ruptura revolucionaria, que había conducido al estado de elaboración que consiguió alcanzar el modelo lógico de la teoría de la dependencia. D entro de esa línea, en análisis que por ser económicos pretendían ser también sociales y políticos, heterogeneidad formaba pane de juicios de valor acerca de las formaciones económico-sociales latinoamericanas. En la otra, desarrollada por el ensayismo literario, se seguía celebrando com o específicas las situaciones de articulación y contacto intercultural, dejadas de lado por la visión en com partimientos estancos de las ciencias sociales, bajo los rótulos del realismo mágico y el neobarroco americano. En una conferencia de 1975, editada en 1981, Alejo Carpentier volvía a recorrer así toda la claviatura: “América, continente de simbiosis, de mutaciones, de vibraciones, de mestizajes, fue barroca desde siempre”.30
C o n la form ulación y operacionalización en 1 9 7 8 de su hipótesis sobre las “literaturas heterogéneas”, C ornejo Polar consiguió construir un modelo estructural que incluyó diversos niveles sociológicos -c o n te x to social de producción, m undo tem ático referencial, condiciones étnico- sociales de recepción— de dos subsistemas literarios en el Perú.31 El com plejo tejido de experiencias políticas y de reflexiones teóricas en que se form ó el pensamiento de José Carlos Mariátegui, lo llevó a considerar las culturas andinas bajo el aspecto de la “pluralidad inorgánica”. Cabe afirmar que ese organicism o negativo se oponía a la visión, tocada de utopism o, del paradigma de la mezcla biológica -y , por extensión, cu ltu ral- que postulaba la superación de las oposiciones en lo mestizo com o síntesis trascendente. En tiem pos en que frente al uso unilateral e ideológico de la categoría om nicom prensiva de totalidad sólo parecía posible renunciar a ella, en favor de una especie de interpretación em pirista del m arxism o, C o rn ejo Polar buscó unir el problem a de la objetividad epistemológica con el de la especificidad histórica. C o n ayuda de la idea de totalidad contradictoria, inspirada por Lire le Capital pudo seguir afirmando lo nacional com o sistema cerrado de relaciones,
” La bibliografía analítica sobre el tem a preparada por Birgit Scharlau. M ark M ünzel y Karsten G arscha se titula:
K ulturelle H eterogeneität in L atinam erika. B ibliographie m it Kom m entaren. T ü b in g e n , G u n te r N arr V erlag, 1 9 9 1 . C onsu ltar tam bién C laudius Arm bruster y K aring H opfe (ed s.), Horizont-Verschiebungen. Interkulturelles Verstehen utuJ H eterogeneität in der Rom ania. Festschrift fü r Karsten Garscha, T ü b in g e n , G u n te r N arr Verlag, 1 9 9 8 , y el subcapitulo “K onzeptionen kultureller H ctero g cn eitSt", en R einhold G örlin g , H eterotopia. U ktüren ein er interkulturellen Literaturw issenschaft, M u n ich , W ilh elm F in k Verlag, 1 9 9 7 , pp. 1 5 9 -1 6 8 .
30 A lejo Carpentier, “Lo barroco y lo real maravilloso”, en A. Carpentier, La not>ela latinoam ericana en vísperas de un nuevo siglo y otros ensayos, M éx ico , M ad rid. Siglo X X I , 1 9 8 1 , p. 123.
M A n to n io C o rn e jo Polar, “E l indigenism o y las literaturas heterogéneas: su do ble estatuto socio-cu ltu ral", en
Revista de critica literaria latinoam ericana, 7 - 8 , 1 9 7 8 , pp. 7 - 2 2 . C fr. el dossier preparado por Jo h n Kraniauskas, “From th e Archive: Introd uction to A ntonio C o rn ejo Polar ( 1 9 3 6 -1 9 9 7 ) " , en Travesía. Jou rn al o f Latin American C ultural Studies, 7 ,1 , 1 9 9 8 , pp. 1 3 -3 8 .
al m ism o tiem po que reivindicó la no reconciliación de lo diverso en la coexistencia de diferentes subsistemas literarios dentro de la literatura nacional peruana. Al cabo de una década, la utilidad y pertinencia de la problemática de las literaturas heterogéneas había de conducir no sólo a detalladas descripciones de las formas y m ecanismos de hibridación textual, que se dan dentro de com plejas redes de discursos y medios lingüísticos bajo condiciones com unicacionales de asimetría. Llevó a probar tam bién que es posible su teorización sem iótico-cultural.32
En la segunda vertiente de reflexión sobre la heterogeneidad, inaugurada por Carlos Monsiváis en 1 9 7 8 con sus análisis de prácticas cotidianas de la cultura popular,33 que detonaron el decisivo debate sobre el tópico, se precisó su campo semántico. Además de la transformación epistemológica de las historizacioncs y narrativizaciones tradicionales de la cultura popular, y de las posibilidades de m odalización temporal que introd ujo en su consideración, M onsiváis desarrolló de manera sim u ltán ea una form a innovadora de práctica c rític a , su scep tible de cap tar las nuevas heterogeneidades. Sobre su recopilación de crónicas aparecida en 1 9 8 1 , Jean Franco ha escrito:
El reto es cómo tomar en cuenta las relaciones cada vez más complejas entre la recepción y circulación de los bienes simbólicos a nivel transnacional, nacional y regional, cómo abarcar una cultura que hoy en día no es solamente transnacional o nacional sino también regional y local. (...) No se trata de defender una identidad supuestamente pura sino, por el contrario, investigar las nuevas formas de cultura que constituyen las múltiples identidades de nuestro tiempo. (...) Ejemplar en este sentido es el libro de Carlos Monsiváis Escenas de pudor y liviandad', un verdadero tratado sobre el gusto y sobre la formación de identidades culturales en el fluctuante panorama transnacional. El laberinto de la soledad se ha convertido en el laberinto de la ciudad, lugar de culturas que chocan, que se defienden y se inventan. Lo que demuestra el libro de Monsiváis es la distancia entre la crítica académica y la cultura emergente. Propone implícitamente otra forma de crítica que necesita la inmersión que difícilmente se puede practicar en las instituciones académicas actuales. Por eso el auge de la crítica tiene que terminar cn la autorreflexión y en la transformación de esas instituciones demasiado arcaicas para adaptarse a esa cultura que se les escapa.*4
La peculiaridad de la situación de las ciencias sociales latinoamericanas después de la quiebra, con la crisis financiera de 1 9 8 2 , de todos los proyectos de desarrollo económ ico-social intentados
52 Es ésta, en particular, la línea investigan va desarrollada por M artin Lienhard. Cfr. “Las huellas de las culturas indígenas o m estizos-arcaicas en la literatura escrita de H ispanoam érica”, cn Jo sé M . López de Abadía (cd .),
Perspectivas de comprensión y explicación de la narrativa latinoam ericana, Bellinzona, Casagrandc, 1 9 8 2 , pp. 7 9 - 9 3 ; “La épica incaica cn tres textos coloniales (Juan de Betanzos, T itu Cusi Yupanqui, cl OllantayY, cn Lexis, 9 , 1, 1 9 8 5 , pp. 6 1 - 8 6 ; “Pachacuty Taki: can to y poesía quechua de la transform ación del m undo”, cn Religiosidad andina. Allpachis Phuturinga, 3 1 - 3 2 , 1 9 8 8 , pp. 1 6 5 -1 9 8 ; L a voz y la huella: escritura y conflicto étnico-social en Am érica Latina (1492-1988), H anover, C o n n ., E d icio n es del N o rte, 1991.
55 C arlos M onsiváis, “N otas sobre la cu ltura popular cn M éxico”, cn Latin American Perspectives , 1, 1 9 7 8 , pp. 9 8 - 1 1 8 .